El Presupuesto General de la República 2012 está lleno de decisiones que los diputados deberán revisar con detalle para asegurarse que éste apunta a los mejores resultados que C$42,256.8 millones pueden comprar, así como de mucha “letra menuda”, que convendría revisar con lupa.
Eso se desprende del análisis hecho por dos economistas: Adelmo Sandino, Investigador de Presupuestos Públicos del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), y Adolfo Acevedo, Coordinador de la Comisión Económica de la Coordinadora Civil.
El primero encontró que el nivel de gasto propuesto por el gobierno es demasiado pequeño como para tener una incidencia importante en el crecimiento económico. “Es necesario que el gasto crezca igual o más que el PIB para que pueda tener un impacto significativo”, sentenció.
A modo de ejemplo, refirió que “Nicaragua gasta sólo U$5.64 en medicina por persona al año, cuando las estadísticas mundiales muestran que un país en el estado de desarrollo como el nuestro debería invertir unos U$20 en eso mismo”.
Del mismo modo, Sandino opina que el gasto en educación debe ser sostenido en el tiempo, y no estar a expensas de lo que se le pueda restar al presupuesto en salud, como sucede en algunos años.
Por eso, recomienda revisar la política del gasto, que está “muy orientada a pagar deuda pública”, la que sugiere “renegociar, porque en la actualidad representa el 7% del gasto total anual”. Asimismo, cree que los préstamos externos no deberían usarse para subsanar el déficit fiscal, sino para gasto de capital.
Al observar las propuestas de aumento salarial para los maestros, el investigador del IEEPP señala que éstos serán prácticamente anulados por la inflación, por lo que cree que la recaudación adicional que está recibiendo el Estado, debería usarse para otorgar aumentos salariales al magisterio, y de paso, incluir el “bono solidario” en el Presupuesto.
Caen ingresos del INSS
Acevedo por su parte, ha dedicado largas horas a analizar los detalles del Presupuesto, y ha encontrado partidas que generan muchos interrogantes sin respuesta.
Quizás la más importante sea la referida a las finanzas del INSS, que deberían ser públicas según un compromiso asumido por el gobierno con el FMI. Esto incluía el detalle de las inversiones financieras (actuales y proyectadas) del INSS, así como el rendimiento de estas inversiones.
Aunque el gobierno no cumplió su compromiso con el grado de detalle acordado, parte de esa información fue incluida en el Presupuesto como parte del proyecto de Presupuesto del INSS 2012.
El documento refleja que el Instituto proyecta que sus ingresos por inversiones se reducirán 45.6%, desde los C$1,199.7 millones (U$53.5 millones) en 2011, hasta los C$653.1 millones (U$27.8 millones) en 2012, sin que se esboce explicación alguna para ese desplome.
Acevedo señala que “el impacto de esta reducción en los ingresos del INSS se refleja en la disminución del superávit corriente y global del INSS. El primero pasa de C$1,586.4 millones en 2011, a C$981.9 millones en 2012, y el segundo de C$1,430.9 millones en 2011 a C$881.2 millones en 2012”.
Mientras ocurre esa reducción, los ingresos por cotizaciones sólo aumentarán 14.1%, lo que lleva a que los ingresos por ambos conceptos apenas aumentarán 7.4%, y el pago de pensiones e indemnizaciones crecerán en 17.7%.
¿Por qué explotan las proyecciones del pago de la deuda interna?
El segundo ‘misterio’ del proyecto de Presupuesto 2012, es lo que el economista llama “explosión” en las proyecciones del pago de la deuda interna, basándose en los cálculos incluidos en el Marco Presupuestario de Mediano Plazo 2011 y 2012.
Según este instrumento de planificación presupuestaria, en vez de destinar C$7,391 millones al servicio de la deuda pública en este 2011, el país destinará C$9,323.9 millones en total.
Adolfo Acevedo recuerda que “las proyecciones del servicio de la deuda pública se hacen en base a los vencimientos de la deuda contratada. Entre 2010 y 2011, según el Informe de Deuda Pública del BCN, no se ha contratado un monto de deuda interna de corto plazo adicional al presupuestado y exigible en el mismo año que justifique un enorme incremento en el servicio de esta en el mismo 2011”.
De forma inquietante, el fenómeno se repite en los años siguientes, de tal forma que los C$8,457.2 millones previstos para ese rubro en 2012, saltan hasta los C$9,506.3 millones.
Otro tanto ocurre en 2013, que pasa de los C$8,944.7 millones hasta los C$9,998.8 millones, y en 2014, que salta desde C$9,130 hasta C$10.178.6 millones, con otros C$10,846.1 millones para el 2015.
C$788.2 millones ¿para qué?
El proyecto de Presupuesto 2012 incluye una partida de C$7,271.5 millones para pagar deuda interna, de la que C$3,350.9 millones (46%) se usarán para redimir bonos de Hacienda; otros C$2,442.8 millones (33.6%) para Bonos de Pago por Indemnización, y C$788.2 millones (10.8%) para enfrentar “Sentencias Judiciales y Otras Deudas Contingentes”.
Siendo que no hay más detalles, Acevedo se pregunta “¿a que ‘deudas contingentes’ se refiere esto?”, recordando que “una deuda contingente es una deuda de un tercer agente económico que tiene la garantía del Estado, de modo que si este otro agente no puede pagar esa deuda, el Estado la asume”.
“¿A que otro agente económico corresponde esa deuda? ¿Cuándo se autorizó que esa deuda fuese garantizada por el Estado? ¿Por qué se incluye esta partida global, sin ningún detalle y sin ninguna explicación?”, insistió.
Al economista le preocupa la opacidad de ese gasto, porque “ese monto es enorme”, sospechando que quizás se trate del “préstamo para ‘subsidiar’ la factura de la energía eléctrica que ALBANISA hizo…a quien?”.
Si fuera el caso, Acevedo recuerda que “el gobierno se había comprometido con el FMI a que ninguna operación con la cooperación petrolera venezolana volvería a significar incurrir en deudas contingentes. Además, dicho crédito no es deuda pública, y si se convirtió en deuda contingente, se debe explicar quien y cuando se autorizó convertirla en tal”.
