Economía

Nicaragüenses comen más huevo y menos pollo debido al deterioro de la economía

Entre más pobre es la gente, es mayor el consumo de un alimento barato como el huevo, explican empresarios del sector y economistas

La producción de carne de pollo en Nicaragua durante 2020 regresó a niveles de 2016, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). En contraste, la producción de huevos creció ligeramente. Detrás de ambos datos hay una evidencia confirmada: el retroceso en la capacidad adquisitiva de los nicaragüenses debido a la prolongada crisis socioeconómica que el país enfrenta desde 2018.

El Informe Anual 2020, elaborado por los especialistas del BCN, muestra que el PIB per cápita de Nicaragua regresó a niveles de 2014. La razón, tal como lo han explicado economistas independientes, hay que buscarla en la recesión económica que siguió a la violenta represión gubernamental con que se ahogó la Rebelión de Abril, además de la reforma tributaria de 2019, y la epidemia de covid-19.

“Hemos visto un crecimiento de 4% en el consumo de huevos, lo que ha favorecido un aumento de la producción, pero no porque la situación del país haya mejorado, o porque el poder de compra de los consumidores se haya incrementado. Es todo lo contrario”, dijo —citando los datos del BCN— un economista que prefirió el anonimato.

Al igual que cualquier empresa del país, “los productores del sector se ven afectados por la misma problemática que cualquier otra empresa: ninguna escapa a esa circunstancia. Eso es una constante”, dijo una fuente del sector avícola, que también solicitó no ser identificada.

Las empresas tienen que enfrentar una realidad de costos que crecen por distintas razones: el alza impositiva dictada por la reforma tributaria; el aumento de las cotizaciones a la seguridad social, o la mayor tarifa por servicio de electricidad, a lo que se le suma el hecho que, en los últimos meses, han visto cómo se encarecía el precio internacional de las materias primas.

“Los costos internos de transacción se han incrementado, así que el costo de producción va al alza, mientras crece el consumo del huevo, pero hay un límite en el precio al que se puede vender”, por lo que puede llegar un momento en que, entre más produzcan y más vendan, más dinero perderán.

“Hay un riesgo de que, si no mejora la situación económica de los consumidores, y siguen creciendo los costos de producción, pueda haber dificultades serias para el productor avícola en general”, dijo la fuente del sector.

CONFIDENCIAL consultó a Donald Tückler, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores y Productores de Alimentos (Anapa), quien se limitó a expresar que “los avicultores tienen la constante de producir para abastecer plenamente el consumo nacional. Las Cuentas Nacionales reflejan la realidad de la avicultura”.

Pollo y huevos en cantidad suficiente

El año 2017 marcó la mayor producción de carne de pollo. Ese año, la industria produjo 5.54 veces más pollo que en 1994, según el peculiar sistema de medición de este rubro que maneja el Banco Central.

Dicho de otra forma: si la producción del año 1994 equivale a 100, la del 2017 equivale a 554.3 después de crecer durante todo ese período, con la excepción del 2009, año de la crisis financiera global.

El índice decreció en 2018, cuando cerró en 530.9, y nuevamente en 2019, al cerrar en 529.7; aunque solo están disponibles los datos a noviembre del 2020, es posible extrapolar un promedio mínimo de 522.7, lo que marcaría un nuevo descenso.

“La tasa de decrecimiento del pollo entre 2018 y 2020, es de apenas un dígito. Si hubiera sido un alimento diferente, es probable que ese descenso habría sido mucho mayor”, dijo la fuente. El producto no creció, pero “no crecer, en una condición de crisis, es importante porque significa que la producción no decayó”, añadió.

En el caso del huevo, la producción de este alimento no ha dejado de crecer desde el 2015, cuando se recogieron 41 217.3 cajillas, hasta el 2020 (los datos también están cortados a noviembre), año en que fácilmente cerrará en torno a los 54 000 docenas.

Tal como lo defiende la industria “el huevo sigue siendo la fuente de proteínas con el más bajo precio para cualquier consumidor”. La fuente citada antes, dijo que “en la crisis, el huevo se ha convertido en un amortiguador favorable para las restricciones de consumo que enfrentan los ciudadanos. Es por eso que vemos que la producción crece, aún en tiempos de crisis”.

Tal como lo defiende el sector avícola, el pollo y el huevo son dos productos de alta jerarquía dentro de la canasta básica del consumidor nicaragüense, y eso ha permitido que dentro de una situación de crisis como la actual, estos dos sectores hayan mantenido un nivel de actividad que va de la mano con la demanda requerida.

Los ajustes que han hecho los consumidores –al implementar sus decisiones basadas en su capacidad de compra- son las que terminan ajustando la demanda. Esa capacidad de adquisición depende del comportamiento de sus ingresos, que han mermado en su mayoría, como reflejo de la realidad económica que vive el país, lo que obliga a readecuar el gasto, para determinar la canasta de bienes que se terminará adquiriendo, y en qué cantidad.

La reacción de las empresas del sector ha sido moverse en paralelo con las decisiones de compra de los ciudadanos, lo que es clave para satisfacer las necesidades, tanto de producción, como de consumo, y ha permitido que el país no sufra desabasto ni disminución de la disponibilidad de ambos alimentos.

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