Economía

Ottón Solís: BCIE puede votar desconocimiento de “elecciones” de Daniel Ortega en Nicaragua

Dante Mossi busca reelección, favoreciendo préstamos a Nicaragua y “sistema de privilegios” en el Banco Centroamericano de Integración Económica

El desconocimiento por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) a las elecciones del 7 de noviembre, en Nicaragua, abre una oportunidad para que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) revise su relación con el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, opina el exrepresentante de Costa Rica ante esa entidad regional, Ottón Solís.

La actitud complaciente por la que muchos reclaman al BCIE, y a su presidente el hondureño Dante Mossi, se selló con la aprobación de proyectos por 2289 millones de dólares, entre enero de 2017 a junio de 2021. El BCIE se volvió el gran proveedor de recursos para la Administración Ortega – Murillo, después que entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se desligaran de los planes de financiamiento del régimen.

En el caso de esos tres multilaterales, la razón principal es la presencia influyente de Estados Unidos, pero eso no opera en el BCIE, cuyos dueños mayoritarios son las cinco naciones centroamericanas, más una decena de socios minoritarios, continentales o no, que toman decisiones excluyendo el factor ‘democracia’ o ‘gobernabilidad’ de su proceso de análisis.

En entrevista con CONFIDENCIAL y el programa Esta Noche, que se transmite únicamente en línea, por causa de la censura televisiva impuesta en Nicaragua por el régimen, Solís explica que hasta el 18 de julio de 2021, su último día en el Banco, no se estaba hablando de una ‘cláusula democrática’ que complementara el análisis de las solicitudes hechas por los países, pero que él cree que ahora sí van a cambiar las cosas.

“Este es un buen momento para que el Banco vote por el desconocimiento de las elecciones en Nicaragua”, asegura Solís, contando con que algunos países con derecho a voto, como Taiwán, pueden dar la espalda al régimen de Ortega, porque Nicaragua, Honduras y Guatemala, son los tres últimos países que apoyan a Taiwán”, ilustró.

“Los demás son unas islitas en el Pacífico, y a pesar de la supuesta diferencia ideológica con Nicaragua por ser aliada de China, Taiwán apoya a Nicaragua porque necesita esas relaciones diplomáticas, pero también necesita de Europa Occidental, Estados Unidos, Japón, Corea, etc., en su disputa con China continental, así que no le será fácil seguir apoyando al Gobierno de Nicaragua, ni directamente, ni por medio del BCIE”, anticipó.

Su criterio es que las cosas van a cambiar con el desconocimiento internacional de unas elecciones que no se consideran democráticas, lo que debería facilitar que el BCIE se posicione al respecto.

Buscando un voto más

La decisión del Banco, de ‘desobligarse’ del remanente de 7.6 millones de dólares de un préstamo aprobado a la Policía Nacional de Nicaragua, después que Estados Unidos sancionara al cuerpo policial, o su decisión de desvincularse del préstamo para construir la represa de Aguas Zarcas, después que asesinaran a la ambientalista Berta Cáceres, muestra que, cuando quiere, el BCIE puede actuar distinto.

Solís está de acuerdo con que la decisión del Banco en el caso del préstamo a la Policía Nacional, puede interpretarse como una prueba de que si el Banco quiere, puede desligarse de otros préstamos aprobados al régimen. “Absolutamente de acuerdo”.

“Ese crédito yo no lo voté. Era un crédito viejo, pero el banco puede perfectamente actuar de una manera diferente, y tratar que haya coherencia entre los valores que promueve el banco: desarrollo, derechos humanos, derechos que normalmente se consideran elementales y fundamentales de una democracia”, relató.

Su criterio es que el comportamiento del Banco con Nicaragua, es una manifestación de la decisión de Ortega de aprovecharse de la necesidad del voto de Nicaragua para asegurar la reelección de Dante Mossi, y eso le ha llevado a solicitar y solicitar créditos, que el Banco aprueba solícitamente… incluso con los votos de naciones que condenan a Ortega en la OEA, pero luego votan en el BCIE a favor de seguir otorgando esos préstamos.

Solís admite que él, como representante tico, votó a favor de todos esos créditos, y que lo hizo porque no pudo encontrar el apoyo de los otros directores, y además, afirma, porque pensaron que “no había favor más grande que Costa Rica le hiciera a Ortega, que permitirle usar una vez más, el nombre de Costa Rica para victimizarse y unir al pueblo nicaragüense”.

“Si yo asumía el liderazgo en hacerle la guerra a los créditos a Nicaragua”, Ortega iba a decir “otra vez somos víctimas de la agresión costarricense, así que éramos el país que menos debería asumir ese liderazgo, pero conversé con los directores, que por diferentes razones se alinearon el presidente del Banco”.

“Los directores están unidos en un sistema de privilegios. La psicología que prevalece es defender esos privilegios”, y mantener el ‘statu quo’, asegura Solís, así que no los otros directores iban a votar igual que él, que era quien estaba tratando de que el Banco fuera más moderado al establecer los salarios y viáticos que paga al personal. “Como yo era el que trataba de hacer cabildeo para que no se aprobaran esos créditos”, ellos no votaban igual, resume.

“Mossi promovió créditos para Nicaragua, y a nosotros nos llegaban al directorio, porque la estrategia de Dante Mossi es la reelección. El año entrante hay que elegir presidente del BCIE y él va a buscar la reelección, así que para él es importante tener el voto de Nicaragua”, valora.

En sus cuentas, Mossi sabe que “si el Partido Nacional en Honduras es reelecto, él va a tener ese voto. Si no es reelecto y Xiomara Castro gana las elecciones, no va a tener ese voto”, complementa.

Un megasalario de 18 500 dólares al mes

Desde hace varias semanas, Solís está inmerso en una campaña para denunciar el “sistema de privilegios” que impera en el Banco Centroamericano de Integración Económica, que le ha llevado a brindar entrevistas a medios de varios países de Centroamérica y España, por considerar que ese sistema es absurdo, dados los altos niveles de pobreza que imperan en la región.

“El Banco ha construido un sistema de privilegios para los directores. La presidencia del Banco practica una serie de abusos que son inadmisibles”, asevera Solís, cuya función como representante de su país ante el banco regional, comenzó en junio de 2018.

Narra que aún antes de comenzar labores, había oído rumores sobre el imponente sistema de retribuciones salariales, que alcanza niveles que no se conjugan con la realidad de la región en su conjunto, en especial el salario de los directores del Banco, en el que “si usted suma todos los pluses, todos los bonos, todos los complementos, al salario base, suma alrededor de 18 500 dólares por mes”.

Reconoce que no puede dar una cifra exacta, “porque hay un bono de desempeño cuyo monto depende de las ganancias del Banco”. En todo caso, explica, esos salarios están exonerados de pagar Impuestos a la Renta. Por comparación, para que alguien en Centroamérica logre redondear un salario neto de 18 500 dólares después de impuestos, tiene que ganar entre 25 000 y 26 000 dólares por mes.

Otra ventaja para los altos funcionarios es la asignación de un vehículo de lujo para uso personal, no solo para trabajo, al punto que bien puede vender el carro que tenía, y quedarse con el asignado.

Estos funcionarios pueden “viajar a cualquier país socio: Taiwán, Corea, España, Argentina, Colombia, México, Cuba, República Dominicana, Panamá, Centroamérica, sin pedir permiso a nadie ni informar en qué andaba. No hay que rendir cuentas de nada. Usted puede nombrar tres funcionarios más, con salarios muy buenos, sin que haya ningún concurso, ni presentar antecedentes… son nombramientos a dedo”, detalla.

El Banco ofrece dos días al mes en concepto de vacaciones, que los directores pueden tomar cuando quieran, sin pedir autorización, ni informar con posterioridad. “El director decide si reporta las vacaciones o no, con un gran incentivo para no reportarlas, porque cuando se sale del Banco, cada cinco días de vacaciones no disfrutadas, se pagan con una semana más, con ese salario que estamos hablando”, precisa.

Viajar en nombre del Banco es también muy bueno, siendo que “los viáticos… son elevadísimos. Si usted viaja, y todo está pagado allá donde va, igual le dan unos viáticos carísimos. Es un abuso terrible para una Centroamérica pobre. El presidente del Banco se adjudica dineros absurdos, los directores lo aprueban… es tanto el absurdo, que en tiempos de pandemia autorizaron tres incrementos salariales para el personal del Banco, uno de ellos del 10%”.

Cuando los ‘extremos’ se tocan

Solís narra que, al comprobar que los rumores eran ciertos, “a menos de cinco semanas de estar en BCIE”, escribí una carta a los directores, diciéndoles que me parecía incorrecto, proponiéndoles que lo elimináramos en conjunto, y se me hizo una guerra como usted no se puede imaginar”.

Refiere que los ataques llegaron desde todos los frentes, sin importar si el representante era de un país que se declara cristiano, de derecha, o “socialista, como Nicaragua. Los directores defendieron eso a capa y espada”.

La actitud de los representantes nicaragüenses le resultó “decepcionante, porque de los socialistas uno espera solidaridad y que se sientan incómodos —por lo menos— con ese nivel de remuneración de un Banco que es propiedad… de los pueblos centroamericanos. Nicaragua es dueña del 10.64% de ese Banco, y ver a los directores de Nicaragua defendiendo a capa y espada, ¡a capa y espada! ese sistema de privilegios que los hace estar… no en el 1% más rico de Nicaragua… ni siquiera una décima de un 1%: es una centésima del 1% más rico de Nicaragua, es una cosa absurda totalmente”.

Luego, en diciembre de 2018, envió una carta a los gobernadores —o sea, los ministros de Hacienda, que son quienes fijan esa remuneración— proponiendo que les rebajaran el salario. La reacción fue reunirse en Panamá, con plata del Banco, sin invitarlo a él, para planear la estrategia con la que tratarían de boicotear su esfuerzo ante los gobernadores. La excepción fue el gobernador de Costa Rica, que tenía orden del presidente Carlos Alvarado, de unirse a esta ‘pelea’.

Su decisión personal fue devolver miles de dólares en viáticos, y abstenerse de usar el vehículo, si no era para asuntos de trabajo. También devolvió dinero, y donó al Gobierno costarricense una buena parte de su salario. Dejó de hospedarse en las suites de los hoteles más caros, y comenzó a usar hoteles más baratos, ahorrándole al BCIE unos 92 dólares por noche.

“El Banco ha protegido ese mundo de abuso, privilegio y corrupción… eso es corrupción, porque tienen normas de confidencialidad radicales, con sanciones severas al que las incumpla”. Esas normas no están en el convenio constitutivo que aprobaron las asambleas legislativas cuando se constituyó el BCIE, sino que las crearon posteriormente, y los Gobiernos se fueron acomodando, aclara.

Riesgo de demanda

El economista, fundador de Partido de Acción Ciudadana y excandidato presidencial, narra que, aunque denunció varias veces ese sistema, y presentó mociones para que se eliminaran las Normas de Confidencialidad, para poder contar lo que vio, decidió hacer pública esa información, a riesgo de una demanda.

“Alguien me dijo que esta confidencialidad debe mantenerse ocho años después de que se sale del Banco. Así de corrupto es esto, y el temor que le tiene el Banco a la opinión pública. Les decía yo, ¿por qué, si este salario es ‘normal’, temen que sea público?”.

Explicó que si corre el riesgo de una demanda, es porque espera que la opinión pública presione a los Gobiernos. “La opinión pública de Nicaragua debe ir al ministro de Hacienda. ¿Cómo un país pobre, en un partido que es socialista, permite que el director del BCIE gane como 25 000 dólares antes de impuestos por mes, más todos los demás lujos y privilegios?”, cuestionó.

“Quiero que la opinión pública ponga a los gobernadores y a los Gobiernos contra la pared, porque esto solo se elimina si los Gobiernos deciden eliminarlo”, porque todas estas son decisiones políticas, insiste.

“Los directores no somos nombrados por concursos de antecedentes, sino, como se nombra un ministro: de dedo. No tenemos que probar si sabemos o no; si somos trabajadores o no. Yo soy economista, especialista en materia bancaria financiera, pero la mayoría no. La mayoría está ahí porque son amigos del presidente; o, como el caso de Honduras, porque al presidente le interesa que el fiscal no lo investigue, entonces nombró a la esposa del fiscal como directora, el cargo mejor pagado de Honduras”, relata.

Solís reconoce que el sistema del BCIE no es único y que otros organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), y el Fondo Monetario Internacional (FMI), también actúan de manera similar.

“No hay ninguna diferencia. Estos organismos tienen un sistema de abusos, de privilegios, de seguros y de concesiones extraordinarias. Bancos de desarrollo que predican solidaridad social, compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, y sus autoridades máximas disfrutan de condiciones fuera de todo nivel, toda situación y todo contexto en el cual se mueven, pero lo del BCIE es serio, porque el BCIE es propiedad de países muy pobres: los centroamericanos, y uno de cada cuatro centroamericanos vive en pobreza”, remarca.

La última manifestación de ese sistema de beneficios fue la que experimentó cuando “a principios de este año, en el corazón de la pandemia, llegó a mi casa una caja con un pin de oro de 14 quilates que el presidente del Banco —subalterno del directorio— nos regalaba para congraciarse. Yo peleé por eso, sin el apoyo de los otros directores. ¿Para qué un pin de oro en el pecho, cuando hay tanta pobreza?”, critica.

“Es un abuso terrible”, sostiene. “Todos los Gobiernos de Centroamérica: los de ahora y de atrás, los de derecha y los de izquierda han protegido eso”.

Los viajes de Dante Mossi y su comitiva del BCIE

El presidente del BCIE, Dante Mossi. Foto: EFE | Confidencial

Según el exrepresentante de Costa Rica ante el BCIE, Ottón Solís, el presidente de ese Banco Centroamericano de Integración Económica, el hondureño Dante Mossi, viaja con nueve personas más, entre periodistas, asesores, y otros, gozando de viáticos que califica como “buenísimos”, al punto que “usted puede hacerse rico solo a puro viático”.

“Viajar es un negocio, y el presidente del BCIE viaja con un harén de personas, sin ninguna conciencia. ¿Cómo puede ser que, cuando había centroamericanos caminando hacia Estados Unidos, el Banco hiciera una fiesta en diciembre en Honduras para todo el personal en Centroamérica y otros países, pagándoles un día de hotel, más el viaje en avión?”, cuestiona.

Sin referirse directamente a las acusaciones de Solís, el 13 de noviembre, el presidente ejecutivo del BCIE, Dante Mossi publicó un mensaje en su perfil en la red social Twitter, señalando que “desde mi llegada al BCIE en diciembre 2018, junto al Directorio y nuestro personal, hemos bajado los gastos, y a la vez, incrementado nuestra asistencia a la región. ¡Somos la institución financiera más relevante de Centro América, validado por las agencias calificadoras!”.

Poco después, desde la cuenta del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, se tuiteó un mensaje diciendo que “para Honduras también es importante fortalecer el BCIE”.

Antes —y después— de ese mensaje, las fotos que muestra la cuenta del alto funcionario, relatan su paso por Alemania, Francia y España. El siguiente viaje está pautado para República Dominicana, entre el 22 y el 27 de noviembre.


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