Economía

Jóvenes emprendedores nicas se “rehacen” en las dos crisis

Barista recorre Managua en una “coffe truck”; pareja de músicos monta negocio de hamburguesas; y una bailarina da clases en la rotonda La Virgen

A pesar de las dificultades por la situación del país, en Nicaragua existen historias de jóvenes que se han atrevido a emprender y han tenido éxito.

CONFIDENCIAL habló con jóvenes que decidieron iniciar sus negocios y enfrentarse al contexto del desempleo, una crisis sociopolítica y la pandemia de la covid-19 que azota a Nicaragua. Hoy generan altas ganancias y son una fuente de trabajo para otros jóvenes.

Estas son las historias de tres jóvenes que encontraron en la “pasión” o la “necesidad”, la manera de ganar dinero. Son los propietarios de un negocio especializado en hamburguesas, un “coffe truck” y una instructora de aeróbicos.

“Quiero recorrer los barrios y enseñarles lo que es un buen café”

Axel Narváez es un barista profesional. Hace cinco meses instaló una máquina expendedora de café en la cajuela de su camioneta, luego de regresar de los Estados Unidos.

Narváez tenía un trabajo de oficina; sin embargo “no era lo que le apasionaba”. Migró a los Estados Unidos para trabajar en lo que le apasiona: el café. Trabajó en distintas cafeterías en New York hasta que la pandemia llegó, dejándolo en el desempleo y forzándolo a regresar a Nicaragua, con todos sus ahorros. Su idea es replicar los “coffe truck”.

Un día, al azar, decidió parquearse en una calle transitada, colocó un toldo adornado con bombillos y una planta generadora de energía para encender la máquina. Al comienzo no atrajo la atención que esperaba y logró vender al menos unos diez cafés; ahora prepara hasta unas 100 tazas por día, su meta es comenzar “la ruta del café” visitando cada día una estación diferente, para que las personas “prueben un café de calidad”.

“Nicaragua es productor de café, lo malo es que el buen café siempre se exporta, nunca se queda en el país, por eso, como barista, quiero tratar de recorrer la mayoría de los barrios y enseñarle a la gente nicaragüense lo que es un buen café y que salgan de lo tradicional”, dijo Narváez.

Unos 7000 dólares fue el monto total de los ahorros que invirtió para iniciar el negocio, principalmente la compra de un generador de energía, una máquina cafetera ranzilot, una licuadora profesional, un toldo y unas extensiones de luces.

El café que prepara se produce en Nueva Segovia. “Se cosecha a una altura de 1500 metros sobre el nivel del mar. El productor prepara un “tueste y un blend para que el café quede bien, tanto para bebidas negras y bebidas con leche”, explicó el barista.

Añadió que el éxito de su emprendimiento se debe a “dedicarse a lo que le apasiona”, “interactuar con sus clientes en las redes sociales” y “ofrecer calidad”. Hoy día da una fuente de trabajo a dos personas más.

Shezzis es un negocio especializado de hamburguesas, sus propietarios y el personal no sobrepasan los 30 años de edad. Foto: Nayira Valenzuela | Confidencial

Apagan los micrófonos y encienden las cocinas

Edgar Zambrana y Alejandra Salmerón son una pareja de cantautores que vivían de la música. A raíz de la crisis sociopolítica de abril de 2018 y la falta de empleos, Edgar emigró a los Estados Unidos, para trabajar y recoger ahorros e invertirlos en Nicaragua.

“En abril de 2018 estábamos sacando nuestro primer disco. Al lanzamiento llegaron más de 500 personas, bastantes medios de comunicación y artistas; eso fue 13 (de abril) y luego vino el 18; obviamente el golpe fue bastante fuerte porque nos habíamos esforzado tanto, para que todo se esfumara, pero fue un proceso de aceptación”, comentó Salmerón.

Un año después, Zambrana regresó de los Estados Unidos con un ahorro de 3000 dólares y junto a Salmerón hicieron un pequeño estudio de mercado: en la zona donde vivían no había ningún puesto de hamburguesas, solamente comida típica, así que decidieron instalarse en una  “esquina de Esquipulas”  y comenzaron a vender hamburguesas. El primer día solo vendieron cinco.

“Nosotros iniciamos en esa esquinita y éramos solo Edgar y yo, luego ampliamos un poco, contratamos a una persona, luego otra más y comenzamos a expandirnos, la gente comenzó a llegar cada vez más y nos llamaron de una plaza, nos fuimos y luego vino el covid-19 y tuvimos que cerrar por un par de meses”, dijo Salmerón.

Gracias a su popularidad por la música, sus seguidores comenzaron a demandar un local más grande y hoy su espacio, llamado Shezzis, cuenta con dos sucursales y está en las plataformas de delivery de comida.

Por ser jóvenes, menores de 30 años, se enfrentaron al recelo de muchos proveedores, que no los veían capaces de cerrar o cumplir un trato.

“A mí nunca me dio vergüenza que la gente me viera haciendo hamburguesas, realmente me siento orgullosísima, es algo mío y yo soy feliz. A veces la sociedad es un poco dura y cruel con eso que te quiere obligar y hacerte sentir que no podés o que no deberías, porque eso no fue lo que estudiaste, sin embargo, en ocasiones también tenemos conciertos, mezclamos lo que nos gusta con lo que estudiamos”, dijo Salmerón.

Iris Urcuyo junto a su esposo imparten clases a unas 200 personas por día en la rotonda La Virgen. Foto: Nayira Valenzuela| Confidencial

“Tenemos 200 estudiantes”

Hay casos de jóvenes que inician su emprendimiento de la manera menos esperada, como ocurrió con Iris Urcuyo, una estudiante universitaria y bailarina profesional, que llegó junto a su esposo a la rotonda “La Virgen”, a dar clases gratis de baile como pasatiempo, hasta que las personas que llegaban a ejercitarse le dijeron que comenzarán a dar sus propias clases.

Un grupo de seis estudiantes comenzó a levantar firmas para que la Alcaldía de Managua embaldosara un espacio de tierra en la rotonda. Unos meses más tarde les entregaron el espacio y hoy son alrededor de unos 200 clientes los que llegan a ejercitarse.

Desde las seis de la tarde, de lunes a viernes, con música a todo volumen los alumnos —en su mayoría señoras de la tercera edad— comienzan a bailar ritmos latinos, aerobics, hacer cardio, zumba y rutinas de boxeo. Algunas por salud y otras para bajar de tallas, hay casos de estudiantes que han bajado hasta siete libras en un mes, a la par de una buena alimentación.

“El precio de las clases es de diez córdobas, en realidad es un precio simbólico, para el tipo de clases y la actividad física que impartimos, con las ganancias estoy terminando mi último año de la universidad. Invertimos en una tarima, el parlante y la pintura para señalizar cada uno de los espacios, para mantener la distancia entre los estudiantes”, agregó Urcuyo.

 


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