La decisión del presidente Daniel Ortega de mostrarse magnánimo entregando un bono de C$529 a más de cien mil trabajadores del Estado, abrió una caja de Pandora que puso en el congelador el desembolso de más de U$78 millones; obligó a rehacer los cálculos macroeconómicos para el 2010, y a multiplicar las comunicaciones con los expertos del Fondo para explicar la visión del gobierno.
Los principales puntos de discusión pasan por determinar el efecto inflacionario que pudiera generar esa masa de efectivo entrando a la economía nacional en lo que resta del año, incluyendo la parte correspondiente al décimotercer mes, como lo confirmara Rodolfo Delgado, Asesor Presidencial de Participación Ciudadana, en el programa “En Vivo con Alberto Mora”, que transmite el Canal 4 de televisión.
Delgado aseguró que el bono “no es inflacionario; es una acción permanente, esto no es una cuestión ocasional; este aumento también tiene una implicancia en el treceavo mes... o sea que las y los beneficiarios, en el año 2010, van a tener 5 meses de bono, más un bono de treceavo mes, de aguinaldo”.
A su juicio, la razón por la que más de 380 millones de córdobas entrando a la economía sin un notorio aumento en la producción que la compense, no generará un aumento del Indice de Precios al Consumidor, es porque “es un mecanismo transaccional… que sale de un bolsillo de un sector de la economía (el del consumidor de combustibles) y entra a otro bolsillo (el de los beneficiarios)”.
Bayardo Arce, asesor económico de la presidencia, también duda del posible efecto inflacionario, al preguntarse “¿cómo va a crear presión inflacionaria, si somos un país con una producción agropecuaria excedente y la gente va a ocupar ese dinero para comprar comida?”, invitando a preguntar a los empresarios si creen que el bono genera presiones inflacionarias.
“Desde ese punto de vista (al salir de un bolsillo y entrar a otro), no tiene ningún impacto inflacionario”, sentenció el asesor Delgado.
Pero Antenor Rosales, presidente del Consejo Directivo del Banco Central, dijo a Confidencial que los economistas del Banco, han hecho varios ejercicios para definir la posición del país ante el Fondo, y que uno de esos ejercicios muestra que el bono sí tendría efecto sobre el IPC: 0.68%, (dependiendo del crecimiento de la economía, y de la tasa de empleo) cuando la meta de inflación para el 2010 es de 7%, y al 30 de abril ya sumaba 3.81%.
Al cierre de edición, aún no había fecha -ni ciudad- acordada para que se reúnan los técnicos nicas con los del Fondo, porque la hoja de ruta “la vamos a definir en la otra semana (la que comienza este lunes 10)”, explicó.
De todos modos, el presidente del BCN se mostró confiado en que la institución tiene capacidad para limitar los efectos inflacionarios a través del Comité de Operaciones de Mercado Abierto, que puede regular la liquidez del sistema vendiendo Letras del Banco en sus subastas semanales.
Inflación y competitividad
El economista Adolfo Acevedo difiere completamente de la explicación simplista de Delgado. “Si una parte de este dinero que antes se usaba para pagar el petróleo, o en propósitos que no necesariamente aumentaron la demanda agregada nominal, se emplea ahora en aumentar el ingreso nominal de 120,000 trabajadores, y esto se traduce en un aumento en la demanda nominal de los hogares por bienes de consumo básico, esto puede provocar, por un lado, un aumento en la venta de los mismos, (y apoyar en alguna medida la recuperación de la actividad económica), y por otra, puede provocar un aumento en el nivel general de precios (que ya se han venido acelerando)”, explicó.
“Pero aun si se trata de recursos que se extraen de una parte de la población, para transferírselos a otra, esto puede tener efectos macroeconómicos importantes: si se extraen los recursos de sectores con menor propensión al gasto en bienes de consumo básico y mayor propensión al consumo suntuario o con mayor propensión al ahorro, hacia sectores con mayor propensión a gastar en bienes de consumo básico, y con menor propensión al ahorro, entonces podría producirse un efecto neto sobre la demanda nominal de bienes de consumo básico (o bienes-salario), que podría aumentar la venta de estos, y/o su nivel de precios”, añadió.
Acevedo también hizo notar cómo en el pasado, el gobierno alegó de común acuerdo con el Fondo, que no era posible aumentar salarios a determinados sectores, para evitar un ‘efecto cascada’ (todos insistiendo por una mejora salarial), porque eso deterioraría la competitividad de Nicaragua, que tiene a su abundante mano de obra barata entre sus principales pilares para atraer inversiones.
“Estos dos argumentos -la pérdida de competitividad y el riesgo inflacionario- se usaron para comprometer con el FMI la restricción de la nómina salarial del gobierno en el denominado Programa Económico Financiero. Uno podría pensar que, si esto es así, estas dos “preocupaciones” se aplicarían también al bono, pero por alguna razón que escapa a mi comprensión, el bono parece estar milagrosamente libre de ellas”.
Acevedo opina que “la vía correcta para superar el rezago salarial de los maestros y otras categorías de trabajadores es la recuperación del salario por la vía presupuestaria”, considerando que “la recaudación de impuestos alcanzará como mínimo C$800 millones por encima del monto presupuestado”.
Añade que “esta restitución de derechos, efectuada a través de la recuperación de los salarios sería permanente, y no dependería de la voluntad discrecional ni de la benevolencia de nadie, ni asumiría la forma de un regalo o prebenda política”.

Comentarios
No jueguen el juego de ortega el sabia que la oposicion iba hablar acerca del bono deben darse cuenta que eso es mejor ignorarlo no le den publicidad porque el se lo muestra a los benficiados de los miserables 500 cordobas a ese hay que atacarlo diferente piensen gracias que Dios bendiga mi tierra God bless Nicaragua