Cuando el candidato Daniel Ortega asumió la presidencia de la República, la inversión pública o gasto de capital mostraba una tendencia descendente iniciada en el 2005, en que representaba el 10% del PIB, para situarse en poco menos del 8% durante el primer año de su mandato. Casi cinco años después, ese indicador sigue cayendo y apenas supera la barrera del 5%.
“La inversión en infraestructura básica, como la escolar (que en Nicaragua tiene un alto grado de deterioro), la de salud, la infraestructura vial, son prerrequisitos y elementos fundamentales del desarrollo”, aclaró el economista Adolfo Acevedo.
El dato que refleja la baja consistente del gasto de capital es uno de los múltiples hallazgos hechos por el economista, al analizar en detalle el reporte del staff del Fondo Monetario Internacional sobre la economía nicaragüense, publicado en la página web del organismo multilateral.
“El documento muestra que el déficit del gobierno después de donaciones se redujo por debajo de lo programado en 2010 como porcentaje del PIB (se presupuestó un déficit de 1.5% del PIB mientras que se acordó con el FMI un déficit del 1.1% del PIB, pero el déficit real fue del 1% del PIB), como resultado de un menor gasto que el programado e ingresos mayores que lo proyectado”, añadió el experto.
Aunque ya se ha reducido a la mitad, la línea descendente seguirá cayendo.
El reporte del staff del Fondo que revisó el caso de Nicaragua, muestra también que la inversión pública en capital humano e infraestructura básica se continuará reduciendo como porcentaje del PIB, lo que limitará sensiblemente la implementación de políticas básicas de protección social, que requieren un incremento importante del gasto como porcentaje del PIB.
Para Acevedo, “en Nicaragua, estas políticas suelen ser aplaudidas como ‘correctas’, pero al apreciar la extrema gravedad de los problemas del país en materia de educación, la magnitud de los déficits en materia de infraestructura, y el hecho de que en 20 años más del 11% de la población tendrá más de 60 años, queda clara la extrema miopía de la élite nicaragüense, o su extremo desapego y desinterés por el futuro del país”.
Los millones de Venezuela
Concluido el 13 de abril, el staff del FMI aún tuvo tiempo de incluir en su reporte el cumplimiento del compromiso asumido por el gobierno de Nicaragua, de publicar un informe completo sobre las fuentes y usos de la ayuda externa, incluyendo detalles sobre la cooperación con Venezuela.
Aunque el segmento sobre la utilización de la cooperación venezolana fue ampliamente criticado por diversos sectores, por considerarlo demasiado general además de difícilmente verificable, hay datos que el documento sí muestra.
Uno de los detalles más importantes, es que en el 2010, los recursos venezolanos se gastaron en subsidios de transporte y electricidad, o en otros programas sociales, mientras el resto de los fondos permanecen depositados en los bancos comerciales.
Esta situación obligó a las autoridades a “reiterar su compromiso de consultar con el personal del Fondo, para evitar cualquier posible uso de estos fondos que comprometan los objetivos del programa”, señala el reporte.
Acevedo detalló que “el informe muestra que de los US$511 millones de cooperación venezolana, US$278.5 millones se gastaron en ítems que sólo se describen globalmente, mientras que US$221.5 millones permanecen en los bancos comerciales. En los últimos meses, los depósitos fueron trasladados a cuentas a plazo, que reciben mayores tasas de interés, evidenciando un comportamiento rentista de quienes administran los fondos”.
La millonaria cooperación venezolana privatizada
El documento proporciona información sobre los flujos de la cooperación petrolera venezolana desde el 2008 hasta el presente año, que sumarán unos U$1,435.6 millones, en dependencia de cómo se comporte el precio del petróleo en el resto del año. La proyección hasta 2014, da un impresionante acumulado de US$2,775 millones, según el siguiente desglose de las operaciones cuasi fiscales del ALBA en Nicaragua:
Año 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
Monto 293.2 235.9 516.6 389.9 417.8 447.2 474.4
Tributos extras van al ahorro, no a inversión
El análisis del comportamiento de las principales variables macroeconómicas del primer trimestre del año, permitió elaborar una proyección de ingresos para 2011, en la que se calcula que el país será capaz de tributar alrededor de 75 millones de dólares adicionales a lo calculado inicialmente por el Ministerio de Hacienda.
A pesar –una vez más- de las múltiples y profundas carencias de la economía y la sociedad nicaragüense, el gobierno de Nicaragua se comprometió, -y el FMI lo elogia por ello- a destinar la sobrerrecaudacion adicional esperada, al “ahorro” que a la larga, “se destinará a un pago del principal de la deuda interna superior al programado”.
Acevedo lamentó que “este ‘ahorro’ a su vez significa que el déficit fiscal, tal como ocurrió el año pasado, será menor al programado, que era 1.1% del PIB. Puede verse, además, que la única razón de que todavía haya déficit es el pago de intereses de la deuda, principalmente la onerosa deuda interna, que es su mayor componente”, detalló.
Otro tema sobre el que se mantiene la atención de los economistas del organismo multilateral, es el de las reformas fiscales, señalando que existen “importantes posibilidades de movilización de recursos, a través de la eliminación de las extensas exenciones impositivas, por ejemplo, el impuesto sobre la renta empresarial y el IVA”.
Acevedo hace notar que “el FMI está de acuerdo con la necesidad de comenzar a desmantelar el oneroso y extenso sistema de exenciones y exoneraciones, y por primera vez se refieren explícitamente a los tratamientos especiales que colocan fuera del alcance de la tributación sobre la renta, a sectores enteros de la economía, generalmente los más redituables y dinámicos, dominados por grandes empresas”.
Salvar –y controlar- al INSS
Mantener a flote el sistema de pensiones es otro de los grandes imperativos del país, por lo que las autoridades y el personal del Fondo acordaron que, tras la publicación de las opciones de reforma del sistema de pensiones, la aplicación de propuestas concretas sería clave para garantizar la sostenibilidad del sistema de mediano plazo.
Según el staff del FMI, las partes interesadas (trabajadores, empleadores y Gobierno), ya comenzaron a discutir opciones para oxigenar al INSS -aunque se refieren a citas esporádicas y sin continuidad- y aceptan que la reforma sólo se efectúe después de las elecciones presidenciales, a pesar que cada día que transcurre sin hacer esos cambios, se deteriora más la salud financiera del sistema.
De hecho, el Memorándum Técnico de Entendimiento, indica que “con el propósito de continuar con el fortalecimiento de la administración de los activos financieros del INSS, el reporte estadístico anual de la institución para el año 2010 incluirá información sobre la composición de esos activos financieros”.
También se informará “sobre los cambios en la composición de estos activos en los últimos 12 meses, y sobre el retorno promedio anual del portafolio (de los activos invertidos); el reporte también incluirá proyecciones sobre el tamaño y retorno del portafolio para los próximos años. El Reporte Estadístico del INSS para el año 2010 será publicado antes de julio de 2010”
Férreo control sobre el gasto
El economista Adolfo Acevedo criticó la insistencia del staff de “mantener los gastos bajo control y acelerar el ritmo de la consolidación fiscal”, lo que le parece inapropiado en un escenario como el actual, en el que se espera una sobre-recaudación superior a los 75 millones de dólares.
“Reducir la deuda interna, representa la prioridad número uno de la política de consolidación fiscal, lo que en 2010 y 2011 se tradujo en la disminución de los presupuestos del MINSA y el MINED como porcentajes del PIB”, explicó con desagrado.
Todo ello “a pesar que en 2010 se recaudaron C$900 millones adicionales a los C$1,500 millones extras, que ya se habían recaudado al mes de septiembre, y a que se había dado un gran incremento de las reservas internacionales, cuando la meta era reducirlas”, insiste el economista.
Acevedo recordó que “en 2010 la meta de reservas ajustadas era de US$776 millones, o sea, US$35 millones por debajo de su nivel de 2009, pero en vez de reducirse, alcanzaron un monto de US$917 millones, lo que es más de C$3,000 millones por encima de lo programado, y en 2011, que vamos camino a otra gran sobre-recaudación, vemos que la receta es la misma”, lamentó.
Seguro como está, de que este año también habrá una sobre-recaudación adicional de ingresos fiscales, Acevedo lamenta que se use para incrementar el pago de la deuda interna.
“Ni un solo centavo podrá utilizarse para incrementar la inversión pública en educación, salud, o mantenimiento de los caminos rurales, a pesar que esto se acuerda con el FMI después que la última reforma presupuestaria redujo el monto asignado al MINED y al MINSA como porcentajes del PIB, en relación con lo originalmente programado”, refirió.
Ese compromiso asumido por el Ejecutivo, es parte de la política de “consolidación fiscal”, orientada a restringir el gasto a como sea, aún si los ingresos crecen con fuerza, para reducir la relación deuda/PIB, y acelerar el pago de la deuda interna.
Reducir presupuestos aún más
El compromiso del gobierno ocurre después de efectuada una reforma presupuestaria que redujo más el gasto programado como porcentaje del PIB, “lo cual obviamente no podía hacerse sin reducir mas el presupuesto del MINED y el MINSA como porcentajes del PIB”, aseguró Acevedo.
Los recursos disponibles para cada uno de esos dos ministerios se redujeron del 3.73% del PIB en el presupuesto originalmente aprobado, al 3.63% en el nuevo cálculo de ingresos y gastos.
El economista hizo notar que esa asignación se reduciría a 3.5% del PIB “con sólo que la ejecución presupuestaria sea del 95%, y al 3.3% si la ejecución es del 90% como ocurrió el año pasado, lo que podría llevar a que el presupuesto del MINED se reduzca del 3.98% del PIB en 2009, al 3.8% en 2010, y al 3.6% a 3.3% en 2011”.
El experto señaló que el incremento en las recaudaciones, no podrá usarse “ni siquiera para restablecer el presupuesto del MINED como porcentaje del PIB al nivel originalmente presupuestado para este año”.
En el caso particular de este ministerio, se estima que para que el país pueda cumplir una serie de metas fundamentales en términos de cobertura y calidad en los diferentes niveles educativos que atiende, su presupuesto debería ser por lo menos el 7% del PIB.
En el caso del MINSA, se calcula que para poder ampliar y mejorar de manera significativa la cobertura y calidad de los servicios que presta, su presupuesto necesitaría elevarse hasta alrededor del 5% del PIB, pero las cifras oficiales muestran una trayectoria en otra dirección.
“Por esta vía, jamás será posible llevar el presupuesto de la educación básica y media al 7% del PIB que como mínimo sería necesario para alcanzar una serie de metas indispensables para el aprovechamiento básico del bono demográfico)”, sentenció el economista.
