Nicaragua debe pagar altos precios por cada galón de diesel, gasolina o bunker que requiere para mover su economía, debido a la decisión del presidente Daniel Ortega, de comprar el petróleo de inferior calidad que vende Venezuela, a sabiendas que el país tendría que pagar por ese “lodo” –como le llaman los técnicos- el precio que tendría que pagar si comprara el crudo del Golfo de México, (WTI), al que se considera “el champán de los petróleos”.
Esa decisión –refrendada en la adhesión al ALBA- trajo beneficios inmediatos para el mandatario y su entorno cercano, que usan sin control alguno los recursos provenientes de la cooperación petrolera, mientras Nicaragua, es el segundo país más pobre del continente, cada año debe efectuar un desembolso adicional de más de 26 millones de dólares anuales (la cifra puede variar) para pagar a su proveedor venezolano por el mismo número de barriles de hidrocarburos.
Series históricas de datos muestran que en ocasiones es normal que haya una diferencia del 10% o más en el precio del petróleo venezolano en comparación con el WTI, lo que en el caso de Nicaragua, que consume unos 10 millones de barriles al año, significa que el país está pagando U$26.2 millones de más, según los valores promedio registrados hasta la segunda semana de mayo del 2011.
Nicaragua se ve obligada a pagar ese sobreprecio por los hidrocarburos que consume, debido a su decisión de comprarle a Venezuela, que forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, (OPEP).
El cartel petrolero mundial prohíbe a sus integrantes vender a un precio inferior al que ha sido fijado como referencia, que en el caso del continente americano es el WTI.
Validando esa imposición, el artículo 4 del Acuerdo del ALBA, señala que “las ventas se harán en base al precio de referencia WTI”, explica el economista Néstor Avendaño, Director Ejecutivo de Consultores Para el Desarrollo Empresarial, (COPADES).
“Ninguno de los socios de la OPEP te va a vender a un precio distinto al que ordena la OPEP, que en el caso de Nicaragua es el de Texas, mientras que el Dubai es el que se usa para Asia, y el Brent para Europa” y el resto del mundo, añadió el economista.
La opción de comprar a países que no están sometidos a la ‘camisa de fuerza’ de la OPEP, parece igualmente inexistente, siendo que Ecuador también pertenece al cartel, por lo que quedarían los otros proveedores como México y Estados Unidos, mientras que la distancia parece hacer inviable la llegada de hidrocarburos extraídos o refinados en otros continentes.
Infraestructura limitada atenta contra el bolsillo
Siendo así, las opciones pasan por comprar productos terminados, los que de todos modos, también tienen su propio sistema de control: “La gasolina, el diesel y el gas licuado tienen como precio de referencia al de la Costa del Golfo en Estados Unidos”, explicó el economista Róger Cerda, lo que otra vez nos deja sin demasiadas opciones.
Pero muchas más situaciones conspiran en contra del consumidor local, sea que se trate de un taxista, un potentado, un empresario que trata de mantener a raya sus costos operativos, o uno que genera electricidad, para obligar a pagar altos precios por el combustible que se le pone al motor.
Una de esas situaciones, a juicio del economista Cerda, es el tema de la economía de escala, que impide a países pequeños como el nuestro, negociar mejores precios comprando cantidades mayores, como ocurre en cualquier mercado y con cualquier producto.
Una fuente consultada por Confidencial aseguró que “nunca he visto que nos rebajen el precio. Nadie lo modifica porque les comprés grandes cantidades, al menos para los tamaños de Centro América, pero aún si toda la región comprara junta, se lograría seguridad en el suministro, pero no bajos precios, porque estos se determinan 15 días antes” de efectuar el embarque.
“Nadie, ni México, la URSS, o Venezuela en la década de los ’80 o ahora, nos ha dado un precio reducido porque le compremos grandes cantidades”, aseguró sugiriendo la estrategia de “comprar a futuro”, aunque admite que en ese caso “tanto el comprador como el vendedor van arriesgando que el precio suba o baje, y si eso ocurre, ya no se puede modificar”.
Una serie de limitaciones en la infraestructura productiva del país también se conjuga para encarecer el precio de los combustibles, sea que se trate de los derivados, que llegan a puerto Corinto y se trasladan en camión a todo el país, o del crudo, que llega a puerto Sandino, donde se trasiega a un poliducto de 42 kilómetros de extensión para trasladarlo a Managua.
Ese trasiego, más el refinado y la distribución –otra vez- por carretera, van sumando centavos, utilidades y porcentajes al precio del combustible.
Pero eso no es todo.
“Pagamos más caro por el problema de la escala, pero además, porque no tenemos un puerto apropiado ni una refinería en el Caribe, lo que obliga a transitar por el canal de Panamá, elevando así los tiempos y los precios del transporte, los que invariablemente serán incluidos en el precio final que pagará el consumidor”, dijo Cerda.
El costo del flete marítimo (que se paga de riguroso contado, por más solidario que el gobierno vendedor diga ser) y el terrestre, más el del seguro, el del servicio portuario, el refinado y almacenamiento, y las ganancias que hay que reportar a los accionistas, están entre las razones por las que un litro de gasolina cuesta el doble que la de un litro de leche, con la diferencia de que éste alimenta a una familia, mientras que aquél no basta para calmar la sed de un automotor.
Razones para regular precios
Aunque la lista de obstáculos a sortear se antoja formidable –tanto por el tiempo que tienen de existir, como por la manifiesta falta de intención para reformar las leyes que ha mostrado el mandatario metido a magnate petrolero- eso no significa que el único camino posible sea el de la resignación y el esquilme pasivo.
“No existe regulación estatal sobre los precios de los combustibles, porque el mercado está controlado por una serie de poderes monopólicos y oligopólicos, similares a los de los bancos, sólo que aquellos negocian con diesel y gasolina, mientras que éstos lucran con las tasas de interés”, apostilló el economista Avendaño.
“Hace tres años le propuse a la Asamblea Nacional que le ordenara al Instituto Nicaragüense de Energía, (INE), que regulara el precio. No fijar ni controlar, sino analizar el precio vigente en momentos críticos como el actual”, especificó.
De aceptarse su propuesta, en el análisis deberían participar “todos los agentes del mercado, sean estos importadores, procesadores, la banca, (que ofrece los seguros), los transportistas y las gasolineras, teniendo como marco las leyes del mercado”, insistió.
Avendaño aclaró a Confidencial que si no incluye en esa lista a los defensores de los consumidores, es porque al menos en teoría, “el Estado representa al ciudadano”.
Si su tesis es correcta, para el Estado será una difícil tarea la de representar los intereses de los consumidores, cuando el titular del gobierno es el mayor vendedor de combustible en el país, como ocurre con el presidente Ortega.
El economista cree que hay que poner orden en la casa, del mismo modo que hasta el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “mandó a las agencias que dependen del ejecutivo a que revisaran el proceso de formación de precios, y nadie puede decir que Estados Unidos tenga una economía centralizada”, defendió.
Razones para no regularlos
De modo similar, su colega Róger Cerda cree que se puede incidir en los factores internos que determinan el precio al consumidor, “dictando políticas de control de demanda”, recordando que éstas pueden ser “involuntarias y no deseadas, como una recesión, o voluntarias, como el lograr incidir en el transporte y la generación de electricidad, que son los mayores usuarios”.
En el primer caso, sugiere “controlar la circulación vehicular”, que en muchas ciudades del país se ve dificultada por el hecho que se trata de vías angostas, en las que los vehículos pueden parquearse a uno u otro extremo de la vía, por las que aún a los grandes camiones se les permite transitar.
“Habría que comenzar a importar autos pequeños y económicos, y regular la circulación por placas o por números. En este caso, la solución óptima pasa por la tecnología, trayendo autos de menor consumo”, enfatizó.
Finalmente, Cerda recomendó “ser más estricto en la regulación a las generadoras térmicas de electricidad, y retener su aumento”, priorizando la generación de energía renovable.
José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, (COSEP), se ha expresado en contra del control de precios, y se mantiene en esa posición al recordar que “el intento de regular a las microfinancieras, hizo perder millones de dólares a esa industria, por la decisión equivocada de tratar de influir en ese mercado, e igual pasaría con las petroleras”, sentenció.
El empresario invitó a “entender nuestras economías: Nicaragua compra en pequeños volúmenes, de hecho, los más pequeños de Centro América, de donde el precio de transporte por barril se nos hace más caro”, a la vez que rechazaba tratar de incidir sobre los márgenes de ganancias de las petroleras locales, porque “son los márgenes normales que obtiene cualquier empresa del país”.
Combustibles suben cuando aumenta el precio internacional, pero no bajan cuando se reducen
Sin ser economista, cualquier conductor y aún cualquier observador de a pie, conoce una verdad tan monumental como una catedral: que el precio interno de los combustibles sube rápidamente cuando sube el precio internacional del petróleo, pero baja con modorra, casi con dolor, cuando desciende el costo de ese commoditie
“En junio del 2008, el promedio mensual del indicador de referencia WTI fue de U$134 por barril, y en Nicaragua, el galón de gasolina súper llegó a U$5.02. En abril del 2011, el promedio mensual del índice WTI es de U$120, y el galón de gasolina súper ya llegó a los U$5.02. ¿Por qué si hay una diferencia de U$14 entre uno y otro precio internacional, los empresarios nacionales ya alcanzaron el mismo precio que hace varios años?”, cuestionó Néstor Avendaño.
La explicación de los gerentes de las empresas que distribuyen combustibles en el país, es que “se trata de dos productos distintos. El mercado de la gasolina no es el mismo que el del crudo”, aseguran.
El economista Róger Cerda también sustenta esa posición al decir que la relación entre combustible y petróleo no es la misma que existe entre una camisa y la tela. “Esto no se trata de comprar tela y hacer camisas. La industria petrolera es infinitamente más compleja, por lo que vos no podés ligar ambos productos de forma tan simple”, explicó.
Pero esa asimetría de precios contradice a la teoría económica, según la cual, al haber un cambio en la estructura de costos, las empresas se ven obligadas a ajustar sus precios de venta final, lo que debería ocurrir de forma inmediata y bastante simétrica, cuando ocurre en mercados con alta competencia.
Y esa es la clave, porque el mercado nicaragüense de los hidrocarburos (en realidad, la mayor parte de los mercados importantes), sufre altos grados de concentración, tal como encontró un grupo de estudiantes de economía de la UCA, en un estudio publicado en la Revista Encuentro 2009, preparado con datos del 2007.
El documento, titulado “Poder de mercado y transmisión asimétrica de precios en el mercado de hidrocarburos en Nicaragua”, encontró que el grado de concentración del segmento de gasolinas (súper y regular), era de 0.2439 en el periodo estudiado, lo que representa un altísimo grado de concentración, según el Índice Herfindal – Hirschmann.
Este determina que una calificación inferior a 0.10 equivale a un mercado cuyo valor está repartido equitativamente entre todos los participantes, o sea que no está concentrado. Entre 0.10 y 0.18, se habla de una concentración moderada, mientras que cualquier valor encima de ese 0.18, se considera altamente concentrado.
Como el de las gasolinas. O como el del diesel, que aunque muestra un coeficiente menor que el de las gasolinas, también padece del mismo mal, al marcar 0.2118 en el año estudiado.
Otro informe, el del Instituto de Promoción de la Competencia, encontró que el mercado entero de los hidrocarburos está por encima del nivel de alta concentración, al marcar 0.2296, lo que les da la potestad de fijar precios, incluso dando la apariencia de que “compiten”, al permitirse bajar 1 o 5 centavos de córdoba en el costo de cada litro de combustible.
Competencia de ‘compadres hablados’
El precio promedio del litro de la gasolina regular oscila entre 1 y 5 centavos de córdoba entre las cinco mayores distribuidoras del país, con variaciones un tanto mayores en el resto de combustibles refinados.

Comentarios
Todo que esta pasando es nuestra culpa nos encargamos de decir las cosas siempre a escondidas y nos conformamos con migajas esta en nosotrlos hacer la diferencia asi es que si no tomamos las riendas nos quedamos a comer ustedes ya saben que
Como era que el petroleo venezolano es mas barato por que supuestamente el presidente Hugo Chavez el aliado de Daniel Ortega, para que sepan las personas entonces, que lo que esta dando venezuela a Nicaragua son mas que migajas y muy caras que se ve obligado a pagarse por que sencillamente "Nuestro presidente el de los pobres" es aliado del presidente Chavez, por eso que la gasolina y el diesel estan mas caras.
Parece que no se ponen a pensar las personas o el que tiene el poder de decidir a quien les van a comprar el petroleo para Nicaragua que ese petroleo venezolano es malo no sirve solo son migajas que parece que a nuestro presidente le gusta comprar.
gracias
El magnate del petróleo en Nicaragua es el presidente de los pobres, quien se embolsa millones de dólares, los cuales tiene a su disposición para comprar la conciencia de los zancudos, lo que le permitirá seguir disfrutando de una vida que nada tiene que envidiar a los monarcas europeos. Ese dinero también lo utiliza para mantener cohesionadas sus portátiles que ahora proclaman "Amor y Paz", pero que ya están armadas y dispuestas a hacer uso del "acero de la guerra" a partir del 6 de noviembre, cuando el pueblo tenga que levantarse por el fraude descarado que se va a ejecutar.
Todos los nicaragüenses debemos evitar que eso suceda.
El problema aumenta cuando las instituciones quieren hacer Caja Chica a las Gasolineras,llega la DGI,Alcaldias,Marena,Ine a hacer fila para agarrar impuestos y no digamos las tarifas de Dissur y Enacal.sumandoles a los coyotes de los pescas.asi de facil es el sistema de hidrocarburos en Nicaragua.cuando lo van a regular? hasta que venga un Sheriff a imponer el orden, pero mas complejo aun por q Danny ya esta en el negocio y la cosa se pone mas dificil.