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We Bought a Zoo

“Un Zoológico en Casa”
(We Bought a Zoo)
Dirección: Cameron Crowe
Duración: 2 horas, 2 minutos
Clasificación: * * (Regular, recomendada con ciertas reservas)

Juan Carlos Ampié | 22/2/2012

Bejamin Mee (Matt Damon) es un periodista de primera línea. Lo conocemos entrevistando a una versión de Hugo Chávez en un avión. Pero la tragedia lo desvía de su carrera. Su esposa ha muerto, y él tiene que reconstruir su vida y la de sus pequeños hijos: el conflictivo pre adolescente Dylan (Colin Ford) y pequeña Rosie (Maggie Elizabeth Jones). Buscando un nuevo comienzo, decide mudar a su familia a una finca rural donde opera un zoológico. No sabe nada sobre como manejar un local de esa naturaleza, pero la oportunidad se presenta como un escape ideal. Además, encuentra una familia postiza en el personal del zoológico, incluyendo dos intereses románticos para los hombres de la familia Mee: Kelly Foster, una administradora combativa (Scarlet Jonhansson) y su terminalmente dulce sobrina, Lily (Elle Faning).

 La película tiene la estampa de su creador. Cameron Crowe es el guionista y director que alcanzó su mejor momento con la comedia de redención personal “Jerry Maguire” (1996) y la autobiografía fílmica “Almost Famous” (2000). De la primera viene el interés por retratar el proceso de reinvención de un hombre que pasa del éxito a la crisis. De la segunda, la tendencia a limar las asperezas de la realidad, pero llevada a extremos que comprometen la efectividad del filme. Temáticamente, “We Bought a Zoo” pretende corregir la debacle de “Elizabethtown” (2007), fallida comedia romántica en la cual Orlando Bloom interpretó a un ejecutivo que trata de reconstruir su vida después de un fracaso profesional, a la vez que hace las paces con la muerte de su padre. Suena oscuro, pero en realidad era...adorable.

Ese adjetivo es el tendón de Aquiles de Crowe. La desesperación por agradar socava los cimientos de “We Bought a Zoo”. Está basada en una historia de la vida real, pero el núcleo de la historia es tan extraño, que se necesita mucha convicción  para hacerlo funcionar en la pantalla. La decisión de Mee esta informada por la necesidad de escapar de la realidad de la muerte de su esposa, pero acá parece un encantador capricho. Crowe quiere tratar un tema duro, pero sin perturbar demasiado a nadie. Hasta su banda sonora, como siempre cuidadosamente curada por el director, se siente sobre-calculada para conmover y confortar.

Una parte crucial de su estrategia consiste en establecer castas de excentricidad entre sus personajes. Los protagonistas – Damon, Johanson y Ford -, son humanos con conducta más o menos reconocible. Los personajes secundarios son caricaturas – vea al personal del zoológico -. Los restantes se comportan como como Muppets de carne y hueso. Tome nota del director de escuela y el agente de bienes raíces. Es alivio cómico llevado a extremos intolerables.

Y es una lástima, porque cuando Crowe toma a sus personajes en serio, los resultados son efectivos. Damon hace que la película funcione con su honestidad emocional. Las duras escenas de confrontación con su hijo sorprenden, primero, porque casi las únicas que se sienten reales en toda la película. Johanson revela sorpresiva dureza, que salva un papel que podría haberse perdido en sus tenues contornos de interés romántico. Lo mejor de todo es, sin embargo, Thomas Haden Church  como el hermano racional.

La compra del zoológico no es tratada como una manera patológica de lidiar con el dolor, sino como un concepto narrativo. Más que explorar el duelo, Crowe toma la premisa como excusa para fabricar un producto comercial “familiar”, con la mayor cantidad posible de tomas y escenas que involucren animalitos. Todo personaje humano que pueda ser reducido a similar estado de monería, recibe el mismo tratamiento. Si pudieran vestir a todo el reparto de peluche, lo haría. La artificialidad del tratamiento  infecta toda la película. Tome nota de como una crisis financiera se resuelve con una herencia secreta que aparece en el momento indicado. Aunque haya sucedido así en la realidad, juega como un “deus-ex-machina” de ultratumba.

Es instructivo comparar esta película con “Los Descendientes”, la nueva película de Alexander Payne, aún pendiente de estreno. Conflictos inter-generacionales y las ondas expansivas de la pérdida maternal definen su historia, pero el tratamiento es diametralmente opuesto. Es triste, divertida,  perceptiva y humana. “Zoológico en Familia” es superficial, artificial y mecánicamente inspiradora. Y no importa lo que le diga el marketing, no es para niños. Véala con las expectativas bajas.

Comentarios

1
Patricia

Siempre me gusta leer tus críticas, me identifico con la mayoría, decime ¿ qué te pareció "The girl with the dragon tattoo" y su soundtrack? , saludos.

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