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Viajando al mundo de la innovación III

Estrategias de innovación de tres marroquíes

Tercera entrega de la serie "Viajando al mundo de la innovación", del periodista y experto en tecnología Francis Pisani. Cada día publicaremos un capítulo de esta aventura que busca explicar el mundo del mañana.

Francis Pisani | 25/1/2012

Casablanca – Me marché de esta ciudad de leyenda muy impresionado, sin tiempo de pasear pero sí de respirar el aire vivificante de las ganas de innovar. Van tres ejemplos.

Adnane Charafeddine lanzó hace 7 años –hoy tiene 34– la agencia Extensys.ma. Poco más tarde se asoció a la agencia web Isobar.fr., que en un inicio resultó muy fructuosa. Pero cuando los responsables franceses, encantados con la calidad de su trabajo, le propusieron desarrollar sitios para una marca holandesa de cerveza y una firma de lencería femenina, el musulmán decidió que había llegado el momento de explorar otra fórmula.

Acaba de lanzar QuelleVoiture.ma (QueAuto), mezcla de red social y plaza de mercado que pone en contacto a vendedores y compradores.

"95% de la gente que quiere innovar parte de un ego sobredimensionado", explica Adnane: "Tratan de inventar algo nunca visto… y fracasan. Terminan despreciando al mercado, incapaz, según ellos, de entenderlos." Contra tal actitud de soberbia, el método de Adnane consiste en dejar el ego de lado y comenzar por identificar lo mejor que se produzca "en Francia o en los países árabes, más que en Corea o Suecia." Los más cercanos, pues. Copia sin imaginación, burda y maliciosamente, antes de introducir las variaciones que el comportamiento de sus usuarios sugiere. Cree que este procedimiento deberá permitirle innovar a nivel nacional y hasta internacional.

Posteriormente me encontré con Mohamed El Yacoubi –de 21 años–, fundador y presidente de Alamjadid.com, el primer sitio social árabe especializado en el establecimiento de nuevas relaciones (amistades o más), un nicho despreciado por los grandes. Lo inició con apenas 19 años mientras estudiaba en la Warwick Business School en Gran Bretaña.

A su dimensión experimental, Adnane agrega una clara voluntad de búsqueda, de investigación. Uno de sus 8 empleados destina sus días a surcar la web indagando qué ocurre en materia de medios sociales. "Partimos de lo que existe, lo adaptamos, luego innovamos."

"La plataforma publicitaria que estamos creando se apoya en la propiedad intelectual", explica. "Estamos a punto de proponer una nueva forma de interacción a las marcas que saben que el despliegue  visual (display) no basta." Espera poder inscribir esa patente dentro de poco.

Médico, Anas El Filali –32 años– tiene un perfil diferente. Después de importar de Hong Kong componentes para móviles, ahora es dueño de CROMAR Maroc, una floreciente empresa farmacéutica. La libertad que le otorga su triunfo en los negocios le ha permitido ubicarse como uno de los blogueros (bigbrother.ma) más cotizados del país.

Su nueva criatura –International Network for Peace and Development– es una empresa social que vincula a aquellas compañías conscientes de su responsabilidad en ese terreno, con organizaciones no gubernamentales que necesitan plata.

El Filali no se opone al hecho de copiar –"lo que cuenta es la transferencia de conocimiento"–, pero estima que las TIC evolucionan tan velozmente que, cuando uno está listo para innovar, los otros "ya pasaron a otra cosa". "Hace falta locura para innovar" dice. Linda fórmula de la cual bien sabemos que, salvo para Shakespeare, raramente se convierte en método.

Adnane, Mohamed y Anas, tres emprendedores que ayudan a plantear mejor la cuestión de la innovación. Siempre relativa al tiempo: como lo fue para Steve Jobs quien creó la Mac a partir de prototipos usados por Xerox Parc, pero también al espacio, en función del país y la región donde surja, para la cual aporta soluciones. Obviamente el problema no se plantea de la misma manera en San Francisco, Madrid o Casablanca, por mencionar algunas ciudades.

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