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Julio Borges: “El árbitro es el pueblo que votó”

Borges: cooperación petrolera hacia Nicaragua debe ser a nivel de gobierno y pueblo "no para alimentar la corrupción privada"

La contundente victoria de la oposición venezolana en las urnas el pasado seis de diciembre, ha desatado una nueva dinámica de medición de fuerzas entre el chavismo y la oposición: para cada golpe, hay un contragolpe aún más severo, en tanto el presidente Maduro controla férreamente todos los poderes del estado, excepto el parlamento en el que ahora el chavismo se convirtió en una minoría política. La última decisión adoptada ayer por el Tribunal Supremo de Justicia ha sido invalidar la actuación del parlamento que acreditó a tres diputados impugnados por el chavismo y declararla en desacato.

¿Quién prevalecerá en este choque de poderes? ¿A quién le toca actuar como árbitro, para evitar un desenlace de violencia política que lleve al país al despeñadero?, le pregunto a Julio Borges, jefe de bancada de la coalición opositora en el parlamento y coordinador del partido Primero Justicia. Borges responde con ponderación y mesura, evitando un discurso confrontativo, pero en el análisis final invoca el poder del soberano: “nos toca buscar que el árbitro que habló claramente en diciembre cuando hubo las elecciones, el pueblo, sea el que mantenga la palabra, para destrancar el juego en Venezuela”.

A continuación, la entrevista que el diputado Julio Borges nos brindó desde Caracas para los lectores de Confidencial.

¿Qué balance hace la oposición de sus primeros pasos al frente del parlamento venezolano?

El balance ha sido positivo en el sentido que estamos de alguna manera dándole fe a la gente en el voto, que para mí eso fue un tema muy importante. Nosotros venimos de un proceso en que desde hace muchos años la gente ha ido perdiendo la fe en el voto en Venezuela, y el hecho que la gente haya votado y haya logrado a través del voto una victoria, creo que es la más potente en todos estos años, es muy poderoso. Ahora nosotros tenemos el reto de conservar esa energía, de no perderla, y que la gente sienta que no buscamos una utilización instrumental de la gente y el voto, sino que venimos más bien a darle respuesta a una crisis muy grave que hay en el país en este momento desde el punto de vista social y económico.

Por la manera cómo ha reaccionado el gobierno del presidente Maduro, es evidente que la confrontación política se está profundizando en Venezuela. ¿Qué salida podría tener esta crisis de poderes?

Depende mucho de la actitud del gobierno porque tú sabes que la democracia no solamente se trata de reconocer al ganador, sino que el perdedor también reconozca la derrota, y el gobierno venezolano ha reconocido los resultados medianamente porque lo sigue peleando, pero no termina de reconocer la derrota que significa ese cambio que dictó el pueblo venezolano.

Creo que lo que tenemos que hacer nosotros para que podamos salir de esta crisis institucional, que le conviene al gobierno, es que podamos nosotros, más bien, ser la vanguardia, los traductores, los intérpretes del corazón de la gente en el drama que está sufriendo Venezuela, que la gente sienta que venimos con respuestas concretas de cómo superar el grave problema de alimentación, de inflación, de contracción económica. Eso es un tema principalísimo en nuestra agenda.

Los tres diputados que fueron impugnados por el chavismo han sido acreditados por el liderazgo opositor, pero ahora el oficialismo dice que no reconocerá la autoridad del parlamento.

Sí, bueno, es que tenemos que entender que en la lógica del gobierno, ellos se alimentan del conflicto, de la violencia, ellos están buscando desesperadamente un choque institucional porque les conviene para distraer el verdadero problema real, que es el problema social y económico de Venezuela, y nosotros tenemos que ir llevando las dos cosas con mucho tacto y seguir adelante.

Nosotros estamos haciendo las cosas convencidos de que tenemos la razón legítima, de que tenemos la razón legal, y de que tenemos la razón política. Entonces, seguir adelante sin caer en la provocación de la confrontación institucional, que es lo que quiere el gobierno, y seguir adelante con una agenda social y económica, de una gran transformación para que la gente pueda salir del caos en que vivimos, es el gran reto político que tenemos entre manos.

La agenda de la oposición

El martes pasado cuando usted presentó la agenda legislativa de la oposición, mencionó como primer punto una ley de Amnistía. ¿Cuáles son los alcances de ese proyecto y que mecanismos tiene el parlamento para que sea acatado por el ejecutivo?

La Constitución nuestra es muy clara en el sentido que el Parlamento puede decretar amnistía, y nosotros tenemos en Venezuela, lamentablemente, no solamente presos políticos; tenemos personas que han sido sentenciadas, cerca de ochenta personas que han sido procesadas por razones políticas; tenemos exiliados también; tenemos una figura muy negativa, que también es el inhabilitado político, que es una persona que se le prohíbe ejercer cualquier cargo público, electo o no, tenemos militares también condenados.

La idea medida que nosotros podamos tener un ley que cubra a estas personas y que estas personas recobren su libertad, la hemos llamado Ley de Amnistía y Reconciliación, porque pensamos que hay que dar un gesto de apertura, de diálogo, o de reencuentro, aunque el gobierno lamentablemente cada día nos tira la puerta en la cara, nosotros tenemos que seguir con un testimonio de que queremos unir efectivamente a Venezuela.

Además de la ley de amnistía, usted mencionó otras tres leyes de carácter social: para otorgar títulos de vivienda, para proteger a los jubilados, y para fomentar la producción nacional. ¿Qué incidencia puede tener la Asamblea en la economía y los temas sociales si el presidente Maduro controla el Ejecutivo y promueve otra política?

El tema es cómo nosotros le señalamos al país que hay un rumbo, un modelo económico diferente. Te lo pongo con ejemplos concretos, en los últimos años se han expropiado, se han nacionalizado cerca de cuatro millones de hectáreas de tierras agrícolas que hoy no están produciendo nada.

Lamentablemente, Venezuela era un país que antes producía y vendía incluso al exterior café, hoy el café lo traemos, por cierto, de Nicaragua, el maíz de México, o el arroz de los Estados Unidos, es decir un país que ya ni siquiera se alimenta a sí mismo. Nosotros queremos dictar una ley que le devuelva a la sociedad esas cuatro millones de hectáreas que han sido expropiadas; han sido nacionalizadas cerca de mil doscientas empresas, trescientas de ellas de alimentos; de manera que nosotros queremos en esta ley de producción nacional poner a producir y a resucitar la economía venezolana, para que seamos un país que no solamente se abastezca de sus propios alimentos sino que pueda de nuevo vender, incluso fuera, los productos que sean hechos en Venezuela.

El presidente Maduro hizo algunos cambios en el gabinete de gobierno, especialmente en el sector económico, pero a juicio de varios analistas estos apuntan a radicalizar el modelo actual que ha fracasado. ¿Cuáles son las perspectivas económicas de este año?

Te confieso Carlos que yo tenía la esperanza que después del triunfo electoral nuestro en diciembre el presidente Maduro tuviera una visión más amplia de la reforma económica que hay que hacer. Lamentablemente como tu bien apuntas, el gabinete que se nombra es totalmente radical, con una visión absolutamente primitiva de la economía y la situación en Venezuela es muy grave, somos un país que vive del precio del petróleo, en las últimas horas el petróleo cerró en veintisiete dólares. Se calcula que para que el país pudiera mantenerse más o menos estable el precio del petróleo debería ser setenta y cinco dólares, y al mismo tiempo un país que todo depende de afuera, para medicinas, ropa, comida, no produce nada; de manera que la situación en Venezuela en este año 2016 es muy explosiva desde el punto de vista económico y social, y nosotros lo que estamos es empujando con toda la fuerza que podamos para que se dé una reforma económica. Maduro no lo entiende, Maduro quiere persistir en la ruta radical, en el modelo más tipo cubano, de control, de expropiaciones, que lo que trae es corrupción. Y lamentablemente quien está sufriendo es el pueblo venezolano todas las consecuencias de este mal programa, pero no nos queda otra cosa que seguir empujando para que las reformas económicas se den.

El presidente del parlamento, Henry Ramos dijo el martes que en 6 meses presentarán un mecanismo constitucional, para cambiar el gobierno, ¿eso implica convocar a la revocación del mandato del presidente Maduro?

Bueno, hay diferentes rutas constitucionales, y que por estar en la Constitución son válidas. Nosotros tenemos un mandato de cambio del pueblo, y si el gobierno no se pone en sintonía con ese mandato del pueblo, pues lamentablemente habrá que cambiar de gobierno.

La crisis en Venezuela es tan profunda que el gobierno es un problema más, que es como una especie de tapón que impide los cambios que quiere el país, lo lógico es que el gobierno tuviera la sensatez de abrirse al país entero, y de buscar en este momento como unir al país en una crisis tan difícil, pero lamentablemente su conducta es lo contrario: es dividir, es pelear, es el choque institucional, es el no diálogo, es la pelea con los trabajadores, con los empresarios, y eso está jugando con un material explosivo, que es esta crisis social que vive Venezuela, de manera que, en pocas palabras, si el gobierno no cambia, pues tendremos que ir nosotros hacia un cambio de gobierno.

Según la constitución venezolana, ¿a quién le toca actuar como árbitro, cuando se presenta un conflicto de poderes?

La Constitución debería de tener todas las reglas del juego para salir del laberinto y de verdad las tiene. Es decir, una constitución que tiene espacio para el diálogo, para poder crear grandes acuerdos nacionales, para poder logras soluciones, pero cuando el que está en el poder su actitud es más bien cerrar, es confrontar, es pelear, pues ahí no hay constitución que valga, ni hay sentido común que valga.

El gran problema de Venezuela es que no hay racionalidad, no hay sentido común, es una política hecha desde el hígado, desde la pelea, desde el odio incluso, y eso es lo que nosotros tenemos que desterrar en Venezuela para avanzar, pero el gobierno es el primero que no está interesado en eso. Entonces lo que nos toca a nosotros es buscar que el árbitro claramente que habló en diciembre cuando hubo las elecciones, que fue el pueblo, sea el que mantenga la palabra para que en cualquier conflicto que se agudice, sea también el próximo árbitro que destranque el juego en Venezuela.

La oposición ganó una clara mayoría en la elección del 6 de diciembre, esta medición de fuerzas políticas se va a decidir en las calles o en el parlamento?

Nos toca conservar también –y ese sentido ser humildes, ser personas con los pies en la tierra– esa base popular que nos dio el triunfo. Esa base popular quiere cambios, quiere renovación; pero esa base popular tampoco quiere una guerra civil y una confrontación, entonces ahí es donde estará el arte de nuestro liderazgo, de avanzar con mucha firmeza, pero al mismo tiempo en no caer en la violencia o en la confrontación que el gobierno quiere, esa navaja por la cual tenemos que caminar nosotros para seguir avanzando, ahí vamos a demostrar la madera de nuestra capacidad, la manera de entender la realidad y la madera de nuestro liderazgo.

El reconocimiento de la derrota del oficialismo se atribuyó en buena medida a la intervención del ejército, pero esta semana el alto mando del ejército bolivariano apareció alineado con Maduro, protestando porque el presidente de la Asamblea retiro las imágenes del ex presidente Chávez del parlamento. ¿Qué papel esperan ustedes que jueguen las fuerzas armadas bolivarianas en esta crisis?

Mire las fuerzas bolivarianas o las fuerzas armadas nuestras debían jugar un papel de simplemente ser los guardianes de la constitución, de ser los custodios de que sea la constitución lo que prevalezca. Hay gente que estará esperando que las fuerzas armadas vengan a poner orden como si fuéramos una especie de escuela de niños que necesita el orden de las fuerzas armadas, eso es un error, yo creo que lo que se necesita es más bien el contrapeso de quienes deben buscar que el gobierno no abuse de poder, sino que más bien se respete la legitimidad del voto, se respeten las instituciones, se respete la separación de poderes.

Cuando vemos esa semana de nuevo a la alta jerarquía del ejército fotografiados con el Presidente, tenemos que pensar algo muy claro: que no todas las fuerzas armadas son iguales, que las fuerzas armadas al mismo tiempo sufren la crisis que está viviendo el país, tanto económica como social, y que las fuerzas armadas no quieren ser un partido político al servicio del gobierno, sino que quieren ser una institución autónoma. De manera que el gobierno también está jugando con algo peligroso cuando trata de politizar y de partidizar a nuestras fuerzas armadas.

¿Cuál es el mensaje de la oposición al oficialismo cuando decide quitar todos los símbolos del chavismo del parlamento?

Lo queremos es un país donde el culto sea a la ley, a la constitución, a las instituciones, el personalismo le ha hecho mucho daño a América Latina, le ha hecho mucho daño a Venezuela. Se puede ver si fue la mejor forma, como la hizo el presidente de la Asamblea o no, eso es un tema a discutir, pero el hecho que el templo del pueblo y la seguridad nacional no sea un templo a una persona, sino que sea una casa de todos, creo que es algo que tiene que avanzar en la política venezolana.

La cooperación petrolera

¿Cuál es la posición de la bancada opositora sobre los programas de cooperación petrolera que diseñó el ex presidente Chávez a través de Alba y Petrocaribe. ¿Han hecho alguna revisión?

Mire Carlos, lo primero es estar informados. Nosotros como parlamentarios, o la opinión pública venezolana no sabe, por ejemplo en este momento, cuánto petróleo produce PDVSA, que es la empresa estatal; cuánto petróleo va en estos convenios al Caribe o a América Latina; cuánto es el convenio con Cuba, que es un convenio muy amplio; cuánto petróleo se va a China en concepto de pago de deuda a petróleo futuro. De manera que nuestro primer paso es tener información porque, lamentablemente, la industria petrolera se ha deprimido totalmente, no solo a nivel mundial sino como industria petrolera venezolana, y el país vive solamente del precio petrolero, de manera que nuestro primer paso es informarnos.

En los próximos días tiene que ir el presidente Maduro a la Asamblea a rendir cuentas por primera vez, queremos que eso sea un proceso exhaustivo donde todos los Ministros presenten los números y de ahí tener entonces una idea clara de cuáles son las políticas que tenemos que avanzar con el tema petrolero.

En el caso de Nicaragua, esa generosa cooperación estatal se ha manejado a través de mecanismos privados, sin ninguna rendición de cuentas, y hay evidencias de que muchos de estos fondos se desvían hacia negocios privados. ¿La oposición tiene un criterio sobre cómo debería manejarse la cooperación?

Sí, conocemos en el caso de Nicaragua las investigaciones que ustedes han hecho a nivel periodístico de cómo ese dinero tampoco no ha tenido rendición de cuentas, de un dinero que con todas las consideraciones buenas o malas que se haga, se hace para el Estado nicaragüense, para el pueblo nicaragüense y no para alimentar la corrupción, de manera que eso es algo que también está dentro del microscopio que tenemos que ponerle a todos los convenios, y que no solo ha pasado en Nicaragua. Lamentablemente, en otros países ha sido más la agenda política privada del oficialismo, del chavismo en su momento, que la cooperación institucional de pueblo a pueblo, Estado a Estado, como tiene que ser verdaderamente una cooperación, que lo que busca es fortalecer a todo el mundo, a la democracia y al desarrollo social de nuestros países.

Volviendo a la dinámica del liderazgo opositor, usted representa solo una de varias fuerzas políticas que integran la Mesa de Unidad Democrática. Mucha gente se pregunta ¿si lograrán mantenerse unidos?

Bueno, por lo que uno conoce también de la historia de Nicaragua, que pasó procesos similares, el reto no es de ganar, sino mantenerse unidos después de ganar, y a nosotros lo que nos toca es tener una enorme conciencia de lo que estamos jugando es el futuro y la paz de Venezuela, que cualquier paso en falso significaría perder el apoyo popular que hemos logrado, que cualquier división podría significar fortalecer a un sistema que no es democrático.

Yo si creo que hay bastante madurez de nuestra parte, toda coalición, toda unión implica sacrificio, los estamos llevando, sabemos que todos tenemos que pagar algún precio por esto. Hace pocas horas el tribunal supremo de justicia, como estamos en una coalición, ilegalizó a todos los partidos políticos que estamos dentro de la coalición, porque dijo que ya nosotros funcionábamos como un partido, que es la coalición entera, entonces ilegalizo mi partido, que es Primero Justicia, y ilegalizó Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Acción Democrática, que son los partidos que conformamos esto.

De manera que es una lucha muy difícil porque es contra la arbitrariedad total, y eso es lo que tiene que ser para nosotros como respuesta es: más unidad y más fortaleza para unir, no solamente a la oposición sino unir al país que es lo más importante.

¿Se puede lograr este cambio de manera pacífica en este clima de confrontación? El chavismo es una realidad política inobjetable, ¿puede el chavismo ser parte del cambio que la oposición democrática está proponiendo?

El hecho que hayamos tenido este triunfo el seis de diciembre es un paso muy importante para demostrar que pacíficamente se pueden lograr las cosas. El chavismo sigue siendo una fuerza importante, sacó cuarenta por ciento de la votación y lo importante también es que en la base de ese cuarenta por ciento, nuestro reto como liderazgo es que ellos sepan que el camino que propone el oficialismo y Maduro, es más pobreza, es más enfrentamiento, es más violencia, y queda de nosotros tener ahorita la capacidad, el liderazgo, la claridad en los valores para aumentar nuestra base política y seguir dando los cambios en paz, por más que el gobierno quiera cerrar el juego, la vocación de nuestro pueblo en este momento es paz, más democracia, es progreso económico, es cambio, y nosotros tenemos que apostar a que podemos encarnar esos valores.

 



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