El 30 de mayo de 1984, el periodista sueco Peter Torbiornsson acudió al pueblecito limítrofe de La Penca, en la ribera del Río San Juan. Su misión era cubrir una conferencia de Edén Pastora, en aquel entonces cabecilla de las fuerzas contrarrevolucionarias acantonadas en Costa Rica. Mientras Pastora justificaba la necesidad de luchar en oposición a sus viejos compañeros, una bomba explotó cegando la vida de tres e hiriendo a más de dos decenas de personas, la mayoría civiles. Tornbiornsson fue uno de los sobrevivientes. Su papel en el evento es más complicado que el de una víctima más, y es la materia de este impactante documental que se ha convertido en un inusual fenómeno de taquilla.
Torbiornsson pone sus cartas sobre la mesa desde el inicio: a petición de miembros de la Seguridad del Estado sandinista, aceptó incluir en su equipo de filmación a un espía que se hacía pasar por fotógrafo. El sujeto no pretendía simplemente recopilar información, si no plantar una bomba para exterminar a Pastora. Torbiornsson asegura no haber sabido este hecho. El sentimiento de culpa lo carcome, y por eso se lanza con su cámara a recorrer el mundo, buscando perdón y justicia por partes iguales.
La película adopta un modelo de cine confesional, donde el director adquiere el papel de protagonista y apunta la cámara hacia sí mismo. Lo sigue desde Suecia hasta Nicaragua, pasando por República Checa, Bolivia y Francia. Encuentra sobrevivientes y culpables, aliados y adversarios. Además de reconstruir el hecho, también salta en el tiempo para graficar el ascenso y caída del sueño revolucionario, a través de la vida de los nicaraguenses Sebastián Tinoco y Ninoska Pérez, la pareja que retratara en su película previa, “Los Amantes de San Fernando” (2000). “Goodbye...” retoma algunas escenas de ella, para establecerlos como representantes del nicaraguense promedio, siempre empobrecido a pesar de las promesas revolucionarias. Su precaria situación contrasta con la bonanza de los líderes.
El protagonismo de Torbiornsson pasaría por indulgencia si el cineasta no tuviera una presencia tan natural en cámara, y si no estuviera tan anuente a asumir su cuota de responsabilidad en el asunto. La periodista Susan Morgan, también sobreviviente del atentado, se convierte en formidable aliada y némesis, reclamando al director por su lapsus de honestidad – en 1987 Tornbiorsson la reclutó para un documental que promovía la versión oficial del gobierno sandinista, de que el atentado habría sido planeado por la CIA – . Le tomó tiempo aceptar que los líderes revolucionarios que idealizaba eran capaces de sacrificar civiles para eliminar a un objetivo “estratégico”...que años después volvería a figurar en las filas rojinegras. El periodista reconoce la ambición que lo llevó a comprometer su imparcialidad, asistiendo a la Seguridad del Estado en su mortal labor. Así terminó este episodio del romance entre la prensa extranjera y los guerrilleros. La fábula cautelar es tan contundente, que debería ser objeto de estudio en las escuelas de periodismo, para que las futuras generaciones aprecien los peligros de perder la objetividad.
Así, entre líneas, aparecen sorpresivas líneas narrativas en un filme sólidamente producido. Más que el acto de contrición de un hombre convertido en accesorio de un acto de terrorismo de estado, la película saca a la luz la ligereza oportunista con la cual aceptamos sepultar el pasado a conveniencia. Imagine que nadie supiera quiénes fueron los responsables de las masacres de indígenas en Guatemala, los desmanes del ejército salvadoreño en los 80s, el saldo mortal de hutus y tutsis en Rwanda, o el exterminio étnico en Bosnia. Imagine que todos esos oprobiosos episodios quedaran en el olvido, siguiendo la excusa de que es necesario para poder “mirar al futuro”. Es muy conveniente para los culpables. Digan lo que quieran sobre la violencia en Guatemala y El Salvador, al menos estos paises tuvieron de valor de establecer Comisiones de la Verdad, probando que perdonar no quiere decir olvidar. Aquí en Nicaragua, izquierda y derecha, sandinistas y contrarrevolucionarios, se coludieron para meter bajo la alfombra los restos de la guerra. El Presidente no deja de recordarnos el extermino de los pueblos indígenas a manos de los colonizadores europeos, pero lo que sucedió hace apenas 25 años es historia antigua para él. ¿Cómo podemos reconciliarnos realmente, si nadie admite sus faltas? Créale o no a Torbiornsson, al menos tiene el valor de insistir en que la verdad debe conocerse.
Parafraseando a un personaje de “Magnolia” (Paul Thomas Arnderson, 1999), “nosotros hemos terminado con el pasado, pero el pasado no ha terminado con nosotros”. El sueco inconveniente viene a recordárnoslo. “No quiero hablar de eso...es muy doloroso”, dice el comandante Tomás Borge en la confrontación climática. Le creo, pero debe ser más doloroso para los sobrevivientes y los familiares de las víctimas de La Penca, y de los demás episodios de una guerra que no terminará hasta que no confrontemos su saldo fatal. Todos ellos merecen saber qué pasó realmente. Quién le hizo qué a quién. No se trata de un “ojo por ojo”, a como sugiere un condescendiente Omar Cabezas ante las implacables apelaciones de Susan Morgan. Se trata de conocer la verdad. Y a como expresa la valiente periodista británica, “la verdad es la verdad es la verdad”.
En Cartelera
En respuesta a la demanda del público, “Ultimo Capítulo: Goodbye Nicaragua”, continúa exhibiéndose en Cinema Galería (Sala 9, 8.10 p.m.) y el Cinema Inter (Sala, 7.00 p.m.) hasta el 7 de septiembre.

Comentarios
Lo que entiendo de todo este circo es que el viejito este se arrepintio de ser terrorista y ahora se quiere marchar al mas alla con la conciencia tranquila. Un detalle curiosos, este vejete al otro dia se metio camuflado a la casa del Comandate de la Revolucion y Fundador del FSLN; Tomas Borge Martinez y este no lo reconocio, aun cuando andaba al descubierto y fue hasta que este lo agredio verbalmente que se percato de su presencia, pregunto: Como es posible que este acusando a alguien que nisiquiera conocio, aduciendo que era "de confianza" del MINT? No les digo que cada dia el circo es mas pasmado!!!!
Sic Semper Tyrannis Daniel Ortega y sus secuaces tambien tendran su juicio no precisamente en los tribunales mas que corruptos, sino con el propio pueblo
Ampie, cuando vas a filmar tu pelicula???
No esta largo el dia en que sentemos a los culpables de causar la guerra en Nicaragua, El Imperio Norteamericano con sus lacayos criollos y abusivos Sandinistas.ese dia es una tentacion.
La justicia tarda, a veces, pero siempre llega, aunque algunos no lo crean. Ya ven còmo es difìcil engañar a tantos tanto tiempo.
Pero, lo peor es que, ahora, quien fue victima trata de victimar a quien ha sido el valiente que expone al mundo la realidad. Eso ya no es màs que cobardìa a su propia conciencia.
Asi iràn sabièndose todas las suciedades de un proceso que se prostituyò por quienes no tienen sino un alma maligna, seres vendibles o comprables por pesos y centavos...Eso que no han tenido aùn que comparecer ante la presencia Divina. A Dios no van a esconder nada!!!