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Jorge Martínez, presidente de CARUNA

CARUNA maneja C$3,500 millones

* La “Caja Grande” del gobierno canaliza todo el financiamiento discrecional fuera del presupuesto
*Presidente de la microfinanciera discrepa de cifra de C$8,700 millones que aparece en Informe FMI
*Déficit de transparencia y rendición de cuentas: ¿Qué hace INFOCOOP, para monitorear a CARUNA?

Iván Olivares | 9/8/2011

La Caja Rural Nacional, (CARUNA) decidió mostrar el músculo la semana pasada, con la realización del VIII Foro Financiero Cooperativo Internacional, acompañado de una feria en la que se pusieron a la venta desde artesanías hasta motos, pasando por jugos industriales, ropa, zapatos, maquinaria y repuestos.

El evento sirvió para mostrar cuánto ha evolucionado la pequeña cooperativa fundada hace 18 años, que todavía al finalizar el 2006 reportaba un patrimonio de C$29.3 millones y una cartera de C$78.7 millones, y ahora declara con orgullo tener “un saldo de cartera que puede andar por los C$400 millones”, según Jorge Martínez, Presidente de la entidad.

En realidad, esa es sólo la punta del iceberg, porque “con los programas ALBA, que se manejan por distintas unidades de operación, la cifra puede ser superior a los C$3,500 millones”.

La clave para dar un salto de ese tamaño son los fondos de la Alianza Bolivariana para Nuestros Pueblos, que le llegaron de rebote cuando alguien en el partido en el gobierno encontró que la antigua cooperativa de ahorro y crédito era la opción perfecta para manejar una buena parte de los inmensos recursos provenientes de la cooperación venezolana, específicamente, del 25% del costo de la factura petrolera, que se queda en el país, sin tener que pasar por el control parlamentario.

¿C$ 8,700 o C$ 3,500 millones?

Aunque algunos cálculos extraoficiales indican que en realidad CARUNA dispondría de más de C$8,700 millones, Martínez niega que sea tanto.

“Ese tema lo maneja la gente del Banco Central, que es quien conduce las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. No conozco ese dato de que pudiéramos llegar a manejar esas cantidades. Yo no tengo esa información que me diga que puede ser tanto”, aseguró.

Sí admite que “lo leí en un medio de comunicación, pero me imagino que el número sale de agarrar las cifras de importación de hidrocarburos, calcular lo que se libera y lo que se paga al corto plazo, para hacer una relación. Me imagino que por ahí lo deben haber sacado. Esas son suposiciones de quien escribió eso”, aseguró.

En realidad, el cálculo de C$8,733 millones clasificado como “actividades cuasifiscales del ALBA”, está en el informe de la sexta revisión del programa del Servicio de Crédito Ampliado con Nicaragua, el que se alimenta, precisamente, de la información que le envían diversas entidades, incluyendo CARUNA.

Por su parte, el Informe de Cooperación Oficial 2010, editado por el Banco Central, que también menciona a CARUNA como una de sus fuentes, dice que “163 millones provenientes de la cooperación venezolana correspondieron a líneas de financiamiento de mediano plazo de Cooperación Bilateral”, con ese país.

Un pie de página aclara que “el financiamiento bilateral fue dirigido a ALBA-CARUNA con tasa de interés de 2% anual, a 5 años de plazo con uno de gracia”. Y los recursos no paran de llegar.

A pesar de la probada conexión del dinero que recibe con fuentes oficiales venezolanas, el presidente Martínez asegura que el dinero que reciben del ALBA para financiar sus programas no es deuda pública, y que los ciudadanos pueden desechar el temor de que una mañana futura, aparezca un cobrador exigiendo el reembolso de tanta generosidad.

“Eso no va a pasar, porque CARUNA está pagando al día las cuotas que le corresponde pagar. Los intereses se pagan conforme al vencimiento de cada embarque, de cada pagaré, y las cuotas que corresponden al principal, después de los dos años de gracia. Eso está normal, está al día”, aseguró.

Añadió que “este año nos pusimos al día. Creo que pagamos alrededor de U$3.7 millones en intereses, como parte de la programación de pagos que maneja la dirección financiera, aunque no tengo el dato preciso de lo que vamos a pagar en este año”.

El fantasma de la partidización

Como todos los programas que maneja el gobierno, uno de los señalamientos principales que se les hace es que hay que simpatizar con el partido en el gobierno para recibir un beneficio, extremo que Martínez rechaza.

“Eso es lo más risible que he oído, porque los programa no preguntan: ni el Hambre Cero ni el Usura Cero. De lo que yo conozco, nunca he sabido que se le pregunte a alguien si es sandinista o no”, aseveró.

El líder cooperativo también rechaza que el trabajo que realizan sea parte de la campaña electoral del FSLN, recordando que “tenemos 18 años de estar en el mercado nacional, y nunca hemos dicho que no somos sandinistas. Los dirigentes de CARUNA somos sandinistas, y la mayoría de los delegados de CARUNA, en un 99%, son sandinistas”.

A su juicio, las cosas cambian cuando se trata de determinar la preferencia política de los beneficiarios de los programas, suponiendo que “probablemente no” se repita la misma proporción.

“Ya cuando te vas a los territorios, al programa semilla, por ejemplo, calculo que al menos la mitad de esa gente venía de otros partidos, de otras creencias políticas”, calculó, a pesar que eso mismo indicaría algún grado de preferencia hacia “su gente”, siendo que no es verdad que la mitad del electorado simpatice con el danielismo.

Según un estudio del programa Hambre Cero desarrollado por el Grupo Venancia en los municipios de Río Blanco, Muy Muy y Matiguás, el programa insignia del gobierno estaría fomentando en realidad una “ciudadanía cero”, dado el grado de condicionamiento que muestran los beneficiarios del programa, quienes se sienten impelidos a agradecer al Frente Sandinista o a votar por Ortega para demostrar esa gratitud.

Martínez ignora ese documento, pero asegura que “nosotros hemos otorgado los financiamientos de acuerdo a si es real la necesidad del productor o productora. Si en la selección de los beneficiarios hay un cambio, en esa parte yo no intervengo”.

Explicó que “la gente que va a producir granos básicos, debe tener un pedazo de tierra para producirla, o estar alquilando, y en este caso, presentar su contrato de arriendo, que alguien le alquiló para sembrar, y eso me basta a mí para financiarle”.

“Si alguien me pide dinero para sembrar la tierra, y no la va a sembrar, no le podemos dar, porque puede ser que a alguien se le ocurra decir que va a sembrar, y es por eso que tiene que llenar requisitos básicos. Los programas son flexibles por parte nuestra, pero la gente debe tener lo básico para demostrar que va a producir”, abundó.

Martínez: “Gracias al ALBA han bajado los intereses”

* Caruna y las tasas de interés de las microfinanzas

Si por regla general, los programas del ALBA prefieren seguir la política oficial de secretismo instaurada desde el gobierno, CARUNA aprovechó su Foro Cooperativo para hablar ampliamente de sí misma y sus logros.

Uno de ellos es su certeza de que ellos han incidido para que cayeran las tasas de interés que cobra la industria de microfinanzas.

“Nosotros, en cuanto a CARUNA, y ALBA-CARUNA, manejamos tasas diferenciadas. Hay programas a tasa cero, como el programa CRISOL, con el que se está financiando la primera, la postrera y va a financiarse el apante. Los productores van a pagar únicamente el equivalente en productos o en dinero de lo que se les entregó”, explicó Jorge Martínez, Presidente de la cooperativa financiera.

Explicó que “hay otros programas, como el de financiamiento a los mercados que han tenido siniestros: el incendio del Oriental, el del Iván Montenegro, el del Roberto Huembes, y unos tramos aquí por la Zona Franca Las Mercedes, que son financiados al 4%”, igual que los recursos que se ofrecen al transporte colectivo para compra de llantas, barras electrónicas, repuestos, lubricantes y otros, que tienen tasas del 4%.

“Tenemos programas para retención de vientre, y acopio y comercialización de granos, que está al 3%, y tenemos financiamiento al sector productivo y pequeño industrial, que es al 8%”, añadió.

Martínez asegura que “las microfinancieras tradicionales, por sus costos y cobertura, han tenido forzosamente que bajar sus tasas de interés. La misma banca, que tenía tasas de interés del 16% al 18% la ha bajado al 14%, y en el sector de vivienda y el de automóviles, lo han bajado hasta el 9%, 9.75% y 10%, y con el financiamiento del INSS, la banca está dando créditos al 5% y 8% en viviendas de interés social”.

Aunque probablemente, la causa no sólo sea CARUNA, sino otras razones de mercado…

Probablemente, pero entre CARUNA y el ALBA han influido en que la tasa ponderada de interés promedio se haya reducido.

Las entidades de microfinanzas dicen que dados los altos costos de administrar el microcrédito, no es posible tener programas como los que maneja CARUNA sin perder dinero. ¿Cómo hacen ustedes para no perder dinero?

Algunos programas compensan a otros. Si yo contrato con el BANDES un crédito al 1%, y lo entrego al 3%, que es el mínimo…

Pero ese diferencial de dos puntos porcentuales no cubre sus costos de operación.

Es verdad que no cubre nuestros costos de operación, pero cuando yo coloco créditos a otra tasa, como el 8%, con dinero que quizás recibí al 2% ó 3%, eso me deja un diferencial que ayuda a cubrir la diferencia.

Lo otro es que el modelo de atención que tenemos es un modelo que no tiene grandes costos: no tiene altos salarios, ni personal en exceso, sino lo necesario.

Por ejemplo, tenemos 35 sucursales, y estas tienen entre 13 a 20 funcionarios, y en esa sucursal vemos todos los programas, incluyendo la gente que le da seguimiento, el que hace la visita de campo, el que va a ver si está la siembra, si está la cosecha. Tratamos de tener una administración austera, que nos permita poder operar.

Lo tercero es el volumen de los financiamientos que se colocan, y de distintas fuentes, que es lo que nos permite hacer un balance.

Antes de disponer de los fondos ALBA, ¿qué tan importantes eran los recursos que captaban del público como fuente de financiamiento?

Nosotros realmente no manejamos recursos del público, sino de los asociados, que aportan el equivalente de $10, más una inscripción de C$50, y abren una cuenta de ahorro con un mínimo de C$100, pero nosotros hemos tenido cooperación con más de 30 organismos, y en este momento tenemos más de 20 organismos que siguen trabajando con CARUNA.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, la Ayuda Obrera Suiza, que es uno de los tradicionales financiadores de CARUNA, igual que todos los OXFAM: Canadá, Inglaterra, España, Intermon, todos los Oxfan, Save The Children, el Fondo Internacional de Garantías, (FIG), con el que tenemos un convenio de fondo de contrapartida: ellos ponen U$100,000 y nosotros ponemos otros U$100,000, y el fondo se hace de 200,000.

También hemos trabajado con la Confederación Latinoamericana de cooperativas de Ahorro y Crédito, (Colac). Con ellos también hemos tenido financiamiento. 

"Gracias a DOS, y al ALBA"

*Versión oficial: son tres ALBAS, Albanisa, Albalinisa, y Alba-Caruna

Si la dirigencia de CARUNA reclama para sí el honor de haber logrado que bajara el precio del microcrédito, Gonzalo Espinoza, Director Ejecutivo de Planificación y Desarrollo del ALBA en Nicaragua, va más allá. Mucho más allá.

A su criterio, el crecimiento de las exportaciones durante los últimos años, se debe a la influencia del ALBA, así como el hecho que el PIB del país creciera 4.5% en el 2010, “más que ninguna otra economía de Centroamérica”.

Al ALBA se debería también la alegada disminución de la pobreza y la pobreza extrema, la caída en el número de desocupados, el crecimiento en el número de afiliados al INSS, en el de los megavatios generados, en el almacenamiento de combustibles, etc., y todo “gracias al comandante Daniel y la compañera Rosario”, desde luego.

Espinoza explicó que “aunque muchas veces se refieren a nosotros como ‘las albitas’ o ‘las albotas’, en realidad sólo somos tres empresas: ALBANISA, ALBALINISA, ALBA-CARUNA, y la contraloría del ALBA”.

Ese esquema dispuso -sólo en el 2010, y contando sólo la porción del ‘pastel petrolero’ que le corresponde- de casi U$172 millones, dado que la empresa se encargó de la importación de 8,461,620 barriles de combustible (casi 85% del total anual), lo que generó una factura de U$687.6 millones.

Eso sirvió para financiar diversos proyectos sociales, de seguridad energética y alimenticia, de infraestructura, recreación, subsidios al transporte y a algunos servicios públicos, vivienda, el bono, etc.

Pero también sirvieron para hacer negocios.

Espinoza detalló que la empresa ha exportado alimentos a Venezuela por U$486.2 millones, entre 2008 y mayo del 2011, principalmente en concepto de carne, caraotas (frijoles), leche, vaquillas, novillos, café, pantalones, aceite vegetal, aceite crudo y azúcar.

La empresa complementa sus negocios manejando sus propios tanques para almacenar 470,000 barriles de diesel, gasolina y fuel oil, así como un parque de unidades generadoras de electricidad, con 244 megavatios de potencia instalada, las que venden su energía a los precios más caros del sistema.

Déficit de transparencia

*¿Qué hace INFOCOOP para monitorear a Caruna?

Antes de pertenecer al ALBA, CARUNA era una entidad a la que se le podía seguir el rastro, sea a través de su página web, o por medio de las publicaciones semestrales de ASOMIF, donde presentaban sus estados financieros, el número, composición y localización de sus clientes, el estado de su cartera, etc.

Todo eso se terminó cuando CARUNA dejó de ser una microfinanciera, para convertirse en “la microfinanciera”. Para todos los efectos políticos, el canal oficial del gobierno y el partido.

Uno de los primeros cambios fue dejar ASOMIF, decisión que Jorge Martínez justifica señalando que “no podíamos estar en un organismo con el que teníamos diferencias en cuanto a políticas, tasas de interés, tratamiento”.

Aún cuando cada microfinanciera opera bajo sus propios estándares, el presidente de CARUNA lo explica recordando que “fue una decisión del Consejo de Administración, porque ya no eran compatibles las políticas que se manejaban en ASOMIF con las que nosotros estábamos orientando”.

Al salir de la asociación se acabó la publicación de información relevante de CARUNA. El siguiente paso fue mantener una página web más bien escuálida, en la que no había mucho nuevo que saber, hasta que hace poco desapareció del ciberespacio.

Al respecto, Martínez dijo que están revisando su sitio, “para ver de qué manera vamos a colgar la información, y que ésta refleje lo que es, y no que cree falsas expectativas o se preste a especulaciones”.

Pero había una posibilidad más: el Instituto de Fomento Cooperativo, (INFOCOOP), con el que por ley tienen que reportarse.

“Nosotros le presentamos nuestros estados financieros auditados al INFOCOOP, y si ellos lo dan a conocer o no, ya no es asunto nuestro. Eso es algo de lo que no podría opinar”, se excusó.

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