El Capitán America era uno de los héroes del establo de Marvel Comics que más se resistía al paso a la pantalla grande. Lo anticuado lo define. Desde su colorido traje, hasta su heroísmo teñido de patriotismo norteamericano de la vieja era. El concepto no vuela en la aldea global, donde la mitad de la taquilla potencial viene de otros países donde el destino manifiesto no es un atractivo. Contraste todo eso con la oscura disposición del ultra-moderno Batman, y vea con que facilidad la audiencia masiva contemporánea podría recibir con bostezos el anacronismo. En lugar de actualizarlo a la fuerza, los realizadores se han propuesto lanzar al espectador a su propio territorio, al pasado, y burlarse gentilmente de sus aspectos más caricaturescos y desfasados. Al menos por una parte del filme, la estrategia funciona.
En el Nueva York de inicios de la II Guerra Mundial, el enclenque Steve Rogers (Chris Evans) trata infructuosamente de enrolarse en las tropas aliadas. Su disposición física lo impide, pero no lo detiene para intentarlo una y otra vez, en distintos lugares, bajo diferentes nombres. Tiene la suerte de llamar la atención del Dr. Abraham Erskine (Stanley Tucci), un científico judío que colabora con el ejército norteamericano para crear a un super-soldado. No necesita fornidos titanes, sino hombres con temple. Su ciencia se encargará del resto. Erskine ya lo hizo antes, en Alemania. Su conejillo de indias se llamaba Johan Schmidt (Hugo Weaving), quien se marchó con todos sus poderes hacia la sombra del III Reich. Desde ahí, Johan lucha por crear su propio ejército con la ayuda de la energía mística de un misterioso cristal. Pero no tiene el talento del maestro. Por eso, cuando Steve se transforma, ahí están los operativos facistas para robar el secreto. La violencia se desata. El héroe nace con una misión de venganza.
Escenificarse en el pasado idealizado es un acierto que la película no logra capitalizar más allá de la superficie. El diseño de producción es hermoso. Parece un poster de propaganda aliada que cobra vida. Otra cuota de interés viene de los efectos especiales. De alguna manera, la cara del fornido Chris Evans se sobrepone en el cuerpo de otro actor, de cuerpo considerablemente menos imponente, para crear a Steve pre-experimento. Aparentemente, las costuras digitales se han disimulado difuminando la imagen entera, lo que hace que toda la película parezca verse a través de una ligera neblina nostálgica. Eso, o necesito un oculista.
Evans es efectivo al tocar el son de patriota monotemático. Pero una vez que la transformación se da, se convierte en un aburrido héroe de genérico estoicismo. La película se convierte en un filme de acción convencional. Hay que crear monumentales explosiones que no se distinguen en mucho de las de los demás productos taquilleros. Hasta el irresistible villano pierde su carácter cuando lo despojan de su “máscara” humana, para revelar su verdadera faz: una calavera roja, tan convincente como disfraz de Halloween. Es lamentable la pérdida de la inigualable expresividad de Weaving. Después de los mutantes proto-facistas de las dos aventuras de “Hellboy” (Guillermo del Toro, 2004-2008) y las complejas caricaturas de la revisionista “Inglorious Basterds” (Quentin Tarantino, 2009), es muy difícil infundir novedad en la villanía todo propósito del brazo armado de Hitler. Lástima que el director Johnston no pudo re-conjurar la magia anticuada de su “The Rocketeer” (1991). Bajo su pretendida inocencia, “Capitán América” se rinde al cinismo taquillero moderno.

Comentarios
Mmm, muy bueno! Peero tenes que estar al pepe para escribir de heroes! =)
Soy un fiel seguidor de las peliculas basadas en comics, aunque las que se basan en los comics de marvel no han sido muy buenas. Debo decir que desde Thor, X Men Origins y Capitan America, ha sido una decepcion tras otra ... vienen los vengadores ... mejor ya no espero nada.
Una vez mas... aclaro: soy fanático de los comics de cuando niño... y no puedo tener la opinión más objetiva cuando de películas sobre este género se trata... (pues quiero que siempre sean buenas) por desgracia coincido con Juan Carlos... A todo el que me pregunta le digo que me gustó más la primera parte de la película que la segunda hora... lástima, creo que si de peli de acción se trata lo pudieron (sin mucho esfuerzo) hacer mucho mejor... creo que el Capitán América que yo conozco lo merecía...
Tengo que agregar algo positivo a lo propio que señaló Ampié: y es que pese a que el papel del Héroe no ofreció mayor profundidad, creo que Chris Evans no lo hizo tan mal, pues yo tenía mis reserevas cuando supe que él haría el protagonista; me resultó creíble y simpático como el héroe que conozco desde la niñez... solo (y no es culpa de Evans) le hizo falta empaparse del liderazgo que es característica del Héroe en cuestión.