Emergencia Coronavirus

Crece demanda de ‘pruebas rápidas covid’ ante centralización del Minsa

Desde 2020, el Gobierno monopoliza las pruebas PCR. El Ministerio de Salud cobra 150 dólares por el examen a quienes lo requieran para viajar

La demanda de pruebas de antígenos ha crecido entre la población nicaragüense, que ve en este test rápido una oportunidad para confirmar una infección por covid-19, o cumplir con los requisitos de viaje a un menor costo. En Nicaragua, las pruebas PCR permanecen centralizadas por el Ministerio de Salud (Minsa), que cobra 150 dólares por el examen a quienes lo requieran para viajar.

Además, los test de antígenos se han convertido en una herramienta muy útil para los médicos independientes que antes recurrían a otros exámenes clínicos para determinar un caso positivo de covid-19. Las pruebas rápidas facilitan la confirmación de diagnóstico del virus, un mejor manejo y seguimiento de los pacientes, explicó una fuente del sector sanitario bajo anonimato.

“Una prueba rápida, en cualquier lugar, facilita mucho el manejo, la identificación, el rastreo de las personas; y de esa manera, tomar las medidas pertinentes para no congestionar los servicios (de salud)”, comentó la fuente.

Otro médico, que también pidió no identificarlo, señaló que él utiliza esos test en su consultorio. “Me ayudan bastante para decirle a un paciente tenés covid o no tenés covid, y que se pueda resguardar”.

Desde el inicio de la pandemia, doctores y asociaciones médicas demandaron al régimen orteguista que descentralizara las pruebas PCR, pero obvió las solicitudes. En cambio, ahora se cuenta con un segundo laboratorio del Minsa dedicado a la realización de test moleculares.

Los boletines epidemiológicos, publicados de forma tardía por el Minsa, revelaron que durante los primeros 20 meses de pandemia, el CNDR realizó un total de 128 163 pruebas PCR.  

Acceso a pruebas

Estos test solamente se adquieren en Nicaragua de forma casi clandestina, debido a que el ingreso y la comercialización de las pruebas rápidas no ha sido autorizado por el Minsa, según un comunicado publicado en su sitio web.

En otros casos, algunos han tenido acceso a través de familiares en el extranjero o por medio de las empresas para las que laboran. Se desconoce cómo las obtienen, los ciudadanos que las comercializan en redes sociales. Los costos van desde los 50 hasta los 100 dólares, en dependencia de la marca.

Un vendedor de pruebas rápidas indicó que entre diciembre y enero aumentó la demanda de estos exámenes. Calcula que a la semana vendía de 38 a 50 pruebas.

Varios nicaragüenses han utilizado este test para ingresar a otros países y se evitan pagar los 150 dólares en el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR), en el Complejo Nacional de Salud “Conchita” Palacios.

Melissa Alemán pagó 100 dólares por una prueba casera para viajar a España. Relató que las mismas agencias de viaje recomiendan a los clientes utilizar ese tipo de test y de preferencia, cancelarlo por adelantado porque se agotan.

Alemán opinó que el costo de 100 dólares aún es alto en comparación con otros países, como El Salvador, donde la misma prueba rápida puede costar 20 dólares; sin embargo, se ahorró 50 dólares.

Dijo que conoció viajeros que acudieron al CNDR por una prueba PCR por el temor que no les admitiera una de antígeno en el proceso migratorio.

Nicaragüenses han recurrido a pruebas de antígenos para verificar posibles contagios de SARS-CoV-2.
Foto: cortesía

Test rápido funciona ante ómicron

Las pruebas rápidas son económicas, el resultado se obtiene en 15 minutos y cualquier persona puede realizarlo desde su casa. La sensibilidad del test varía en dependencia de la marca, hay unos que superan el 95% de fiabilidad. La recomendación de los médicos es que se realice en los primeros cinco días desde que iniciaron los síntomas, algunos sugieren que se haga el quinto día específicamente, que es cuando hay más carga viral. Después de ese periodo empieza a disminuir y la prueba pierde un poco la eficacia, explicó un médico.

En Nicaragua no hay posibilidad de acudir a un laboratorio privado y realizarse una prueba para confirmar el diagnóstico por PCR. En el sistema de salud pública, la decisión de practicarla al paciente queda a discrecionalidad del médico. En varias ocasiones, ciudadanos se han quejado que no les hicieron prueba PCR pese a que eran sintomáticos. Por tanto, muchos casos se quedan como sospechosos.

Los test de antígenos han sido especialmente útiles con la aparición de la variante de preocupación ómicron —que ya circula en el país según confirmó este miércoles la OPS—, cuyos síntomas son similares a un cuadro gripal.

Según un médico que ha tratado pacientes covid-19, desde el inicio de la pandemia, con las cepas anteriores del virus sabían que una persona con un cuadro prolongado y severo era más compatible con covid-19, sobre todo con algunos cambios reflejados a través de exámenes de laboratorio y radiografía, pero ahora, con “cambios más leves es prácticamente imposible. La prueba es muy buena para detectar esta variante”.

Gabriela Solano regresó de un viaje en el extranjero hace unas semanas. Empezó a sentir congestión nasal y tos. Por precaución se autoaisló en su cuarto y se practicó una prueba rápida, que reflejó que no tenía el virus. El resultado le generó tranquilidad porque asegura cumplió a cabalidad las indicaciones.

Lo mismo ocurrió con “Karla”, de 30 años, que empezó a sentir dolor de cabeza y en sus articulaciones, tos seca y fiebre. Ella se practicó tres pruebas de antígenos —una le costó 50 dólares, las otras dos se las regalaron— en diferentes momentos de los primeros cinco días y el resultado siempre fue negativo. Su principal satisfacción es que logró regresar a su trabajo y estar en casa —donde vive personas de la tercera edad— con la seguridad de no estar contagiada.

Los test reflejan dos líneas. Si solo aparece una, el resultado es negativo, si muestra las dos es positivo. Los médicos no descartan los falsos negativos, por ello, recomiendan que cuando el resultado salga así, se repita la prueba en unos días.

Una tercera fuente médica señaló que las pruebas facilitan un diagnóstico certero, el no tenerlas hace “que el tratamiento no sea el adecuado y el paciente llegue a empeorar”.


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