Economía

Ganaderos: “Que nos paguen un mejor precio”

Productores dicen que quieren “dejar de ser rehenes de los únicos cuatro mataderos que compraban ganado”

En un contexto en que productores e industriales de la carne funcionan en clave de antagonismo, los ganaderos insisten en la necesidad de sentarse a negociar con su contraparte, con el pre requisito principal de que los acuerdos logrados sigan la lógica de ganar – ganar.

“Creemos que hay que crear una norma técnica que contenga una fórmula para sugerir un precio que permita que todas las partes salgan ganando, y que los ganaderos dejemos de ser rehenes de los únicos cuatro mataderos que compraban ganado”, dijo Alvaro Vargas, Vicepresidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).

El líder gremial detalló que “la situación ha cambiado, no sólo porque SuKarne vino a dinamizar el mercado y a subir un poco los precios. También la falta de ganado en Centroamérica y México, así como la baja del inventario de carne en Estados Unidos, ha venido a promover la exportación de ganado en pie”.

El incremento en la venta de animales vivos con destino a otros mercados, ha dado lugar a un intercambio verbal en el que, por un lado, los mataderos hablan de contrabando de ganado, mientras los productores replican asegurando que no es más que la manifestación de la libre competencia.

“Que nos paguen un mejor precio. Que incentiven de esa manera al productor para que haya más ganado. Así, ellos podrán aprovechar mejor su capacidad instalada, el país obtendrá mayor cantidad de divisas, y todos ganamos”, sentenció por su parte Salvador Castillo, Presidente de la Federación.

El productor dijo que ese gremio nunca ha renunciado a la idea de tener su matadero propio, en este caso, en el empalme de Boaco. Estaba previsto que el matadero tuviera una capacidad de matanza de 450 cabezas al día, pero la entrada de SuKarne los obligó a revisar la propuesta original de inversión inicial de US$18 millones, y a pensar en construir algo con menor capacidad.

Castillo reveló que “hace poco estuvimos reunidos con representantes de Taiwan, y presentamos la propuesta al embajador de ese país, a quien pedimos apoyo en inversión. El matadero no tiene por qué ser solo de los ganaderos, sino que se puede compartir la inversión en esa empresa”, explicó.

Regresando al tema de la norma técnica, Vargas detalla que “en todo rubro de exportación agrícola, como el café, ajonjolí, se paga un precio acorde con una referencia internacional de ese mercado. En Nicaragua, gracias a las autoridades competentes y a los productores, tenemos un estatus sanitario de riesgo controlado, lo que le da valor agregado a nuestra carne en los mercados internacionales, y se traduce en un mejor precio. Por eso no nos pueden comparar con la carne de varios países de Suramérica, que han sufrido por la fiebre aftosa, y están ‘castigados’ por los mercados internacionales”.

El ejemplo lácteo

El presidente Castillo opina que “en vez de insistir tanto en el tema del contrabando, los mataderos debieran sentarse con los ganaderos para ver cómo podemos trabajar juntos”.

Recordó que ya existen –a partir de las reuniones que hay con el gabinete de producción, consumo y comercio- otras mesas de trabajo para beneficiar la actividad ganadera. “Hay una mesa de trabajo para la industria láctea, porque hay problemas de comercialización. En la de carne, igual, se ha conformado otra mesa de trabajo para analizar los problemas que se vienen presentado desde hace rato en los mataderos, así como los precios que nos pagan”.

“Todas estas situaciones se resuelven en una mesa de diálogo y nosotros siempre hemos estado anuentes a sentarnos para discutir el futuro de la ganadería. Esperamos que sea posible, porque estamos bien claros que nosotros necesitamos de la industria, pero ellos también necesitan del sector ganadero, así que lo mejor es que todos los que estamos integrados en la cadena de valor, (el sector productivo, la industria y el gobierno) podamos trabajar juntos”, reclamó.

“Nosotros hemos venido presentando nuestros problemas al gobierno a través del gabinete de producción, pero estamos claros que no es el gobierno el que tiene que darle solución a este problema de precios, porque lo que hacen los mataderos es reunirse ellos, poner sus precios, y ese es el precio que nos pagan. Y nosotros no podemos estar de acuerdo con eso”, insistió.

A su juicio, “el ganadero tiene que vender a quien mejor le pague. ¿Qué es lo que hace SuKarne? Ellos llegan al campo, donde el productor, y allá le paga buenos precios. Igual el comerciante que se dedica a exportar por su cuenta, llega al campo y le paga al productor, que se siente satisfecho, no así las industrias, que esperan a que el productor llegue a entregarle su ganado”.

“Yo creo que aquí tiene que haber un cambio de estrategias de mercadeo por parte de las industrias, para que puedan llegar al sector ganadero, porque no queremos que nos paguen el precio que no es, sino el precio justo para que podamos seguir desarrollando la actividad”, enfatizó.

No necesitamos amnistía

La propuesta de Alfredo Marín, uno de los propietarios del matadero ‘San Martín’, de dictar una amnistía fiscal para los ganaderos que hubieran vendido sus animales sin que se les retuviera el 3% del IVA, generó molestias e incomodidad entre el gremio ganadero.

“No es necesario que se dicte una amnistía fiscal, porque no es cierto que al vender su ganado, los productores hayan cometido un delito o fraude fiscal”, dijo Vargas, después de asesorarse con un experto fiscal.

Los ganaderos también respondieron a una interrogante de Marín, quien cuestiona por qué los mataderos habrían de sentarse con los productores. La primera reacción de Vargas es asegurar que la reunión “no sería para finar precios, que está prohibido por ley, sino para negociar precios”.

“Cuando los mataderos crearon su asociación, (Canicarne), están cometiendo un delito, porque están creando un cartel con sus 4 mataderos para fijar precios. Ellos se reúnen los lunes, y el martes salen con una nueva lista de precios que varía en uno a dos córdobas entre matadero y matadero según el cliente, pero ellos salen con un precio establecido, fijado entre ellos, que se vuelve un oligopsonio, lo que es prohibido por ley”, dijo Vargas.

El término describe a un grupo de empresas que se ponen de acuerdo para dictar los precios a los que van a comprar un producto.

Nosotros estamos considerando –si no lo hacemos como Faganic- varios ganaderos los denunciaremos a título personal ante ProCompetencia, porque están cometiendo un delito al poner un precio de compra. No es sólo el tema del precio del ganado. El ganadero dice: “Yo quiero conocer por qué no me pagan las vísceras, el cuero, superar la inconformidad del ganadero con las pesas de los mataderos”.

Por eso nos parecen muy importantes las mesas de trabajo del sector carne, igual que se hizo con la industria láctea, donde participan las principales empresas del sector: Centrolac, Parmalat, Nilat, para buscar soluciones a los problemas del precio de la leche y al acopio de la misma, y eso es lo que quisiéramos para el tema de la industria ganadera”, refirió.

“¿La industria habla de contrabando de ganado? Que nos escuchen a nosotros como productores ganaderos. Igual si hablan de falta de entrega de ganado. No es el gobierno el que entrega carne a los mataderos: somos los productores, así que lo más lógico es que nos escuchen a nosotros”, detalló.

Castillo dice que el sector necesita incentivos. “Recordemos que los productores invierten en sus fincas y trabajan desde hace años para mejorar la productividad así como la calidad del ganado que entrega, pero no obtiene mejores precios por su esfuerzo para recuperar su inversión, que entonces se convierte en un gasto, porque los mataderos siguen pagando lo mismo, y eso perjudica al productor ganadero”.

“El problema es que, históricamente, los mataderos han querido hacer cualquier cosa en contra de los ganaderos. Ejemplo: el kilo de carne se pagaba en C$115, y lo bajaron a C$105. Eso significa que el ganadero pierde C$2,000 en un animal promedio de 200 kilos. Si consideramos un sacrificio promedio de 40,000 animales, serían C$80 millones que deja de percibir el ganadero, y se hacen 400 millones en cinco meses”, calculó.

“En Guatemala, los precios andan, según Bolsagro en el equivalente a C$150. En Costa Rica es de C$130, y aquí es de C$105, lo que representa un incentivo para la exportación, y hace que el ganado en pie se vaya hacia otros mercados, y eso se llama libre mercado”, concluyó.

 

 

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