Economía

Banca financiará a grandes productores de agroexportación

Arroz, caña y maní tienen financiamiento asegurado, mientras el café sigue en dificultades

Con el inicio del periodo lluvioso a las puertas, el sector agropecuario vislumbra un ciclo productivo en el que disminuyen los rendimientos de la cosecha como consecuencia de los altos precios de los insumos, lo que impedirá cumplir los protocolos de siembra, opina Álvaro Vargas, vicepresidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

La implementación de la reforma tributaria, más la de la seguridad social, y el alza de los costos de producción en general, representa una gran amenaza para el sector productivo, que debe decidir si cosecha las mismas áreas de siempre, aplicando menos fertilizantes, o siembra menos para fertilizar mejor. El resultado en ambos casos, es una menor producción.

La buena noticia en medio de esa marea de malas noticias, es que la banca dispone de los recursos necesarios para financiar la cosecha. La mala noticia, disimulada en la primera, es que no le están ofreciendo el dinero a todos.

Tanto Vargas como Mario Hanón, presidente de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda), coinciden en informar que la banca decidió financiar la producción agroexportadora, especialmente caña de azúcar, arroz de riego y maní, y una parte de la ganadería, dejando de lado al café, rubro que acumula varios años de crisis.

“Los bancos van a financiar la agroexportación. Toda la producción agroexportable. Hasta el banco Avanz decidió invertir en este rubro”, aseguró Vargas.

El productor ganadero explicó que, ante la disminución de la actividad comercial, del turismo y del consumo, la banca mantuvo su decisión de invertir en la agricultura, que “se mantiene en pie, aunque tambaleante, porque exporta y garantiza seguridad alimentaria”.

Hanón consideró “promisoria” la oferta que los bancos hacen a sus clientes arroz de riego, caña y maní. Los bancos tienen exceso de liquidez, en parte porque “han manejado el crédito de manera conservadora, pero también porque la compra de carros, casas, o el consumo es para asalariados, que hoy tienen empleo y mañana quizás no, además que en este momento prefieren no conceder préstamos a largo plazo”, aclaró.

“El agro les resulta atractivo, porque son montos que podrán recuperar el mismo año. Ellos se cuidan mucho de que no haya desviación de prenda, y los ingenios azucareros, y las empresas acopiadoras de maní, garantizan que los bancos puedan recuperar su dinero”, ilustró.

Hanón también destacó la entrada de Avanz al terreno del financiamiento agrícola, recordando que el accionista del Banco, Carlos Pellas, es también dueño del ingenio San Antonio, relación que facilita el acercamiento con los productores de caña, y permite ofrecerles financiamiento.

El presidente de Anifoda admite que ve el café en dificultades, porque el sector ha dejado de ser sujeto de crédito, especialmente porque el quintal cayó a 106 dólares.

“El café no levanta cabeza. Con y sin pandemia. Sufre por la caída de precios, como por la caída de rendimientos, porque en 2018 y 2019 no fue bien fertilizado. Si lo normal es que se financie el 40% del café que se produce, no creo que este año llegue a 25%”, aseguró.

Los pequeños, con los pequeños

Si algunos de los rubros principales tienen cobertura financiera asegurada, ¿qué pasará con los pequeños que producen para el autoconsumo y venden el exceso?.

Una fuente del sector de microfinanzas, que accedió a hablar con CONFIDENCIAL bajo el requisito de mantenerse en el anonimato, aseguró que “las cifras muestran que los saldos de cartera de la industria de microfinanzas se ha reducido 40% de 2018 a la fecha”.

Eso explica que confirme una disminución del financiamiento con relación al año pasado, y bastante menos que el que se aprobó en 2018, porque las empresas de microfinanzas han tenido que reducir la cartera para poder enfrentar la crisis que estalló en 2018, a la que ahora se suma la pandemia de covid-19.

Pese a todo, mantienen su decisión de seguir financiando al pequeño productor, siempre y cuando el sector sea capaz de sortear sus tres temores principales: el clima, los precios internacionales, y los malos clientes.

Al respecto, explicó que las predicciones meteorológicas nacionales e internacionales, vaticinan “un invierno bueno, normal, adecuado para la siembra y la cosecha. Los productores están animados y, de hecho, en algunas zonas ya empezó a llover”.

Luego está el precio de los productos, cuando se trata de rubros de exportación. La baja cotización del café “nos hace tener más cuidado, aunque sí atendemos a los cafetaleros que se han diversificado, a los que atendieron su parcela apropiadamente, y se han adaptado”, aclaró.

El tercer factor a considerar, es la calidad del cliente, recordando que “preferimos al que es buena paga, tanto en las buenas como en las malas, y prioriza el pago de su deuda”. A partir de ahí que las empresas del sector repitan como un mantra que “tenemos que hacer una selección más apropiada, para atender a los clientes”.

La fuente reiteró que la decisión de las empresas de microfinanzas es seguir apoyando a aquellos productores que son buenos clientes, “pero no a los nuevos. Solo a los que han sido responsables en sus pagos, y cumplen aún en medio de las dificultades”.

Habrá suficiente alimento; ¿habrá suficiente dinero?

En Upanic están claros de las dificultades que pasa el gremio, y por eso están monitoreando las áreas de cultivo, tratando de establecer el número de manzanas a sembrar en cada rubro, así como la producción esperada.

En medio de esa tarea, están preocupados por un tema adicional: saber si el país tiene la capacidad para producir todo el alimento que se requerirá para cubrir las necesidades de los próximos cinco meses, hasta que comience a salir la cosecha de primera.

Vargas explica que “la inmensa mayoría de nuestra canasta es autosuficiente; y hay rubros en los que incluso, producimos para exportar”, destacando en ello la ganadería, que exporta el 80% de la carne que se produce en el país, o el sector lácteo, que no solo cubre el consumo local de leche y queso, sino que también alcanza a colocar producto en la región.

No en balde, diez de los veinte productos principales que Nicaragua coloca en los mercados internacionales, se pastorean o se cultivan de la tierra de forma directa, así que “tenemos suficiente inventario de alimentos para los próximos cuatro a cinco meses, cuando comienza a salir la producción de primera del ciclo agrícola 2020 – 2021”.

La preocupación entre el gremio productor, es si los consumidores tendrán recursos para adquirir ese alimento, ya que “vemos falta de capacidad de compra, porque a la crisis socioeconómica de 2018 se le suma la pandemia, que afecta duramente la economía, y golpea el empleo y los pequeños negocios, que representan el 70% del total”, expresó Vargas.


El costo de las tasas de interés

Álvaro Vargas, vicepresidente de Upanic, mencionó la necesidad de garantizar el financiamiento a la producción, tanto la de los bancos para los rubros de agroexportación; los que ofrecen las empresas de microfinanzas al pequeño y mediano productor, como la que proveen los acopiadores y las casas comerciales, que prestan dinero para financiar la cosecha, en especial, la de frijol y maíz, que está en manos de pequeños productores.

Vargas dijo que si bien, el sector formal ofrece financiar parte de la producción, las tasas de interés “son altas, pero no tenemos opción. Resuelven la disponibilidad, pero no los costos del préstamo, que son muy altos, en parte, porque el sistema bancario también tiene que enfrentar un alza en sus propios costos y tributos, lo que hace que el costo del dinero sea alto”, admitió.

El presidente de Anifoda, Mario Hanón, coincide con la visión de Vargas al señalar que “los costos de producción son el tendón de Aquiles de la agricultura”, en especial para “el empresario agrícola que siembra grandes áreas de arroz de riego, maní o caña, y debe cubrir los altos precios de los insumos, que ahora pagan IVA, o altas tarifas de electricidad para riego, que sigue alta, pese a la caída de los precios del petróleo”.

Con todo, y aunque ellos también están pagando precios más altos, garantizó la disponibilidad de 100 000 toneladas de fertilizantes –sumando las que están en bodega con las que vienen en tránsito- “para todos los cultivos que cubrimos. Eso es el 45% de la demanda nacional, porque el resto se va comprando en el resto del año”, detallando que “un buen año requiere aplicar 220 000 toneladas de fertilizantes”.


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