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Exportaciones, remesas y gasto estatal impulsan motor económico

BCN y FUNIDES estiman crecimiento del 3.5%-4.0%

Pronóstico es bueno, pero insuficiente para vencer la pobreza; país necesita crecer más del 6%

Iván Olivares | 10/7/2011

Nicaragua podría crecer entre 3.5% y 4%, si se cumplen los pronósticos de los economistas del Banco Central, y los de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, (FUNIDES). Ambas entidades coinciden en sus cálculos de crecimiento para el presente año, con apenas un ligero matiz al indicar cual de los dos extremos de sus vaticinios parece más probable.

Así, mientras el BCN proyecta que “el crecimiento del PIB se ubique en el rango de 3.5 a 4.0% en 2011, con sesgo hacia el límite superior del rango”, FUNIDES proyecta “un crecimiento económico del orden del 3 ½ al 4% para el periodo 2011 – 2013”, (con 3.8% para el 2011), aunque “estas proyecciones están sujetas por varios riesgos a la baja”.

Para el Banco, la posibilidad de crecimiento se verá apuntalada, “por el lado de la demanda… del consumo y la inversión pública, así como de las exportaciones”, mientras “por el lado de la oferta, los principales impulsos se observarían en pecuario, industria manufacturera, comercio, construcción y Gobierno General”.

Para FUNIDES, algunas de las razones para confiar en ese rango de crecimiento, son que “los mercados de futuro continúan mostrando que los precios de nuestras exportaciones continuarán creciendo en 2011… por otra parte, y a pesar del mal clima de inversión, los indicadores de inversión privada de los primeros meses del año, sugieren que esta crecerá más de lo que proyectamos a comienzos del año”.

Pero no se trata sólo de lo que podría suceder con las múltiples variables económicas, sino también de lo que ha venido sucediendo con ella a lo largo de los últimos siete trimestres, en los que el Índice Mensual de Actividad Económica, (IMAE), se ha mantenido en terreno positivo, luego de haber pasado cinco trimestres consecutivos debajo del cero, o muy cerca de él.

“La reactivación de la actividad económica que comenzó en la segunda mitad del 2009, continuó por un séptimo trimestre consecutivo en los primeros meses del 2011, pero a un ritmo menor al de los cuatro trimestres anteriores”, según su Segundo Informe de Coyuntura, presentado la semana pasada en Managua.

En una entrevista al Programa de TV “En Vivo con Alberto Mora”, que transmite el canal 4, Paul Oquist, Asesor Presidencial de Políticas Nacionales, asegura que “está acelerando la economía, o sea, que nuestra recuperación está acelerándose; el ritmo de crecimiento está en ascenso en el 2011”. (Ver recuadro)

Gasto y exportaciones

El desempeño económico observado hasta ahora, se explica en parte, porque el gobierno sigue gastando, gracias al sostenido apoyo de la cooperación venezolana que maneja libre del control parlamentario: en los primeros cuatro meses del año, la factura petrolera se calcula en alrededor de U$400 millones, lo que supera en más de U$140 millones el costo del petróleo adquirido en el mismo periodo del 2010.

A eso se suma el aumento de las recaudaciones tributarias, que al primer cuatrimestre de 2011 mostraban un crecimiento nominal de 17.9%, más allá del 14.6% calculado al reformar el Presupuesto General de la República. Según el Banco, “los elementos que han favorecido al desempeño de los impuestos del Gobierno Central son: mejora de la actividad económica, el rendimiento de las medidas de reforma tributaria, mayor volumen de importaciones, y aumento de las remesas”.

Esto ha permitido disponer de recursos adicionales para aumentar el gasto corriente –que en abril 2011 registraba una variación promedio anual de 9.9%, cuando en febrero crecía 7.3%- ofreciendo subsidios y aumentos salariales en un año electoral, con los empleados públicos del sector salud y educación recibiendo un ajuste de 7%, mientras el resto de empleados obtenía 5%.

El gobierno también entregó C$78.1 millones en concepto de subsidios en sólo el primer trimestre, de los que destinó, según el informe del Banco, “C$35.5 millones a las cooperativas de transporte colectivo de Managua y Ciudad Sandino; C$23.4 millones por concepto de subsidios de energía eléctrica a los asentamientos; y C$19.2 millones para el consumo de agua y energía de empleados jubilados”.

Aunque no se especificaron montos, el documento refiere que “el Gobierno mantuvo inamovibles las tarifas de energía eléctrica… a pesar del incremento en los costos de producción por las constantes alzas en el precio del petróleo”. Como se sabe, “los desvíos tarifarios generados fueron financiados con recursos de la cooperación venezolana”.

Con todo, hay que ser cuidadoso, porque si bien es cierto “el estímulo que le da el gasto a la actividad productiva es vital”, como lo reconoce Manuel Iraheta, analista de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano, en entrevista con el portal digital Capitales.Com, también es verdad que “no puede haber un gobierno que gaste de forma indefinida”.

Construcción, remesas y turismo

Además del aumento del gasto, el alza en los recursos captados por las exportaciones también apuntaló el crecimiento, toda vez que generaron un 37% de recursos adicionales, lo que también impulsó el incremento en los impuestos al comercio exterior, que mostraban una variación promedio anual de 22% en octubre del 2010, pasando a 33.2% en abril del 2011.

FUNIDES señala que “por el lado de la oferta, los sectores que impulsaron el crecimiento en el primer trimestre del 2011 fueron: el comercio, con 10.1%; la industria, con 5.9%, el sector pecuario, con 11.2%, y la construcción, con 17.9%. El resto de los sectores también creció, salvo la agricultura”, que representa el 11.7% de la actividad que mide el IMAE.

También se hace referencia a que “por el lado de la demanda, el crecimiento fue impulsado tanto por las exportaciones, que crecieron 8.1% en términos reales (volumen), como por el consumo y la inversión”.

Añade que “los indicadores de consumo muestran un aumento de 1.4% en los salarios reales del sector formal, y un aumento de casi 5% en las remesas. Por su parte, los indicadores de inversión muestran un aumento real de 24.2% en la inversión del gasto real, un aumento de 17.9% en la construcción, y un aumento de 38.3% en las importaciones de bienes de capital”.

En el caso específico de las remesas, los registros muestran un crecimiento sostenido, al comparar el primer cuatrimestre de cada uno de los tres últimos años, incluyendo el presente, arrancando con U$258 millones en el 2009, para pasar a U$266 en el 2010, saltando hasta U$288 hasta el mes de abril del 2011.

“Las remesas son la principal fuente de transferencias corrientes del exterior, reducen el déficit en cuenta corriente, y aumentan el ingreso y el consumo de los receptores”, recuerda el Informe de Coyuntura del organismo.

Aunque no tengan la magnitud de los ingresos por remesas, las divisas que genera el turismo comenzaron a crecer recién en este primer trimestre del 2011, en que llegaron a sumar U$94 millones, después de los U$75 y U$74 millones obtenidos por esa vía durante el primer cuatrimestre del 2009 y el del 2010, respectivamente.

Gobierno: estamos creciendo

El asesor presidencial Paul Oquist, señaló que la economía creció 5.3% el primer trimestre del 2011, mucho más que durante el mismo periodo del 2010, cuando el IMAE trimestral marcó sólo 2.3%. Siendo que “el año llegó a cerrar en 4.5%”, eso demuestra que “esa aceleración continúa”, aseguró.

Al observar mes a mes la evolución del IMAE, el indicador muestra el decrecimiento causado por la recesión en 2009, con enero 2010 como último mes de caída. “A partir de febrero del 2010 comenzó a crecer de nuevo la economía”, a razón de 3.1% al cerrar el mes de abril, saltando a 7.1% entre enero y abril del 2011.

El asesor presidencial también llamó la atención sobre cómo las exportaciones crecieron 32.8% en 2010, captando U$1,851.1 millones, mientras la inversión extranjera directa crecía 17%, totalizando U$508 millones.

“Al 30 de junio del 2011, hay un aumento en las exportaciones, que llegan a ser en la primera mitad del año, U$1,273.6 millones, para un crecimiento de 27.7%”, lo que supera las expectativas del Banco Central, que estimaba un crecimiento de casi 18%, “o sea que de nuevo las exportaciones están sobrepasando las expectativas”, señaló vaticinando que las ventas al exterior podrían sumar U$2,363.9 millones en este año.

Oquist también confía en que los U$508 millones reportados en inversión extranjera directa en 2010, tengan un crecimiento de 105% en el 2011, y lleguen a U$1,039.4 millones, lo que es más notable aún, si se recuerda que en 2003 se captaron U$201 millones, con U$250 millones en el 2004; U$240 millones en el 2005; y U$262 millones en el 2006.

Necesitamos crecer, como mínimo, al 6%

Más allá del cálculo de los economistas, o las celebraciones del asesor presidencial, Néstor Avendaño, Presidente de Consultores Para el Desarrollo, (COPADES), señala que “el crecimiento económico de Nicaragua en los últimos 17 años ha sido insuficiente, diría anémico, al registrar una tasa promedio anual de 3.8%”, cuando “la economía nicaragüense debería crecer al menos a una tasa anual de 6% para reducir en 1 punto porcentual la tasa de desempleo de nuestro mercado laboral”.

Para lograrlo, haría falta “más educación técnica, más capitalización en el agro y la agroindustria, más transferencia de tecnología, y una mayor y mejor infraestructura económica, principalmente la red vial, la introducción de agua potable, alcantarillado, saneamiento ambiental y telecomunicaciones, especialmente en las zonas rurales, y mejores condiciones portuarias”.

Todo eso debería estar acompañado por una distribución del ingreso “con mayor equidad”, porque “el motor del anémico crecimiento económico” ha sido la exportación de bienes y servicios, la banca comercial –que desde hace dos años se ve decaída- y la construcción –que ahora resurge después de cinco años de caídas consecutivas-, lo cual indica que el ingreso se ha concentrado en pocas manos”, aseveró.

Cabe señalar que el índice de Gini de la distribución del ingreso ha disminuido una décima en 11 años, al pasar de 0.54 en 1998 a 0.46 en 2009, por lo que se requieren “políticas de redistribución del ingreso, que no son impulsadas desde el presupuesto gubernamental porque el pago de intereses y amortizaciones de la deuda gubernamental interna y externa se apodera del 21% del presupuesto nacional”.

Dado ese escenario, el economista sugiere “el fortalecimiento de la Bolsa de Valores, mediante un diálogo político-empresarial que dé mayor confianza a los inversionistas financieros para transar papeles estatales con mayor plazo y menor tasa de interés en su mercado secundario, para reducir la presión de la carga del servicio de la deuda pública, especialmente la interna”.

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