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Centenares de miles “ni estudian-ni trabajan”

El limbo de los jóvenes “ni-ni”

*Según informe del PNUD, el 15% de los adolescentes y el 40% de los jóvenes no estudia ni trabaja
*Deserción escolar en la primaria, pocos recursos para secundaria, y educación técnica subvaluada
*Oportunidades de empleo residen para muchos en el sueno de emigrar o en las remesas

Iván Olivares | 13/12/2011

Las deficiencias del sistema educativo nicaragüense son una máquina productora de jóvenes que ni-estudia-ni-trabaja, a los que el grupo de expertos convocados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que elaboraron el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2011, denominan “los ni-ni”.

Donald Méndez, coordinador del referido documento, explica que una encuesta de percepción realizada a un universo de 4200 adolescentes y jóvenes, muestra que “el 15% de adolescentes, y el 40.5% de los jóvenes, no estudia ni trabaja”.

Si se proyectan esos porcentajes sobre los datos de las encuestas de población del INIDE, eso implicaría que 111,900 adolescentes y 514,350 jóvenes (626,250 individuos o 31.1% de los nicaragüenses en ese rango de edad), no tenía acceso a la educación ni al empleo.

“Nosotros trabajamos con datos cortados al 2009, porque esos son los que estaban disponibles. De todos modos, no creo que las cosas hayan cambiado mucho en estos dos años, ¿verdad?”, explica Méndez al explicar la vigencia de esos hallazgos.

Y es verdad que las cosas no han cambiado mucho en esos dos años.

No al menos para Ernesto Téllez Morales, (19), que acudió por última vez a un aula de clases en el 2008, y desde entonces ha dedicado su tiempo a imaginar que vuelve a comenzar su primer año de secundaria (por tercera vez), mientras busca un nuevo empleo que sustituya al anterior, siempre mal pagado y sin ninguna protección social o laboral.

Tampoco ha cambiado nada para Jefferson Arnodo, también de 19, que logró bachillerarse en el 2010, luego de perder dos años de estudio por razones económicas, las que pudo solventar “empleándose” como vendedor ambulante, mesero y jardinero, lo que le procuró unos ingresos que a estas alturas son insuficientes para seguir adelante con su sueño de estudiar medicina.

A pesar que Ernesto vive en los barrios orientales de Managua y que Jefferson es vecino del Barrio Bello Amanecer, en el municipio de San Francisco Javier (Ciudad Sandino), sus historias son un efecto directo de las carencias de un país que sólo en el 2011 dedicó la espeluznante cifra de C$7,900.4 millones para invertirla en educación.

Problemas de deserción

El gráfico que muestra el porcentaje de alumnos que terminaron la primaria entre el año 2000 y el 2011 (más las proyecciones hasta el 2015), recuerda un monitor de signos vitales conectado a un enfermo recién fallecido: la línea que proyecta es plana, sin altos ni bajos. Casi hasta el infinito.

La imagen, incluida en la Propuesta de Agenda Educativa de Nación, elaborada a instancias de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, (FUNIDES), muestra que en el año 2000, sólo logró terminar la primaria, el 51.8% de los niños que se habían matriculado en primer grado seis años antes.

Ese promedio sufrió un ascenso vertiginoso de casi diez puntos en el 2001, sólo para desplomarse a su nivel inicial un año después, oscilando los siguientes cuatro años, hasta quedarse estáticamente estable a partir del 2007… cuando la administración Ortega decidió ofrecer educación gratuita para todos, y así hasta el 2015, según esas proyecciones.

Uno de los efectos de esa decisión política fue que se alcanzó una tasa de escolaridad neta ajustada del 93%, lo que es muy bueno para un país como Nicaragua, aunque, como el documento mismo de FUNIDES señala “una cosa es la proporción de niños que se matriculan en la escuela, y otra la que permanecen en ella”.

Esos altos grados de deserción no ocurren únicamente a nivel de primaria: como para demostrar que el sistema es igualmente deficiente, sin importar cuál de sus segmentos se analice, basta mencionar que en las universidades, “de cada 100 estudiantes, se gradúan sólo 10. Eso significa un desperdicio monumental de recursos”, dice Humberto Belli, ex ministro de Educación, y uno de los autores de la Propuesta de Agenda.

“Si el presupuesto de las universidades es de U$120 millones, ahí se están botando a la basura como U$60 millones, en un país tan pobre”, graficó.

Esos resultados obligan a observar cómo se distribuye el presupuesto educativo; la calidad de la enseñanza que se ofrece a los jóvenes, y qué es lo que el país obtiene a cambio de invertir tanto dinero, en un sistema que parece empeñado una y otra vez, en repetirse a sí mismo con todas sus imperfecciones.

Sin dinero para comer, y menos para ir a clase

Ernesto Téllez ingresó por primera vez al primer año de secundaria en el 2007, aprovechando no sólo que la educación volvía a ser gratuita (antes de eso, los profesores pedían un aporte de diez córdobas mensuales, lo que equivalía a unos U$0.55 a finales de marzo de ese año), pero también, a que el colegio público del barrio anunciaba que comenzaría a ofrecer educación secundaria, igualmente gratuita.

Pero se trataba de una ‘verdad técnica’, pues si bien es cierto, el colegio dejó de pedir aportes mensuales a sus alumnos, éstos tenían que incurrir en otros gastos que pueden parecer ‘normales’ a un padre de familia con un ingreso promedio, pero que no lo eran para Mayra, madre de Ernesto y seis niños y niñas más.

Se trataba, según lo grafica el muchacho, de que había que tener dinero para llevar a clase, sea para comprar una golosina en el recreo, o para comprar un folleto, además que “al principio decían que no importaba que llegaras con ropa de colores, después pidieron que llevaras aunque fuera una camisa blanca, y al final terminaron exigiendo que fuera uniforme completo, y mi mama no podía comprarnos a todos”, recuerda.

Aparte de eso, “había que comprar lápices y lapiceros, cuadernos, blocks rayados y sin rayas, mapas, estuches geométricos, cartulinas, crayones, ¡de todo!, y en mi casa no había billetes para eso. Yo estuve yendo a clases con dos cuadernos pequeños en los que copiaba de todo, y cuando se me acababa alguno me compraban otro más para que pudiera seguir copiando”, recuerda.

Había un problema más: en su casa no siempre había algo qué comer al mediodía, de modo que muchas veces ocurrió que tuviera que irse con hambre a clase, y sin dinero. La suma de tantas carencias le llevó en la misma dirección que a muchos otros como él: hacia afuera, abandonando los estudios antes de terminar el primer semestre.

Irónicamente, poco después de dejar las aulas en el pasado, las autoridades del Ministerio de Educación llegaron al colegio a repartir mochilas escolares, con los ansiados cuadernos que a él no le podían comprar, pero para entonces ya era tarde.

¿Cómo, si hay tantos pobres?

Ernesto fue víctima no sólo de una distribución de recursos en el sistema educativo inusualmente dispar, sino también de una pobreza muy extendida que parece esmerarse en condenar a quienes menos tienen, a seguir viviendo en la miseria por siempre. Para empezar, porque muchos de ellos no pueden acumular suficiente educación para forjar su propia vía de escape.

Visto en una escala macro, el problema es que el país no dispone de recursos suficientes para destinarlos a cubrir todas sus necesidades en el ámbito educativo, a pesar que el 5,52% del PIB que se destina para ese rubro, está dentro de la media centroamericana, sólo detrás de Honduras y Costa Rica.

El problema es lo que eso implica en términos de recursos efectivos o de inversión por alumno, y la calidad que se puede generar con ello, siendo que Nicaragua prioriza la educación universitaria en detrimento del resto de subsistemas.

Un claro ejemplo de ello surge al comparar la inversión en educación que hizo Costa Rica, en el 2005, cuando le dedicó el 5.2% de su PIB total, lo que representó entonces U$1,359.1 millones en educación. En comparación, el 5.5% del PIB que Nicaragua designó para ese mismo rubro, el que apenas representó U$396.65 millones, según cálculos de FUNIDES.

Si ya era triste ver que el ‘pastel’ era tan pequeño, a ello hubo que sumar la decepción de ver cómo se repartía: un poco más de un tercio del total benefició a 90,549 estudiantes universitarios, mientras los casi dos tercios restantes iban para cubrir las necesidades de más de 1,350,000 alumnos de primaria y secundaria.

Con ello, el gasto fue de 197 dólares por alumno de primaria, de U$118 por estudiante de secundaria, y de U$1,154 (casi diez veces más) por cada universitario.

Un resultado de ello es que los alumnos dejan las aulas (porque completaron el ciclo, o porque se retiraron anticipadamente), sin poseer las competencias que se supone que deberían dominar.

Educarlos para que encuentren trabajo

Al comentar este problema, el filósofo Alejandro Serrano Caldera enuncia que “la educación es un medio para alcanzar el desarrollo, y sin educación no hay desarrollo posible ni progreso, pero la educación es un fin en sí mismo, porque es la forma en se construye la identidad de la persona y de la sociedad”.

Al darle un sentido más materialista, Serrano Caldera señala que “la educación tiene que verse en relación con el empleo productivo, a que el egresado salga y encuentre un empleo digno dentro de la sociedad a la cual pertenece”.

A renglón seguido recuerda que “eso es necesario pero no suficiente, porque la educación no es solo un mecanismo de reproducción de la sociedad en que se vive; también puede aportar una visión crítica de esa sociedad, y permite establecer opciones diferentes al mundo en que se está viviendo”.

Sin ir más allá, señala que “Nicaragua es deficitaria incluso al plantear la educación como medio, porque hay una serie de limitaciones en el sistema educativo”, que le impiden cumplir siquiera ese cometido.

Prueba de ello es la estadística citada por Méndez, del Informe de Desarrollo Humano 2011, según la cual “el 15% de adolescentes, y el 40.5% de jóvenes, no estudia ni trabaja”.

Esto los coloca en una situación de “pobreza multidimensional”, en la que se mide “no sólo el ingreso y el consumo, sino también el acceso a salud, educación, trabajo y de condiciones de vida en el hogar, para focalizar mejor las políticas públicas con respecto a los sectores de población”, explica Méndez.

El experto encuentra que “si los ni-ni-ni (él incluye también a los que no están buscando trabajo) tienen barreras de oportunidades que tienen que ver con la exclusión del sistema educativo y pocas oportunidades de empleo, esto va a implicar para ellos pocas capacidades en el ámbito de sus proyectos personales de desarrollo humano”.

Un ejemplo de ellos es Jefferson Arnodo, que a sus 19 años, sabe que no podrá costear sus estudios de medicina haciendo “rumbitos” de jardinería o desvelándose para atender clientes en un restaurante, por lo que pone sus esperanzas en que sus tías que residen en España y Panamá, y las primas de Miami le envíen –y mantengan en el tiempo- la ayuda económica que le prometieron, para que él pueda dedicarse a aprender.

Las universidades pueden hacer más

Jefferson y Ernesto seguirán obligados a depender de sus familias para seguir estudiando, en gran medida porque el crecimiento promedio del 3.5% del PIB es insuficiente para generar más opciones laborales, a la vez que sólo permite ofrecer montos raquíticos para sufragar los gastos en educación.

Quizás ayudaría mucho el que alguien se hubiera molestado en poner en práctica algunas de las sugerencias propuestas por un grupo de expertos (Juan Bautista Arríen, Silvio de Franco, Miguel de Castilla y el mismo Serrano Caldera) en el año 2000, comenzando por “hacer de la educación un verdadero sistema nacional, integrado por la educación superior, la media, la primaria y la técnica”.

También se recomendaba “fortalecer la formación en el campo de la educación técnica, que siempre ha estado desligada”, y “establecer objetivos comunes al sistema, sin perjuicio de los objetivos específicos de cada segmento que lo compone”.

Esto incluía estudiar “de qué manera las universidades pueden apoyar a la educación media y a la educación técnica”, siendo que “las escuelas de ciencias de la educación de las universidades podrían formar a los maestros de primaria y secundaria, y a los instructores de educación técnica”, detalla ahora Serrano Caldera, para quien podrían conseguirse mejores resultados, “si los recursos se usaran de forma más eficiente”.

Telémaco Talavera, titular del Consejo Nacional de Universidades, y rector de la Universidad Nacional Agraria, se mostró “totalmente de acuerdo en que podemos hacer más. Tenemos las facultades de ciencias de la educación, pero tenemos que fortalecer la articulación curricular, y la demanda que tiene la educación no superior -para englobarla en un término- con el papel que juegan las universidades”.

“Estamos haciendo un esfuerzo, pero tenemos que hacer mucho más”, reconoce mientras aboga porque se desarrolle “un esfuerzo concertado entre MINED, INATEC y universidades”, aclarando que “debe ser concertado, no por mandato”.

Sucede que los distintos subsistemas “tenemos una relación de respeto, pero no la articulación dinámica y sistemática que se requiere. Debemos trabajar muy cerca unos de otros: desde el currículo, desde la formación docente, desde la investigación educativa y la proyección estratégica”, porque “es un esfuerzo muy tímido lo que tenemos”, valoró.

Una dependencia económica estructural

*La educación secundaria es una pesada carga financiera para muchas familias

Según la encuesta efectuada para preparar el Informe de Desarrollo Humano 2011 del PNUD, en el 2009, el 43% de los jóvenes y adolescentes del país se dedicaba exclusivamente a estudiar; otro 42% ejercía un oficio remunerado; 8% combinaba el estudio con el trabajo, mientras el 7% restante ni estudiaba, ni trabajaba.

Son los “ni-ni”.

Sus razones para permanecer en ese limbo son fundamentalmente económicas, pero también sociales, y en algunos casos, hasta irónicas, al menos en el caso del 44.2% de los adolescentes y jóvenes que informa que el trabajo asalariado es la principal causa por la que dejaron los estudios.

Para una parte de ellos, esa decisión se rebelaría especialmente cruel, cuando algún tiempo después perdieron el empleo por el que habían abandonado las aulas, con lo que quedaron como ni-ni.

De alguna forma, es el caso de Jimmy Woo, joven costeño de 24 años que tuvo que dejar su trabajo como joyero en Bluefields, y emigrar a Managua para buscar un mejor trabajo, a la vez que intentaba seguir sus estudios de administración de empresas en la Universidad Politécnica de Nicaragua, (UPOLI).

Al llegar a la capital hizo pruebas en call centers, aprovechando que habla inglés y español, pero su fuerte acento criollo le inhabilitó para optar al puesto, por lo que tuvo que centrar sus esfuerzos en agenciarse un cupo en la carrera de la que ya había culminado dos años en la universidad BICU, en la Región Autónoma del Atlántico Sur.

Ello implicó esforzarse para superar problemas de tipo académico, (porque encontró que el nivel de la UPOLI era muy superior al de la BICU); económico (porque aquí tenía que pagar U$45 mensuales) y logístico: ¿dónde iba a vivir, y quién iba a pagar sus gastos?

En el primer caso, Jimmy decidió volver a comenzar la carrera, tirando por la borda casi todo el esfuerzo hecho en la BICU a lo largo de los dos años previos, pero además, resignándose a dejar atrás su cultura y parte de su identidad caribeña, para tratar de insertarse y funcionar en el Pacífico.

Para el segundo y tercer problema contó con la ayuda de su madre, que trabaja en un restaurante de comida rápida en la isla caribeña de Gran Caymán, además de conseguir alojamiento en casa de la familia de una ex novia en Managua.

Ser pobre, joven y mujer

Según el Informe del PNUD, “los hogares con mayores privaciones encuentran más dificultades para asumir los gastos escolares, lo que afecta a adolescentes y jóvenes que aspiran a niveles educativos superiores. Dadas las necesidades económicas de las familias, tienen que salir a trabajar para aportar ingresos al hogar”.

Desde luego, hay diferencias: mientras la razón anterior explica la mayor parte de los casos de ellos, en el caso de ellas hay muchas más complicaciones que tienen que ver con género, y con los roles que la sociedad les han asignado.

Así, si bien hay un 22% de jovencitas que esgrime razones económicas para dejar los estudios, también explican haber tomado esa decisión tan radical a partir de otros motivos tales como el embarazo, el cuidado de la familia, el trabajo doméstico, falta de apoyo de su pareja, y hasta ¡falta de voluntad de sus padres!

Estudios previos citados por el Informe del PNUD, señalan que “en el caso de las mujeres jóvenes de sectores pobres, existen dos factores que afectan su desempeño escolar: la violencia intrafamiliar y el embarazo adolescente, además de los oficios domésticos”.

Adicionalmente, el Censo Escolar 2007 identificó otras tres causas que se repiten por todo el país, las que ayudan a entender que haya jóvenes fuera de las aulas de clase: desinterés, problemas económicos, y trabajo agrícola, a lo que en algunas zonas geográficas se agrega la lejanía de las escuelas.

A pesar que la ‘falta de interés’ parece ser una razón de mayor peso en algunas áreas urbanas, no hay mayores estudios en ese campo, pero investigaciones conducidas por el Centro de Investigación y Acción Educativa Social, (CIASES) en 2007, sugieren que “la falta de interés está relacionada con la oferta, es decir, que lo que se enseña no satisface al estudiante”.

La investigación encontró que “para los más pobres, la educación secundaria es muy extensa y poco pertinente en sí misma, puesto que sólo sirve para tener acceso a la universidad. La educación secundaria es una pesada carga financiera para las familias”, que preferirían que sus hijos recibieran educación técnica, para que pudieran encontrar trabajo cuanto antes.

Once recomendaciones de Funides

La propuesta de Agenda Educativa

La Propuesta de Agenda Educativa de Nación, presentada el martes pasado por FUNIDES, enumera once recomendaciones y una serie de sugerencias para buscar salidas posibles y sostenibles:

  1. Mejorar la capacidad de aprender de la primera infancia (0 a 6 años).
  2. Universalizar la cobertura, permanencia y promoción con calidad de primaria.
  3. Evaluar los aprendizajes y medir resultados.
  4. Descentralizar e incorporar a los padres de familia, docentes y estudiantes en las gestiones y monitoreo de las escuelas.
  5. Remunerar mejor a los docentes e introducir incentivos vinculados al desempeño.
  6. Mejorar las escuelas normales.
  7. Ampliar el uso educativo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).
  8. Asegurar el suministro anual de libros de texto para los alumnos de primaria y secundaria.
  9. En la educación media: introducir textos y TIC, y bifurcar el sistema.
  10. Expandir y mejorar la educación tecnológica.
  11. Modernizar y hacer más eficiente la educación superior.

 

¿Cómo financiar los cambios?

Asumir algunas o todas las 11 propuestas requeriría de ingentes recursos, por lo que los autores de la Propuesta enunciaron algunas alternativas de recursos:

  1. Revisar modalidades de financiamiento de la educación superior (sin vulnerar el 6%).
  2. Asignar un porcentaje fijo del presupuesto general a la educación básica (quizás el 12%).
  3. Que las universidades asuman cuotas importantes de la formación docente del Ministerio de Educación y de la educación técnica.
  4. Subir la cuota de la cooperación venezolana destinada a la educación. (Pasarla del 2.9% al 10%).
  5. Canalizar en forma prioritaria fondos de la cooperación internacional hacia la educación básica.
  6. Aumentar impuestos y/o mejorar recaudación.

Comentarios

20
Pinar

Ojalá fueran seres ignorantes los que alaban a un dictador y se llenan la boca de falsedad. El país va rumbo al caos, los pocos jovenes que llegan a las aulas los aprueban por rotondear... y a eso le llaman "logros"... viva el comandante! larga vida para el presidente! pobre Nicaragua! pobres los que dependen de un tirano y de sus secuaces... pero hay un tiempo para todo, y ahora están su tiempo, disfruten sus dias de gloria.

19
Roberto José Sánchez Cuadra

Estimados Señores de Confidencial:

El Municipio no se llama San Francisco Javier.

Se llama:

CIUDAD SANDINO y pertenece al departamento de Managua

Saludes

18
Marvin Solis

Hola saúl Pérez que años ese verdad en el Vocacional y estudiabamos todo el dia y eramos buenos alumnos con 16 clases hermano, ahora yo soy Lic. en Computación e Ing. en Sistema mas lo que saque en el Vocacional tecnico en Electronica, Vaya oportunidad esa verdad y ahora los jovenes se quejan pero del gusto.... Viva el Comandante Daniel ortega que si esta ayudando a los mas necesitados.......

17
Halima

Es increible como tratan de inventar contra este gobierno, cuando todos sabemos que la educación es gratuita y de calidad un joven si no estudia es porque no quiere, si tanto es el apoyo que da el gobierno que a los bachilleres este año se le brindó un bono de 1000 cordobas para los gastos de la promoción y un joven que no estudia obviamente casi no tendrá oportunidades de trabajo por falta de preparación.

16
Saúl Pérez

En los años 80, yo estudie en el INTV Instituto Técnico Vocacional, de la Subasta 1 KM al Norte frente al Café Soluble o Presto. y de alli yo saque Técnico en Eléctronica, y pasaba recibiendo clase todo el día desde las 7:00 am hasta las 5:30 pm y nos daban 16 clases o 16 materias incluyendo las de las carreras, y el FSLN nos daba el Gobierno Refrigerio a las 9:00 am , el Almuerzo a las 12:00 m es decir a las 11:45 am y el Refrigerio a las 2:30 pm.... y nos daban el pasaje.............................. Viva Daniel, ahora EL FSLN esta restituyendo ese derecho.............. VIVA DANIEL... DIOS te bendiga comandante....

15
Aracelly López

Cuando yo era joven no tenia la oportunidad que los jovene3s tienen ahora educación gratis y no quieren estudiar, a los Bachilleres hasta una ayuda economica le han dado, el gobierno esta invirtiendo en la Educación y ese estudio que hicieron, fue BELLI, con la educación de los años automaticos, ese es el atrazo que hemos tenido por la educación neoliberal que nos dejo la violeta,arnoldo y Bolaños, pero el GOBIERNO del FSLN con Daniel a la cabeza , esta invirtiendo en la educación que es vital para la nación...... VIVA Daniel Ortega Hombre VIVA

14
angy

La mejor manera de ver el desarrollo en un pais es que cada familia trabajara mas en sus hijos,con este sistema educativo q vemos en la actualidad yo estaria feliz,educacion gratuita,clases gratis a los preuniversitarios para su ingreso a la universidad, bono promocion,que felicidad si yo hubiese recibido esos beneficios,lo q pasa es q la gente se mal acostumbra y espera que el gobierno les resuleva todo,no toman iniciativas,n ose esfuerzan por sacar adelante al pais solo viven atenidos,y no aprovechan lo q está a la vista,asi jamas se vera un avance...

13
Arlen

El joven que no estudia es porque no quiere porque este gobierno brinda la educación gratuita y de calidad y obviamente si un joven no estudia, no tendrá oportunidades de trabajo, o que quieren los jóvenes que se les pague un salario tambien por estudiar es incrible ver como a muchos los ha absorbido el sistema, pero hay que luchar por hacer conciencia en todos los jóvenes de nuestro lindo país.

12
el tigre

El sistema educativo nacional no educa para la vida. Pontifica. El nuevo profesional no está capacitado para resolver PROBLEMAS cotidianos. Hoy, una buena cantidad de jóvenes va al desempleo/subempleo, porque ni siquiera pueden redactar una simple carta o un pequeño informe. No saben leer (en el pleno sentido de la palabra). Han perdido el sentido de la verguenza deportiva pues lo mismo les da un 0 que un 60. Y si hablamos de la calidad de la docencia, es común ver en los centros educativos a una buena cantidad de impostores/as que ostentan títulos y demás oropeles propios de la jerga académica pero no hay sentido de la decencia, de la autocrítica y de la crítica por el desempeño: los encuentros o clases son una tortura: nunca faltan los diazepanes o los folleteros o los sabihondos. El sentido de la autopreparación, de la investigación profunda, de la libertad de cátedra y del encanto por escribir y publicar obras a partir de la experiencia, eso, eso quedó bajo la pesada lápida de la indiferencia y el desinterés. La AN, el Gobierno, los sindicatos de docentes (blancos o de derechas), los padres de familia y la ciudadanía debemos ir a un diálogo sincero entre iguales, pero sin calculo politiquero. A RESOLVER!!!

11

La educacion es un problema social, lo que quiere decir que involucra a todos nosotros como ciudadanos, al gobierno, a las instituciones privadas, a las empresas (inclusive). Todos debemos asumir nuestras decisiones, cada persona debe educarse desde el seno del hogar.

10
Ebén Díaz

Señora Artiaga.. no se trata de ver quién es más inteligente o no... yo no estoy en competencia con nadie. Las cifras hablan por sí solas! Me disculpa, pero por cuestiones éticas no puedo ¨platicar¨ con una persona que no maneja cifras y que solo se limita a tratar de justificar con ¨leguleyos baratos¨ - de los que ya estamos cansados y cansadas los y las nicaragüenses - las cosas que este y otros gobiernos NO han hecho. Y mucho menos con una persona que ni siquiera sabe poner los acentos en un párrafo o en su propio nombre... vuelva usted a la escuela señora Artiaga... ,)

9
Veronica

No todo es culpa del estudiantado, hay que reconocer que muchas veces el personal docente inclusive de las universidades no tienen el nivel que se requiere para estar impartiendo clases en universidades********** creo que es necesario comenzar por preparar a docentes calificados y con vocación. no se puede esperar buenos resultados de los estudiantes sino una parte fundamental es esa, la preparación docente.

8
Ricardo

Hay que reconocer que si los jóvenes no tienen cultura de estudiar ni que fuera el mejor sistema educativo del mundo el rendimiento mejoraría, porque dificilmente funcionaria si los estudiantes de ahora no tienen interés por aprender. La mayoría de ellos va a la universidad por cumplir un requisito o llenar el formato de un curriculo... No todo es responsabilidad del gobierno, pues este también hace muy bien su trabajo.

7
leenho antonio rios aburto

para mi estas disticas son puras mentiras por que la mayoria de jovenes que estudian en la universidad ala cual pertenesco casi el 90% estudiamos y trabajamo ami me parace que cuando uno tiene el deceo y las ganas de su peracion no importa el sistema de educacion la verdad que aprende el que quiere aprender asi que no es "ni problema del sistema educativo" "ni del gobierno" asi que estas estadisticas son una total mentira y en todo caso en ves de criticar deverian de aportar con ideas de desarrollo intelectual no creen.

6
Concepcion Artiaga

Eben entonces si no esta tan a la altura deberías de comenzar a dar clases tu si tan así lo pensas y el que no debería hablar al peso de la lengua es usted analfabestia y ahí se incluye claudio que al parecer el también recibió un titulo mediocre por que hasta ahí se ve la locuras de lo que dicen por que creen que el chavalo no estudia por el profesor, no estudia por que en su familia no le instruyen esa cultura, a cuantos padres de familia se pueden ver hoy en día ayudandoles con las tareas a los hijos o exigiéndoles el estudio en sus casas, las clases y el aprendizaje no terminan al salir del aula continúan en sus casas, por eso los jóvenes no aprenden por que no les interesan y sus padres tampoco les exigen no por que el gobierno no invierte lo suficiente no se trata de infraestructura se trata de actitud del estudiante por el deseo de aprender así que antes de comentar algo primero analicen las cosas por que si dicen que la educación y la preparación era mejor antes pues como la ven que los catedráticos de la universidad son lo que recibieron esa preparación de antes. Si se la creen tan inteligentes podemos comenzar a platicar mas tal vez lo demuestran.

5
H. Daniel Flores García

Oración por los jóvenes.

Señor, desde lo más profundo de mi ser,
además de alabarte, glorificarte y darte gracias,
hoy quiero yo pedirte por los jóvenes
para que, con tu divina gracia, les ayudes, señor,
a abrir sus ojos y a no caer en la trampa y el engaño…

(…) Ayúdales, Señor, para que no se desmoralicen
y no se cansen de luchar
por el mal ejemplo de nosotros,
sus mayores, clérigos o laicos,
que con tanta facilidad nos acomodamos
en el terrorismo del sistema dominante.

MIGUEL D´ ESCOTO BROCKMAN, M.M.
1 de Febrero 2006.

POR LO DEMAS NADA NUEVO; TALAVERA, SERRANO Y BELLI NO PARECEN HABER MODIFICADO CRITERIOS.

SALUD

4
Ebén Díaz

Cómo se nota q la gente habla al peso de la lengua. Las cifras de 2011 demostraron q solo un 1% del total de jóvenes q hicieron examen de admisión en la UNAN y la UNI (ambas universidades q dependen de fondos del estado y son públicas) lograron aprobar dicho exámen. De quién es la responsabilidad de tales resultados? Esto demuestra q el sistema de educación pública (primaria y secundaria) distan mucho de estar a la altura de las demandas. Que no es problema del gobierno? Y de quién es entonces? De Aniceto Prieto? De Santa Claus? Del niño Dios? Esta situación no se resuelve con educación gratuita si los pensums académicos no están a la altura deseada o si solo pensamos q con facilitar infraestructura (aulas y pupitres) estamos resolviendo todo! Va mucho más allá de eso! Las naciones avanzadas y desarrolladas en determinado punto de sus historias se dieron cuenta q para salir adelante tenían que invertir (pero en serio) en sus sistemas educativos! El comentario de la señora Artiaga es totalmente disparatado! Resulta q ahora las mujeres deben ¨amarrarse los ovarios¨ porque ¨no hay cama para tanta gente¨! Habrase visto!!!

3
Claudio

El sistema educativo en nicaragua te proporciona todo menos las herramientas para asegurarte un empleo, incluso en las universidades a veces nos tocan profesores mediocres y se puede aprender más en Google que de un profesor. Los bachilleres llegan con un nivel y base educativa por las cuajadas y no dan la talla. Si sumas profesor mediocre+ alumno mal educado (refiriéndome propiamente al nivel académico) el resultado es Un Mediocre con Cartón que saldrá a buscar empleo y probablemente lo que encuentre es subempleo, yo se que la palabra mediocre es algo fuerte, pero en educación , si la educación no es de calidad ¿Qué es? Mi opinión es, tenemos que tener más interés en carreras técnicas, ¨Saber Hacer¨ estas si son herramientas de trabajo que te permiten conseguir algún tipo de ingresos, también hay que salir de esa mentalidad de ser empleados, y comenzar a ser generadores de empleo. Los Ni-Ni son resultado de lo mal que esta nuestro sistema educativo y nuestra economía, pónganse en su zapatos y pregúntense ¨¿Para que voy a estudiar? ¿Donde están los que estudiaron? ´´

2
Concepcion Artiaga

Coincido con el señor jorge esto se trata de la voluntad de los estudiantes por que se les ha facilitado los estudios, ademas el ejemplo de la señora con los 6 hijos creo que eso es demasiado si no hay capacidad económica para mantener tantas bocas por que razón se dedicar a procrear mas hijos, no se necesita ser estudiado ni recibir algún tipo de curso para saber que si no hay capacidad económica no es correcto hacer crecer la familia.

1
jorge otero

No creo que sea problema del gobierno a como lo están planteando acá, por que esa es la idea que dan a reconocer en el articulo, mas bien pienso que el problema esta en la cultura de las familias por que se han facilitado los estudios a un nivel casi no visto en otros países, primero educación gratuita pero ahora quieren que les den los cuadernos los lapices los zapatos creo que ya es demasiado, si bien se puede llegar a omitir los uniformes por el costo pero creo que la familia debe incurrir con los gastos de cuadernos, libros, lapices y demás, por conciencia por que al final el bien es para el estudiante y la familia directamente e indirecta para el pueblo Nicaragüense.

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