El CAFTA no fue la panacea que nadie dijo que sería, pero para miles de productores de frijoles y hortalizas del norte de Nicaragua, está representando la posibilidad de exportar más de 1.2 millones de dólares anuales a Estados Unidos, Guatemala, Costa Rica y El Salvador, relató Félix Miranda, Gerente de la Cooperativa CECOOPSEMEIN.
La noticia surge en medio de las celebraciones oficiales de la entrada en vigor de ese acuerdo comercial, en las que el gobierno tuvo una participación más bien tímida, siendo representado únicamente por el General Alvaro Baltodano y el personal de ProNicaragua, mientras el sector privado aprovechaba para resaltar las ventajas que el acuerdo comercial le ha producido al país.
Entre éstas, destaca un incremento del 37% en nuestras exportaciones a Estados Unidos, mientras le comprábamos sólo un 15% más que antes de la entrada en vigor del tratado, con lo que el superávit comercial llegó a 931.5 millones de dólares, ¡a favor de Nicaragua!
Sorpresa aparte, los críticos hacen notar que tan inesperada cifra incluye exportaciones por U$893.6 millones en zonas francas dedicadas al negocio textil, por lo que al excluir ese componente, la brecha a nuestro favor se cierra, quedando en un modesto U$37.9 millones.
“No sé por qué no habrían de incluir el aporte de las zonas francas, como si el esfuerzo de todas esas personas no contara para nada”, comentó una fuente estadounidense que defiende los beneficios del CAFTA para nuestro país.
Además del incremento de las exportaciones, el acuerdo comercial de nuestra región (más República Dominicana) con Estados Unidos, ha permitido que muchas empresas de todos los tamaños comenzaran a soñar con participar de una aventura en apariencia inalcanzable para muchas de ellas: exportar.
Así lo confirmó Roberto Brenes, Gerente General del Centro de Exportaciones e Inversiones de Nicaragua (CEI), al revelar que encuestas hechas con las empresas con las que trabajan, mostraron que “el 72% de las pymes que exportan a Estados Unidos, comenzaron a hacerlo para aprovechar el CAFTA”.
Granos básicos y tubérculos
Un ejemplo de ese hallazgo es la Cooperativa CECOOPSEMEIN, que representa a casi la mitad (1.648) de los 3.500 productores integrados a la cadena de valor del frijol y a la de las hortalizas, proyectos administrados por CRS, a través del programa ‘Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agroempresariales’, (ACORDAR).
Miranda, el Gerente de la Cooperativa, dijo a Confidencial que la cadena de valor (a la que se encuentran integrados productores, proveedores, maquiladores y comerciantes), logró acopiar 60.000 quintales de frijoles: 45.600 quintales del grano rojo y 14.400 quintales de frijol negro para exportarse a Venezuela.
Del total de frijoles rojos, 21.600 quintales fueron exportados a Estados Unidos y Centro América, lo que representó ingresos por unos U$820.000, a lo que se le suman otros U$330.000 en venta de cebollas, y U$90.000 más en venta de papayas a El Salvador.
Esos ingresos han sido complementados por la venta de 24.000 quintales de frijol rojo en el mercado nacional, así como por exportaciones de malanga a Estados Unidos, y por la venta de lechuga, zanahoria y papaya a HortiFruti, que surte los supermercados PALI y La Unión.
DESARROLLO EMPRESARIAL
El impulso que proyectos como ACORDAR le está dando a los 3.500 productores que están bajo su tutela, es otro de los beneficios del CAFTA, que ha motivado el lanzamiento de diversas iniciativas para enseñar a las pymes a producir en cantidad y calidad, pensando en llenar los requerimientos y las demandas del mercado internacional.
Otros como el CEI están ofreciendo diversos tipos de apoyo a las pequeñas empresas (incluyendo la posibilidad de poner un co-gerente a su disposición por un período limitado de tiempo), mientras otros como el contratista de AID, CARANA Corporation, ejecutan un programa de U$11 millones para mejorar la competitividad de las pymes y generar unos 2.000 empleos, según Danilo Cruz-DePaula, su director.
