Blue Power & Energy hace planes para concluir la construcción de su parque eólico (22 turbinas de 1.8 Mw. cada una) en la ciudad de Rivas a finales de noviembre, lo que permitiría comenzar la fase de prueba a mediados de diciembre a más tardar, con la esperanza de poder ofrecer hasta 39.6 megavatios de potencia al sistema, a partir del mes de enero del 2012.
“Ya llevamos un 90% de avance en la construcción de caminos y 30% en las fundaciones. Esperamos que los aerogeneradores (torres y turbinas) lleguen al país en agosto, para tener todo listo a mediados de diciembre y comenzar a hacer pruebas”, dijo José Ley Lau, miembro de la Junta Directiva de Blue Power & Energy, empresa que espera aportar 142 Gwh. al año.
“La Ley permite que los primeros 20 Mw. entren sin problemas, pero para aprobar la entrada del resto hay que hacerlo en base a un estudio. Todos los proyectos posteriores (a Amayo I) hemos tenido que hacer ese estudio por medio de un consultor especializado para ver si se autoriza el uso de esa energía, lo que depende de la aprobación del Centro Nacional de Despacho de Carga”, explicó Ley Lau.
La duda gira en torno a la certeza de si los vientos soplarán con la intensidad requerida durante todo el tiempo que se necesiten para generar electricidad, porque una caída súbita de la fuerza con que soplan, crearía un déficit en el sistema, obligando a encender otras plantas de un momento a otro… o a racionar el servicio a los usuarios.
En opinión de algunos expertos, la realidad del Sistema Interconectado Nacional sólo permite introducir a la red un 12% del total de la demanda, lo que de ser cierto, implicaría que no hay espacio para más energía eólica después de los 60 Mw. que ofrecen las dos fases del proyecto Amayo, siendo que el pico de mayor demanda ronda los 525 Mw. a las 7 de la noche.
Fortalecer la red
Si ese cálculo fuera correcto, los proyectos Blue Power & Energy, Eolo de Nicaragua, y Alba Vientos, llamada también ‘Alba Rivas’ en documentos oficiales del Ministerio de Energía y Minas, no tendrían razón de ser, toda vez que entre los tres superan la oferta de 120 megavatios, con lo que todos los proyectos eólicos juntos sumarían alrededor del 36% de la demanda vigente, haciendo imposible aprovechar ese recurso gratuito y abundante.
Pero no es así.
El Ing. Ley Lau explicó que una de las principales recomendaciones de estudios previos es “fortalecer el sistema de distribución en el departamento de Rivas, y entiendo que ENATREL lo está ejecutando”.
“Los estudios muestran que será necesario reforzar el sistema cuando haya más de 300 megavatios fluyendo de sur a norte, o de norte a sur, pero eso no ocurrirá hasta dentro de tres años, como mínimo, y creo que hay recursos” para acometer las obras, lo que incluye la construcción de nuevas instalaciones de distribución cerca de La Virgen, y conectarla con todos los proyectos para que haya mejor distribución”, aseguró.
Además de invertir en la red, la tecnología ofrece la opción de aprovechar más los vientos y reducir los problemas que causa la intermitencia eólica, siendo que los viejos equipos se desconectaban automáticamente cuando se detectaba una variación de voltaje.
Pero ya no más.
“La nueva tecnología que estamos usando –y supongo que los nuevos proyectos también van a usar algo similar- nos ofrece la opción de lograr mayor penetración de energía eólica, porque nos permite mantenernos más tiempo en el sistema, aunque haya variaciones”.
De todos modos, los estudios de viento que cada proyecto eólico debe efectuar durante años (o comprárselos a quien los haya hecho), permite pronosticar cómo puede ser el comportamiento del viento, y saber cuándo esperar una disminución de su intensidad, o cuando programar producción a plena potencia.
En todo caso, esa intensidad decae suavemente, lo que otorga tiempo a los operadores para ordenar la entrada de otras plantas sin tener que desconectar a ningún usuario.
Interconexión es clave
Varias naciones europeas se encuentran en la lista de aquellas que cuentan con mayor penetración de energía eólica, como Dinamarca, en donde ese tipo de fuente se usa para generar el 30% de la electricidad que se consume en el país, pero se trata de “un sistema fuerte, que está interconectado con toda Europa”, explica Ley.
Eso significa que además de invertir en redes, el país necesita ampliar su brecha de reserva eléctrica, que es la diferencia entre la demanda máxima y la máxima capacidad instalada que está disponible en un momento determinado, y que al cierre de junio se situaba en alrededor de 100 Mw.
La entrada en servicio del proyecto hidroeléctrico Tumarín, que podría ocurrir en el 2014, permitirá disponer de mayores niveles de reserva, de modo que ante una caída de la generación eólica, el Centro Nacional de Despacho de Carga pueda compensar esa carencia sin que los usuarios se percaten.
Aún así, Ley cree que “con 100 megavatios, el sistema estará tallado (o sea, estará a su máxima capacidad)”, sin que eso signifique que no existan alternativas.
Una de ellas es buscar nuevas ubicaciones, como Chontales, Mateare y El Crucero, para colocar los aerogeneradores, lo que ofrece la opción de alternabilidad, porque no es cierto que los vientos van a dejar de soplar al mismo tiempo en todas esas ubicaciones, un riesgo que sí existe en este momento, en que los 4 proyectos están situados a relativamente poca distancia unos de otros, en la costa rivense del Gran Lago de Nicaragua.
“Podemos contar con más de 100 megavatios de las eólicas, si estabilizamos el sistema de tal forma que ninguna planta nueva produzca perturbaciones en la operación de la red, pero si todos los proyectos de este tipo están ubicados en Rivas, una caída de los vientos puede afectarlos a todos a la vez”, recordó el experto.
Afortunadamente, la reserva del sistema interconectado nacional está basada fundamentalmente en motores, que más allá de su alto costo de operación, y de lo contaminantes que pueden ser, tienen la ventaja de arrancar en 3 a 4 minutos, y pueden ofrecer de inmediato la potencia que se necesite en el momento.
El factor SIEPAC
Confidencial consultó a una segunda fuente, que pidió mantenerse en el anonimato, para quien “lo del 12% no es algo que se pueda tomar como una regla general, sin considerar las especificaciones, y hay algunos que pueden decir que hasta 20%. No se puede generalizar”.
Lo dice recordando que “hay países que pueden tener hasta más del 20% de penetración eólica, como Portugal, España y Alemania, pero son países cuyas redes eléctricas son más redundantes de lo que tenemos en Nicaragua, pero no quiere decir que no se pueden poner más”.
Explicó que la cantidad de energía eólica aprovechable en un momento determinado “depende de muchos factores, pero el factor más importante es cómo son las otras plantas del sistema, porque el problema de la energía eólica es que puede dejar de soplar el viento, y si desaparece esa generación, alguien tiene que llegar y llenar esa brecha, y rápido”.
Es por eso que es determinante saber “cuan probable es que de aquí a 10 minutos se pare el viento”, lo que refrenda la importancia de contar con estudios multianuales detallados que muestren cuál es el comportamiento eólico de un sitio determinado.
“Hay muchos lugares en el mundo donde el viento puede estar dando a full y después caer, aunque no es tanto el caso aquí en Nicaragua. Cuando tenemos viento, es bastante constante, de modo que siempre hay riesgos con el viento, pero el riesgo es menor aquí que en otras partes”, aseguró.
El siguiente factor es el tipo de plantas en el sistema, y qué capacidad tienen de incrementar su generación en corto plazo para cerrar esa brecha, algo en lo que Nicaragua se encuentra bien calificada, dado que “casi todas las otras plantas del sistema pueden entrar relativamente rápido, y ajustar su generación en poco tiempo, lo que permite compensar cualquier caída del viento”.
“Todos esos factores deben tomarse en cuenta antes de decir que el porcentaje es de 12, 20 ó 25 por ciento”, sentenció.
En este momento, la capacidad eólica instalada en Nicaragua, representa cerca del 12% de la demanda máxima en horas pico, pero eso está cerca de cambiar de forma abrumadora, cuando entre en funcionamiento el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central, (SIEPAC).
Cuando el país se conecte al SIEPAC, los 60 Mw de energía eólica existente, significarán un porcentaje insignificante de la producción eléctrica de la región completa, y se podrá disponer de la potencia de los otros países para compensar una caída potencial de los vientos, lo que nos permite instalar mayor capacidad eólica en el país.
Es verdad que también se podrá vender energía al resto de países de la región, pero considerando que por su bajo costo es mejor consumirla en Nicaragua, la conexión eléctrica regional será más bien útil para poder ocupar la energía excedente de los otros países, cuando se necesite compensar la caída de los vientos.
“Podríamos vender toda la energía eólica que queramos en Nicaragua, si tenemos suficiente energía disponible para llenar el vacío en cuanto ocurra una caída de los vientos. En todo caso, SIEPAC nos sirve para vender los excedentes de energía y para estabilizar el sistema, si entra toda esa producción de eólica”, aseguró la fuente.
Vientos para refrescar la factura eléctrica
La entrada en funcionamiento del resto de proyectos eólicos previstos a construir en la costa lacustre de Rivas traería muchos beneficios a la economía del país, por lo que implica en cuanto a disminución de la factura petrolera, que este año podría rondar los U$1,000 millones.
La razón es que, mientras los campos Amayo I y II venden la energía que entregan al sistema a unos U$90 por hora, y Blue Power & Energy tiene un contrato firmado para entregar la suya a U$104.5 el megavatio, el resto del sistema vende los suyos a alrededor de U$160 a U$170, con la Planta Nicaragua 2, colocando los suyos en más de 204 dólares.
“Cualquier producción de 102, 103, 104, dólares, cualquiera que sea su precio, es más barata, y está desplazando a centrales que producen a 204, 197, 177, dólares, o sea que habrá un beneficio económico gigantesco para el país, una vez que entren esas plantas”, dijo la fuente.
“Ese beneficio merece que alguien invierta en mejorar el sistema para que pueda aguantar, porque estamos hablando de beneficios gigantes, multimillonarios, no sólo medidos de forma anual, sino también mensualmente”, añadió.
Este experto explica que si bien es cierto “Tumarín permitirá desplazar a las plantas más caras y contaminantes del sistema, no hay que olvidar que es una planta que producirá mucho en una temporada, y no tanto el resto del año, porque no tiene una represa multianual, lo que le impedirá entregar su capacidad máxima durante la temporada seca”.
Por suerte, hay alternativas: las eólicas y las plantas de los ingenios funcionan plenamente entre noviembre y mayo, (que es cuando hay más vientos para las eólicas, y bagazo para las térmicas de los ingenios), mientras que el resto del año, en el periodo lluvioso, se compensan con la producción hidroeléctrica, con Tumarín a la cabeza.

Comentarios
Recuerden: Hay que hacer el estudio primero y despues montar el proyecto. El estudio debe implicar el aprovechamiento de la tecnología satelital. Los satélites climatológicos es lo mas preciso para determinar las corrientes de vientos, y las constante intensidad de estos. No se chupen el dedito y lo levanten para ver por donde viene el viento. Paguen por, y usen la tecnologia de los satélites antes de montar los proyectos. Muy agradecido....el abuelito.
El otro dia vi en la Tv una disertación de Pedro Joaquin Chamorro Barrios sobre los potenciales de la isla de Ometepe, no se si era vieja o actual, pero en ella habló de un estudio que hay sobre el "tubo de aire" que se forma entre los volvanes Concepción y Maderas y dijo que el mismo es un enorme potencial para ampliar la insdustria de generación eólica incluso llamó a que alguna empresa se interese en colocar una o dos torres en la isla para hacerla autosuficiente en terminos energeticos ya que actualmente su gneracion depende del combustible fósil. Entre lineas puedo suponer que el potencial eólico de Nicaragua es enorme, tanto que en un corto plazo podriamos combinar esta fuente con las represas Tumarin y otras, asi como las microrepresas impulsadas en el norte para irnos alejando de la dependencia al petroleo. Es cierto, estos proyectos se concretaron en este gobierno.
Qué bien, la energía renovable es muy importante no solo por ser más barata sino porque también cuida de nuestro medio ambiente. Aunque algunos se molesten el cambio de la matriz energética ha sido impulsada por el gobierno Sandinista, si recordamos en los tres gobierno anteriores el sector energético fue abandonado, vendido, privatizado, pasamos a depender totalmente del petróleo y gracias a eso en el gobierno de Bolaños pasábamos hasta más de 12 horas sin energía en nuestras casas, el gobierno actual fue el que vino a estabilizar la situación y darlos nuevamente energía de forma ininterrumpida, y además apunta a depender cada vez menos del petróleo, eso hay que reconocerlo.