La Unión Europea y Centro América ya tienen su Acuerdo de Asociación, un neonato al que costó engendrar, y al que habrá de brindársele amplios cuidados para que comience a dar sus primeros pasos… dentro de dos a tres años en la parte comercial, y de tres a cinco años para la totalidad del mismo.
El presidente Ortega celebró la suscripción del acuerdo, en una comparecencia pública, en la que estuvo acompañado de todo el equipo negociador gubernamental, los representantes del sector privado, así como por el los embajadores de la UE y España
Con todo, los sectores productivos consultados por Confidencial, encuentran que hay aspectos positivos en los que pueden centrarse para ampliar las exportaciones.
Ronald Blandón, Director Ejecutivo de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua, (CONAGAN), señaló que “lo positivo es que se logró tener un acuerdo con uno de los bloques comerciales más importantes del mundo”.
Su colega Mario Amador, Gerente de la Comisión Nacional de Productores de Azúcar, (CNPA), asegura con pragmatismo que el acuerdo “no es malo, porque no le vendíamos ni un grano [de azúcar] a Europa, pero si nos hubieran otorgado las 300,000 toneladas métricas que les pedíamos, o nos hubieran dado libre acceso, hubiéramos podido desarrollar más la industria”.
La visión del lado europeo no varía mucho, a tenor con las declaraciones del embajador Mendel Goldstein, Representante de la UE en Centroamérica, al declarar que “fue el mejor acuerdo que se pudo negociar. No se puede satisfacer a todos. Es un acuerdo equitativo, justo y correcto. Por eso lo firmaron todos”.
Quizás la única voz divergente en ese coro de resignados sea la del Consejo Superior de la Empresa Privada, (COSEP), que expresó su “satisfacción por la culminación de las negociaciones comerciales y políticas… considerando que éste no es “solamente un acuerdo, sino un buen acuerdo para el pueblo nicaragüense, que permitiera garantizar al Sector Privado, como al país en general, las condiciones necesarias para continuar fortaleciendo el desarrollo integral de nuestra nación”.
En lo que sí están de acuerdo tanto azucareros como mataderos, es que los altos precios europeos hacen que lo negociado no sea tan ‘malo’.
Blandón, de CONAGAN, detalló que los europeos pagan entre 4.5 y 5 dólares por kilo, mientras que sus pares norteamericanos sólo $2.50, “de modo que casi se alcanza una equivalencia en términos de dinero”, calculó.
En similares términos lo analiza el azucarero Amador, al recordar que un quintal de azúcar refinada se coloca a U$60 en Europa y U$40 en Estados Unidos, en comparación con los U$30 que se obtienen en Nicaragua, donde se queda casi la mitad de la producción anual del dulce grano.
Carne: menos que en el CAFTA
Los productores de carne de res y los de azúcar (que junto a los lácteos y textiles conforman los ítems que el país está interesado en potenciar a través de este acuerdo), aceptan que el Acuerdo de Asociación (AdA), no es todo lo que quisieran, pero que al final sí generará ganancias y un incentivo moderado a sus sectores.
Un ejemplo de ello es el rubro cárnico, que esperaba obtener órdenes de compra por unas 30,000 toneladas métricas para dividirlas entre los industriales del istmo, donde Costa Rica, Panamá y Nicaragua llevan la iniciativa, por ser los más desarrollados de la región.
La estrategia de los mataderos centroamericanos fijaba que pasara lo que pasara, no aceptarían nada por debajo de las 22,700 toneladas métricas logradas con Estados Unidos “por una cuestión de principios”, pero también por simple lógica, siendo que el mercado estadounidense es de 300 millones de consumidores, mientras el europeo ronda los 500 millones de clientes.
Al final, la estrategia quedó en nada, porque la oferta europea se estancó en 9,500 toneladas, y hubo que aceptarla… o aceptarla, aunque países como Nicaragua logró un extra de 500 toneladas, negociadas a cambio de relajar las posiciones en torno al banano, que es un producto sensible para la contraparte de allende el Atlántico, pero no tanto para nosotros.
Sigue ahora que los industriales centroamericanos logren ponerse de acuerdo en cómo dividirán esa cuota, sea que apliquen el principio de “primero en tiempo, primero en derecho”, como quieren los tres grandes “lo que dará incentivo en invertir para aprovecharla”, según Blandón, o que se divida a partes iguales, lo que no es del todo justo, siendo que El Salvador casi no exporta nada de carne.
Azúcar cerró muy bajo
El sector azucarero fue viendo –igual que muchos otros en la medida en que avanzaba la negociación - cómo el listón era colocado cada vez más abajo, y más abajo, y más abajo.
“Habíamos pedido libre acceso; luego nos bajamos a 500,000 toneladas; después a 300,000 y al final tuvimos que aceptar 150,000 toneladas”, relata Mario Amador, Gerente de la CNPA.
150,000 toneladas es menos de la tercera parte de la producción azucarera habitual de Nicaragua (que sigue creciendo), y eso que somos apenas el tercer productor de azúcar de la región, (Guatemala produce 4 veces más que nosotros, y El Salvador también tiene una industria azucarera mayor que la nuestra), de donde puede entenderse que el gremio se muestre desilusionado con lo que logró.
El siguiente paso será dividir la cuota (en realidad, 162,000 toneladas, si se cuentan las 12,000 aprobadas por aparte para Panamá), que cuenta con un factor de crecimiento del 3% anual.
Aunque la división todavía no se define, Amador calcula que, dependiendo de los criterios a usar, a Nicaragua podría corresponderle entre el 15 y el 20% del total, en dependencia de si se divide “a partes iguales, o si se hace por factores de producción”, de donde resulta que podría oscilar entre 22,000 a 30,000 toneladas.
A modo de comparación, el gerente de la CNPA recordó que anualmente vendemos a Estados Unidos entre 46,000 a 50,000 toneladas, de donde resulta que Europa no será para nosotros el mercado voraz que esperábamos que fuera.
Eso significa que el país deberá seguir observando el mercado mundial con detenimiento para aprovechar los momentos de buenos precios, siendo que se espera que nuestra producción cierre en 550,000 toneladas, y llegue a 650,000 en los próximos dos años.
Dado que el consumo nacional es de 250,000 toneladas, eso nos deja 300,000 toneladas disponibles para surtir al mercado mundial, cantidad que llegará a 400,000 toneladas si la producción crece al ritmo esperado, las que podrían ser colocadas en el mercado mexicano, el estadounidense, y ahora el europeo.
Por suerte, todos compran azúcar.
Cooperación y asimetrías
Como una estrella en un universo oscuro, el elemento comercial del Acuerdo de Asociación eclipsa a los otros dos: el pilar de cooperación y el de diálogo político.
Al entrar en mayores detalles sobre el acuerdo comercial, el representante Mendel Goldstein menciona cómo “el 95% de los productos llegará a tener arancel cero dentro de 5 años”, señalando además que el tema de las asimetrías sí estuvo presente en la mente de los negociadores.
“Se otorgaron periodos de desgravación más largos a los productos centroamericanos –hasta 15 años- que para los productos europeos -10 años- además que la mayor parte de los productos industriales del istmo tendrán acceso a nuestros mercados libres de aranceles a partir del tercer año de entrada en vigencia del acuerdo comercial”, explicó.
Pero hay mucho más que decir del AdA. Por ejemplo, “que no es sólo un acuerdo entre gobiernos o entre sectores privados, sino también entre la sociedad civil y los parlamentos de una y otra región”, los que, de hecho, estarán organizados en consejos birregionales.
El acuerdo, que también integra temas como la migración, los ejes transversales que tocan a cada uno de los elementos que lo constituyen, y hasta la buena gobernanza del tema fiscal, también requiere que la región centroamericana culmine su proceso de integración aduanera, lo que terminará dándole más estabilidad a nuestra región.
Los europeos en particular están muy contentos con lo alcanzado en término de ‘liberalización del mercado de servicios’, porque eso permitirá que sus compañías de telecomunicaciones, banca y seguros, tengan acceso a nuestros mercados en mejores condiciones que en la actualidad, lo que redundará en una “reducción de las tarifas de esos servicios”, dijo el embajador Goldstein.
Las disponibilidades de recursos para invertir en nuestros países quedaron también muy lejos de las expectativas que se había forjado la región, pues hace apenas unas semanas, el presidente del Banco Central, Antenor Rosales hablaba de €5,200 millones, y los europeos sólo ofrecieron “entre €3,000 y €4,000”, explicó el representante, aclarando que el monto no es sólo para Centro América, sino para toda América Latina.
“Habrá un mecanismo financiero adicional para Centro América, pero aún no se ha definido el monto, las modalidades y los mecanismos para asignar esos recursos, aunque el respectivo grupo de trabajo lo estará definiendo pronto”, prometió.
Mientras tanto, ofreció asistencia técnica, capacitación y ‘saber cómo’ a las pymes con potencial exportador, para que puedan entrar al mercado europeo, que es “difícil y exigente, pero también es cierto que cuando aprenden a satisfacerlo, se quedan en él”, aseguró.
El AdA… ¿para cuándo?
Es probable que –por ahora- toda la discusión en torno a si las cuotas son satisfactorias, si incentivan la inversión, y en resumidas cuentas, cómo van a ser divididas, sea del todo irrelevante, dado no sólo el hecho de que nuestras industrias y sectores no están listos para satisfacer los requisitos del mercado europeo, sino que el proceso de aprobación puede durar varios años.
En el caso de la carne, por ejemplo, hay que instalar un sistema de trazabilidad bovina, (a Nicaragua le faltan de 2 a 3 años para tenerlo terminado, mientras CA necesita 5 años), así como un mecanismo de vigilancia y control para varias enfermedades, incluyendo la de la ‘vaca loca’, (aunque no la haya en Nicaragua); además de controlar la industria productora de alimentos para ganado, sistema que debe estar perfeccionado y ser auditable en 1 ó 2 años.
“Cuando todo esté listo, las empresas tendrán que salir a buscar nichos de mercado; desarrollar inteligencia de mercado, mercadeo, buscar brokers. Debe ser un esfuerzo de país para que funcione”, dijo Ronald Blandón, Gerente de CONAGAN.
En el interín, los 27 gobiernos y parlamentos europeos y los 6 centroamericanos tendrán que analizar el acuerdo y decidir si lo toman o lo dejan, por lo que el embajador Mendel Goldstein cree que “el acuerdo estará en plena vigencia dentro de tres a cinco años”.

Comentarios
Excelente trabajo periodistico, me gusto mucho la forma en que se detalla cada tema, interesante los porcentajes que le tocarán al país para exportar, veremos en cuanto tiempo se logra la modernización de las diferentes plataformas para lograr un rapido avance en la exportación.