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El polo sobre elefantes es una verdadera sensación en Tailandia

Un deporte de peso extremo

Inicia campeonato conocido como "King's Cup Elephant Polo", en el que participan exjugadores de polo equino profesional.

EFE | 14/9/2012

Tailandia.- Un elenco internacional de príncipes, exjugadores de rugby y hasta la transexual tailandesa considerada más bella, participan estos días en el torneo anual de polo sobre elefantes de Tailandia.

A diferencia del polo sobre caballos, los jugadores tienen que adaptarse al ritmo pausado de los paquidermos y al buen hacer de los mahout que guían los animales en estos juegos celebrados en Hua Hin, una turística localidad situada al suroeste de Bangkok.

Bajo el abrasador calor del trópico, los participantes se afanan en golpear la bola con sus palos de hasta tres metros con un objetivo de hacer un gol en la portería contraria.

"Es mi segundo año. Juego al polo con caballos y un amigo nos invitó a este interesante evento. De forma espontánea, decidimos participar y fue una experiencia maravillosa", explica la princesa alemana Joanna Oettingen-Wallerstein de Baviera.

Para la joven princesa, la diferencia principal con el polo tradicional consiste en que el jugador tiene que dirigir al animal a través del "mahout", un término de origen indio con el que se conoce a los cuidadores o guías de elefante.

"El mahout tiene su propia voluntad y el elefante también, lo que lo hace más complicado. En el juego no piensas en el elefante, sino en el juego y la pelota, pero a veces el elefante hace ruidos y piensas: 'eh, estoy en un elefante'", añade jocosa.

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Sobre una superficie de césped de unos 100 de largo por 60 metros de ancho, cada equipo pone en juego a tres elefantes montados por un guía y el jugador en una coreografía lenta pero intensa con alguna que otra boñiga que es retirada del campo sin dilación.

El juego se divide en dos tiempos de siete minutos y gana el equipo que más goles mete en la portería contraria, similar a las que se emplean en el rugby aunque de menor dimensión.

En este campeonato conocido como "King's Cup Elephant Polo", participan hasta el próximo domingo una docena de equipos formados por exjugadores de polo equino como James Manclark o los exmiembros de la selección de rugby neozelandesa Robin Brooke y Adrian Cashmore.

Se cree que el polo sobre elefantes comenzó a principios del siglo XX en India dentro del palacio donde un marajá tenía a su harén, aunque la versión moderna nació en 1982 en Nepal a raíz de la colaboración de un exolímpico escocés, James Manclark, y Jim Edwards, quien regía un negocio hotelero en el país asiático.

"Jugaba mucho al polo, hasta en 36 países diferentes, por lo que se me ocurrió probar con elefantes. Son más lentos y el palo es más largo, pero lo más importante es llevarte bien con el mahout y aprender las direcciones en tailandés", indica Manclark, que a sus 71 años continúa subiéndose al paquidermo.

"Nos pasamos el partido diciendo 'más rápido, más rápido'", agrega con humor el escocés, miembro de una familia adinerada.

Las cuatro decenas de elefantes que participan en el torneo proceden de la provincia de Surin, al noreste del país, y la mayoría son empleados como reclamo para turistas.

A raíz de que Tailandia prohibiera casi por completo la tala de árboles, en 1989, los elefantes que trabajaban en el arrastre de madera fueron a parar en su mayoría a manos de avispados que explotan a los paquidermos en espectáculos o para pasear al turista.

"Los elefantes no sufren durante los juegos, sino que la mayoría se divierten corriendo. Si no, no se moverían", señala Joshua Plotnik, biólogo de la Universidad de Cambridge que colabora con la organización de la competición.

Según Plotnik, los paquidermos son unos de los animales más inteligentes, junto con los chimpancés y los delfines, y tienen una gran capacidad de empatía y perseverancia, tal como han demostrado los experimentos en Tailandia

Al final del torneo, la organización espera recaudar una cantidad similar a los 100.000 dólares (76.000 euros) conseguidos el año pasado y que fueron destinados a programas de conservación del elefante asiático.

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