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Sector doméstico con escasa cobertura social

Trabajadoras domésticas siguen marginadas en INSS

Roberto Fonseca L. | 27/4/2010

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Diez años atrás, Melba Margarita Fuentes dejó de vender en el mercado Oriental porque “la jarana me tenía loca” e incursionó en el trabajo doméstico remunerado. Ha laborado para cinco patronos distintos y nunca la han incorporado al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), pese a que es un derecho claramente establecido en el artículo 150 del Código del Trabajo.

Pero, no es el único derecho laboral que se desconoce y que se viola. Los “No” abundan al conversar con ella. “En ninguno he firmado contrato”, afirma. “Nunca me han pagado indemnización”, añade luego. “No he recibido treceavo mes”.

También refiere que con mucha frecuencia su jornada laboral sobrepasa las 48 horas semanales establecidas por la Ley, que los patronos no le otorgan permiso en caso que un familiar cercano se enferme o sea hospitalizado. Y, si ella misma se enferma, tiene que acudir al centro de salud y costearse sus propias medicinas porque no está asegurada.

“Conozco mis derechos, pero no los hacemos valer a los empleadores, ellos lo único que saben decir es: si no le gusta, váyase; entonces, uno a veces por la misma necesidad, tiene que aguantar”, razona. Tiene diez años de aguantar y 52 años de vida.

Melba Margarita asegura también que sobrevivió a un cáncer en la matriz y que tiene a una nieta bajo su tutela. Está desempleada desde febrero y refiere que le cuesta engancharse laboralmente por razones de edad. En sorna dice que ahora buscan empleadas “delgadas, altas, bonitas, como si fueran a modelar sartenes”. Si no halla trabajo, volverá al lavado y planchado.

Cuando llegue el momento de retirarse, vendrá lo cruel. No recibirá ninguna pensión para sobrellevar la vejez, ya que nunca fue afiliada al INSS. “Cuando me llegue, hasta allí nomás voy a llegar, tendré que arrimármele a algunos de mis hijos o a alguna de mis nueras, para que me den aunque sea mi bocadito”, comenta con tristeza. 

Derecho a la deriva, 27 años

El primero de mayo del 2006, durante la celebración oficial del Día de los Trabajadores, el entonces Presidente de la República, Enrique Bolaños Geyer, anunció que a partir de ese momento las empleadas del sector doméstico y los trabajadores del sector informal deberían ser incorporados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Esa no era la primera vez que el Estado nicaragüense volteaba la vista hacia ese sector laboral. En abril de 1979, a través del Decreto 202, el dictador Anastasio Somoza Debayle, promovió la incorporación del sector doméstico al Seguro Social, ya que la cobertura del mismo correspondía apenas a más o menos el 10% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Tres años después, en marzo de 1982, la Ley del Seguro Social, en su artículo 5, mandaba a afiliar al INSS a todas aquellas personas que brindaran servicios a personas naturales o jurídicas. Luego, el artículo 9 exhortaba al Consejo Directivo del mismo a buscar alternativas, diferentes mecanismos, para incorporar a los trabajadores del campo y a las mujeres del sector doméstico. Dos sectores complejos, por su alta movilidad laboral.

Posteriormente, el Código del Trabajo vigente (Ley 185) , en su artículo 150, señala claramente lo siguiente: “Es obligación del empleador inscribir al trabajador en el régimen de seguridad social; en caso de incumplimiento, el empleador asume la responsabilidad en los casos que corresponda”. 

Sin embargo es hasta 2006, tras 27 años a la deriva, que el gobierno de Bolaños agarró la “papa caliente” y aprobó una modalidad en el INSS para afiliar a las trabajadoras del sector doméstico, así como para el sector informal. Se determinó que se incorporarían al régimen obligatorio facultativo, proponiendo que la cuota mensual a pagar correspondería al 21,25% del salario, distribuido así: 15% el empleador y 6,25% el empleado. Además, se incorporó el pago del 2% al Instituto Nacional Tecnológico (INATEC). Por tanto, afiliar a una empleada doméstica o un conductor correspondía a un desembolso compartido del 23,25% del salario mensual.

Con esta modalidad de seguro Facultativo, de acuerdo a una volante publicitaria oficial de esa época (2006), el trabajador y la trabajadora del sector doméstico (léase empleada, jardinero, chofer) tendría cobertura médica a 872 enfermedades, 331 medicamentos, 197 cirugías, 105 exámenes, cobertura contra los diferentes tipos de cáncer, atención materna y a los hijos hasta los 12 años, subsidios económicos por enfermedad y, finalmente, derecho a pensión por invalidez y vejez. 

Cuatro años de vigencia, ¿y cuál es el alcance?

Para medir el impacto de esa política pública, cuatro años después, solicitamos una entrevista a las autoridades del INSS a través de un correo electrónico fechado el 3 de marzo del 2010, sin embargo nunca respondieron a la solicitud, pese a múltiples recordatorios vía telefónica.

No obstante, según cifras oficiales del INSS, publicadas en los Anuarios Estadísticos del 2007 y 2008, se viene registrando un crecimiento tímido de afiliados activos en el sector doméstico, que caen bajo la categoría de “Otros servicios comunales, sociales y domésticos”. Bajo ésta se ubican jardineros, choferes y empleadas domésticas, constituyendo ellas alrededor del 95% de la categoría. 

En 1998, según el comportamiento histórico descrito en los Anuarios del INSS, se registraban 42 afiliados activos al Seguro Social bajo la categoría señalada en el párrafo anterior. Posteriormente, al 2006, año en que el Presidente Bolaños anunció la incorporación plena del sector doméstico al INSS, las cifras oficiales indican que cerró con una afiliación promedio total de 1.020 empleados y empleadas del sector doméstico. 

En el Gobierno de Daniel Ortega, las cifras siguen mejorando, aunque lentamente. En 2007, la cifra promedio anual de trabajadoras domésticas afiliadas al INSS aumentó a 2.706 y en 2008 mejoró a 3.252, pese a que no hay campaña publicitaria al respecto (Ver infografía 1). Del 2009, se desconocen estadísticas oficiales ya que no han publicado el Anuario Estadístico correspondiente a ese año.

En términos geográficos, Managua aporta el 80% de los asegurados activos del sector doméstico en 2008, ya que suma 2.586. En cambio, Boaco y Río San Juan apenas registran uno cada uno (Ver infografía 2).

“Cualquier actividad encaminada a afiliar al seguro social aunque sea a una persona del sector doméstico, para mí será siempre un logro, porque eso significa que tienen un derecho que ayer no tenían. Creo que este tema no debe analizarse cuantitativamente, sino cualitativamente. Para mí, se trata de una deuda social del Estado de Nicaragua con ese sector social”,  comentó un ex funcionario del INSS del gobierno anterior, quien pidió no ser identificado.

Pese a ese razonamiento, en términos proporcionales, el promedio anual de 3.252 ya no luce tan robusto. La cifra representa apenas el 0,65% de la cobertura total del INSS, correspondiente a 495.585 trabajadores y trabajadoras.

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Trabajo doméstico supera las 114.000 personas

UN MECANISMO COSTOSO Y BUROCRÁTICO

*Autoridades del INSS deberían definir procedimiento más efectivo de afiliación y pago

Para Sandra Ramos, directora ejecutiva del Movimiento de Mujeres “María Elena Cuadra”, el bajo cumplimiento del derecho de estar afiliado al INSS en el sector doméstico, está relacionado a una serie de factores, entre ellos la poca capacidad financiera de los dos sectores protagonistas (patronos y empleadas domésticas), para contratar y sostener el pago del seguro facultativo obligatorio.

“Se dijo que todas las mujeres deben estar aseguradas, perfecto, pero el seguro facultativo es carísimo para una obrera que tiene a una trabajadora doméstica en su casa. Hay gente que lo hace, que es respetuosa de la ley, que reconoce que este sector tiene derechos. Pero, creo que ha faltado también a las autoridades del Seguro Social, buscar y definir un mecanismo más efectivo de afiliación y de pago”, señaló Ramos.

En 2002, el Movimiento “María Elena Cuadra” realizó y publicó el estudio titulado “Diagnóstico: condiciones sociolaborales de trabajadoras del servicio doméstico de Nicaragua”, elaborado a partir de 1.700 encuestas respondidas por empleadas domésticas que laboraban en siete cabeceras departamentales y municipales. En dicho estudio se estimó que sólo 2,3% del universo encuestado respondió que estaba afiliado al INSS. Por tanto al enfermarse, la gran mayoría no tiene más salida que acudir a centros de salud y hospitales en busca de atención médica y medicinas (Ver infografía 3).

“La percepción que tenemos, después de cuatro años de vigencia de esa política pública, es que sigue siendo un desafío, una oportunidad para aprovechar, sin embargo los tomadores de decisiones tienen que definir mecanismos idóneos para su cumplimiento pleno”, insistió Ramos.

7% de la PEA

Más recientemente, entre 2008-2009, un conglomerado de organizaciones regionales e internacionales promovió un nuevo estudio sobre el Trabajo Doméstico Remunerado (TDR) en Nicaragua y en Centroamérica. Entre los promotores están el Consejo de Ministras de Centroamérica (COMMCA), el Programa “La Agenda Económica de las Mujeres” (AGEM-UNIFEM-PNUD) y; la Línea de Género del Programa de Cooperación Regional con Centroamérica de la Agencia Española para la Cooperación Internacional (AECID).

En el estudio nacional, próximo a publicarse, se estima que el Trabajo Doméstico Remunerado (TDR) tiene un gran peso en Nicaragua ya que representa el 7% de las personas ocupadas de la Población Económicamente Activa (PEA) y el 20% de la PEA ocupada femenina. En total, calculan que supera las 114.000 personas mayores de 15 años dedicadas a las labores domésticas remuneradas. Este cálculo se realizó al examinar exhaustivamente los datos oficiales de los Censos Nacionales de Población, de la Encuesta de Medición de Vida 2005 y la Encuesta Nacional de Hogares para la Medición del Empleo Urbano y Rural del 2005 (Ver infografía 4).

Para explorar las condiciones socio-laborales, las autoras del estudio realizaron 404 encuestas a trabajadoras domésticas de Managua y Estelí, así como focus group con empleadas y empleadoras de ambas ciudades. Empleando esas metodologías sociales se determinó que apenas 2,7% de las TDR consultadas estaba afiliada al INSS o a seguros privados (Ver infografía 5).

Burocrático y engorroso

Rebeca Centeno, consultora y co-autora del estudio nacional de los TDR, estuvo presente en esos focus group con empleadoras y empleadas y resume las objeciones expuestas. Primero, se quejaron que es un proceso burocrático, engorroso, ya que la empleadora debe ir a la sucursal del INSS con documentación en mano y llenar la papelería correspondiente. Segundo, en ese sector se registra una alta rotación y movilidad laboral, por tanto, tendría que volver a darle de baja  y, tercero, hay que pagar en la fecha indicada de lo contrario se recae en multa y hay que cancelar al mismo tiempo el 2% del INATEC.

“La gente considera que el procedimiento es un absurdo, para hacer efectivo ese derecho. Por otra parte, las trabajadoras domésticas no ven los beneficios, así que prefiere que no le quiten su cuota y le mantengan intacto su salario”, comentó Centeno. A su juicio, dada la carga socio-laboral y la crisis económica intuye que el TDR con “dormida adentro” tenderá a reducirse, a ir desapareciendo. Cree que la opción será trabajo y pago por día.

Seguro a debate público

Para el ex funcionario del INSS, quien pidió no ser identificado, la palabra mágica es confianza. “Hay que darle confianza al empleador, al trabajador y a la sociedad, de que la institución no va a quebrar, que los fondos se utilizan de forma transparente y efectiva y, hay que publicitar los beneficios de estar asegurado, descontaminándolo de la política. Así, los trabajadores van a convencerse de que vale la pena incorporarse a la seguridad social”.

Asimismo, dijo que es importante flexibilizar los mecanismos actuales de afiliación del trabajador del campo, de la empleada doméstica y del trabajador del sector informal. Incluso, considerar que escoja la opción que quiere en el facultativo: atención en salud, pensión de invalidez y muerte, o el régimen integral. Dependiendo la que escoja, la cuota oscilaría entre 8,25% a 18%.

“Hay que hacerlo atractivo, allí está la clave, buscar mecanismos adecuados, nuevas modalidades de pago y eliminar la cotización al INATEC porque no es atractivo, no debería ir incluido, debería ser estrictamente sólo el pago del INSS. Si no se hace así, seguirán incorporándose lentamente”, señaló el ex funcionario del Seguro Social.

Finalmente, exhortó a colocar el tema del Seguro Social en la agenda pública, tal como se debaten temas como el cambio climático, la inseguridad ciudadana o la crisis institucional. En Estados Unidos, el Presidente Obama ha impulsado una reforma al sistema de seguridad social que pretende incorporar a 35 millones de personas al sistema de salud pública. 

HERMINIA MANZANARES, DOMÉSTICA, CUATRO AÑOS

 

¿Cuánto tiempo tenés de trabajar en el sector doméstico?

Tengo cuatro años.

¿Cuántos patronos has tenido?

Dos, éste es mi segundo trabajo.

¿Has firmado contratos?

Con el primero sí, pero con el segundo no he firmado contrato, estoy trabajando con ellos pero sin papeles. Mi patrona dice que lo hablado también es válido, así que no he firmado ningún papel. 

¿Cuánto ganas en este segundo empleo?

Ahorita estoy ganando 1.500 córdobas.

Pero, ¿el salario mínimo vigente ahorita es de C$2.382 córdobas?

Sí, yo sé, mi hermana me ha dicho que ése es el salario nuevo, entonces yo le dije a mi patrona, pero ella me dijo que no me puede pagar más, porque no gana lo suficiente como supervisora en una zona franca.

¿Y estás afiliada al INSS?

No, no estoy afiliada al INSS.

¿Y en estos cuatro años?

Nunca me he afiliado al INSS.

¿Y cómo hiciste en el embarazo y cómo hiciste en el parto?

A los 40 días después de alumbrada, me fui a trabajar.

¿Y si la niña se enferma, adónde la llevás?

Mi sobrina me la lleva a La  Mascota.

¿Y la leche de la niña?

Yo compro la leche de mi hija, porque no estoy asegurada. 

¿Te dan vacaciones, cada seis meses vos tenés derecho a 15 días de vacaciones?

No, a mí no me dan vacaciones, siempre trabajo.

¿Cómo hiciste en Semana Santa?

En la Semana Santa no se trabajó ni Jueves ni Viernes, fueron los dos únicos días, de ahí todos los demás días se trabajó.

Pero, ¿te pagan las vacaciones trabajadas?

No, ella sólo me da mi pago normal, a la quincena me da mi pago normal.

¿Has pensado en afiliarte por tu cuenta al INSS?

Sí, lo he pensado pero todavía no sé cómo dar las vueltas, no sé pues cómo hacer para afiliarme al INSS.

¿Alguna vez te has acercado a pedir información?

No, no me he acercado a pedir información, ésa es la verdad, pues.

  

ANA, 15 AÑOS DE DOMÉSTICA

¿Desde hace cuánto estás trabajando en el sector doméstico?

Hace 15 años.

¿En esos 15 años, con cuántas familias has trabajado?

Bueno, he trabajado como con seis familias.

¿En todas ellas has firmado contrato?

No, nunca me habían firmado contrato, así nomás, vas a ganar tanto y ya.

¿En todas te pagan el mínimo o te pagan menos que el mínimo?

Bueno, me he topado con personas que eran consideradas, personas que les caía bien y me han pagado honestamente, me pagaban lo que establecían.

¿Te  pagaban el treceavo mes?

Sí.

¿Todas?

No, no todas, algunas que eran conscientes, hay personas que no son conscientes y se aprovechan de la ocasión, de la necesidad de trabajar. Algunas me daban el treceavo mes, me daban vacaciones, me daban mi regalito, les caía bien y me hacían mi regalito.

¿Y te han afiliado al INSS?

No, no me han afiliado.

¿Y vos tenés interés de estar afiliada al INSS?

Como no, claro que sí, ése es un derecho de uno, porque me enfermo o se enferma uno de mis hijos y allí tengo donde pasar consulta.

¿Entonces, cómo has hecho si te enfermás?

Tengo que buscar por mis propios medios, pierdo de trabajar, tengo que buscar el médico para mis hijos y para mí.

¿Cómo hacés con las medicinas?

Una parte le dan a uno en el centro de salud y lo que no hay, uno tiene que comprarlo.

¿Tenés hijos?

Sí, nueve, seis varones y tres mujeres. La mayor tiene 20 años y el cumiche, cuatro años.

¿Y, cómo has hecho en tus embarazos?

Bueno, no tengo derecho a subsidio ni nada de eso. Ocho días nomás, si ya no regresaba a mis labores, el trabajo estaba perdido.

¿Cómo hacés cuando estás trabajando, quién los cuida?

Mis hijas mayores me los cuidan, las mujercitas se encargan de los más pequeños y los otros van a clases. O, si no, tengo que pagar para que me los cuiden.

Comentarios

3.sandra
17/11/2010 09:54

trabajo de empleada domestica, gano 126000 ciento veintiseis mil al mes cuanto debo aportar al seguro si mi patrona ya me asegura. Gracias

2.Jorge A. Toledo Aguilar
29/4/2010 11:06

Cual es el incentivo para la domestica? y oara el patron?
NINGUNO; los servicios medicos que presta el iNSS se limitan a una canasta basica y no cubre todas las patologias y cuando llega la edad de retiro su pension no cubrira sus mecesidades minimas. Los otros empleadorees y empleados ven las cotizaciones al INSS como un impuesto que tienen que pagar y por eso cotizan sin animo de luchar por mejores servicios y esperanzas de mejores pensiones al ocaso de su vidad laboral. El problema eesmuchomas grave y nadie se preocupa por iniciar su solucion.

1.ove faurby
28/4/2010 16:29

La tasa de afiliación al INSS aumentará en la medida que hay ofertas atractivas. Nosotros empleamos trabajadores en el campo, lejos de las clínicas previsionales, y donde no hay otro empleador que está inscrito. Ir a la clínica cuesta el salario de más que un dia y el viaje mata a cualquier enfermo. Llegar a cotizar 15 años en este entorno y lograr una pensión es un sueño irracional. Esta gente pobre está entonces solamente subsidiando los servicios para la clase media de las ciudades. Obviamente que no hay presión de ellos para que los inscribimos, más bien se resisten.
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