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¿Qué esperan ellas de los candidatos?

Clamor a candidatos: restituir aborto terapéutico

• Acceso a la justicia, mejores condiciones de salud, vivienda y trabajo, una larga letanía femenina.

Carlos Salinas Maldonado | 4/10/2011

I. Letanía femenina

Llegaron desde Bocana de Paiwas a una céntrica avenida de Managua para hacerse escuchar. Las mujeres, campesinas ataviadas con sombreros de palma, amplias faldas floreadas y cargando chales de vivos colores, leyeron lo que sonó a un manifiesto feminista con sorna, dedicado a políticos, sacerdotes y un mandatario, Daniel Ortega, quien además es candidato inconstitucional. Plantadas en una tarima adornada con mariposas que simbolizaban la libertad, las mujeres, con voces cantarinas, dieron rienda suelta a sus letanías y a la imaginación.

- Santa Presión: en nuestro país no encontramos instituciones públicas que cumplan con lo que asigna la Constitución.

- Santo Panteón: Líbranos del violador de niñas y del ladrón que se disputan esta nación.

- Santa Agonía: No necesito ni cadenas, ni candados, ni ángeles, ni demonios para ejercer mi ciudadanía con autonomía.

- Santo Aburrir: Somos las mismas que no necesitamos permiso para parir o no parir.

- Santa División: No pedimos permiso a ningún fundamentalista porque el derecho al placer es una obligación.

- Santos Calzoncillos: Les decimos que dejen de condenar el derecho de las mujeres a decidir a los curas, pastorcillos, monaguillos y a los politiquillos.

- Santos Luminarios: Saquen a los rosarios y a doña Chayo de nuestros ovarios.

- Santa Avispona: Terrible para nosotras este tiempo de promesas electorales cargadas de testosterona.

Las letanías eran la respuesta a una convocatoria hecha por movimientos feministas que mantienen viva su campaña por la restitución del aborto terapéutico, penalizado en 2006 en plena campaña electoral por un pacto entre la Iglesia Católica, el gobierno del entonces presidente Enrique Bolaños, y apoyada por el entonces candidato opositor Ortega y una mayoría de diputados que votaron a favor de penalizar a quienes practiquen un aborto, independientemente de que éste sea necesario cuando la vida de una mujer esté en riesgo.

Cinco años después, cansadas de no ser escuchadas y conscientes de que su voto cuenta, un grupo de mujeres se plantaron en Managua para recordarles a los políticos que ellas también tienen voz, y que deben ser escuchadas en esta campaña electoral. “No quiero que nos utilicen sólo cuando vienen las elecciones, pero espero que en estas elecciones los políticos se acuerden de nosotras, especialmente de las mujeres pobres, que somos las que más sufrimos”, decía a este periodista Jacqueline Jessenia, una mujer de 32 años, regordeta y morena, originaria de Matagalpa, que vino hasta Managua para participar en lo que ella entiende como una “lucha” femenina.

La restitución del aborto terapéutico es una de las principales demandas de feministas y amplios segmentos de mujeres, incluidas campesinas como las de Bocana de Paiwas que leyeron sus letanías en Managua. De hecho, una de esas mujeres, Rosa Chavarría (28 años, blanca, con el cabello cubierto por un pañuelo de colores y de unos hermosos ojos grises) aseguró que en aquella lejana comunidad de la RAAS se han registrado muertes de adolescentes que, a pesar de sus complicaciones con el embarazo, las autoridades sanitarias locales se han negado a interrumpir la gestación.

“Soy mujer y exijo que despenalicen el aborto terapéutico porque las únicas que tenemos el derecho de decidir sobre nosotras somos las mujeres, a nadie más le compete, no pueden controlar nuestra vida. Somos nosotras las que parimos; si los hombres parieran en este país, el aborto sería legal. El derecho es mío, a nadie más le compete”, me dijo esta mujer chaparrita después de leer sus letanías.

Rosa dijo que para ella, la prioridad de la campaña de los políticos debería ser el respeto a los derechos de las mujeres.

Otras mujeres entrevistadas para este reportaje también afirmaron sentirse olvidadas, solas y con miedo a unas autoridades que les dan la espalda y les recetan cárcel. En realidad, también se sienten desprotegidas: son mujeres sobre cuyos hombros cae la pobreza del hogar, sufren violaciones y violencia de sus compañeros y carecen de oportunidades. De hecho, entre las demandas mencionadas por las entrevistas estaban, en primer lugar, el acceso a la salud, pero también poder tener una casa decente, oportunidades de trabajo y no ser discriminadas por ser mujeres. “Como los políticos no son mujeres, no pueden ponerse en nuestro zapatos”, dijo Jaqueline.

II. Cuando la Asamblea condenó a las mujeres

Aquel 26 de octubre de 2006, a las once de la mañana, los diputados de la Asamblea Nacional realizaban una de las últimas sesiones de la legislatura aprobando una iniciativa que literalmente condenaba a las mujeres nicaragüenses. Los diputados, del Frente Sandinista y la gran mayoría de liberales, votaron por el sí a la reforma del Código Penal, derogando el artículo 165 que permitía a los médicos del país practicar un aborto terapéutico cuando la vida de la madre está en peligro.

Aquel día, decenas de mujeres se habían plantado en las afueras del Parlamento en un angustioso intento de convencer a los diputados de que dieran marcha atrás. Hubo cantos y lemas y gritos y música y baile y amenazas, porque las mujeres les recordaron a los parlamentarios que ellas también votan. A los diputados, sin embargo, no les importó. La sesión cerró aprobando la reforma al Código Penal y la furia de las mujeres se desató. Así lo contó Blanca Morel, corresponsal de France Presse, en una crónica que envío ese mismo día a su agencia:

“"¡Malditos!", "¡hijos de la gran puta!", "¡asesinos!", gritaban centenares de mujeres de organizaciones feministas que llegaron a protestar contra los diputados frente a la sede del Congreso, al norte de la capital. La reforma fue empujada por las iglesias católica y evangélica, que llevaban años abogando ante el Parlamento por la eliminación de la figura del aborto terapéutico”.

“La decisión provocó airadas reacciones en las mujeres que esperaban los resultados del debate en las afueras del edificio, contra el que lanzaron objetos, mientras otro grupo intentaba a gritos romper la valla de seguridad que la Policía estableció en la entrada principal”.

Desde entonces, la lucha por la restitución del aborto terapéutico ha centrado los esfuerzos de los movimientos feministas, que han tenido el apoyo de organismos y gobiernos internacionales, principalmente europeos. La semana pasada Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, publicó en el diario español El País un artículo en el que pedía a los candidatos presidenciales que incluyeran en sus propuestas la despenalización del aborto, en un país, escribía Beltrán, donde sólo entre enero y agosto de 2010 se registraron más 1,200 violaciones.

“Hoy Nicaragua debería ser conocido por ser el único país de América que ha sufrido un retroceso desde 2008 en la protección de los derechos humanos de las mujeres, al no permitir el aborto en ninguna circunstancia, ni siquiera cuando la vida de la mujer está en riesgo o cuando una niña sufre una violación y se queda embarazada”, escribió Beltrán. “Señores candidatos, ¡escuchen!, tienen ustedes la oportunidad de evitar que Nicaragua sea conocido en el mundo como un país donde las niñas violadas no merecen la protección del Estado”, espetó el director de Amnistía.

“Los programas de los políticos en estas elecciones no han integrado los derechos de las mujeres”, aseguró la feminista Ana Quiroz. “La única mención que hacen es para decir que están a favor de la penalización de las mujeres, que están a favor del castigo a las mujeres por decidir”, agregó.

III. Conservadurismo a lo macho

Efectivamente, los políticos nicaragüenses parecen no estar dispuestos a levantar la pena a las mujeres. Todos los candidatos, incluyendo el presidente Daniel Ortega, han expresado ser “provida” y estar en contra del aborto, aun el terapéutico. Ortega fue elocuente en Matagalpa, durante la presentación oficial de su campaña, al afirmar que su Gobierno es “enemigo de Herodes”, en referencia al personaje bíblico que ordenó la matanza de niños.

El que ha mostrado el lado más burdo en el tema del aborto ha sido el candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Enrique Quiñónez, quien haciendo gala de un machismo a ultranza dijo primero que podrían fin a los abusos sexuales implementando una “novedosa medida”, la castración química “a los violadores”; mientras en la presentación de su plan de Gobierno usó a muchachitas para que mostraran pancartas y gritaran lemas contra el aborto. El mensaje de este político ha sido tan salvaje, que ha lanzado una campaña mediática contra el aborto mostrando fetos descuartizados.

El octogenario Gadea, quien no deja de causar controversia por sus ideas conservadoras y su posición sobre la homosexualidad, se ha pronunciado abiertamente contra el aborto, pero recientemente ha modulado su discurso, tal vez por la presión de algunos de sus asesores, hasta el punto de afirmar que se va a rodear de un grupo de expertos y médicos a la hora de tomar decisiones. Aun así, afirma que es un candidato “por la vida”.

Dada esa ambigüedad, recientemente el candidato a la vicepresidencia por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Francisco Aguirre Sacasa, también haciendo gala de un conservadurismo a lo macho, espetó a Gadea: “Arnoldo (Alemán) y yo somos pro vida y ¿vos Fabio (Gadea) sos abortista? ¿Vos Mundo (Jarquín) podés decir que estás en contra del aborto?”

Lo irónico del tema, es que de esas discusiones entre candidatos, las mujeres están excluidas, aseguró María Elena Domínguez, de la Comisión Coordinadora de la Red de Mujeres Contra la Violencia. “Ninguno de los candidatos ha tomado como bandera de lucha el aborto”, dijo Domínguez en la sede de la Red, en Bolonia, una amplia casa decorada con recortes de periódicos con noticias macabras: mujeres asesinadas, violadas o maltratadas por sus esposos, tíos o primos.

“No lo ven como un derecho de la ciudadanía. Esto lo demandamos no como un capricho, sino como el derecho a tener una atención médica adecuada, porque este procedimiento salva vidas”, agregó Domínguez. Según cifras manejadas por la Red, más de 30 mujeres han muerto hasta ahora porque no se les practicó un aborto terapéutico.

“Tenemos un Estado apegado a un sector religioso. Hay hipocresía y falta de respeto a la ciudadanía. Se han confabulado casi todos los partidos en no tomar en cuenta el aborto, porque ir contra la Iglesia es garantizar que no vas tener votos”, afirmó Domínguez.

IV. Salud para… ¿las mujeres?

La lluvia cae violenta sobre el techo de las casas en León, que escurren chorros de agua sucia. El aguacero amaina un poco el calor de esta ciudad con temperaturas de infierno, pero vuelve caótico el tránsito de vehículos y personas: taxistas enloquecidos que se gritan entre ellos, conductores de bicitaxis que a golpe de pedal tratan de evadir las corrientes de agua negra, comerciantes que cubren con lo que pueden lo poco que venden deambulando por la ciudad… Y un grupo de mujeres que esta tarde lluviosa de finales de septiembre esperan en el porche de Ixchen, una clínica privada que ofrece servicios de salud reproductiva, a que pase el aguacero.

Entre esas mujeres está Francisca Reyes Figueroa, comerciante de 60 años que cuenta la tragedia de su hermana, que sufre cáncer. Figueroa dice que tras los dolores que sentía su hermana la acompañó a un hospital público. Allí, los doctores no hicieron nada más que ponerle una cita médica para “dentro de tres meses”, contando desde ese día, lo que para las hermanas Figueroa sería mortal. Francisca cuenta indignada que decidió hacer un préstamo y llevar a su hermana a una clínica privada, en este caso Ixchen, donde comenzó su tratamiento contra el cáncer.

Francisca, una mujer gruesa, de pelo canoso y que lleva delantal, alza la voz al recordar la ineficiencia con la que fue tratada su hermana en el hospital público. Exige a los candidatos que tomen en cuenta eso en sus campañas: el problema que tienen las mujeres para acceder a los servicios de sanidad, principalmente cuando sufren enfermedades tan graves como el cáncer. Francisca dice furiosa que el próximo gobierno debe “poner a trabajar” a los empleados de los hospitales y “enseñarles” a tratar mejor a las pacientes.

Clínicas como las de Ixchen son una alternativa para muchas mujeres que no pueden acceder a una atención en hospitales privados. En el centro de Ixchen en León se atienden mensualmente entre 20 y 25 casos de maltratos y violaciones contra mujeres, mientras que un promedio de entre 400 y 500 mejores son atendidas al mes por los especialistas del centro, explica Mabel Alvarado Santana, directora de este organismo en León. Aquí, además, se les da protección a las mujeres que sufren violencia en sus hogares, una realidad tan cotidiana como la pobreza que afecta esos hogares.

Es por eso que Alvarado afirma que una de las prioridades de los candidatos presidenciales debería ser poner freno a la violencia contra las mujeres, y apoyar una iniciativa que desde hace meses se mantiene trabada en las tuberías de la Asamblea Nacional: la Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres. El dictamen de esta iniciativa había quedado listo desde el 13 de julio, antes de las vacaciones semestrales de los diputados, pero por posiciones políticas no había sido firmado por los miembros de las comisiones de Justicia y la Mujer del Parlamento, explica el diputado José Pallais.

Fue hasta la semana pasada que se lograron la mayoría de firmas de los miembros de ambas comisiones para que el dictamen fuera válido. Los diputados del Frente Sandinista, que habían puesto trabas a las firmas, al fin accedieron a poner su sello en el documento, con la condición de que éste sea aprobado hasta después de las elecciones del 6 de noviembre, dado que aparentemente el Gobierno no quiere ninguna controversia mediática que pueda restarle votos al candidato inconstitucional Ortega. Mientras tanto, la violencia y la impunidad siguen mancillando a las mujeres…

V. “Gloria”, violada a los 16 años

El Barrio Azarías H. Pallais es un deprimente suburbio localizado al este de León, de calles lodosas y terrenos tragados por la maleza. En una casa de este barrio llora “Claudia”, una mujer de 38 años que esta tarde cuenta cómo su hija de 16 años fue violada por un vecino de 23, estudiante universitario y cliente de la pequeña pulpería con la que Claudia y sus siete hijos, seis hijas y un adolescente, intentan sobrevivir. El relato de la mujer es doloroso, porque también es su historia:

La violación de “Gloria” ocurrió en enero, una tarde que Claudia no estaba en casa y su hija había ido donde una vecina, a la que según esta mujer la muchacha ayudaba. Gloria regresaba de hacer “un mandado” cuando el joven de 23 años, Jesús, la llamó. Según el relato de la madre, que reproduce lo que contó su hija a las autoridades que la atendieron, el muchacho le dijo a Gloria que le entregaría un cuaderno que le tenía.

– ¿Querés tu cuaderno? –dijo el joven. –Vení, pués–, agregó tras la respuesta positiva de la muchacha.

–No, tráemelo– asegura Claudia que respondió su hija.

–Vení, hombré, no te voy a hacer nada– le rogó el muchacho.

Gloria accedió a entrar en la casa, localizada al lado derecho de la suya, y una vez dentro el joven forcejó con ella. La llevó a la fuerza hasta un cuarto y la tiró en el piso y la violó, cuenta Claudia. La mujer no supo nada durante meses, hasta que su hija le dijo que sentía dolores en el vientre, por lo que la llevó a un centro de salud. Allí le dijeron que la muchacha estaba embarazada. La furia y el dolor invadieron a Claudia y viejos fantasmas regresaron a su cabeza: esta mujer de 38 años fue violada cuando tenía ocho.

“Ella dice que no quiere al niño, que lo odia, que no va a tenerlo, que es algo que no deseaba. Se siente culpable”, explica Claudia entre lágrimas, con la voz partida por el llanto. “Yo también fui violada cuando tenía ocho años y todo esto me hace vivir lo que me pasó, pero he tratado de controlarme”, agrega moviendo sus manos. “Soy capaz de cualquier cosa, pero no lo hago por mi niña más pequeña, que tiene nueve años. Pero siento odio por él (Jesús)”, concluye la mujer.

El caso de Gloria ha sido llevado por la asesora legal de Ixchen, Karen Barrera, quien asegura que tanto la sicóloga como el médico forense que atendieron a la joven una vez que su madre puso la denuncia en la Comisaría de la Mujer de León, dieron fe de que el relato de Gloria era verídico y a pesar de que había pasado mucho tiempo para encontrar lesiones físicas, aseguraron que se trataba de una violación.

Sin embargo, en la Comisaría de la Mujer no pusieron mucha atención al caso, explica la abogada y “se tomaron todo el tiempo del mundo” -dos meses- para preparar el expediente, cuando en este tipo de hechos el tiempo máximo es de 20 días. “La ruta de acceso a la justicia siempre es crítica para las mujeres”, explica Barrera, “pero en este caso fue negligente”, afirma.

Barrera dice que en la Fiscalía también ha habido trabas que obstaculizan que haya justicia para Gloria: los fiscales son rotados periódicamente y cada nuevo funcionario desconoce el caso. “Eso desmoraliza a la familia, desmoraliza a la víctima. Las instancias correspondientes no han hecho nada. Cuando se dan estas situaciones, en la mayoría de los casos las familias desisten de continuar porque incurren en gastos”, explica Barrera.

El acceso a la justicia para las mujeres es uno de los grandes retos que deberían asumir los candidatos en estas elecciones, pero hasta ahora la única alusión clara a estos casos la ha hecho Enrique Quiñónez, con su “novedosa” y brutal propuesta de castrar químicamente “a los violadores”. Mientras tanto, casos como el de Gloria se pierden en los folios de la burocracia legal nicaragüense. “Desgraciadamente los políticos de este país viven en el siglo XIX y sólo se escuchan entre ellos y no lo que la población tiene que decirles”, asegura la feminista Ana Quiroz.

Barrera dice que en este caso Jesús “legalmente debería estar cumpliendo condena”, pero los vacíos y la ineficiencia del sistema hacen que no se vea una sentencia a corto plazo. El machismo juega también su rol, al darle más crédito al testimonio del acusado que al de la víctima. “El testimonio de la víctima siempre debe tomarse como real”, asegura la abogada.

En su casa del barrio Azarías H. Pallais, al filo de una calle lodosa cuyos charcos hacen que los vecinos caminen dando saltitos, Claudia solo pide justicia para su hija, mientras espera que nazca el niño fruto de la violación. “El niño no tiene culpa. Así como he criado a todos mijos también lo puedo criar a él”, asegura la mujer. Claudia, sin embargo, no descarta la opción de dar en adopción al niño. Su hija, repite, no lo quiere, dice que lo odia.

 

 

¿Qué ofrecen las candidatas?

Confidencial entrevistó a las candidatas a diputadas por la Alianza PLI-UNE, María Eugenia Sequiera, y por la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, María Dolores Alemán. Ambas respondieron que los planes de gobierno de sus partidos incluyen proyectos a favor de las mujeres, aunque mencionaron generalidades.

Sequiera dijo que desde PLI-UNE prometen respaldar la formación de microempresas “para beneficiar a la mujer”, aunque no explicó los planes que implementarían de llegar de ganar las elecciones para fomentar estas empresas, ni qué beneficios darían a las mujeres dispuestas a fundar sus propios negocios.

“El plan de gobierno de don Fabio Gadea lleva elementos prioritarios para las mujeres”, dijo Sequiera. “Esto incluye no tolerancia con la violencia hacia las mujeres, apoyo a la micro y pequeña empresa y lucha contra la pobreza que afecta  a las mujeres”, agregó la diputada.

Sequiera afirmó su posición de que la despenalización del aborto terapéutico no es un tema de campaña, y que ella está en contra de su aprobación, tal y como el candidato de la alianza que ella representa, el empresario radial Fabio Gadea.

María Dolores Alemán coincidió con Sequeira en las ofertas que han preparado paras las mujeres desde la Alianza PLC. “Dentro del plan de Gobierno hay un área específica para las mujeres. Se les va a ayudar a la micro empresa, a la construcción de viviendas, en la titulación de la tierra”, dijo la diputada. “El doctor (Arnoldo) Alemán ha planteado el microcrédito para mujeres solteras”, agregó la diputada.

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