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Conflicto de tierras deja tres muertos en El Tortuguero

Disputa por propiedad de mil manzanas genera terror en el Caribe. "¿Cuándo es que vamos a vivir en paz en ese lugar?", dicen campesinos

El vídeo es fuerte: Un joven yace boca abajo, de jeans y botas de hule. Entrelazado a él su padre, con una camisa negra desabotonada y una gorra cubriéndole el rostro. A unos metros, otro muchacho de camisola y también de botas. Todos baleados. En el suelo. Sin vida.

Los cuerpos son de Félix Pedro Chacón Muñoz, de 52 años, su hijo Félix Pedro Chacón Aguilar de 18 y José María Loásiga Trujillo de 24. La masacre sucedió el 30 de junio en la comarca Zulatine, municipio de El Tortuguero, en el Caribe Sur de Nicaragua. El motivo: un conflicto de tierras.

Así lo denunció este lunes Héctor Chacón Vargas y Flavio Chacón al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh. No es la primera vez que ellos viajan a la capital a manifestar la supuesta ocupación ilegal de la propiedad Los Laureles, que reclaman como suya.

En enero habían llegado a Managua a pedir ayuda por una pugna que desde hace 14 años sostienen con otras familias que se declaran también dueñas de Los Laureles y fueron ellas, presuntamente, quienes el 30 de junio acribillaron a estos tres hombres.

De acuerdo al testimonio de Chacón Vargas, la propiedad de mil manzanas ha sido tomada por un clan de apellido Medina y otro conocido como “Los Peters”, quienes “la habían comprado (al dueño anterior) así por guatemojado sabiendo que la propiedad no era de ellos”, explicó.

Vidal Chacón sostuvo que según documentación legal ratificada por el gobierno de Nicaragua, “(la tierra) nos corresponde por derecho con un título de reforma agraria a nombre de 20 familias”.

Pese a los papeles que tienen, y a su continua insistencia ante las autoridades locales para que haya intervención policial o judicial y la situación se resuelva, no fueron escuchados.

Se los anunciaron el día anterior

En Los Laureles el conflicto empeoró el 29 de junio cuando la familia Chacón, que se asentó temporalmente en unas manzanas que en abril habían sido abandonadas por “Los Medina”, fue supuestamente amenazada por estos últimos.

“Nosotros estábamos ahí en la propiedad, donde los señores Medina no estaban y (…) ocho días estuvimos viviendo ahí en la propiedad cuando los señores llegaron, un grupo de armados, con armas civiles entre ellos carabinas (…) diciéndonos que era la última vez que gozábamos esas tierras, y que era la última noche que dormíamos en paz y que el día nos iban a llegar a sacar el ganado y todo lo que había ahí, y que nos alistáramos”, relató Héctor Chacón Vargas, familiar de dos de los fallecidos.

Él, aseguró, se trasladó al municipio más cercano a alertar a la Policía acerca de la situación y a pedirles resguardo. Nadie lo acompañó.

El 30 de junio, a las 11:30 a.m., “Los Medina” se presentaron armados al lugar. Eran 17. Félix Pedro Chacón Muñoz intentó negociar con ellos.

Cuando se acercó le dispararon. Cayeron también heridos de muerte su hijo Félix Pedro Chacón Aguilar y José María Loásiga, trabajador de la propiedad. Ellos tenían dos escopetas.

“Ellos (Los Medina) llegaban definitivamente a matar”, lamentó Flavio Chacón, también familiar de las víctimas.

Por el caso están detenidas siete personas.

No hubo mediación

Este conflicto ha pasado por distintas instancias. Según Chacón Vargas, en 2005 hubo un juicio que se cerró porque supuestamente “Los Medinas” “pagaron a ciertas autoridades”.

Líderes municipales contaron los denunciantes, les habían prometido que solucionarían la pugna, que llamarían a las partes a mediar, pero nunca lo hicieron.

Incluso afirmaron que el Presidente y Vicepresidente de la República le ratificaron a “Los Medina” que “Los Chacones” estaban legales en Los Laureles.

La familia Chacón aseguró en el Cenidh que lo único que desean es que se defina legalmente, en un proceso justo, a quién le pertenece la propiedad en disputa.

“Para ver la paz y trabajar en la propiedad, lo solicitamos por muchos años, ya tenemos 14 años sobre esa situación (…) a espera que las mismas autoridades nos ayudaran pero fue difícil”, lamentó Chacón Vargas.

“¿Cuándo es que vamos a vivir en paz en ese lugar?”, reclamó. “Allá la situación no es como se explica aquí, allá ya hay muertos, ya corrió sangre en ese lugar y no queremos seguir en la violencia. Las esposas, los hijos, los nietos, están allí, y nosotros no queremos seguir en esta situación”, aseveró.

Dañan cultivos y derriban casas

De acuerdo a la denuncia de la familia Chacón, en años anteriores ya les habían botado casas y dañado cultivos.

“Ellos viven de la ganadería, leche, transporte de ganado, carne, nosotros estamos trabajando en la tierra ahí y los siembritos que nosotros hacemos cuando ya están grandes o están de cosecha, les echan el ganado y se lo comen, desbaratado totalmente (…) y si nosotros nos oponíamos ahí estaban las armas”, explicó Héctor Chacón Vargas.

Para el Cenidh, en este caso hay abusos de parte de la Policía Nacional y una abandono institucional de parte del Estado.

“La Procuraduría General de la República se lava las manos”, concluyó Marjurie Rodríguez, abogada del Cenidh, quien lamentó que cuando las familias son de escasos recursos el sistema no sea beligerante.


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