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Onofre Guevara analiza formas de control sindical

Sindicalismo secuestrado por el "Porrismo"

* Para este analista, el denominado “porrismo” no sólo manipula a los sindicatos, si no que ha logrado “neutralizar” y reprimir las libertades y la dignidad de los trabajadores, quienes tienen que obedecer a las exigencias del líder y participar en todas las actividades que éste o el partido organizan. Es lo que Guevara llama la “dominación de la conciencia de los trabajadores”.

Carlos Salinas Maldonado | 3/5/2010
@CSMaldonado

Onofre Guevara advierte que el movimiento sindical nicaragüense ha sido secuestrado por lo que ha denominado como el “porrismo”, una forma de subordinación de los sindicatos y sus trabajadores a la figura de Gustavo Porras, diputado, sindicalista y dirigente de las turbas oficialistas.

Guevara se ha dedicado a analizar el fenómeno del sindicalismo en Nicaragua, movimiento que desde la década del ochenta ha mantenido una fuerte vinculación con el Frente Sandinista. Los sindicatos, explica, han sido instrumentalizados por ese partido para que defiendan los intereses políticos del FSLN y no los de los trabajadores que representan.

Para mantener ese control sobre los sindicatos, el “porrismo” hace uso del chantaje, dice Guevara.  “Las condiciones concretas en las que los trabajadores pueden desplegar una actividad reivindicativa están sujetas al puesto, al trabajo. Y ése es el mecanismo que utiliza un dirigente oportunista: el empleo, porque quedarse sin empleo no es nada halagador”, explica.

La influencia de Porras en los sindicatos quedó demostrada recientemente, cuando la ex presidenta de Enacal, Ruth Selma Herrera, acusó a Porras de crear una administración paralela en esa institución, fortaleciendo a sindicalistas “corruptos”. Los sindicatos de Enacal presionaron para lograr la salida de Herrera, que celebraron con música y morteros. Para Guevara, lo ocurrido en Enacal es una de las muestras más claras de la instrumentalización que el oficialismo hace de los sindicatos.

“Enacal no es tan grande para que se justificara la existencia de 45 sindicatos, con 45 directivas. Toda esa gente tiene un comportamiento parasitario dentro de la empresa. ¿Una empresa con 45 convenios colectivos? Ésos responden a los intereses de los directivos y no de los trabajadores. El sindicato viene siendo como una empresita familiar. Y hay más caciques que indios”, dice Guevara.

Para este analista, el denominado “porrismo” no sólo manipula a los sindicatos, si no que ha logrado “neutralizar” y reprimir las libertades y la dignidad de los trabajadores, quienes tienen que obedecer a las exigencias del líder y participar en todas las actividades que éste o el partido organizan. Es lo que Guevara llama la “dominación de la conciencia de los trabajadores”. “No es que los trabajadores crean plenamente lo que les dice el líder, sino que aceptan lo que les dice porque es una forma de defender su salario”, explica.

¿Cómo ha afectado ese “porrismo” que usted denuncia al movimiento sindical?

Se trata de que un personaje, Gustavo Porras, ha impuesto un estilo de dirección supuestamente sindical, pero vinculado a un partido político de gobierno. El adjetivo “porrismo” significa que él está utilizando métodos propios de control de los sindicatos para convertirlos en una correa de transmisión del partido político en el poder y que no cumplan sus objetivos y demandas de carácter social-laboral, sino de carácter político. El “porrismo” devora a los propios trabajadores. En Fetsalud hay una gran masa de empleados de todas las clases, pero los dirige Porras de acuerdo a las líneas políticas que traza el partido al que pertenece.

¿Cómo se da esa transformación de los movimientos sindicales beligerantes que vimos en los gobiernos anteriores con la pasividad del sindicalismo actual?

Es sencillo. Al producirse el triunfo revolucionario del 79 y al desplegarse todo el proceso a partir de los ochenta, aquí creció el movimiento sindical como nunca se había visto en su historia. De 300 sindicatos mal organizados se llegó a la cifra de miles. Ese ímpetu laboral era expresión de una ansiedad histórica que tenían los trabajadores de tener libertad sindical plena. Sin embargo se produce el fenómeno de la necesidad de defensa de la revolución, con la que estaban identificados los sindicatos, lo que hizo que se involucraran en ese proceso y fueron descuidando la defensa de los intereses laborales inmediatos. A los trabajadores se les reclamaba sacrificio, pero no se les dio oportunidades de mejoras laborales. Ese fue el inicio del proceso de adhesión de los sindicatos a la línea política del partido gobernante, al extremo que perdieron su autonomía en manos de la dirigencia política de la revolución. Cuando se produce la derrota electoral del Frente en los noventa, los sindicatos han perdido toda su autonomía y comienzan a desaparecer. Los que permanecieron organizadores lo hicieron sujetos a la línea política del Frente Sandinista y eso se refuerza con el regreso de Daniel Ortega al poder.

¿Y cómo se convierte Gustavo Porras en el líder de ese movimiento?

Los sindicatos, por muy autónomos que sean, necesitan de una conducción sindical y él en el transcurso del proceso revolucionario se había convertido en líder de Fetsalud. Al terminar el proceso, él queda en una posición de dirigente sindical nacional en el FNT, a través del que controla a otros sindicatos.

Pero también hay todo un discurso oficial que habla de los derechos de los trabajadores, que habla de mejoras laborales, que prioriza los movimientos sindicales.

Es decorativo. Si los sindicatos fueran autónomos plantearan reivindicaciones acordes con esos proyectos sociales. Pero esos proyectos ya llegan hechos, llevan predeterminadas sus líneas de acción y sus objetivos; no los crean los sindicatos. Yo no niego que haya proyectos de carácter social, pero siempre la aplicación de esos proyectos está sujeta a la condicionalidad de quien aspira a tener una casa, por ejemplo. Si no acepta las condiciones de orden político no le dan esa casa.

¿Qué pasó con los otros sindicalistas, son solamente víctimas de esto o tienen alguna responsabilidad?

Deberían tenerla, pero las condiciones concretas en las que ellos pueden desplegar una actividad reivindicativa están sujetas al puesto, al trabajo. Y ese es el mecanismo que utiliza un dirigente oportunista: el empleo, porque quedarse sin empleo no es nada halagador. Ese es elemento clave por el que se ejerce la dominación de la conciencia de los trabajadores. No es que los trabajadores crean plenamente lo que les dice el líder, sino que acepta lo que les dice, porque es una forma de defender su salario.

¿Es una política de chantaje de los líderes sindicales hacia los trabajadores?

Claro, porque sabiendo que no hay trabajo y hay un gran volumen de obreros desocupados en el país, ellos utilizan ese hecho lamentable para controlar el ímpetu de reclamación que puede haber en  los sindicalistas.

¿Hay una salida a ese papel actual de los sindicatos? ¿Pueden convertirse en fuerzas beligerantes a favor de los derechos de los trabajadores?

Siempre que logren reivindicar su autonomía, lo que en las condiciones actuales está difícil. En estos momentos no sólo no hay oportunidades de reclamos salariales, sino que tener trabajo ya es un privilegio, porque hay una gran masa de desocupados. Los sindicatos que se atreven a hacer reclamos de tipo laboral terminan mal. No puede ser eterna esa supeditación, pero es un proceso muy lento y dolorosos, porque reclamar autonomía sindical significa arriesgarse a ser corridos.

Pero también hemos visto casos interesantes en estos meses, cuando ministros han caído por presiones de los sindicatos.

Cuando los sindicatos pierden autonomía, cualquier medida por la que se han movilizado, son medidas preconcebidas por el caudillo, por el líder sindical, y no por el sindicato.

¿Qué significado tiene en ese contexto la celebración del primero de mayo?

Lamentablemente confirma la pérdida de autonomía de los sindicatos frente al Gobierno. La agenda de las celebraciones la elabora el aparato de gobierno, ellos están al margen de eso. Los trabajadores responden a esas actividades de una forma mecánica y supeditada.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL “PORRISMO”

En su análisis, Onofre Guevara esboza los elementos que caracterizan al “porrismo”, con los que ejerce influencia sobre los movimientos sindicalistas del país.

  • Manipulación política de los trabajadores.
  • Neutralización de las actividades sindicalistas contrarias a los intereses del partido o Gobierno.
  • Caciquismo político de Gustavo Porras.
  • Oportunismo de cara a la cúpula del partido.
  • Represión de las libertades de los sindicalistas.
  • Canibalismo sindical: enfrenta a los movimientos sindicalistas entre ellos.

Comentarios

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KARINA GOMEZ JARQUIN

Es tiempo que nos demos cuenta que durante los 16 años de neoliberalismo tubimos muchas dificultades por el sometimiento de estos y los resultados de sus actos en sido sicatrises, dificiles de borrar. No es solo criticar, es buscar por todos los medios de solucion y creo que el Sindicalismo, compañerismo y el mutualismo son los elementos basicos para que nuestro pais avance en pro al vienestar social. El FSLN solo esta borrando los daños que el neoliberalismo a dejado, mas no le han permitido trabajar. ¿Por que viven siempre en disputa los partidos y no se enfocan en buscar solucion a los verdaderos problemas? Siempre viven peliando por lo mismo y nunca abansan.
Saben los verdaderos broblemas que pasan los jovenes? NO, pues les informo que lo unico que el estado hace es que no avance el desarrollo de las capasidades de los jovenes, sabiendo que estos son los que ocuparan el espacio de otros y lo unico que hacen es enseñar las mismas malas mañas que tienen éstos.

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CESAR

No hay sindicatos sandinistas, son organizaciones de base del FSLN, Onofre tiene razon en su comentario, pero la pregunta es qué hacer. Los CPC reprimen a los maestros, la llamada JS también lo hace, pero los trabajadores no reraccionan. Hay temor, vacilacion, yoquepierdismo. Clarto que el FSLN actual no defiende a los trabajadores, es su verdugo. Recordemos que Somoza movilizaba a los trabajadores del estado, como lo hace ahora el FSLN. sin embargo una mayoría se opuso a esa opresión. Ahora qué, donde está esa mayoría? Callaremos ahora para llorar después?

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Jose Herrera

Efectivamente, los sindicatos estatales han perdido su autonomia, pero creo que tambien su naturaleza social porque ya no son organizaciones en pro de los trabajadores sino al contrario son instrumentos del estado patron para reprimir a los trabajadores mediante amenazas de despido si no se someten como por ejemplo a afiliarse al Orteguismo (carnetizarse) o si no asisten a las manifestaciones oficialistas.
La libertad sindical consignada en la Constitucion politica es una de las reinvindaciones de la Revolucion Sandinista pero que hoy se oscurecen debido a las ambiciones dictatoriales del proncipal contrarrevolucionario como es Daniel Ortega quien pretende revertir las conquistas populares y construir una dictadura familiar antagonica a los ideales de los heroes y martires.

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