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Trabajo de Profesionales

“Quiero Matar a Mi Jefe”
(Horrible Bosses)
Dirección: Seth Gordon
Clasificación: * * * (Buena)
Duración: 1 hora, 38 minutos

Juan Carlos Ampié | 28/8/2011

La vulgaridad es la nota imperante en la comedia moderna. Eso no es algo necesariamente malo. Los problemas son contexto y ejecución. Muchas películas se decantan por excesos grotescos que luego justifican con arranques de sentimentalismo rancio. “Somos asquerosos, pero en el fondo tenemos buenos sentimientos”, parecen decir. Así disfrazan esterilidad de ideas e ineptitud cinematográfica, dispensando la fórmula a través de los pasos marcados de sus personajes acartonados. Para muestra, véase la obra de Katherine Heigl, post-”Knocked Up” (Judd Apatow, 2007), o la gran mayoría de la filmografía de Adam Sandler. O mejor no. Ahora, por una vez, una película encuentra el balance apropiado entre lo ofensivo y lo cómico.

La premisa de “Quiero Matar a Mi Jefe” es familiar a los amantes de Hitchock: para exterminar a los jefes que les hacen la vida imposible, tres amigos deciden intercambiar blancos en el juego mortal. Así, el crimen no podrá ser conectado con la persona que realmente tiene motivos para ejecutarlo. Nick (Jason Bateman) es subalterno de un financiero psicópata (Kevin Spacey); Dale (Charlie Day) es un asistente acosado sexualmente por una dentista ninfómana (Jennifer Aniston); Kurt (Jason Sudeikis) es contador en una empresa a merced un heredero cocainómano (Colin Farrel). Juntos van al bar más peligroso de la ciudad, donde contratan a un intimidante ex convicto (Jamie Foxx). A partir de ahí, todo lo que puede salir mal sale peor para los ineptos homicidas.

La efectividad de la película está basada en las ricas caracterizaciones del guión, que define a los personajes sin afán de ofrecerle a la audiencia modelos sobre los cuales deba proyectarse. No hay cabida para la tiranía del modelo positivo, con los cuales uno pueda “identificarse”, congratulándose por hacerlo. Los “héroes” son simpáticos pero ineptos, eminentemente falibles. Los villanos son caricaturas que gracias al extremismo de su conducta, anulan su carga negativa. Véase el caso de la dentista. En manos poco hábiles podría ser un insulto misógino, pero Jennifer Aniston, trabajando contra su propia imagen y haciendo gala de su impecable ritmo cómico, la convierte en una deliciosa caricatura de sexualidad patológica. Compárela con las “muchachas” que se le recetan habitualmente para apreciar la mejoría.

En la otra esquina está Kevin Spacey, hincándole el diente a una personalidad límite comúnmente asociada con su imagen. Vas más allá de lo que se espera, y después sigue adelante.  Y quisiera haber visto mas de Colin Farrel, irreconocible bajo la peor calva peinada después de Donald Trump.

Jason Bateman ha monopolizado el mercado de tipo serio en situaciones absurdas. Jason Sudeikis, como el sujeto lascivo, logra evitar la glorificación de la patanada machista que encontró su máxima expresión en el culto a Charlie Sheen y las películas de la serie “¿Que Pasó Ayer?”. Entre un reparto de vívidas caracterizaciones, la película le pertenece a Charlie Day. El actor de televisión ha sido bendecido con un registro de voz que los condena a la comedia. Suena a medio camino entre un niño de cinco años quejándose de su hermano mayor y un perro machucado. Bajo la mano certera del director Seth Gordon, hacen que el metraje de poco más de hora y media corra ligero. Es caos controlado, de la mejor manera posible.

Comentarios

2
Carlos Carillo

Hola Juan

¿Cuando vamos a ver una película tuya? Muchos consideramos que sos el que más sabe de cine en Nicaragua, asi que para cuando el filme?

Saludos!

1

No es por nada Ampie, pero hoy tu escritura está mas rara que nunca que quisiste decir con "a convierte en una deliciosa caricatura de sexualidad patológica. Compárela con las “muchachas” que se le recetan habitualmente para apreciar la mejoría." ??
"perro machucado" ??
¿Que Pasó Ayer Ampie?

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