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Jaime Incer, asesor presidencial, se pronuncia por respiradero al Xolotlán

Cesan lluvias, pero dejan más de 134,000 damnificados en Nicaragua

• Según el experto, los golpes de la naturaleza serán cada vez más fuertes hasta que no se aplique una política ambiental eficiente en la que se incluya el gobierno, alcaldías, sector privado y comunidad.

Alvaro Navarro | 20/10/2011
@NavarroNewsNic

Las lluvias que han caído en los últimos días ya cobraron 13 víctimas fatales y mantienen a más de 134 mil damnificados a nivel nacional, mientras en toda Centroamérica se cuentan 103 muertos como consecuencia de inundaciones, deslaves y crecidas de ríos, según información oficial de los gobiernos de la región.

El presidente Daniel Ortega se reunió ayer con 109 alcaldes del país para evaluar los daños que calificó de “tragedia” y clamó por solidaridad de los nicaragüenses y de la comunidad internacional, para atender a las más de 27 mil familias afectadas.

Las proyecciones meteorológicas en Nicaragua apuntan a que las lluvias se mantendrán por espacio de una semana más, por la persistencia de los vientos, que según el científico y experto en medio ambiente, Jaime Incer Barquero, han cambiado de dirección, ya que “estas perturbaciones parecen venir del Pacífico” en lugar del Caribe o del Atlántico, lo cual obedece a un trastorno ocasionado por el cambio climático.

Incer, también asesor presidencial en temas de medioambiente, compareció en el programa televisivo Esta Noche donde explicó que el cambio climático ha provocado un comportamiento completamente distinto en la época lluviosa, ya que las lluvias por toda la zona costera de Centroamérica se centraba en las costas mexicanas, pero “ahora ha bajado latitudinalmente y ya Guatemala, El Salvador y Nicaragua están sufriendo los mismos efectos”.

Lago de Managua, amenazante

En el caso de la capital, las afectaciones incluyen una subida de más de 50 centímetros de agua en el lago de Managua, sólo 27 centímetros menos de lo que subió el año pasado, cuando aún faltan unos 25 días de lluvias. La crecida amenaza con anegar unas 600 viviendas situadas en barrios costeros, lo que tiene atentos a las autoridades de Defensa Civil que ya preparan albergues temporales.

Incer también opina que “hay que buscarle un aliviadero al lago de Managua, evitando que el agua suba más allá del nivel de rebasamiento del río Tipitapa. Esto hay que reconsiderarlo seriamente, porque de lo contrario esto se va a repetir cada vez con más intensidad y con más daños”.

Comentó que a pesar de que el fenómeno ya se pronosticaba, había cierto escepticismo en afirmar que los cambios climáticos impactarían con variaciones de los fenómenos naturales, pero dijo que realmente se está comprobando que especialmente en los meses de invierno la situación se agrava por efecto del calentamiento de los mares que producen zonas de baja presión y traslado de grandes masas de humedad de un lado a otro.

Prácticas que lo agravan

Igualmente consideró que estos fenómenos se agudizan y tienen efectos tan trágicos por el incremento de la población, el despale indiscriminado, la falta de control y planificación de urbanizaciones y la expansión de zonas agrícolas y ganaderas que exponen la tierra a la erosión y los deslaves.

De continuar con estas prácticas y no implementar una política de ordenamiento territorial ecológica “las secuelas van a ser cada vez más intensas”, sentenció el ex Ministro de Recursos Naturales y del Ambiente y autor de varios libros especializados, entre ellos el Atlas Geográfico de Nicaragua.

Aunque los cambios climáticos resultan difícil de mitigar por su dimensión planetaria, en cada país debemos adaptarnos a esos cambios para que sus impactos sean los mínimos y esa adaptación pasa por un planeamiento territorial desde el nivel departamental hasta el nivel comarcal.

Luego, se requeriría de un cambio en los modelos de producción, no se pueden seguir deforestando áreas para convertirlas en zonas ganaderas o agrícolas, insistió Incer Barquero.

El compromiso debe incluir tanto al gobierno, como al sector privado, alcaldías y cada ciudadano de forma individual y de familia que tiene que cambiar su actitud. “El hecho de tirar basuras, cegar los cauces con basura, ubicarse en lugares peligrosos y vulnerables, yo creo que aquí viene una responsabilidad compartida”, concluyó el experto.

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