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Censura policial a periodismo independiente en El Limón

La Policía se muestra complaciente con medios oficialistas. Equipo de Confidencial rompió el cerco de la censura

Aunque la Policía Nacional impide el acceso de la prensa independiente al poblado de la mina El Limón desde la semana pasada, en un acto de censura al periodismo independiente, dos periodistas de Confidencial lograron ingresar en la zona y desempeñaron su labor gracias al apoyo de la población. Los habitantes de la comunidad denunciaron en días anteriores que la institución impuso un estado de sitio, luego que centenares de antimotines catearan sus casas sorpresivamente el sábado pasado en la madrugada.

Carlos Fernando Chamorro –director del programa Esta Noche– denunció en la edición del lunes pasado que la Policía Nacional impidió el ingreso de Julián Navarrete (periodista) y Carlos Herrera (fotógrafo) por la entrada principal al poblado, ubicado en el municipio de Malpaisillo (León). Los oficiales encargados del retén en dicho punto les informaron que no podían reportar desde el área por órdenes de sus superiores, imponiendo una censura directa contra el periodismo nacional.

Navarrete relató que los policías les pidieron las identificaciones del medio y su cédula de identidad. Después de una revisar sus documentos le indicaron que no podían pasar. “Nos dijeron que tenían órdenes de no hacerlo. Le preguntamos de quién y nos dijeron que de nadie. Tenemos órdenes, dijeron, por favor regresen su vehículo a Managua”, expresó el periodista.

Herrera explicó que Confidencial también trató de ingresar al poblado dos días antes, horas después de la agresión que la Policía perpetró contra los ciudadanos que allí habitan. Desde hace semanas, los comunitarios protestan por el cumplimiento de sus derechos laborales ante B2Gold, empresa canadiense que explota el territorio con fines comerciales. Este fin de semana, los oficiales también impidieron el paso de Marling Sierra, subdirectora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), alegando que tenían órdenes de la Jefatura de León.

Este lunes por la tarde, Navarrete y Herrera lograron entrar al poblado de la mina El Limón a través de veredas, de forma clandestina, para evitar los retenes adicionales que hay en los treinta kilómetros que separan la entrada de la mina y la comunidad. Allí se toparon con un lugar tomado por completo por antimotines. “Se tomaron el centro de salud. Allí tienen el control de mando y están parqueadas muchísimas camionetas Hilux blancas, que utilizan para hacer recorridos constantemente”, expresó Navarrete.

Periodista y fotógrado coincidieron en que los antimotines también están resguardando la entrada de B2Gold. “Nos quedó muy claro que los policías no quieren la presencia de la prensa independiente. De hecho, por recomendación de la misma población anduvimos un poco clandestinos, en sus casas, acompañados de ellos para no tener contacto directo con los oficiales”, manifestó Herrera.

Navarrete también indicó que, al darse cuenta de la presencia del equipo periodístico en la comunidad, la policía visitó algunos lugares, preguntando por ellos, tratando de indagar qué tipo de información estaban recabando. Los pobladores, quienes fueron los únicos que brindaron protección al reportero y al fotoperiodista, negaron su presencia.

Pobladores resentidos con prensa oficial

La situación ha sido muy diferente para medios oficiales que responden a las directrices de la familia Ortega-Murillo. En sus artículos, aseguran que la situación ha vuelto a la normalidad. “La población tiene cierto recelo con ellos. Cuando nosotros nos presentábamos como periodistas, la gente nos criticaba, decían que en los medios mostraban que todo estaba normal, cuando no era así”, dijo Navarrete.

Representantes de B2Gold, del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y el gobierno del comandante Ortega insisten en que la producción de la mina El Limón se ha normalizado, algunos incluso afirman que la reincorporación de la fuerza laboral es de un 80%.
Sin embargo, los periodistas contradicen dicha versión. “Muy pocas personas están entrando a la empresa. Los trabajadores del poblado no están llegando a trabajar, sólo lo hacen los que viven fuera de la mina. En la mañana, el bus lleva a unos diez trabajadores que vienen fuera de la empresa, y las mujeres impiden su paso”, contó Herrera.

Los jóvenes relataron que las clases tampoco han vuelto a la normalidad. Navarrete quiso entrevistarse con la directora del centro educativo del poblado, pero ésta le dijo que debía ir al Ministerio de Educación para que le brindaran la información que él solicitaba. En ese sitio, la matrícula es de 230 alumnos, y sólo había nueve niños en las aulas.


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