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Los narcocorridos y sus prohibiciones

Guillermo Rothschuh Villanueva | 19/6/2011

Una propuesta musical invade diferentes países del continente americano, música que mitifica las hazañas de los narcos mexicanos, habla de amores, muertes, rencillas, armas, drogas, valentía, amistad, riquezas, riesgos, aventuras, traiciones e infortunios.  Música pegajosa que el gobierno mexicano busca extirpar de raíz y aún así renace en cada esquina. Para cortarla de un tajo las autoridades del Estado de Sinaloa la prohibieron en bares, restaurantes, mesones, palenques y centros nocturnos. Algo tenían que hacer y creyeron que lo mejor para abolirla - música que suena desde el sur de Estados Unidos, antiguo territorio mexicano, Centro América, Colombia y el Caribe – era  decretar su pena de muerte. Música grupera cuya popularidad llevó a establecer una categoría especial dentro de los premios Grammy Latino. Música grabada y difundida por las grandes compañías disqueras mundiales.      

Mientras el narcotráfico exista y concite entusiasmo de escritores, cineastas, productores televisivos, cantantes, investigadores sociales y economistas, será muy difícil combatirla. En El esplendor de la invención (Temas y motivos de la escritura narrativa en América Latina), Sergio Ramírez insiste que la novela latinoamericana continuará haciéndose cargo de lo extraordinario que acontece en nuestra historia, hechos deslumbrantes que desconciertan y maravillan, encantan y horrorizan. Ramírez establece el narcotráfico como primer tema entre la infinitud de temas que deberán hacerse cargo los novelistas de esta región del mundo, porque constituye un “factor de poder capaz de alterar la convivencia social, enfrentar, corromper, y por tanto, alterar las vidas privadas, como ocurre en Paraguay, Bolivia o México; y desatar guerras que dejan sin resguardo a la población civil, creando terror rural y dislocando la vida urbana, como en Colombia”.

La primera reacción de Los Tigres del Norte - banda grupera con más de trescientas canciones grabadas, algunas celebratorias de prominentes capos mexicanos - fue argumentar que mientras los periodistas sigan escribiendo sobre narcotráfico continuarán cantando las historias que narran a través de este género musical. En plena ebullición de actividades ilegales emprendidas por los narcos, resulta difícil detener la avalancha creativa. En su vorágine arrastra a las autoridades, corrompe sistemas judiciales y policías, sobornan políticos, seducen militares y reinas de belleza, infiltran bancos y compañías financieras; lavan dinero y prodigan sus dones haciendo regalías a los pobres y olvidados de la tierra, celebrando sus navidades y mejorando sus condiciones de vida, mientras esto siga ocurriendo, periodistas y creadores contarán con material envidiable para sus distintas creaciones o producciones.

Consecuente con que la narcoactividad pasa a ser un filón inagotable, en El cielo llora por mí, (Alfaguara 2008), Sergio Ramírez asume el tema. Diseña una trama envuelta en drogas, muertes y abandono de viejos principios éticos; la historia parte de un asesinato cometido en una lancha abandonada en Laguna de Perlas, muy cercana a Bluefields, donde los narcocorridos forman parte del paisaje natural, suenan en taxis, cantinas, bares, restaurantes, discotecas y radioemisoras. Igual se escuchan en Corinto y El Realejo. En La reina del Sur Pérez-Reverte se regodea con los narcocorridos a la vez que subraya la intrepidez del Güero Dávila, con la misma osadía que los narcocorridos exaltan la forma que conducen sus avionetas para el trasiego de drogas. “Aterrizan en Durango, /en Jalisco también paran, /en Sinaloa no se diga, /ahí ta` la taza pesada;/y después hay que cruzarla a la Unión Americana”. El español crea a Teresa Mendoza, la Reina del Sur, a la mismísima Sandra Ávila, una dama imantada que sale ilesa en La Reina del Pacífico (2008), vista al derecho y al revés por el mexicano Julio Scherer García. Dos reinas y una sola mujer, a la que se atuvo Pérez Reverte, quien en conversación con el periodista mexicano, muestra temple y osadía, la misma que inspira a Los Tucanes de Tijuana y a Los Tigres Norte.

Los narcocorridos realzan la gallardía, la audacia y hombría, pero tuvieron que hacer un giro cuando las mujeres empezaron a disputar espacio a los hombres, en un territorio considerado de su exclusiva competencia. Sandra Ávila resulta emblemática. Un tributo merecido a su arrojo y valentía. ¿Cómo pueden atemperar las autoridades mexicanas los embates de los medios, si se muestran propensos en convertir en mito las hazañas de los narcos? ¿Cómo revertir la escalada? ¿Cómo juzgan las autoridades mexicanas a Universal Music y Music Studio? ¿A MTV; Univisión, ABC, CBS, NBC y Telemundo que tienen en pantalla La Reina del Sur, grabada en México, España, Marruecos y Colombia?

¿Cómo contener la proliferación de los narcocorridos si son cantados y comercializados en tres cuartas partes del territorio azteca? Las preguntas que formula Antonio Gómez Guzmán en El narcocorrido y sus claves, resultan pertinentes. ¿A qué obedece esa aceptación casi unánime de las multitudes? ¿Por qué hacer del narco una figura admirada y respetada por su valentía? ¿Qué mueve a la gente escuchar, con implícita aprobación, historias que son prototipos de la violencia armada? ¿Cómo explicar que los narcocorridos, pese a su discurso del delito, se canten y se bailen en las festividades sociales? ¿Por qué escogen a las figuras más violentas para engrandecer sus proezas? ¿De qué manera conciliar la diversidad de intereses que giran alrededor del narcotráfico? Parte de la respuesta la ofrece Tomás Borges, en Maquiavelo para narcos. El fin justifica los miedos, (Planeta, México, 2008). Examinemos su tesis.  

Los narcocorridos captan la lógica de violencia que envuelve el trasiego de drogas. Borges elogia también a Enedina Arellano Félix por su discreción y talento, Ricardo Ravelo (Los Narcoabogados, Random House Mondadori, México, 2007), señala como méritos de la narcoabogada, Raquenel Villanueva, su carencia de miedo, tanto que sobrevivió a cuatro atentados, con el quinto ya no pudo. Son las mismas virtudes que destacan los narcocorridos que resumen su vida: “… Licenciada ya famosa/por las penas que ha pasado/otra vez salió con vida/de un tercer atentado/… Dicen que el cielo la cuida/que es gente del más allá/que la tiene protegida”. Algunos cantantes de narcocorridos han tenido el mismo destino de los narcos más aclamados. Sus composiciones generan aplausos y provocan rencores. Las balas han acribillado entre los más ilustres a El Gallo de Oro en Reynosa, Zayda Peña en Tamaulipas, Valentín Lizalde en Guadalajara y Sergio Vega, en Los Mochis, Sinaloa. Los Tigres del Norte, víctimas de la censura, dicen que seguirán cantando, “usando el lenguaje correcto y respetando las leyes”. Como marchan las cosas, parece que tendremos narcocorridos para rato.

 

Comentarios

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Freddy Narvaez

Este es un tema muy oportuno e interesante, no creo que sea motivo de chacota. Una noche de estas, por razones de salud me quedé despierto y miré en un cnaal local (creo el 2), pasaban una "novela" llamada Rosario Tijera, ese capitulo que vi, es todo un manual sobre cultivo, cosecha, almacenamiento, trasiego y comercialización de drogas, incluyendo técnicas especializadas sobre el tema, aprovecho para decir que no solo se trata de "corridos" el mas viejo creo que es La Banda del carro rojo, sino ahora por via de telenovelas.
Decia que en nuestro pais hay cultura de oir y seguir la musica mejicana y los narcorridos han calado, pero creo que se debe discutir el tema, deben aportar los artistas, musicos y compositores a la lucha contra este flagelo sin que se sientan coartados en sus libertades? La respuesta está a la vista, el narcotrafico se convirtió en un flajelo en america latina y exaltar los antivalores del narco creo que es erróneo.
Nosotros no estamos a nivel de otros paises del itsmo pero somos unha golondrina y tarde o temprano sufriremos, si no lo enfrentamos, el dolor que hoy se vive en Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y Panamá.
Podriamos aportar a este tema?

4
El Gato Vago

El Billete jala el Billete,habra de todos y para todos (Incluyendo los periodistas)cuando el billete lo tengan los narcos, cuando se termine el consumidor (!!!NUNCA!!!!) se acabo este fenomeno o cuando lo legalizen, lo cual no le conviene a nadie.

3
Confidencial.com.ni

Estimado Eduardo Morales y anónimo, por favor indicar por medio de un mensaje, el comentario (comentarios) que no le han sido publicados, y que han ocasionado su malestar. Confidencial.com.ni está abierto al debate siempre y cuando se cumplan las reglas mínimas expresadas aquí: http://www.confidencial.com.ni/categoria/5/opinion. Saludos atentos.

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Eduardo morales yubank

le decía que con libertad de expresión que tanto se quejan uds, comencemos por casa ,ya que en este medio .son la mamá de los censuradores.

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señor, ud que se queja siempre de la libertad de expresión .uds en este periódico, hay censura, total, si la defiende comencemos por casa:

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