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Drama social para miles de familias

EE.UU deportó a 1,347 nicas en 2010

* Migración de EE.UU criminaliza a inmigrantes; en total fueron deportados más de 29 mil centroamericanos.

Carlos Salinas Maldonado | 12/10/2011
@CSMaldonado

Una mala maniobra de tránsito truncó el sueño de Antonio. Este muchacho nicaragüense, originario de Chontales, decidió pasar un semáforo en rojo, lo que marcó su destino en Estados Unidos. Un patrullero lo detuvo, pidió los papeles y al percatarse de que el joven era ilegal, lo detuvo. Estuvo tres meses en una prisión para ilegales en Los Angeles, hasta que las autoridades estadounidenses lo repatriaron y pasó a engordar la lista de deportados nicaragüenses, que en 2010 sumaron 1,347 personas, según datos del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Antonio asegura que no se da por vencido. Intentará regresar a Estados Unidos cruzando México, en una larga y cada vez más peligrosa travesía. Dice que vale la pena. Allá dejó todo lo que había construido durante cuatro años de trabajo, y no está dispuesto a perderlo. Cuando las autoridades lo apresaron por ilegal, no tuvo tiempo de arreglar sus cosas: regresó a Nicaragua con lo que tenía puesto. Una situación desmoralizante: regresar sin nada al país del que se fue por falta de oportunidades. A sus 22 años dice que no está dispuesto a quedarse: Nicaragua no es país para jóvenes.

El drama de Antonio lo han vivido miles de nicaragüenses que anualmente son deportados por las autoridades estadounidenses. El dato del Departamento de Seguridad Nacional no deja de sorprender. Más de mil compatriotas deportados es un número grande, aunque menor si se compara con las estadísticas de El Salvador (18,520), Honduras (17,899) y Guatemala, que encabeza la lista, con más de 23 mil deportados en 2010. Costa Rica es el país centroamericano con menor nivel de deportados, apenas 275 el año pasado.

Un drama Centroamericano

Las deportaciones son uno de los grandes dramas centroamericanos, dado el peso que tiene para las débiles economías de la región el regreso al país de miles de inmigrantes, personas que dejan de enviar remesas y que en muchos casos, dadas las faltas de oportunidades de trabajo, terminan formando parte de los grupos ilegales que desangran el llamado “triángulo norte”.

De hecho, las deportaciones pueden tener un fuerte impacto en la política de seguridad de Estados Unidos, a tal punto de que varios legisladores se han pronunciado a favor de revisar las leyes de deportación. Uno de ellos es el demócrata Eliot Engel. “No estoy diciendo que deberíamos parar de deportar extranjeros criminales o ilegales, sino que las leyes están teniendo consecuencias importantes que el Congreso no ha considerado plenamente”, dijo Engel.

Las estadísticas de las autoridades estadounidenses no especifican el motivo de las deportaciones, aunque en uno de los ficheros se establece una causa general denominada como “estatus criminal”. Basados en ese concepto poco claro, 794 de los nicaragüenses deportados en 2010 tenían un estatus criminal. En el caso de Guatemala, 9,359 fueron deportados con esa “señal”, así como 8,315 de los salvadoreños y 10,358 de los hondureños.

La mayor cantidad de las deportaciones registradas en 2010 se dieron en los estados del suroeste de Estados Unidos, principalmente Arizona y el sur de California. Sólo en la ciudad de San Diego, cerca de la frontera con México, fueron detenidos más de 110 mil migrantes.

En California, algo así como El Dorado para los migrantes mexicanos y centroamericanos, durante cuatro años tuvo su casa Antonio, en una ciudad cercana a la Bahía de San Francisco, que prefiere no mencionar. Había comprado carro, mandaba dinero a su familia para comprar tierras en Chontales y tenía “sus cosas”, pertenencias adquiridas a fuerza de trabajo en una granja donde lo trataban “como perro”, pero en la que recibía un salario mensual de 2,400 dólares (54,384 córdobas al cambio oficial), una cantidad que este joven está seguro que sería difícil ganar en Nicaragua.

Tras ser apresado por su infracción, Antonio fue encarcelado en una prisión en las afueras de Los Angeles, una especie de limbo en la que no sabía qué medidas tomar. No contaba con su dinero, no podía pagar una fianza ni contratar a un abogado. Las autoridades estadounidenses lo mantenían mientras preparaban su regreso a Nicaragua. Acá llegó hace 15 días y desde que entró al país pensó en regresar.

Precisamente el desconocimiento de las leyes y sus derechos es uno de los factores que afectan a los migrantes de la región, explica Martha Cranshaw, coordinadora de la organización Nicas Migrantes. Cranshaw recomienda a los migrantes nicaragüenses informarse siempre sobre las leyes migratorias de los países, al iniciar el largo viaje hacia el norte informarse bien de las rutas y las ciudades cercanas a éstas, así como las autoridades nacionales o centroamericanas (embajadas, consulados) que pueden interferir por los migrantes. Sin embargo, para la gran mayoría de éstos, el viaje en busca del “sueño americano” es un viaje a ciegas. No tienen más protección que la propia.

Comentarios

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Carlos Briones

760.522.8808

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Carlos Briones

Soy miembro de una firma legal en San Diego. Si algun nica, o su familiar, se encuentra en una de estas situaciones, contactese conmigo al 76.522.8808. Quiza les pueda ayudar.

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David Melara

Recibió el memo el COSEP?

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