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La dramática historia de Jalima, una madre adolescente

Violada desde los ocho años

Los abusos constantes hicieron que Jalima abandonara su casa, en una región, la RAAN, done tres de cada 10 mujeres han sido violadas o maltratadas.

Osiris Canales Rodríguez (Especial para Confidencial) | 30/4/2012

El parque central de Bilwi transpira jolgorio y entusiasmo. Dos grandes eventos se están desarrollando, el juego de beisbol entre Waspam y Puerto Cabezas, y los preparativos para recibir por primera vez en 18 años al máximo representante de la Policía Nacional; esta vez la jefa es Aminta Granera.

Entre la multitud se encuentra Jamila, quien carga a su bebé de seis meses. “¿Hay mucho movimiento, no le parece? –me comenta. Estoy contenta, por fin las cosas van a mejorar para las mujeres en Puerto. Hoy se reinaugura la casa de la Comisaría de la Mujer, donde van a juntar todo para que una mujer que sufre de violencia no tenga que andar del timbo al tambo como me tocó a mí, y también vamos a celebrar que el Albergue del Nidia White está más grande y más bonito. Ahora podemos vivir más mujeres allá”.

Su sonrisa cambia de inmediato e interrumpe la plática para abstraerse del mundo mientras juega con su bebé. Su menuda y ágil figura, y su columna encorvada como balancín de silla mecedora, encierran una dura realidad que a simple vista no se ve.

Madre a los 17; abusada desde los 8 años

En medio de la algarabía, la única preocupación de Jalima –nombre ficticio para proteger la identidad de la adolescente de 17 años– es cómo vivir a diario con un hijo producto culminante de nueve años de violaciones por parte de un inquilino que vivió en la casa de su mamá.

“Siempre mi vida estuvo rodeada por maltrato y por abuso sexual, nunca conté con el apoyo de mi mama, y mi papa, él nunca me tomó en cuenta porque tiene otra familia y cuando lo busqué para pedirle ayuda, lo encontré debajo de un palo bien tomado. Llegué a Puerto huyendo de la violencia que recibía, me vine aquí sin saber dónde quedarme, sin comida, ni hospedaje, no sabía que iba a pasar conmigo. Cuando llegué aquí recibí ayuda de una señora que después que parí me quiso quitar a mi hijo. En medio de todo eso no sabía qué hacer. Nunca me imaginé tener un hijo por una violación”, comparte Jalima.

Ella llegó a Puerto Cabezas, buscando un lugar donde nadie la encontrará para que no la siguieran abusando. Por medio del centro de salud local, logró que una enfermera la llevara al Albergue del Movimiento Nidia White, un lugar donde otras 20 mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y sexual llegan con sus hijos e hijas en busca de apoyo emocional, protección y asesoría legal.

Un caso de violencia sexual cada 2 horas

Diversas investigaciones reflejan que en Nicaragua, muchas niñas, adolescentes y mujeres viven a diario violencia sexual. “Ésta se puede traducir en abuso, incesto y asalto sexual hacia las mujeres”, comenta Soledad Díaz, Coordinadora de Médicos del Mundo Francia.

Cifras de violencia sexual del Instituto de Medicina Legal de Nicaragua reportaron 14,656 casos entre los años 2009 y el 2011, de estos el 84% corresponden a violaciones a niñas entre 0 y 17 años. Se presentan 397 casos de violencia sexual al mes, 13 por día, lo que representa 1 caso cada 2 horas.

Según el Informe Trimestral del 2012 publicado por la Red de Mujeres contra la Violencia (RMCV), la violencia intrafamiliar y la violencia sexual mantienen la misma tendencia de crecimiento de hace 6 años. En enero y febrero del 2012 se hicieron 5,816 denuncias por violencia intrafamiliar y sexual. La RMCV recepcionaró 167 delitos sexuales hacia niñas menores de 13 años, de los cuales el 57% se encuentran en procesos judiciales, el 30% están sentenciados y el 13% están prófugos de la justicia. El mismo informe afirma que la casa es el lugar más inseguro para las mujeres, las niñas y niños, donde la mayoría de los abusos son cometidos por conocidos y familiares cercanos.

Violencia sexual en la RAAN

La región está poblada por 395 mil personas y casi la mitad son mujeres, según datos del Instituto Nacional de Información y Desarrollo. En la RAAN al menos tres de cada 10 mujeres han vivido violencia sexual o física, según datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2007, publicada en el portal del Instituto Nacional de Información de Desarrollo. Es decir que más de 50 mil mujeres reciben violencia.

Carmen Poveda, jefa de la Comisaría de la Mujer de Bilwi afirma que la RAAN cuenta con el primer lugar en violencia en la región atlántica y que la violencia sexual encabeza la lista. Entre el periodo del segundo semestre de 2011 a lo que va del año 2012 han recibido 983 casos de violencia intrafamiliar y sexual, de éstos 231 fueron delitos sexuales, sobre todo a menores de edad.

En declaraciones brindadas por la jefa de la Policía Nacional Aminta Granera, durante su visita a Bilwi, expresó: “Si comparamos el 2010 con el 2011, en el 2011 hubo el mismo número de feminicidios que tuvimos en el 2010, sin embargo, tuvimos un 20% de incremento en las violaciones, pero las violaciones se incrementaron igual en todo el país. El porcentaje de delitos de mayor peligrosidad es un poco mayor en la RAAN, está en nueve, allí tenemos que trabajar estos aspectos, igual que la tasa de homicidios en la RAAN, de 18 por cada 100 mil habitantes y la media nacional está en 12”. Los hechos de mayor peligrosidad son los homicidios, violaciones, secuestros y robos con intimidación. Shira Miguel, Coordinadora del Movimiento Nidia White, expresó que muchos de los casos están ligados al narcotráfico, droga, trata y explotación sexual comercial. Es decir, el problema de violencia sexual se entreteje con otros problemas sociales y delictivos de la localidad.

Fruto de amor y no de violencia

Soledad Díaz, Coordinadora de Médicos del Mundo Francia explica: “El impacto de la violencia sexual en las mujeres, adolescentes y niñas cuando descubren que han quedado embarazadas a consecuencia de una violación, trastoca sus proyectos de vida, es una experiencia trágica, no es fácil entender cómo de repente les aparece un embarazo que no estaba planeado, mucho menos cuando fue generado de una violación sexual. Un embarazo producto de una violación se traduce en un hijo no deseado. Primero por el acto de violación, les afecta su salud mental y emocional; muchas de ellas intentan múltiples suicidios para acabar con sus vidas. Hay consecuencias en su salud física y su cuerpo; sobre todo en las adolescentes y niñas que no esta preparada para soportar un embarazo, pero en general, mujeres de todas las edades sufren física y emocionalmente”.

Otras consecuencias que se identifican es que hay dificultad para asimilar los cambios en su vida y asumir la responsabilidad de una maternidad impuesta; las oportunidades para desarrollarse se quedan estancadas. Tendrán dificultades para seguir estudiando, para trabajar con dignidad y llegar a sentirse bien con ella misma y con los/as demás.

También toca enfrentar la violación y sus consecuencias cargando el estigma ante su familia, sus amistades y su comunidad, sin entender por qué le ocurrió.

Tradiciones vs derechos

Shira Miguel enfatiza la importancia de que en la RAAN se trabaje el tema de la violencia intrafamiliar y sexual desde el punto de vista intercultural y desde un enfoque de derechos humanos. Dado que por costumbres, en las comunidades la violencia física y las violaciones sexuales ante la lejanía de las autoridades competentes, se abordan con un arreglo entre familias, mediado por un consejo de ancianos y un pago de por medio. Los arreglos funcionan bajo la autoridad del wihta o juez comunal, quien administra la justicia de acuerdo con sus costumbres y tradiciones. Se rigen por el Tala Mana, con una sanción que compensa materialmente a la víctima o a la familia por el daño recibido, es decir, pueden compensando el daño con dos vacas.

“Se debe hacer una distinción entre el respeto a la cultura y los derechos humanos de las personas, en particular cuando hablamos de las mujeres. Las pautas culturales se pueden modificar porque son aprendidas”, agrega Díaz.

Miguel explica que a las mujeres adultas de la región se les hace aun más difícil identificar una violación sexual, tomando en cuenta las particularidades culturales, muchas están en parejas y asumen que su deber es cumplirles sexualmente a los hombres cuando lo deseen, sin importar lo que ellas sientan. La falta de poder que la mujer tiene sobre su cuerpo y reproducción, y el sentido de propiedad que el hombre tiene del mismo, son algunos de los mandatos y deberes de una cultura patriarcal, que se vive en lo más profundo y cotidiano de la cultura miskita.

¿Qué hace una mujer ante un embarazo no deseado producto de una violación?

La penalización del aborto terapéutico (AT) en Nicaragua desde el 2006, cuando se derogó el artículo 165 del Código Penal, vigente desde 1879, impone a las mujeres y a las niñas a parir ya que la ley las obliga bajo pena de cárcel, a continuar con su embarazo después de haber sido violadas, incluso aunque el embarazo ponga en peligro su vida o su salud. A esto se suma una sanción y pena al médico que se lo practique. Hasta ahora el AT era el único tipo de interrupción permitido en el país. Líderes religiosos argumentaron que bajo esa figura había abuso y se violentaba “el derecho a la vida desde la concepción”.

Algunas circunstancias como la maternidad, la reproducción, los embarazos no deseados y los abortos ocurren en los cuerpos de las mujeres, situaciones donde se expone su derecho a la salud y su derecho a la vida. El alto porcentaje de embarazos no deseados y de muertes maternas son un reflejo de cómo se afectan la vida y la salud de las mujeres, es una clara violación a sus derechos humanos y sus derechos sexuales y reproductivos, reconocidos por la Convención Internacional de Derechos Humanos.

“Una mujer con un embarazo producto de una violación buscará no seguir embarazada. Desde el imaginario de la cultura patriarcal, penalizan el aborto terapéutico y creen que con eso taparán el sol con un dedo, eso no significa que las mujeres no tomen la decisión de abortar”, agrega Díaz.

En una investigación realizada por IPAS Centroaméria, “La situación del aborto en Centroamérica”, afirma que la realidad que viven las mujeres en las comunidades ante la penalización del aborto terapéutico las hacen recurrir a interrumpirse un embarazo en condiciones de riesgo, exponiéndolas a enfermedades secundarias y hasta terminar con sus vidas, algo por lo que no pasaran los hombres o mujeres con mejores condiciones económicas, ya que pueden buscar servicios que les garantizan la seguridad de sus vidas.

Aumenta interrupción de embarazos en la RAAN

A pesar de la penalización del AT, la interrupción de los embarazos ha incrementado entre las adolescentes de la región, confirman fuentes del Ministerio de Salud (MINSA), quienes solicitaron omitir sus nombres por temor a despidos o represalias. Explican que “las chavalas llegan a los puestos de salud entre el primero y tercer mes de gestación con señales de abortos inseguros, presentando sangrados, dolores bajo vientre y otras situaciones. Muchos de estos casos son de chavalas que han sido abusadas, aunque ellas no te lo digan, uno se da cuenta por las señales que presentan. Se procuró conseguir datos de mujeres, adolescentes y niñas embarazadas producto de una violación, que lleguen a los hospitales y centros de salud local pero no existen.

Argumentan que para las y los médicos de la localidad es complicado encontrarse en la situación de salvar vidas, cuando se presenta una niña, adolescente o mujer adulta en condiciones complicadas a causa de un embarazo, así que optan por no resolver el caso por temor a que se les incrimine. Las mujeres en la comunidad se auto-recetan medicamentos, buscan parteras para interrumpir los embarazos, o si cuentan con suficiente dinero, recurren a un médico que les provoque el legrado a un costo aproximado de cien dólares americanos.

La lucha por la restitución del AT

Todas las organizaciones de la Sociedad Civil consultadas para este reportaje, coincidieron en que cada mujer debe decidir qué hacer ante un embarazo no deseado producto de una violación.

Para Evelyn Flores, del Grupo Estratégico por la Despenalización del Aborto Terapéutico en Nicaragua, dice que es importante que las y los nicaragüenses tomen conciencia de la magnitud del problema. “No es posible que los derechos de las mujeres se sigan violentando. Desde el grupo seguiremos implementando campañas de sensibilización informativas, veraces, científicas y laicas que eduquen a la población sobre la importancia de la restitución del aborto terapéutico y el libre ejercicio de sus derechos sexuales y derechos reproductivos”.

Por su parte Miguel propone que cuando se ejecuten campañas de comunicación en la Costa Caribe se tomen en cuenta las particularidades culturales, geográficas y del contexto local, y evitar reproducir campañas que son pensadas desde otra realidad.

En una encuesta realizada por M&R Consultores en septiembre de 2011 promovida por el Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua, se le preguntó a la población nicaragüense ¿Qué opina sobre el aborto terapéutico? Los resultados indican que el 32% está de acuerdo con que se realice en caso de violación y el 63.4% lo respalda cuando la vida de las mujeres está en peligro.

Para la mayoría de las y los encuestados, la decisión de interrumpir o no un embarazo no deseado es un asunto personal de las mujeres y en segundo lugar de las parejas. Para tres de cada cuatro, dicen que la legislación sobre el aborto terapéutico en Nicaragua debe cambiar, especialmente si hay riesgo en la vida de la mujer o problemas de salud.

Soledad Díaz propone que ante el hecho de una relación coital sin protección como es el acto de violencia, abuso e incesto, se podría prevenir un embarazo no deseado brindando la anticoncepción de emergencia o la píldora de la mañana siguiente a la victima de violencia sexual, lo antes posible, sin embargo, no todas las mujeres tienen acceso a ella. Lo que nos lleva a plantear que existe una norma para la prevención, detección y atención de la Violencia Intrafamiliar y Sexual del Ministerio de Salud de Nicaragua (Noviembre 2009), que dice: “En caso de mujeres adolescentes y en edad fértil, deberá garantizarse, ante el riesgo de embarazo producto del abuso, la anticoncepción de emergencia e instan a recordar el consentimiento informado, lo que deberá ser plasmado en el expediente clínico”.

La esperanza de Jalima

La voz de Jalima sugiere tristeza, pero en el fondo se percibe la esperanza de que un día las cosas cambiarán y podrá vivir fuera de la violencia y de abusos. Sin embargo, ella continua preguntándose ¿cómo podrá darle amor a su hijo si ella nunca recibió amor de otros? Una respuesta que no sabe si algún día podrá responder.

Jalima denunció a su agresor, pero una vez más el hecho quedó en la impunidad al igual que decenas de casos de otras mujeres en Nicaragua.

El aborto terapéutico seguirá siendo un tema polémico que cruza y conmociona la fibra humana. Sin embargo, no podemos imponer nuestras ideas y creencias, ante la vida de las mujeres como si fueran simples piezas de un juego donde sus existencias no cuentan.

Miramos esta problemática ajena a nuestra realidad. Sin embargo, un día cualquiera podríamos vivir de cerca o estar en los zapatos de Jalima, quién quedó embarazada producto de una violación sexual. Ojalá no tengamos que esperar a que ese momento llegue para tomar conciencia.

Comentarios

5
Marlon Zamora

Osiris, primeramente gracias por escribir un articulo sobre nuestra región, aunque sea dolorosa la historia de la adolescente, y sabemos que, como esta adolecente que decidió a buscar ayuda y denunciar hay muchas más que sufren en silencio…….felicidades. Y la verdad me parece interesante que el tema de AT, ya que la costumbre patriarcal en la que vivimos a como decían las compañera es realmente fregado por que todos podemos decidir por las mujeres, menos ellas por ellas.
Gracias nuevamente y muchas felicidades….

4
kilambe

Me parece muy bueno el articulo sobre el aborto, pero considero que la labor educativa en los colegios centros de trabajos, en los barrios es educar a niños y adolecentes en la prevencion del embarazo para que asuman responsabilidad de sus acciones porque a pesar del cable, internet, revistas el mensaje parece que no esta llegando a la juventud....ESTO NO ES JUEGO,....solo desarrollando una campaña masiv a de si o si tendran referencias sobre las consecuencias de las relaciones sexuales responsables...el aborto no es preservativo

3
Mela Pellas

Los violines de menores en Nicaragua solo estan emulando al INCO, ya que a este no le hicieron nada y mas bien lo eligieron Presidente. Talvez los violadores piensan que violar una menor es requisito para ser Presidente?

2
Gabriela

Excelente reportaje Osiris Canales. Me deja pensando mucho en la complejidad de abordar el tema del aborto terapéutico y, de castigar la violencia, incluida la violencia sexual que viven las mujeres, adolescentes y niñas de la Costa Caribe, cuando se cruza una costumbre, una jurisdicción y hasta una ley propia para hacer justicia tan distinta a la de la otra mitad del mapa de Nicaragua, y que lamentablemente al igual que en la jurisdicción ordinaria, no restituye los derechos de las mujeres, sino más bien los atropella aún más. Desafortunadamente todo sistema judicial es producto de la mentalidad de sus administradores; y mientras en la mentalidad del juez y del wihta la violencia hacia las mujeres no sea un delito, sino un asunto privado, la situación de impunidad no va a cambiar; aún cuando tengamos los marcos legales internacionales, y hasta las leyes locales, más bellas que tengamos. Felicidades a las mujeres del Movimiento Nidia White que todos los días contribuyen a revertir ese imaginario colectivo y sobretodo garantizar a las mujeres de Puerto lo que sus autoridades no son capaces.

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shira miguel

Amiga te felisito tienes mucho ovario parahaber tomado la decicion de darte este tiempo y poder construir este reportaje al igual que poder planter¿ar una realidad aveces,durapero real delas mujeres en la RAAN y creo que es importante que se identifique la realidades desde distintos puntos de vistas espero no sea el ultimo.


shira.

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