Nación

Cuatro historias que revelan cómo se vive el rebrote de covid-19 en Nicaragua

Una maestra, un médico residente, una joven y una doctora privada relatan a CONFIDENCIAL cómo han vivido la nueva ola de la pandemia en Nicaragua

En el último año, “Ana” perdió a cuatro miembros de su familia a causa de la covid-19. El último en fallecer fue un tío, hace mes y medio. Su mayor temor es contagiar a su mamá y seguir perdiendo seres queridos. 

“Sara”, quien es maestra de primaria, también teme contagiarse. En el colegio donde imparte clases y en el lugar donde vive, cada día se conocen nuevos casos y muertes a causa de la covid-19. “En esta semana tuve tres alumnos con síntomas respiratorios”, cuenta. 

Solo entre mayo y julio de 2021 murieron al menos 538 personas por la covid-19, según datos del Observatorio Ciudadano. Mientras, el Ministerio de Salud (Minsa) solo cuenta 13, uno por semana en ese mismo período.

Los datos oficiales revelan un incremento constante en los contagios, pero aún así las autoridades sanitarias no declaran una alerta y callan las voces críticas. 

Los doctores “Andrés”, médico residente, y “Luisa”, médica privada, relatan junto a “Ana” y “Sara”, cómo enfrentan el nuevo brote de covid-19 en el país. Los más afectados con la carga de trabajo y también con las infecciones son los sanitarios. Desde mayo hubo 170 personas de este gremio contagiadas y al menos 26 fallecidos, que incluyen a 19 sanitarios y cinco enfermeras, según el monitoreo del Observatorio Ciudadano. Estas son sus historias de sobrevivencia, contadas por ellos mismos, en primera persona.

Carazo | “Hay muchos maestros y alumnos contagiados” 

“Sara” tiene más de 25 años de ser docente de primaria. Ella no se ha contagiado, pero ha visto a muchos maestros y alumnos con los síntomas.

Sí hay temor. Sabemos que ahora el rebrote vino con más fuerza. Aquí en Carazo hemos visto a familias enteras contagiadas, que no acuden a los centros de salud por miedo a salir peor. Solo se autorecetan y se aíslan. 

En el colegio siento temor de contagiarme. Hay varios maestros enfermos y no les dan ningún tipo de subsidio; solamente los envían a casa bajo resguardo por 12 días.  Esta semana tuve a tres alumnos ausentes. Cuando llega algún estudiante con gripe y fiebre lo mando de regreso a su casa. 

Hace poco perdí a una amiga, que era maestra de un colegio privado. Ella no se contagió en su trabajo, fue su esposo el que llevó el virus a su casa. Pensamos que él se contagió en los buses, pues por su trabajo tiene que viajar diario de Carazo a Managua. Sus dos hijos también se contagiaron, pero gracias a Dios se recuperaron. El día que ella murió, enterraron a dos personas más. 

Sigo tomando las medidas de prevención. Cada vez que llego a la aula, limpio con cloro la pizarra, la mesa y trato de mantener limpio todos los espacios, porque esta es una aula que comparto con los docentes de la tarde. Y ya tres de ellos se fueron a casa bajo resguardo por covid. 

Esta semana quise vacunarme, porque a los docentes no nos priorizaron en la vacunación. Le pregunté al director si nos darían permiso para ausentarnos ese día, porque a algunas personas le da reacción, y me dijeron que la orientación era dar permiso para ir, pero después nos reintegramos a nuestras labores.  

Igualmente, fui al puesto donde estaban vacunando, pero era una fila que daba tres vueltas, fácilmente puedo decir que habían más de 1000 personas esperando. Lo peor fue que cuando ya iba cerca, se acabaron las dosis y me tuve que regresar sin nada.

Estoy más consciente del peligro de la covid porque tengo familiares que son médicos, por ellos sé que hay muchos pacientes en cuidados intensivos, pero a nivel general buscan callarlos porque no les conviene paralizar el país. Y en vez de reducir las actividades para evitar los contagios, en las escuelas públicas están practicando para los desfiles y actividades del mes patrio.

Jinotega |  “Atiendo pacientes covid, pero no me vacunaron”

“Andrés”, médico que realiza su servicio social en el norte del país. Atiende pacientes covid, pero no fue priorizado en la vacunación.  

La gente no se cuida. Es muy raro ver a alguien que use la mascarilla o guarde distanciamiento. Al principio de la pandemia hubo negocios que obligaban a la gente a usar cubrebocas y echarse alcohol antes de entrar a su establecimiento, pero ahora eso ya no existe. Por eso han incrementado los contagios.  

He visto a mucha gente con síntomas respiratorios. Familias enteras, incluso niños. Hace unos días trasladé a un paciente con covid moderado, y hace una semana a una señora que estaba muy grave con síntomas respiratorios, cuando llegó al hospital confirmaron que el diagnóstico era por covid-19. Recuerdo que ese mismo día, murió su esposo por la misma causa. 

Uno tiene miedo al estar tan expuesto. Diario vemos pacientes y tenemos que atenderlos, medicarlos o trasladarlos. Nos dan equipos de protección, pero lo que está pasando es que ante la demanda de atención, el personal comenzó a escasear.

Hay algunos médicos que nos mandan a hacer visitas casa a casa a los pacientes que están positivos, y se les realiza lo que ellos llaman “seguimiento cuidadoso y responsable”. Estas visitas se han incrementado. Allí es donde tengo más contacto con los pacientes covid. 

En el hospital donde estoy trabajando solo han vacunado a una parte del personal de salud. Aunque tengo contacto con los pacientes covid, no he sido incluido. Mi mayor miedo es contagiar a mi familia.

pandemia Covid-19
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene una política de represión contra los médicos independientes que informen sobre el impacto de la pandemia de la Covid-19. Foto: Confidencial | Archivo.

Managua | “Ya perdí a cuatro familiares por la covid” 

“Ana”, joven nicaragüense. Su mayor miedo es contagiar a su mamá. Espera vacunarse cuando tenga oportunidad.

Desde que inició la pandemia en mi casa tratamos de aplicar todas las medidas, al menos mi mamá y yo, pero aún así la covid nos ha arrebatado a cuatro miembros de la familia. He limitado lo más que pude mis salidas. Ya hace más de un año que no voy a fiestas y cuando salgo procuro siempre llevar mi cubrebocas y mi alcohol. 

Si salgo es para ir a espacios abiertos y con pocas personas, tengo más de un año de no ir a discotecas y cines. Honestamente, le tengo terror a contagiarme o contagiar a mi mamá, que por su edad es una persona vulnerable.

Pienso que al inicio de la pandemia había un poco más de temor, era notable ver una gran cantidad de gente con sus mascarillas, pero ahora son más las personas que ya no la usan. Al menos, como joven puedo decir que estoy clara de la situación que estamos pasando. Por lo que he leído, la nueva variante es más contagiosa y más fácil su propagación.

Gran parte de la población cree que el covid ya no existe o que es un juego, vemos tantas personas sin mascarilla, participando en actividades donde hay aglomeraciones. Somos pocos los que verdaderamente estamos claros de la situación y estamos siguiendo todas las recomendaciones.

Me pienso vacunar, por mí y por los míos. Creo que tenemos la responsabilidad de hacerlo por los más vulnerables y por todas aquellas personas que murieron esperando esa oportunidad. Aunque no sé cuándo me vaya a tocar. 

Matagalpa | “Esta semana vi hasta cinco casos diarios”

“Luisa”, es una doctora privada y varios de sus pacientes han estado en cuidados intensivos. Entre sus pacientes ha tenido jóvenes y niños. 

En Matagalpa tenemos cinco semanas de que la ola va en ascenso. Ahorita he visto un promedio de por lo menos cinco casos sospechosos por día y a diferencia de las semanas anteriores hay casos más complicados que han necesitado hospitalización. 

Gracias a Dios, de mis pacientes no ha fallecido ninguno, pero varios han estado en la unidad de cuidados intensivos. Los casos que más he visto han sido jóvenes y niños.

Para nosotros como médicos es cansado, tanto física como psicológicamente. Con otras enfermedades normalmente le das la receta al paciente y se va a su casa, pero con los casos covid no es así. Tenés que ver cómo va su saturación, tenés que estar disponible todo el tiempo para el paciente porque te pueden escribir o llamar a cualquier hora. 

También es bastante difícil porque tenéis que enfrentarte a situaciones económicas que tienen los pacientes y que les hace más difícil llevar su enfermedad y nos toca comprenderlos y  ayudarles a como podamos.

En las últimas semanas atendí varios casos de campesinos contagiados con covid-19. Me han llegado cuatro o cinco miembros de una misma familia y lo más preocupante es que buscan atención médica hasta que ya están graves. Hasta que ya prácticamente se están ahogando y la única opción es mandarlos al hospital porque ya no hay mucho que podamos hacer en las clínicas privadas. 

También he visto a mucha gente de iglesias evangélicas del campo que se están enfermando. Y sé que son de la iglesia porque normalmente es el pastor el que los ha llevado a mi consultorio. 

En la población no veo que haya temor. Sigo viendo gente en las calles, los bares están llenos, los restaurantes llenos. Mi clínica está en una calle principal y veo una gran cantidad de gente pasar todos los días sin mascarillas. Así que mientras no haya una conciencia en la población, por desgracia seguiremos viendo estos rebrotes y estas olas.

Según datos del Ministerio de Salud (Minsa) los contagios de covid-19 comenzaron a incrementar tras las vacaciones de Semana Santa, pero el mes que más contagios hubo fue en julio. En las últimas tres semanas las autoridades han reportado un promedio diario mayor a 50 contagios. Sin embargo, las muertes siguen estancadas en uno desde mediados de octubre de 2020.


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