“¡Quítame tus pezuñas de encima, maldito mono sucio!” exclamaba Charlton Heston en uno de los momentos mas dramáticos de “El Planeta de los Simios” (Franklin J. Schaffner, 1968). La frase se repite en esta nueva película que pretende explicar cómo los primates se impusieron sobre el hombre. La línea es articulada por el pesonaje más despreciable de la película, el sádico guardián de un santuario para animales ilegales. Por si no estaba claro, en ese momento es innegable hacia donde se inclinan las simpatías de los realizadores. La concientización ecológica se monta sobre la premisa original e invierte los papeles. Hombre: malo. Mono: bueno.
Todo comienza, apropiadamente, desde el punto de vista de un chimpancé. En una brutal secuencia, el animal es secuestrado en la jungla para ser vendido al laboratorio donde Will Rodman (James Franco) busca la cura para el Alzheimer, bajo los auspicios de una poderosa corporación farmacéutica. Algo sale terriblemente mal, y el científico más irresponsable en la historia de humanidad termina adoptando de manera subrepticia a César (Andy Serkis), un mono de inteligencia privilegiada por su exposición al medicamento experimental; y roba varias dosis del compuesto experimental para tratar a su padre (John Lithgow). La bella veterinaria (Freida Pinto) no ha terminado de decir “¡Esto está mal, Will!”, cuando ya las semillas de nuestra perdición empiezan a germinar.
El guión establece una sólida estructura narrativa, demarcando la ruta del desastre con ejemplar claridad. La trama de ambición corporativa contrasta con el drama doméstico del científico impotente ante los estragos de la enfermedad degenerativa de su padre. La rebelión de los simios se escenifica como clásica película de desastres. La degradación y empoderamiento de César lo convierte en un Espartaco para el siglo XXI. En los márgenes, anticipa la historia por venir – la misión espacial que comandaba Heston, por ejemplo –; y los de su inevitable secuela – la epidemia viral que se desperdiga con afán triunfalista en los créditos de salida -. La película corre a un ritmo implacable – dura menos de dos horas -. Su talón de aquiles es su aparente desdén por los personajes de carne y hueso. Los humanos son agresivamente superficiales. Sus líneas de diálogo parecen los intentos que un escritor hace en un primer borrador, mientras se le ocurren frases mejores. Si los personajes funcionan, es porque los actores van mas allá del deber. Esta bién que simpatice con los simios, pero habría sido más interesante si los humanos fueran más...humanos.
La tecnología de animación digital ha avanzado hasta el punto que César, fundado sobre la caracterización de Serkis – veterano de estas lides, gracias a su Gollum en la trilogía “El Señor de los Anillos” (Peter Jackson, 2001-2003) - , es el personaje más redondo de toda la película. La cámara de Wyatt construye astutamente la película alrededor de él. Tome nota de cómo incrementa la tensión alrededor del momento crucial de la película, la confrontación que hace eco de la maldición de Heston. Todo lo visual está al servicio de un sonido. Un monosílabo. Un sonido que asombra y aterra por partes iguales. Es la clase de momento catártico que eléctrifica a la audiencia; como la primera vez que un alguien vuela en “The Matrix” (Andy y Larry Wachowski, 1999). “El Planeta de los Simios” no inspira nuestra trascendencia, mas bien explota nuestro afán auto-destructivo para llevarnos a aplaudir nuestra propia extinción.

Comentarios
Es interesante ver esta pelicula de ciencia ficcion y da a conocer un poco de lo que la los cientificos experimentan en sus laboratorios,es realmente ihumano pero hasta cierto punto necesario por la supervivencia del hombre por tantas enfermedades,No se si algunos vieron un video de unos chimpances que vieron la luz del dia por primera vez en mas de 30 años en un laboratorio.
http://www.youtube.com/watch?v=MCM2jOU_A84&NR=1
Es interesante ver esta pelicula de ciencia ficcion y da a conocer un poco de lo que la los cientificos experimentan en sus laboratorios,es realmente ihumano pero hasta cierto punto necesario por la supervivencia del hombre por tantas enfermedades,No se si algunos vieron un video de unos chimpances que vieron la luz del dia por primera vez en mas de 30 años en un laboratorio.
http://www.youtube.com/watch?v=MCM2jOU_A84&NR=1
Mario, leiste una buena crítica y eso es lo mejor que puedes decir.... entonces querido.... no la leas. Que bueno que hay una peli decente que ver, la cartelera está terrible.
Juan Carlos no me llamaba la atención la película, pero con tu crítica le voy a dar una oportunidad! gracias por tus críticas siempre las leo y por lo general concuerdo con ellas!
para comenzar no son monos, son simios, deberian de hacer un poco de investigacion sobre la diferencia, aunque eso es algo de cultura general que deberian de saber!