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El joven nicaragüense que relató en Twitter su travesía para llegar a EE. UU.

Migrantes

Por participar en las protestas ciudadanas estuvo detenido en 2019. Su madre le dijo que mejor se fuera antes que volver a verlo preso


Durante dos horas Erasmo Aragón se dedicó a recopilar imágenes y videos que había compartido con sus amistades durante los 25 días de viaje que le tomó llegar a Estados Unidos para solicitar asilo político. Mediante un hilo de Twitter contó su travesía sin esperar el masivo alcance que ha obtenido: hasta ahora lleva más de 1600 retweets y más de 6600 ‘me gusta’. Para Aragón, de 19 años, la reacción de la población a su historia refleja la realidad de muchos nicaragüenses que ven en la migración una oportunidad para mejorar sus vidas ante la crisis que atraviesa el país desde 2018.

“Muchos me han dicho yo quisiera irme también, me preguntan cuánto me costó el viaje, que si es feo, que si se aguanta hambre, me preguntan los detalles(…) Han sido muchas personas, incluso, a veces, gente conocida de Nandaime, de mi ciudad, me llaman y me preguntan o si no, muchos me han dicho: “voy a salir de Nicaragua tal día. ¿Qué me recomendás? ¿Qué puedo hacer?”, relató Aragón a CONFIDENCIAL.

El joven, originario de Nandaime, partió del país junto a su hermano Onell Aguirre y otra veintena de desconocidos, oriundos del norte del país, el pasado 17 de septiembre de 2021. La represión, profundización de la persecución y la estrujante crisis económica, los expulsó de su país.

Aragón y su hermano se involucraron en las marchas cívicas que estallaron en abril de 2018. Al ver la represión contra los ancianos que rechazaron las reformas a la seguridad social, y posteriormente, la matanza de los estudiantes, afianzaron su activismo en las calles hasta que fueron apresados.

“Eso me llenó de indignación, fue una cosa tan bárbara en el momento, ver cómo estaban matando a chavalos jóvenes, chavalos quizás dos, tres años mayores que yo (…)”, rememora.

La última vez que Aragón junto a su hermano levantaron la bandera de Nicaragua en una vía pública les costó su libertad. El 24 de enero de 2019 participarían en un piquete cívico en Nandaime, pero fueron capturados y llevados a la delegación policial del municipio y posteriormente, a Granada. Los retuvieron por siete días, sometiéndolos a constantes interrogatorios, con limitación de alimentos y sin acceso a asesoría judicial. Los dejaron en libertad recordándoles que era un beneficio del Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Después de su detención, la familia era vigilada por la Policía. También se sentían amenazados, especialmente, cuando pasaban marchas oficialistas por la vivienda. Aragón continuó opinando sobre la crisis sociopolítica a través de sus redes sociales, mientras iniciaba sus estudios de medicina veterinaria. Sin embargo, con la aprobación de leyes represivas por parte del régimen orteguista, prefirió evitar cualquier tipo de expresión por miedo a ser arrestado, otra vez.

Migración antes que cárcel

Con la falta de oportunidades laborales, la incertidumbre política y el recrudecimiento de la crisis económica, decidió migrar de forma irregular. Su madre estuvo de acuerdo y entre todos recogieron 9000 dólares para que realizaran el viaje. Su mamá le djo que “prefería vernos -a él y su hermano- que nos fuéramos del país, que estuviéramos bien, a vernos presos de nuevo”, expresó.

Llegar a México fue relativamente fácil. Lo más peligroso es transitar por suelo azteca. Los hermanos se expusieron a picaduras de animales, estafas, limitaciones de alimentación, y el riesgo a ser secuestrados, como ha ocurrido a decenas de otros migrantes por llegar a Estados Unidos.

“El viaje es desesperante, cansado. Llega un punto que no aguantás la espalda ir tanto tiempo sentado, viajando. Hay momentos que solo pensás en comer, hay momentos que solo querés dormir, descansar tranquilo. Recibimos humillaciones por un ‘coyote’ que incluso amenazó con no movernos a mi hermano y a mí… todas esas cosas son bien traumantes”, relató.

Su itinerario estaba programado para desarrollarse en 15 días, pero su llegada coincidió con el estallido de la crisis migratoria de miles de haitianos que intentaban cruzar México para acceder a territorio estadounidense. Tuvieron que ser más pacientes. Aragón pasó días sin bañarse, soportó hambre y frío, debió esconderse en el desierto, meterse en cauces y separarse de su hermano en dos ocasiones.

A través de 44 mensajes en el hilo de Twitter, Aragón detalla cada uno de los momentos del éxodo. Son pinceladas de todo lo que vivió y sintió. Pero en definitiva, el momento que lo marcó ocurrió en el tránsito hacia Monterrey, cuando ingresó a un furgón y vio a más de 20 mujeres embarazadas, algunas cargando a otros niños en brazos. Estaban revueltas en el tumulto de más de cien personas apiñadas en la rastra. “Las caras con miedo, las caras de tristeza, de desesperación, ver esas caras demacradas, con hambre, con desvelo, eso es una cosa tremenda”, relató.

“Todo va a oscuras, pero en breves momentos encienden una luz dentro del furgón y vos podés ver ese escenario tan triste, pero tan triste que una mujer embarazada tenga que verse en esa situación de estrés, que en cualquier momento un aborto espontáneo eso sería una tragedia terrible en un lugar donde no va a tener acceso a la medicina inmediatamente. Pensar en todas esas cosas, el corazón se me hizo chiquito… ver a esas mujeres tan vulnerables, y algunas incluso cuidando de una criatura más vulnerable aún de meses, tal vez, de un año de nacido, es bárbaro; te marca para toda tu vida”, expresó.

Aragón y su hermano lograron entregarse a las autoridades migratorias el 10 de octubre del año pasado. Ellos corrieron con mejor suerte que otra parte del grupo de nicaragüenses que fue secuestrada y sus familiares debieron pagar rescate. Hasta donde sabe, pese a todo los riesgos, todos los que partieron de Managua llegaron a Estados Unidos. La migración de nicaragüenses alcanzó cifra récord en 2021: unos 170 mil salieron, según cálculos del especialista Manuel Orozco. Estados Unidos contabilizó más de 70 000 detenciones de nicaragüenses en todo ese año.

 

Los hermanos permanecieron dos meses en un centro de detención para migrantes, a donde fueron trasladados con manos y pies esposados. El pasado 18 de diciembre recuperaron su libertad y apenas empiezan el proceso de asilo, que puede tardar años. Una de las preocupaciones de Aragón son sus padres, que ya están mayores y le aterra no encontrarlos a su regreso, ese anhelado viaje de retorno sin fecha definida.

El hilo en Twitter de Erasmo que se hizo viral ha suscitado decenas de comentarios, sobre todo de asombro al conocer las precarias condiciones y grandes peligros a los que se enfrentan quienes no tienen más opción que salir de sus países de origen para llegar a Estados Unidos. “Admirable su historia. Dios y la Virgen les cuidan y que puedan cumplir todas sus metas. Lamentablemente en Nicaragua los jóvenes no tienen futuro. Gracias por compartir con nosotros esta experiencia. Saludos y cuídese mucho”, escribió una usuaria.

 


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