Lanzada en 2010 por dos jóvenes franceses de 23 años, Makesense.org aspira ayudar a que los emprendedores sociales del mundo entero lleven a buen puerto sus proyectos, con apoyo de voluntarios, donde sea que se encuentren. En la aventura han logrado inventar un novedoso método de trabajo.
Christian Vanizette y Romain Ranguin se conocieron en Euromed, una escuela de comercio con sede en Marsella. Seleccionan a los candidatos con base en sus proyectos, y les proveen adiestramiento adaptado a las necesidades particulares de cada uno. De tal manera que su formación «es forzosamente pro activa y necesariamente a la carta», explica Christian, un sistema diferente al de los estudios de casos de Harvard (parecen haber entendido que hacía falta cambiar).
De origen tahitiano (por parte de padre) y vietnamita (de madre), Christian, a quien conocí en París, tiene el encanto del mestizaje madurado lentamente bajo el sol y el dinamismo de un emprendedor que sabe muy bien qué quiere: cambiar el mundo sin creerse la Madre Teresa.
Atraídos por lo que Muhammad Yunus entiende por "negocio social" -una empresa que no pierde dinero ni reparte dividendos pero cuyo objetivo es resolver un problema social-, decidieron viajar a Asia a principios de 2010 para averiguar cómo proceden allá.
Sin contactos ni preparativos previos aterrizaron en Nueva Delhi… con el corazón en la mano. Primera iniciativa: "un video divertido seguido de un tweet" para anunciarse. Un conocido bloguero los detectó y se ofreció a difundir sus avances en su blog. Fue así como emprendieron la vuelta al subcontinente al ritmo de su inspiración, "de reunión cool en reunión cool".
Cada encuentro dio lugar a un vídeo en el que sus interlocutores compartían los retos que enfrentaban. Y subsecuentemente los subían a su blog we.makesense.org, fabuloso nombre de dominio que tuvieron la inteligencia de comprar con los €1000 que ganaron en un concurso de la escuela.
A su regreso echaron a andar un sitio web que no arrancó bien hasta que "nos dimos cuenta de que hacía falta crear una dinámica fuera de línea, porque gracias a la mezcla online-offline tuvimos éxito en nuestro viaje", dice Christian. Luego comenzaron a organizar talleres: 80 en 2011 y ya van 25 en enero de 2012. Todo a través de una página Facebook donde invitan a los emprendedores sociales a exponer sus "desafíos", por ejemplo cómo vender mejor bolsas de papel producidas por mujeres indias.
Pero el estilo es la empresa. El vocabulario sí cuenta. Makesense es una turba de "gangs" (todo está en inglés) hechas por "gangsters". Y los talleres son "holdups" (atracos). "Influencia del rap de los años noventa", dice Christian con aire angelical mientras afirma su voluntad de marcar una distancia con el lenguaje de las grandes empresas.
El engranaje está aceitado y Makesense se apresta a lanzar una aplicación para la organización de los atracos. Las solicitudes de asistencia se inscriben en tres categorías: negocios, tecnología y diseño. Los voluntarios que se ofrecen a auxiliarlos pueden elegir entre cuatro modalidades: ‘puedo ayudar’, ‘conozco a alguien’, ‘distribuyo el mensaje’ y ‘creo un atraco’. "Dependiendo del tipo de reto se le enviará el método apropiado: por ejemplo la forma de organizar un brainstorming, o un hackathon si se trata de tecnología." Una capa de técnicas de juego hace que "la gente se divierta mientras se ocupa en resolver las carencias sociales". Quienes ayudan a la organización van desde el "DJ dude" (amigo) hasta el DJ Bouddha.
Inspirado en los procesos de trabajo open source –código abierto– (Apache y Wordpress), su plataforma ha sido modelo de otras iniciativas (SenseSchool.org para la escuela, por ejemplo). Todo descansa en un concepto que titubea en encontrar nombre: gangsourcing (tribesourcing tal vez): la externalización a pequeños grupos conectados y motivados.
Winch5-fr - winch5.blog.lemonde.fr
Winch5-es - unpasomas.fundacion.telefonica.com/winch5/
Winch5-en - www.capgemini.com/winch5
@francispisani
