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Expertos destacan esencia reeducadora del sistema penitenciario

¿Cuál es el secreto de las cárceles nicaragüenses?

* El sistema penitenciario nicaragüense organiza cada año unos juegos deportivos en los que participan internos de los ocho penales del país. Solo este detalle ilustra un modelo radicalmente diferente a los de Guatemala, Honduras y El Salvador. Las carencias en infraestructura o alimentación son también infinitas, pero la esencia reeducadora de las cárceles no la cuestionan ni las ONGs más críticas. ¿Será cierto el aforismo que asegura que las cárceles son el más fiel reflejo de sus pueblos?

Roberto Valencia/elfaro.net | 5/4/2011

Ubicado en las afueras de la ciudad de Tipitapa, a 22 kilmetros de Managua, el centro penal La Modelo alberga a 2 mil 400 personas, un tercio de los privados de libertad que tiene Nicaragua. La calle de acceso es larga, recta y el asfalto es escaso, pero movimiento no le falta. Las visitas de familiares convierten el lugar en un vaivn de caponeras, nombre que aqu dan a unas bicicletas adaptadas para el transporte de personas, y uno intuye que se acerca a la entrada por el aumento desmesurado en el nmero de puestos de comida. Las primeras dos plumas que regulan el acceso estn pintadas de negro y amarillo, y justo encima cuelga un rtulo grande y cuadrado que tiene dibujado el perfil de una botella y unas letras: Bienvenido al Sistema Penitenciario Nacional. Lo don Coca-cola.

Entrar al recinto dentro del carro de Luis Amado Pea -el sacerdote encargado de la pastoral penitenciaria- result tan sencillo como ingresar a una residencial privada junto al presidente de la junta directiva. Pero ahora, al salir, el funcionario de turno pantaln verde planchado y una camisa blanca impecable abandona la sombra de la caseta y, despus de saludar respetuoso y de intercambiar unas palabras, gira alrededor del pick up mientras se encorva ligeramente para mirar en los bajos del vehculo.

Desde hace unas semanas estn revisando ms dice el padre Pea. Es por esa fuga que te cont el otro da.

El pasado 18 de febrero un joven llamado lvaro Valverde se fug de Tipitapa. Se cree que lo hizo asido al chasis de un autobs. Cuando el bus se alej lo suficiente, el joven se descolg, par un taxi que iba en sentido contrario y desapareci. Tres das permaneci prfugo, pero al cuarto Valverde regres arrepentido a Tipitapa acompaado por su padre y su abogado. Desde entonces los controles son ms estrictos.

Ay se queja el padre Pea, pero los problemas son para resolverlos, no para cerrar las cosas.

Percepciones y cifras

Nicaragua es diferente. En materia de seguridad ciudadana, Managua se percibe como una ciudad infinitamente ms tranquila que el resto de capitales del llamado CA-4: Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Aqu son excepcin los negocios que tienen guardas de seguridad con fusiles, est profundamente arraigada la costumbre de compartir un taxi con desconocidos, y en la noche las sillas se toman las entradas de las casas porque miles salen a tomar la fresca.

No se trata solo de percepciones. En 2009 la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes fue de 71, 67 y 53 en El Salvador, Honduras y Guatemala, respectivamente. En Nicaragua no pas de 13.

Si vos quers conocer un pas, conoc sus crceles, porque en las crceles est el pas en pequeo. La frase, una parfrasis tropicalizada de un reconocido aforismo, sale como un torrente de la boca de Auxiliadora Urbina, la procuradora especial de personas privadas de libertad, de la Procuradura para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) de Nicaragua. Eso dice su tarjeta de presentacin, pero en el pas se la conoce como la procuradora de crceles.

Urbina lleg a la PDDH en 2006, y lo primero que hizo fue encargar un diagnstico del Sistema Penitenciario Nacional (SPN). El estudio evidenci serios y lgicos problemas y vulneraciones de los derechos humanos en las reas de infraestructura, alimentacin y sanidad. Pero se detect una gran fortaleza: la actitud de los funcionarios del SPN, que termin dibujado como un grupo humano que, en lneas generales, est predispuesto a los cambios y tiene bien asimilado que su funcin es reeducar al interno para su reintegracin a la sociedad.

El SPN emplea a casi 1 mil 200 personas para atender una red de ocho crceles construidas para 5 mil 100 privados de libertad, pero en las que se amontonan unos 7 mil 200. El presupuesto asignado para 2009 apenas super los 6.6 millones de dlares, una fraccin de lo que un pas como El Salvador destina tan solo para alimentar a su poblacin penitenciaria.

Aqu las instituciones son ms pobres, con menos formacin, pero con una actitud que mueve montaas. Urbina da vida as a los nmeros en un tono casi pico, atribuible tambin al corporativismo que caracteriza a los empleados pblicos nicaragenses. Mueva o no las montaas, lo cierto es que hay elementos propios del SPN que, en el contexto centroamericano, cuesta digerirlos porque parecen ms propios de otras latitudes.

El ejemplo ms claro quiz sea la iniciativa que, impulsada por la PDDH y certificada por una universidad privada, ha servido para capacitar en los ltimos cinco aos a 500 internos con un diplomado de 180 horas en derechos humanos. Suena contradictorio, pero la idea es que los reos conozcan sus derechos y puedan exigir que se les respeten, a pesar de que lo exiguo de su presupuesto impide al SPN satisfacrselos.

Esta es una de las peculiaridades de las crceles nicaragenses; otra, en un plano si se quiere ms simblico pero no menos significativo, es que cada ao desde hace ms de una dcada celebran unos juegos deportivos que congregan en Tipitapa a internos de los ochos penales, y tambin hay olimpiadas de matemtica y de poesa.

Del otro lado de la moneda, el de las carencias, tambin hay mucho que decir. Las limitaciones son notorias, imposibles de ocultar, comenzando por el hecho de que las instalaciones son antiqusimas y estn obsoletas. La mayora se construyeron durante el somocismo al que puso fin la revolucin de 1979.

Bluefields, la ciudad ms grande de la costa caribea, tiene por crcel una galera oscura y mal ventilada en la que no hay servicio de agua potable por tubera ni tampoco de aguas negras. All es otro mundo, Es la vergenza de Nicaragua y Hacinamiento extremo son algunas de las frases que escuchar durante el reporteo para referirse a este centro. Un informe especial sobre las crceles en la costa Caribe presentado en 2008 por Naciones Unidas incluye una cita concluyente sobre lo que sucede cada da al interior de Bluefields: Se observ la entrega de alimentos, y en lo referido a la cantidad de alimentacin, la racin es medida con una pequea taza cafetera.

Crceles hacinadas

En Nicaragua hay 13 personas encarceladas por cada 10 mil habitantes, una cifra baja si se compara con las 40 de El Salvador, similar a las 15 de Honduras, y alta cuando la comparacin es con Guatemala, donde son solo 8 por cada 10 mil. No se trata pues de un pas en el que no se delinque ni mucho menos. De hecho, las crceles nicaragenses estn al 140% de su capacidad, y el problema, lejos de solucionarse, parece que se agravar en los prximos meses.

Roberto Orozco trabaja para el Instituto de Estudios Estratgicos y Polticas Pblicas (IEEPP) y su especialidad es el rea de la seguridad. Cree tener la explicacin a por qu en poco ms de 12 meses se ha pasado de 6 mil a 7 mil 200 privados de libertad, un aumento del 20%. De un ao para ac explica Orozco, la Polica Nacional y el ejrcito estn golpeando duro, sobre todo al narcotrfico y al narcomenudeo, y creemos que es porque uno de los elementos de la campaa electoral de Daniel Ortega ser la seguridad, y l quiere presentar cifras contundentes.

Sin haber sido declarada, seala Orozco, en Nicaragua ahorita hay una poltica de mano dura, lo que est afectando al SPN no solo en cuanto al hacinamiento, sino que tambin comienza a sentirse la capacidad de corrupcin que tiene el dinero que se mueve alrededor de la droga. El sistema se est volviendo ms cuidadoso, porque no queremos que la droga se venga a enseorear del pas, como ya pas en otros pases, dice la procuradora Urbina.

El padre Pea ilustra con una ancdota lo que para l tambin es una verdad inamovible: que cada ao aumenta el nmero de privados de libertad que tienen relacin con el trfico de drogas, y que esta es una de las razones por las que el SPN se est encerrando cada vez ms en s mismo. Hace unas semanas le pas algo que no le haba ocurrido en casi 20 aos los que lleva al frente de la pastoral penitenciaria de ingresos continuos en las crceles: un funcionario nuevo le registr el maletn en el que cargaba sus tiliches para oficiar la misa sabatina en Tipitapa.

Eso s, ni la ancdota le impide alabar tambin la actitud de los funcionarios como uno de los elementos diferenciadores de los centros penales nicas, y atribuye la cerrazn actual a decisiones tomadas fuera del SPN. De hecho, de un tiempo a esta parte se est vulnerando el Reglamento de la Ley del Rgimen Penitenciario, que establece con claridad que es la directora general del Sistema Penitenciario la que debe autorizar los ingresos; sin embargo, esas decisiones ahora se toman, sin que est muy claro sobre qu criterios, en los despachos de Gobernacin, el ministerio al que pertenece el SPN.

Las crceles hay que abrirlas a las iglesias, a las organizaciones, a los medios de comunicacin No hay que tenerles miedo!, resume su filosofa el padre Pea.

Comentarios

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anabella

como hago para saber el numero de la cárcel de tipitapa

3
lidia rodriguez

q bueno q ustedes estan siempre pendiente de lo q pasa en la modelo me gusta.

2
mileydi villegas

hola yo tengo a alguien especial ahi los felicito

1
roberto cuadra

Hay que tener acondicionada la Carcel Modelo para huespedes que ya no son tan inesperados: Daniel Ortega, sus secuaces y Arnoldo Aleman y sus secuaces. "Bienvenidos ladores y usurpadores del poder: Bienvenidos: Dejad atras toda esperanza de volver a ver el sol de la libertad!"

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