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“¡Es el sexo, estúpido!”

En Nicaragua hay un verdadero problema con la educación sexual, que desemboca en que unos cuantos niños-policías (¿vieron sus rostros, verdad?), si se demuestra su culpabilidad, violen a una menor discapacitada a la sombra de la casa presidencial.

Fco. Javier SANCHO MÁS | 18/9/2012

El caso de la niña violada en Plaza El Carmen por policías que escoltan las dependencias presidenciales.

El caso de la niña violada, originaria de Walpa Siksa, el año pasado y cuyo embarazo y parto posterior fue asistido por autoridades del gobierno y de las iglesias mayoritarias del país.

El caso de Rosita, la niña de nueve años que sufrió varios abusos, el primero de ellos en Costa Rica, también embarazada, y con la advertencia de excomunión por parte del cardenal Obando a los médicos que intentaran practicarle un aborto. La consiguiente disputa entre la iglesia y los colectivos de mujeres.

El caso de la supuesta violación perpetrada por Ricardo Mayorga que nunca llegó a nada, salvo que él terminó abanderando la propaganda electoral del presidente.

No. No es agradable este recuento ni esta memoria de horrores. Pero a veces no queda otro remedio que recordar.

El caso de Zoilamérica, aireado con todo lujo de detalles y luego archivado extrañamente, y el pesado silencio por parte de quien fue acusado y luego perdonado por ese abuso para, más tarde, volver a ser presidente.  

El dato de que más de que un 27% de las mamás en Nicaragua son adolescentes, según la CEPAL. El dato estimado de que la mitad de los embarazos adolescentes se deben a violaciones y abusos sexuales, al menos en los países vecinos.

La denuncia en 2011 por Amnistía Internacional sobre la “epidemia de violaciones en Nicaragua”. Una epidemia para la que no hay despliegue de advertencias ni campañas gubernamentales de información y prevención como en el caso de otras epidemias. 

El dato de que más de dos tercios de las violaciones denunciadas entre 1998 y 2008 en el país se cometieron contra niñas menores de 17 años, la mitad incluso menores de 14 años.

Y los miles, decenas de miles de casos de abusos sexuales a menores en el interior de las familias, cometidos por vecinos, tíos, padres adoptivos, hermanastros, primos, amigos, etc. Todos ellos sin resolver, sin llegar nunca a los juzgados, por el silencio cómplice de todos.

Y por otro lado. El caso de la ley del aborto terapéutico.

El caso del manual de Educación Sexual que el gobierno anterior decidió no utilizar en los colegios.

El conflicto en la Asamblea Nacional por no facilitar la legalidad de las uniones de parejas homosexuales. La homofobia hipócrita e inútilmente machista.

Y hay más. Mucho más.

Y lo que no sabremos nunca, o lo que sabemos pero lo guardamos en silencio, así como se perpetra, así como se oculta, ese silencio que supone una marca a fuego, a nivel individual y social.

Como dice Bruce, de la Asociación Animac+vida, que reúne a personas viviendo con el VIH/SIDA y que imparte formación en centros educativos, “desengáñate, en Nicaragua el problema se encuentra a la hora de hablar de sexo”. Y a mí me recordó al eslogan que supuestamente se originó en la campaña del ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, “It is the economy, stupid”, para no olvidar que había que centrarse en la raíz de los problemas y las soluciones. ¿Es el sexo, o la relación violenta con el sexo, uno de los verdaderos problemas que hay que tratar en Nicaragua?

Sería injusto decir que sólo afecta a Nicaragua. En toda América Latina, por ejemplo, el dato es que más de dos millones de embarazos anuales son de mujeres adolescentes.

Pero sería igualmente injusto ocultar que en Nicaragua hay un verdadero problema con la educación sexual, que desemboca en que unos cuantos niños-policías (¿vieron sus rostros, verdad?), si se demuestra su culpabilidad, violen a una menor discapacitada a la sombra de la casa presidencial. ¿Es una perversión de unos cuantos o es una perversión social de escala significativa?

Y esto es lo que sabemos sobre lo que ocurre en las ciudades, pero en las comunidades rurales no están muy lejos de esta realidad. Un sentido de la superioridad sexual que al final termina convirtiéndose en una agresión a la mujer, a la menor, o al homosexual o lesbiana.

Hay un problema. En las escuelas, en las casas, en las iglesias de Nicaragua, se debe hablar de sexo un poco más, sin dobles lenguajes ni artificios, ni sermones. Porque está claro que hay un problema sobre el que pesa un silencio que encubre un crimen de grandes proporciones.

sanchomas@gmail.com

Comentarios

8
Milagros Romero

Como varias han comentado, creo que el problema va más allá de la educación sexual, aunque es fundamental. Creo que tiene que ver con el poder masculino que desgraciadamente ha sido enseñado a los hombres desde los genitales, pareciera que ahí se guarda el significado de ser hombre y por lo tanto, el uso del pene y la brutalidad para dominar y dañar es una de las más horribes expresiones de la herencia del patriarcado. Es necesario no sólo educar sexualmente, sino cambiar el orden de las cosas, las concepciones que los hombres tienen de sí mismos y de las mujeres, las ideas que la sociedad alimenta y reproduce sobre la masculinidad y la feminidad, es necesario transformar desde el fondo.

7
Nelly

Gracias Javier por tu trabajo. Muchas gracias. Se necesitan más voces como las tuyas, se necesitan más voces masculinas, conscientes y sensibilizados de este problema. Se necesitan más escritores como vos. Un fuerte abrazo.

6
Tania Montenegro

Coincido en que la base que impulsa a los hombres a violar a niñas es la cultura machista que les da poder simbólico y real sobre la vida y cuerpo de las mujeres. También se fomenta la idea de una sexualidad masculina salvaje, irrefrenable y que la mejor forma de "poseer" a una mujer es a través del sexo. La sociedad moldea víctimas y victimarios y encima se promueve la idea de que las mujeres provocan de alguna manera la violencia. Además no se reconoce a las niñas y niños, por ejemplo, como personas con derechos. Qué pensaban digo yo los violadores de la niña, ¡con qué tranquilidad la violan y siguen como que nada!, ¡que seguridad tenían para cometer semejante delito! Ocurre una violación y la gente lo primero que se pregunta es qué andaba haciendo sola por ahí o dónde estaba la madre, antes que cuestionar al verdadero delincuente. Pero no se trata sólo de educación sexual, hay que promover la reflexión sobre esos mensajes machistas que nos llegan a través de la familia, la religión, la escuela, los medios de comunicación. Las raíces del problema son estructurales y ahí hay que ir.

5
Sylvia R Torres

Si, es la falta de educacion sexual pero sobre todo el ejercicio y abuso del poder hacia una parte de la poblacion, mujeres y niñez que se considera desprovista de ninguna humanidad, inferior, y por lo tanto como un vehiculo para desahogar frustraciones y complejos que los agresores se pueden resolver dentro del colectivo generico masculino patriarcal, porque en esa arena se siente menos. El sexo es rico, y saludable, y es un asunto a desarrollarse consensuado y entre iguales.

4
Caitudo

Educacion sexual y mas educacion sexual. Es imposible prevenir en un 100% el embarazo de adolescentes ya que es imposible impedir que los jovenes tengan sexo no estando preparados aun para las consecuencias de un embarazo no deseado. Aun en paises desarrolados se mira este fenomeno y no se crea que es poco, es bastante no al nivel de un pais como Nicaragua pero si existe. En cuanto a las violaciones lo que se debe de hacer es castigar severemanete a los perpetradodres de semejante atrocidad otro fenomeno que tambien ha aumentado en paises desarrollados. En Nicaragua como caso particular ni el Titular del Ejecutivo mucho menos su mujer pueden hablar en contra de la violacion sexual porque ellos no son los mas indicados para tal caso y es por tal razon que nunca hablan sobre este tema, no hay moral para criticar y decir que se debe de castigar a lo perpetradores de una violacion. Nunca he oido a Ortega hablar en contra de la violacion sexual.

3
Meta Santos

Estimado Javier, coincido contigo respecto a la urgente necesidad de invertir en la educación sexual de los y las nicaragüenses, sin embargo las violaciones no son actos sexuales, son actos de poder, como bien lo aclara Monica Zalaquet en su comentario. Las violaciones son una de las tantas formas de dominación que ejercen los machos sobre las demás personas. En lo personal prefiero mantener el sexo, que es algo muy positivo y enriquecedor, completamente diferenciado de las violaciones que son puramente actos crueles de dominación de los más fuertes sobre quienes consideran más débiles o indefensos, la violación es un acto perverso que implica mucha crueldad.

2
monica zalaquett

Ciertamente urge la educación sexual, pero esta educación debe orientarse a la transformación de las creencias de género. El problema de fondo es la cultura patriarcal, el conjunto de creencias tan ampliamente aceptadas aunque nieguen el contenido de las leyes, que alientan el abuso. Creencias como: "es mi hija y yo hago lo que quiera con ella", sentido de propiedad y "aquí mando yo", vigencia del autoritarismo o "las mujeres provocan lo que les pasa", satanización del cuerpo femenino, son las que legitiman a diario la tragedia de millares de niñas y niños.

1
HJSV

Muy buen aporte, pero no es el sexo el estúpido, ¡ Son las personas las estúpidas!

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