Hace dos semanas el país se conmocionó por la retransmisión en televisión de una paliza que jóvenes miembros de la Unión Nacional de Estudiantes (UNEN) de la UNAN le dieron a uno de sus compañeros, el estudiante de Medicina Everth Osmar Ruiz, a la vista y paciencia de autoridades universitarias y sin la presencia policial.
El hecho dejó en evidencia las pugnas de poder por el control de la Universidad que se desarrollan a lo interno de la UNAN y que la mantuvieron paralizada y convertida en campo de batalla.
El trasfondo de la crisis está relacionado a la forma en la que se deben elegir a las nuevas autoridades universitarias. Los miembros de UNEN exigen mayor participación en esa elección, hasta garantizarse prácticamente el control de las nuevas autoridades.
Las autoridades de la UNAN, que no esconden su simpatía por el partido en el Gobierno, dicen que condenan los hechos de violencia, pero hasta ahora se mantienen en una suerte de danza con los líderes estudiantiles: a pesar del rechazo general a la violencia desatada en la mayor universidad del país –ampliamente documentada por los medios– hasta ahora los miembros de UNEN que violentaron al Alma Máter continúan con su vida académica, como si de una simple travesura estudiantil se tratara.
Gustavo Siles González, vice-rector académico de la UNAN, explica que han conformado una comisión especial encargada de investigar los hechos de violencia y castigar a sus protagonistas. Las sanciones pueden incluir la expulsión.
A pesar de haber sido detenidos por la Policía y acusados por la Fiscalía de agresión criminal y amenazas de muerte, la semana pasada la jueza Gertrudis Arias otorgó “arresto domiciliar” a los acusados Alexander Castillo y Erwin Alvarado.
La tensión entre autoridades y UNEN sigue latente. La semana pasada comenzaron las inscripciones de candidatos para ocupar cargos como decanos. La parte más crítica del proceso se registrará en septiembre, cuando se elija a un nuevo rector.
¿Qué es lo que está pasando en la UNAN para que haya generado una crisis de este nivel?
El Consejo Universitario decidió hace cuatro años crear en los centros universitarios de Chontales, Estelí, Matagalpa y Carazo facultades multidisciplinarias regionales. Se pretendía buscar que estos centros tuvieran voz y voto en el Consejo. Se estableció incluso el colegio electoral y se determinó que en la elección iban a participar los profesores principales, un 50% de los profesores horarios, los presidentes de escuela por carrera y siete representantes de los trabajadores administrativos. Esto permitía un cierto equilibrio. Así se hizo la elección en Estelí. Posteriormente el consejo determinó que los otros centros universitarios también pasaran a la categoría de facultades planteando la posibilidad de que se eligiera como se eligió en Estelí. Sin embargo vino la inquietud del dirigente estudiantil del CUR de Estelí, que pidió que revisáramos esa normativa.
¿Exigían más cuotas de participación en la elección?
Pedían una reforma del reglamento con una cuota mayor. Hubo cuatro reuniones con la Rectoría y los cinco dirigentes de los centros regionales. Pero hubo diferencias en opiniones: ellos estaban planteando que se aplicara el artículo 38 de la Ley de Autonomía que establece que van a participar todos los responsables de grupo. Eso implicaba que iban a votar unos 70 estudiantes con relación a unos 23 profesores y tres trabajadores administrativos.
¿Cuál fue la decisión de ustedes?
Reconocer que hay una diferencia entre los centros regionales y las facultades de Managua. Que hay particularidades propias en las regiones que requieren un reglamento específico. El argumento de ellos es que nosotros estamos violando la Ley de Autonomía. Nosotros les dijimos que no, la ley tiene el artículo 38, que rige las facultades ya creadas, y el 45, que le da potestad al Consejo para crear las estructuras y funcionamiento de los centros universitarios regionales.
El Consejo aprobó el tres de mayo una resolución: que participaban en el proceso de elección todos los presidentes de carrera, más los vicepresidentes; es decir que se les duplicó la participación. Además, participaba el presidente de recinto y se les pidió que participaran los profesores principales más un 50% de los horarios y siete representantes de los trabajadores administrativos. Ellos no estuvieron de acuerdo y el cuatro de mayo tomaron los portones en todos los centros universitarios regionales. Eso obligó al Consejo a convocar a una reunión extraordinaria para negociar con ellos, porque tienen un peso importante: 40% de los votos del consejo están en manos de estudiantes. Se hizo una nueva reforma: se permitió que participaran los estudiantes como ellos querían, pero también van a votar en la misma proporción la cantidad de profesores, más nueve trabajadores administrativos.
¿Por qué, si ya habían accedido aumentar la cuota de participación, cedieron?
Esa medida la tomamos como una salida a la dificultad. Además fue una propuesta del gremio de docentes, que buscaron un entendimiento. Se vino el conflicto, llamamos a los estudiantes y les dijimos que rechazábamos sus acciones. Fuimos muy duros con ellos, les dijimos que esto se había salido de todo el marco jurídico, de los principios institucionales, y que daba un ejemplo negativo del país, de la institución y del movimiento estudiantil.
Sin embargo se creó la percepción de que las mismas autoridades universitarias permitan que los estudiantes realicen este tipo de acciones en la universidad.
Pero nosotros fuimos claros, dijimos que teníamos que lograr una negociación y que no podíamos enfrentar a los estudiantes entre ellos ni tampoco con los profesores y trabajadores administrativos, diciéndoles vayan y desalojen a los estudiantes. Porque cuando se da el conflicto entre los grupos de estudiantes –los que querían recibir clases y los que estaban atrincherados en el Recinto–, los profesores dijeron que iban a protestar por la toma de la universidad. Entonces se llegó a un nuevo acuerdo: que participen en la elección todos los presidentes de grupos estudiantiles. Así desocuparon los locales.
Es decir que los estudiantes logran, cuando quieren, poner en jaque a las autoridades, trabajadores y docentes de la principal universidad del país. ¿Por qué?
Nosotros siempre hemos rechazado cualquier presión y principalmente la violencia. En una negociación, principalmente cuando hay conflicto, ambas partes deben ceder. Es parte del arte de negociar.
Los estudiantes fueron intransigentes, las autoridades fueron las que cedieron a todo lo que ellos exigieron.
Los estudiantes no querían ceder su posición de que aplicáramos el artículo 38 de la Ley de Autonomía. Eso implicaba que ellos podían poner cualquier candidato y arrasar con las elecciones. Si hubieras permitido su revindicación, cualquier persona que pusieran como candidato ganaría todos los centros universitarios regionales. Eso estaba claro, ellos querían absoluta mayoría.
Pero con las reformas que hicieron, la cantidad de votos puede hacer que los candidatos que apoyen los estudiantes sean los vencedores.
Puede ser. Depende también de cuál sea la posición de los colectivos de trabajadores. Si éstos dicen que votan por un candidato y todos los estudiantes votan por otro, puede haber un empate. Y eso es lo que queríamos, que hubiera proporcionalidad entre los diferentes sectores de la universidad.
Se ha denunciado que detrás de los estudiantes hay intereses de partidos políticos, específicamente del FSLN.
Sí, puede ser. Pero eso hay que verlo en cada uno de los grupos y en cada uno de los dirigentes. Nosotros respondemos a una visión académica, institucional y de país. Aquí nadie dice: ‘para ser Rector, vos tenés que ser sandinista o liberal’. A los estudiantes tampoco les preguntamos eso, ni para el programa de becas. Muchas veces se trata de distorsionar esto, que nosotros les damos becas a los sandinistas.
Bueno, esas son denuncias son muy comunes.
El hecho de que algún dirigente tenga una identidad política, eso no hace que la universidad tenga una política partidaria. Si no, quedaría en ridículo una institución autónoma. El rector ha dicho que es sandinista, pero eso no significa que la institución es sandinista.
¿Qué opina del señalamiento que se le hace a UNEN, de que es un apéndice del Gobierno?
Yo no la tomaría esa categoría. Hay que ponerse un poco en la óptica de la edad de los jóvenes.
Algunos dirigentes superan los 30 años.
Sí, pero normalmente el movimiento estudiantil no es monolítico. No podemos hablar de un movimiento estudiantil que está totalmente supeditado a un partido político. La misma diferencia que hay entre ellos te demuestra que hay otros elementos dentro del conflicto del movimiento estudiantil, no son sólo desde el punto de vista político, ideológico o partidario. En este caso hay un interés expreso de ellos de tener un poder y un dominio absoluto en la elección de autoridades.
¿Y ese dominio le permitiría a las fuerzas que influyen en los estudiantes mantener el control de la Universidad?
Sí.
El papel de la comisión especial
La investigación de la violencia
Volvamos al tema de la violencia. ¿Qué medidas se han tomado contra los estudiantes que participaron en esos hechos?
Ya se creó la comisión y ahora nos toca revisar los videos, las fotografías, hacer entrevistas a los involucrados y testigos.
Favorablemente todo está bastante documentado.
Videos que son clarísimos: se ve a estudiantes universitarios armados con revolver morteros, armas blancas. ¿Qué medidas van a tomar?
Todos esos aspectos los estamos documentando. Vamos a hacer un informe y lo mandamos al consejo universitario. Esto no es nuevo en la universidad, ya tuve la oportunidad de estar en una comisión en los sucesos del RUCFA, cuando tuvimos que expulsar a un grupo considerable de estudiantes. Al final la decisión la tiene el Consejo. Esto lamentablemente no es una cosa nueva en la universidad.
¿Sancionaron a los estudiantes que se tomaron la universidad?
No. La Polícia lleva su proceso, nosotros llevamos el propio. Por supuesto que nos complementamos. Tenemos la autonomía de tomar nuestra propia decisión. Si vamos a expulsar o no a un estudiante es una decisión que la toma el Consejo Universitario. Nosotros tenemos un reglamento disciplinario que incluye desde la falla débil hasta la muy grave, que implica la expulsión.
¿Y los estudiantes involucrados continúan con su vida académica normal?
Nosotros no hemos suspendido a nadie ahorita. Nos dificultaría la investigación si tomamos la decisión de expulsarnos, porque ellos tienen que venir a las entrevistas.
¿Cómo permiten que estudiantes introduzcan armas y morteros en la universidad?
Esto no fue una guerra anunciada, ellos tomaron por sorpresa el recinto. Nosotros tenemos videos que muestran a las personas que suministraron los moteros que entraron al recinto, las armas blancas.
No tenemos indicio de quién metió el arma (revolver) o si la trajo el estudiante.
¿Tienen identificadas a esas personas?
Tenemos videos de muestran a personas identificadas que están entrando al recinto con morteros para entregarlos a estudiantes.
¿Esas personas son conocidas o ajenas a la universidad?
El argumento que tenemos es que hubo gente ajena a la universidad. Eso lo tenemos que identificar y en ese caso sí tenemos que poner la denuncia ante la Policía.
Se especula que entre esa gente que armó a los estudiantes hay personeros del Frente Sandinista. Los morteros que usaron tenían pegatinas del FSLN.
Yo no puedo adelantar nada. Necesitamos sentarnos los miembros de la
comisión y establecer su agenda, entrevistar a los testigos, revisar toda la documentación. Y luego preparamos un informe y hacemos nuestras recomendaciones.

Comentarios
ok... si es por protagonismo político, si miramos beligerancia del movimiento estudianti.
¿Cuándo miraremos la misma "beligerancia" para mejorar la calidad, que el título sea reconocido al menos en CA, transformaciones curriculares, etc? O ¿que las univerisidades no sigan jugando con las expectativas de los jóvenes o por la modalidad de culminación de estudios: cursos de graduación?.. hipócresía de ambas partes.
¿por qué si con lo partidario y no con lo académico -que es su razón de ser-?