Tres expertos consultados por Confidencial analizaron la validez de las razones esgrimidas por el Ejecutivo para reformar la Ley de Equidad Fiscal, a la vez que identificaron algunos de los peligros y falacias construidos alrededor de la ‘reformita’, que disminuye las cargas tributarias del arroz y la leche de sabores.
“No sé por qué muchas personas se empeñan en decir que esta ‘reformita’ es temporal. Por el contrario, se trata de un cambio legislativo permanente en el sistema tributario, que además imprime una tendencia pésima a la dirección de sus cambios”, dijo el economista Adolfo Acevedo.
Para Arturo Grigsby, director del Instituto de Investigación Nitlapán-UCA, el problema es que “la negociación básica será entre gobierno y empresarios. Si aplicamos el modelo de la reformita a la reforma tributaria en ciernes, lo que veremos es una negociación de cúpulas”.
Por su parte, Mario Arana, ex ministro de Comercio, recomendó “tener el cuidado de no caer en salidas fáciles. Hemos intervenido en el mercado del frijol, y eso ha sido un error, porque los niveles de producción que tuvimos en el pico del 2006, no los hemos recuperado hasta la fecha, y ha sido por esos bandazos”.
Tratamiento especial para los más grandes
Acevedo observa que “este cambio implica dos cosas: que en vez de pagar 1.5% mensual sobre sus ventas brutas, las grandes corporaciones oligopólicas que encabezan el acopio, procesamiento y comercialización del arroz y la leche, sólo pagarán 1%. Y en vez de pagarlo como retención definitiva, o como impuesto pago mínimo, lo harán como retención a cuenta”.
“Esto último no es secundario, es un cambio fundamental, como lo entenderá cualquiera que sepa lo que significa un pago a cuenta, a diferencia de uno definitivo, o que puede serlo, del 1% sobre los ingresos brutos (a diferencia de sobre el ingreso o renta neta) y expresa un doble tratamiento preferencial a favor de estas grandes corporaciones”, añadió.
El economista asegura que “el acuerdo del gobierno con estas empresas es que a cambio de este beneficio tributario permanente, a favor de las mismas, no aumenten los precios durante 3 o 4 meses”.
Acevedo propone una solución más permanente y barata: que ALBA-CARUNA subsidie temporalmente la energía para riego de estos rubros a 25 años plazo y 2% de interés... las mismas condiciones en que recibe el crédito de Venezuela, siendo que “resulta claro que los incrementos del precio del petróleo y la energía finalmente tendrán que trasladarse a los costos y los precios”.
El ejecutivo “podría utilizar una parte de la enorme masa de recursos de que dispone a través de ALBA-CARUNA para financiar este subsidio, en vez de afectar al escuálido presupuesto nacional reduciendo los ingresos”.
Sociedad civil debe incidir
Grigsby, de Nitlapán, enfatiza en el hecho que, aunque algunas organizaciones de la sociedad civil crearon una Alianza por la Reforma Tributaria, es evidente que “será difícil que logremos tener incidencia con este esquema de negociación que usaron”, en referencia a las conversaciones entre el COSEP y el gobierno que dieron a luz a la ‘reformita’.
El experto no descarta que “podríamos estar asistiendo a negociaciones en combo, en donde por un lado el gobierno cede en el tema del salario mínimo, mientras el COSEP le concede la reformita”.
Al centrarse en el resultado de la mini reforma tributaria, Grigsby recomienda “ver el contexto más amplio. El impacto del alza en el precio de la energía eléctrica no se ha visto en su dimensión real: 9% en dólares, o sea, 14% en córdobas al año”.
“Si tenés una perspectiva de transnacional, como Parmalat, también hay que sumarle el 2% de inflación del dólar, con lo que el costo llega a 16%, y puede llegar a la ilusión de creer que con eso se podrá mantener estabilidad de precios en los lácteos, cuando hay un costo estructural que obliga a incluir el costo importado”, añadió.
Con todo, la ‘reformita’ es “una medida temporal que pretendía frenar una expectativa muy alta de inflación sobre los precios locales”, lo que podría ser insuficiente porque “de todos modos, el arroz subió de precio en el mercado. Estas medidas se dictaron “para minimizar el impacto, no para evitarlo”.
Costo fiscal no es tan alto
Para el economista Mario Arana, ex titular del MIFIC, la ley aprobada por la Asamblea nacional la semana pasada, “es una reforma puntual que se plantea un objetivo de tratar de incidir en que los precios de estos productos no se incrementen más de lo que de otra manera podría ser el caso”.
Recordó que “ese impuesto especial al consumo que le quitan a la leche de sabores, es un impuesto especial que está en ese sector por su capacidad recaudadora”, pero le parece lógico que se lo quiten ahora dado que “los tributos han venido mejorando de manera sustancial en el país, creciendo a tasas por encima del 20%, y que es relativamente modesto lo que perdés en términos de ingresos”.
Aun cuando sólo se trata de dos productos de la canasta básica, Arana concede que el efecto de la reformita es que “ayudará a bajar el costo al eliminar ese impuesto, por el porcentaje que eso representa”.
De todos modos, le parece que “este es un problema que hay que resolver de manera más estructural y vía productividad”, siendo que “vamos a estar sometidos a presiones de altos precios internacionales de los alimentos, tal como ya lo hemos visto por varios años”.
