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Caribe Norte sufre situación “inhumana” tras el paso del huracán Eta

Defensores de derechos humanos reportan tercera muerte y crisis alimentaria en comunidades costeras por la “destrucción e inundaciones” que dejó Eta.

La devastación provocada por el paso del huracán Eta y la falta de atención gubernamental mantiene al pueblo del Caribe Norte de Nicaragua en una “situación inhumana”, denuncia la defensora Juana Bilbano, directora del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan) en una entrevista en el programa Esta Noche.

Bilbano detalla que, hasta el momento, tienen conocimiento de al menos diez comunidades indígenas afectadas gravemente por el paso de Eta, aunque rescata que todo el territorio “tuvo diferentes tipos de afectaciones”. 

En la comunidad de Layasiksa, refiere la representante de Cejudhcan, solo tres de 169 casas quedaron parcialmente dañadas, mientras que las demás están totalmente “destruidas”. 

“Las mujeres, niños, enfermos y personas de la tercera edad están refugiándose bajo los árboles grandes caídos porque no tienen los recursos para reconstruir sus chozas… Hasta el momento nadie ha visitado esta comunidad por la lejanía. Se sienten totalmente abandonados”, lamenta.

Bilbano criticó que, previo al impacto de Eta en las costas del  Caribe Norte, las autoridades “no comunicaron” ampliamente y muchos comunitarios, todavía la noche del dos noviembre, pensaban que el huracán ya había “pasado”.

“En el caso de Bilwi y otros sectores cercanos  estaban incomunicados porque desde el 31 de octubre habían cortado la energía eléctrica, ya tiene ocho días sin energía eléctrica la mayoría de los barrios de Bilwi, por lo tanto, para mí no hubo plan de emergencia real ni comunicación con las comunidades indígenas”, afirma. 

Tercer muerto tras el paso de Eta

Bilbano explicó que en el Caribe Norte, por ahora, solo tienen el reporte de una persona fallecida, pero afirma que hay “muchos comunitarios” con lesiones “leves y graves”.

La defensora detalló que la persona que reportan como fallecida es Polanco Enríquez, de 18 años, quien fue encontrado el seis de noviembre en el sector de Li Aura, tras ser reportado como desaparecido 48 horas antes, luego de salir en un cayuco (pequeño bote de madera) en el río Ipri  Tigni, en Waspam.

La muerte de Enríquez se suma a dos decesos reportados en Bonanza, a través de imágenes divulgadas por el canal local TvBonanza y Vos Tv, donde se informa de la muerte de dos obreros quedaron soterrados bajo el lodo. 

El deceso de los dos mineros artesanales ocurrió en la comunidad El Comal, Buena Vista, en Bonanza, y se conoce que las víctimas responden a los nombres de William Castro Zúniga, de 38 años de edad, y Ervin Ariel Rayos Mesa, de 39 años. 

Sin embargo, ninguno de los decesos han sido reportados oficialmente por el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).

Comunitarios pasan hambre en centros de refugio

Cejudhcan señala que, tras un seguimiento que realizaron en los refugios de Bilwi y comunidades cercanas, los comunitarios “decían que desconocían la ayuda humanitaria, incluso, denunciaron en los medios de comunicación local sobre la falta de alimentos, agua, colchones y medicamentos”.

Bilbano afirma que hay comunitarios que hasta el seis de noviembre estuvieron haciendo solo “un tiempo de comida al día” y otros pasaron “sin comer”. No obstante, rescató que tras la denuncia constante que mantuvieron los comunitarios empezaron a recibir con más constancia algunos “paquetitos para un tiempo de alimento”.

“Hasta el momento aún están en los lugares de refugio, aproximadamente, 600 comunitarios de las comunidades de Wawa Bar, Karata y otros, que están preocupados sobre su situación… Además, la otra parte de la población que se quedó en la comunidad están muriendo de hambre y de sed. Los pozos están contaminados, no hay nada que comer, hasta los animales se murieron, los niños se siguen mojando abajo de los árboles caídos, se encuentran en situaciones inhumanas”, denuncia.

Critica también que las autoridades no han expuesto “un plan definido para reconstruir las comunidades” y que tampoco haya “suficiente comunicación entre los gobiernos territoriales, municipales, regionales y comunales”. 

Los defensores de Cejudhcan denuncian también que en los albergues, custodiados por la Policía, “casi no quieren que nosotros nos acerquemos”, por lo que demandó que no se hagan “diferencias políticas, tampoco debe haber campaña política porque estamos en una situación de emergencia”.

Inseguridad alimentaria

Bilbano explica que, una vez los comunitarios se animen a retornar a sus territorios, el grave problema será “la alimentación”, porque “perdieron todos sus cultivos”. 

“Perdieron sus siembra de arroz, tubérculos, plátanos,  hasta los animales domésticos… En noviembre es la siembra de frijoles y ahora con este desastre que ni siquiera  la van a tener, por lo tanto, se va a agravar la crisis  alimentaria”.

Detalla además que en el caso del territorio Li Aura y Wangki Maya, que son altamente vulnerables a las  inundaciones,  “están inundados” y la mayoría tuvo que ser evacuados, contabilizando al menos unos 800  comunitarios en cinco albergues ubicados en esa zona, pero advierte que el número puede aumentar y el riesgo “cada vez mayor”, porque en ninguno se han tomado medidas para evitar un posible contagio por la covid-19.

Loyd López, comunicador y colaborador de Cejudhcan, denunció además que en algunos albergues habilitados en Waspam le han negado el acceso a ayuda humanitaria que llegar de  forma independiente al Gobierno.

“Dijeron que ellos lo iban a procesar la ayuda, los pastores que la llevaron se negaron, porque ellos lo iban a entregar, pero no lo aceptaron… Los pastores lo quieren entregar personalmente y ellos lo quieren meter a una bodega, dicen para procesar”, denuncia.

 Agregó que en los albergues habilitados en iglesias y centros de estudios “no están llenando las condiciones sanitarias o privacidad para las mujeres. Los espacios dónde lo puede ocupar no llena las condiciones necesarias , no tiene víveres, medicamentos , hasta en la tarde nosotros lo vimos comiendo arroz blanco, no había nada y solo han tenido un tiempo no más”.

López valora que la situación de la tierra que lo vio nacer es “dolorosa”, por lo que explica que el clamor de los comunitarios del Caribe norte es “se dé atención a las comunidades, que se les llegue a visitar, porque no van a tener alimentos”.


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