En el 2009, el país destinó C$1,938 millones (unos U$95.3 millones al tipo de cambio promedio), para dar educación superior a 94,589 alumnos. En 2011, la inversión inicial (porque puede crecer en el transcurso del año cuando se haga una reforma presupuestaria) corresponde a C$2,147 millones (U$98,1 millones), para atender a 102,000 alumnos matriculados.
En términos nominales es una cifra superior, sin embargo, la rentabilidad de la inversión en educación superior (medida estrictamente en términos monetarios), disminuyó, ya que pasó de un promedio per cápita de U$1,007.35 por alumno en 2009, a U$961.82 por alumno en 2011, según muestran la estadísticas oficiales del Consejo Nacional de Universidades, (CNU).
Pero a las universidades no les gusta (o no lo consideran correcto) que se les mida únicamente en función del monto que se destina por alumno, porque opinan que en la ecuación debe incluirse el trabajo y la proyección social que tienen, y hasta las esperanzas que generan, sea en una familia o en una comunidad.
Róger Uriarte, Vicerrector Académico de la Universidad Centro Americana, (UCA), opina que “es un error comparar el 6% contra la matrícula, o contra el número de egresados, porque la universidad también hace proyección social e investigación”.
En similares términos se expresó Iveth Sánchez, Directora de Servicios Estudiantiles de la Universidad Nacional Agraria, (UNA), al explicar que “ese es un criterio que no se usa ni en los países desarrollados, porque es una premisa falsa”.
Una de las razones para buscar otra metodología de evaluación de las casas de estudios superiores, es que “en el primer semestre siempre hay un nivel importante de deserción, y eso es igual en la UNA como en las universidades del primer mundo, como en las del tercero, donde deserta el 20% de los alumnos”, aseguró.
El fenómeno se complica porque “la deserción crece con los años, de modo que lo que se mide es la retención, cuyos índices cambian de una carrera a otra, en dependencia de si entraron a la carrera de su elección o a la segunda opción, y ya no se diga si usan el sistema de crédito, que permite ofrecer mayor cantidad de alumnos graduados, y que permanezcan hasta dos años más en la universidad, sin haber sido aplazados nunca”.
Los otros productos
Para Telémaco Talavera, Rector de la UNA, si la forma de evaluar a las universidades fuera “por lo que cuesta un estudiante graduado, quizás los países desarrollados tendrían que dejar de hacerlo, porque invierten una cantidad muy grande por estudiante”.
Ampliando en ese ejemplo, dijo que “si comparamos por estudiante de agronomía, El Zamorano de Honduras, (o la Universidad del Trópico Húmedo, de Costa Rica), invierte más de $20,000 al año, y son inversiones correctas, porque la inversión en educación superior es de alto costo, si queremos elevar la calidad”, añadió el rector.
En contraste, la UNA invertirá U$2,172.97 por cada uno de los 4,200 alumnos matriculados este año, al menos con los C$199.73 millones asignados por el CNU para el 2011.
Talavera añade que “muchos aspectos de la educación en términos integrales no son cuantificables”, en referencia a que la educación es precisamente la aspiración común de cualquier padre para con su hijo.
“La universidad crea esperanza, y las opciones para que los graduados se desempeñen en la vida, por lo que una buena parte de nuestra rentabilidad es social, aunque sería bueno poder medir también la rentabilidad económica y vincularlas ambas”, concedió.
Talavera también se preguntó “¿para qué formamos profesionales si están desempleados?”, argumentando que “en primer lugar, a la universidad no le corresponde formar los profesionales, manejar la macroeconomía, la microeconomía, generar empleos… es una responsabilidad demasiado grande, aunque contribuimos. Aún en las actuales condiciones de las familias, la sociedad y de esta universidad, tenemos un nivel de retención bastante alto”, señaló.
Comenzando a crear enlaces con la empresa
En ese caso, resulta pertinente preguntarse qué tanto responde nuestro sistema educativo universitario a las expectativas del sector empresarial, y aunque no fue posible entrevistar al respecto a José Adán Aguerri, Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, (COSEP), las universidades admiten diversos grados de interacción.
Para el sociólogo Humberto Belli, ex ministro de educación y ex rector de la Ave María College, “la opinión de los empresarios sobre los graduados de las universidades nicaragüenses es crítica, porque muchos no saben redactar, no saben hablar, no leen, y las universidades deberían enseñar esas habilidades para que puedan expresar sus ideas con claridad, lógica y precisión, sea que estén hablando de lógica, de literatura o de ciencias”.
El problema se agrava porque “el grueso del aprendizaje se hace a través de la lectura. Si un estudiante no ha leído una bibliografía mínima de su profesión es casi ciego”.
Belli observa que hay “poca conexión de la universidad con el mercado”. A modo de ejemplo, señala que hasta hace poco, “en Nicaragua había más de 15 escuelas de turismo, y sólo una exigía manejar inglés al graduarse. ¿Cómo podés estar graduado en turismo sin hablar inglés, cuando la mayor parte de los turistas hablan ese idioma?”.
El experto cree que lo que ocurre es que “algunas de esas universidades lo que hacen es producir títulos, quizás derivando ingresos de sus alumnos de forma mercantil, sin preocuparse por la viabilidad de sus alumnos”, una vez que tengan que enfrentarse con el mercado laboral.
Cómo proyectar a la universidad en la sociedad
Arturo Collado, Secretario Técnico del CNU, tiene mucho qué decir al respecto, comenzando por el impulso a la pequeña y mediana empresa: la Universidad Nacional de Ingeniería, (UNI), tiene incubadoras de empresas, que contribuyen a la formación de negocios en distintas zonas geográficas y en distintas áreas de la economía: cuero-calzado, madera, alimentos, “para que la gente cree sus propios empleos”.
Como parte de ese objetivo, la universidad se mantiene en la búsqueda de financiamiento, tanto nacional como internacional.
“También estamos en contacto con la gran empresa, en este caso el COSEP, buscando cómo tener una vinculación para que los estudiantes puedan hacer prácticas y pasantías, pero también, para dar respuestas tecnológicas. Esto es lo que llamamos extensión universitaria, o proyección de la universidad en la sociedad, que es uno de los trabajos más grandes que hacemos”, dijo Collado.
Sin embargo, reconoce que esa vinculación es cuando menos, imperceptible, cuando asegura que “estamos buscando una estrategia de comunicación para darla a conocer”.
Por ejemplo, si publicaran lo que hacen, tendrían que comenzar a mostrar sus trabajos de protección del medio ambiente, o cómo es que las universidades son las encargadas de certificar a las empresas que están buscando desarrollar una Producción Más Limpia.
En este caso, se trata de una empresa que produce baterías de carro y está haciendo mejor su trabajo, o una tenería, que efectúa su labor de curtir cueros, tratando de ser más amigable con el ambiente.
El Secretario Técnico también recordó que “la UNI estuvo trabajando en la calibración de los medidores de electricidad, y aunque hubo críticas hacia la UNI porque la gente no quería que le tocaran sus medidores, es evidente que ellos eran el activo nacional que tenía capacidad para hacer ese trabajo”.
Otra área en la que la Universidad tiene un rol que cumplir es en la metrología.
“En Nicaragua te venden energía, o agua, leche o gasolina, pero nadie te da la certeza de que el contenido sea un litro, o la gasolina tenga 95 octanos, o que la leche tenga el 3% de grasa, y si se trata de cosas que se miden ¿en realidad me vendieron un metro?”, preguntó recordando que las universidades tienen los laboratorios apropiados para dar esas respuestas, o para decir si la pesa que usa un supermercado está bien calibrada.
Estudiantes emprendedores
En el caso de la UNA, el rector Talavera citó que “hay una iniciativa centroamericana llamada ‘Programa Universidad Empresa para el Desarrollo Sostenible, así como un esfuerzo nacional llamado ‘Universidad Emprendedora’, que busca introducir en el currículo de forma transversal, los aspectos del emprendedurismo”.
La iniciativa busca cómo entender la labor del emprendedor, enseñar a innovar, hablar sobre propiedad intelectual; en el fondo, se busca acercar la universidad a la empresa, no sólo desde el punto de vista laboral, sino también de las habilidades que debe tener un individuo para sacar adelante una empresa.
Talavera recordó que “en otros tiempos salías de la universidad con un empleo fijo, y si te despedían, conseguías otro rápidamente, o bien, el estado era empleador por excelencia, pero eso se acabó”.
Por eso, están trabajando con el COSEP y con el BID para generar fondos semillas, capital de riesgo, porque “así como es importante crear el conocimiento, la vocación, las aptitudes, las competencias, también es importante crear estos fondos, y estamos trabajando con esa lógica, pero nos falta hacer muchas cosas”.
Algunas de ellas pasan por incluir el emprendedurismo, la creatividad y la innovación en profesores y alumnos, pero también por crear programas nacionales, especiales, “que permitan la inserción del joven profesional, para crear su propia empresa familiar o microempresa”.
Talavera también mencionó “el parque tecnológico que tiene la UNI, de la cual somos parte también, que permite incubar empresas para que después de cierto tiempo puedan ‘destetarse’ y avanzar por sí solas”, aunque siempre aparece de por medio la necesidad de “solucionar el problema del crédito para el desarrollo empresarial”.
La meta es “que sepan hacer planes de negocios y administrarlos, para que no salgan sólo como empleados, sino como posible gestor de su propio empleo y de otros empleos. Hemos avanzado pero la brecha es enorme”, lamentó.
357 profesores investigadores
Junto con la docencia y la proyección (o extensión) social, el otro gran producto de las universidades son las investigaciones que efectúan sus profesores, sea por cuenta propia, o con el concurso de sus grupos de clase, y aunque la universidad nicaragüense no es conocida precisamente por ser una gran productora de nuevo conocimiento, tampoco es cierto que no hagan nada.
A modo de ejemplo, los datos del 2009 (los del 2010 no terminan de recopilarse) muestran que ese año había 357 profesores investigadores, de los que 189 tenían el nivel de máster (71 de ellos, de la UNAN-León); 95 eran licenciados (22 de ellos, de la UNI); 43 tenían un doctorado (18 eran de la UNA), y 30 eran especialistas (11 de la BICU).
De forma preocupante, 258 de los 357 investigadores tienen más de 40 años, y de este grupo, un total de 111 superaban las cinco décadas de vida, lo que implica que están prontos a jubilarse.
Como es de suponerse, cada quien investiga en aquello en lo que está capacitado. Por eso es que los docentes de la UNA, por ejemplo, han producido trabajos sobre granos básicos, (en especial, frijol y maíz), ganadería, manejo de cuencas y recursos naturales.
Esos trabajos se publican “en revistas científicas, en congresos y talleres internacionales, y en las publicaciones institucionales, además de las guías técnicas que publican los profesores, en conjunto con los estudiantes y con diferentes instituciones”, aseguró Talavera.
El rector recordó cómo el trabajo de académicos de la UNA, por medio de sus laboratorios en Estelí, permitió encontrar métodos biológicos de control de las larvas que afectan al repollo, lo que va en beneficio del medio ambiente, de los costos de producción y de la salud, al hacer innecesario el uso amplio y sostenido de pesticidas.
Igual pasó con el tomate, que regresó a las parcelas de Sébaco, donde había dejado de sembrarse porque lo atacaba la mosca blanca, hasta que investigadores de la UNA encontraron cómo combatirla, “y ya se producen tomates en esa zona”.
Talavera también recordó que el Ingenio San Antonio está exportando hongos entomopatógenos para controlar las plagas de la caña, los que son resultado de investigaciones de esta universidad. “Debimos haber patentado la tecnología, pero no lo hicimos”, lamenta recordando otros trabajos en ganadería y recursos naturales, “que tienen impacto científico, ambiental, y retroalimentan la docencia”.
En el caso de la UCA, su vicerrector administrativo, Róger Uriarte, recordó que con su parte del 6%, financian el Instituto de Educación de la UCA, (IDEUCA); el Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América, (IHNCA); y Nitlapán, especializado en la investigación, creación y difusión de nuevos modelos y metodologías de desarrollo local rural y urbano.
Sin referirse a ninguna en particular, Humberto Belli, ex rector universitario él mismo, opina que nuestras casas de estudio “son marginales en el tema de la investigación”.
Su argumento es que “las universidades que sólo tienen licenciaturas no investigan, sino las de maestrías y PhD. cuyos profesores enseñan e investigan, y en Nicaragua no tenemos esa infraestructura, porque requiere dinero, ni tampoco hay revistas especializadas”.
“¿Dónde podrían publicar sus investigaciones científicas los profesores nicaragüenses?”, se pregunta, recordando que “las universidades de Estados Unidos obligan a su personal docente a publicar en revistas especializadas. Otro problema es que más del 90% de los profesores nicaragüenses son horarios, tanto en las universidades públicas, como en las universidades privadas grandes”.
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¿Qué tan buenos son nuestros graduandos?
Arturo Collado, Secretario Técnico del CNU, señala que “el tema de la calidad de la educación tiene varias aristas: el plan de estudios, los profesores, los recursos materiales, y, desde luego, los estudiantes”.
Al observar el plan de estudios, es pertinente preguntarse ¿es el que requiere el país; está acorde a nuestra realidad? Desde hace algunos años, las universidades han intentado ver cuál es el plan de estudios de determinadas carreras que realmente requiere el país.
El problema es que no ha habido planes nacionales de desarrollo que sean coherentes, por lo que no se sabe en qué dirección va la ganadería o el desarrollo agropecuario, reflexionó Collado.
Lo mismo dijo que pasa con Medicina, donde el 8% de las intervenciones quirúrgicas son laparoscópicas, mientras en los países industrializados es al revés. En su opinión, tenemos que ver qué plan tiene el MINSA, que es el órgano rector de esa profesión, y cuáles son las tendencias del país en ese campo, cómo vamos a formar a ese médico.
Las universidades preguntan qué hacer, pero nadie les dice cómo quieren formado a ese futuro médico. No hay una visión ni una estrategia de país. Eso ha dificultado que las universidades definan un plan de estudios que permita al graduado trabajar en las condiciones que existirán cuando salga de la universidad.
Así como los hijos saben más que los padres sobre ciertos temas, los alumnos saben más que sus profesores en temas de tecnología. Estamos enseñando administración de empresas, como si el graduando va a ejercer su profesión de la misma forma en que se hacía en el año 2005, y ellos van a trabajar en otras condiciones, totalmente informatizados, en un mundo donde cada vez será más usual el teletrabajo. ¿Están nuestros planes de estudio adecuados para la época en que ellos van a ejercer?, se preguntó.
Hemos llegado a una etapa en la que hay una excelente relación con la empresa privada y con el gobierno. Estamos en la discusión, -aunque aún no hay acuerdos- tratando de decir que el ingeniero civil o el ingeniero agroforestal que necesitamos debe tener estos conocimientos, destrezas y habilidades, etc., pero no hay acuerdo porque la empresa privada quiere que sepan hacer de todo: vender, hacer café, porque quieren contratar una sola persona que haga todo, y el empleado no puede ser ingeniero, secretaria, técnico, contador…
Construyendo una planta docente
El segundo eslabón es el profesor, que es una parte esencial de la calidad.
Las universidades del CNU tenían el año pasado 2,650 profesores de planta, y 2,550 profesores horario. Poco menos del 70% de los profesores tiene nivel de master, y una buena parte tiene una especialidad. En doctorados estamos un poco abajo, porque son muy pocos los que alcanzan este nivel.
Tenemos un plan de preparación de los profesores, de educación continua, y el algunos casos han ido ganando créditos para una especialidad, donde se les enseña a enseñar. Eso ayuda hasta a las universidades privadas, porque algunos de ellos también dan clases en las universidades privadas, y eso es bueno, porque ayuda al país.
Recordemos que en los años 80, dijo, la gran mayoría de los profesores se fueron a hacer el gobierno, la universidad se quedó sin profesores. Surgieron los alumnos ayudantes, que permitieron sobrevivir, pero ahora estamos en una etapa en que queremos tener doctores y masters, pero una planta de docentes no se construye tan fácilmente, y muchos de los que ya alcanzaron ese nivel, están a punto de jubilarse.
Base material incipiente
El tercero son los recursos materiales con que se tiene que disponer para el estudio, donde se incluyen los laboratorios, buenas aulas, construcciones adecuadas, bibliotecas y talleres para formarlos bien. Lo más cercano a lo que será su realidad laboral.
Estos han mejorado los últimos años, porque hemos logrado destinar recursos para inversiones. Antes sólo alcanzaba para salarios y becas. Las universidades han cambiado, tienen mejor apariencia, sobre todo las del CNU. Las bibliotecas se vuelven museos de libros, porque se vuelven obsoletos cada vez más rápido, en la medida en que crece la velocidad de multiplicación y propagación del conocimiento.
Los libros son carísimos, y a pesar que nuestras bibliotecas son grandes y buenas, tenemos que usar recursos electrónicos, a través de Internet, pero en Internet hay acceso a los títulos, no a los libros, por lo que tuvimos que comprar acceso a bases de datos de ingeniería, por ejemplo, que están constantemente actualizadas, y aunque cuesta U$300,000 la suscripción, eso significa que estamos enseñando lo que se tiene que enseñar en el 2011. Lo que se está enseñando en las universidades del primer mundo.
Es verdad que no hemos podido lograr que los estudiantes tengan acceso directo a esa información, pero sí que los profesores lo tengan, y esperamos que en algún momento, también lo tengan los 102,000 estudiantes matriculados en este 2011.
Este año estamos mejorando la planta tecnológica, en parte, gracias al Proyecto de Equipamiento Tecnológico para las universidades del CNU, con apoyo del gobierno español, que aportó €12.2 millones.
La joven materia prima
Los estudiantes, finalmente, dependen en parte de la persona que recibimos de secundaria, a quien tenemos que preparar para que salga a producir. Lo tenemos que entregar habilitado para trabajar. Los estudiantes llegan a la universidad con muchas limitaciones, producto del subdesarrollo nacional. No es lo mismo un estudiante que tiene acceso a Internet, que cuenta con muchas condiciones, a uno que no las tiene, que vive en una zona rural, alejada.
Las universidades están pensando en democratizar el acceso a la universidad, quizás ofreciendo cupos para determinadas zonas, siendo que a los alumnos de esas zonas les toca competir con desventaja. Ofrecerles cursos preparatorios, para que puedan entrar con menos limitaciones a los estudios universitarios. Casi tendremos que terminar de bachillerarlos.
¿Qué más se puede hacer?
El Secretario Técnico del CNU, Arturo Collado, opina que hay repensar el currículo nacional. Estamos trabajando con el MINED, e INATEC en un lanzamiento de la educación técnica que ellos van a hacer, porque como país tenemos un problema: hay 102,000 matriculados en las universidades apoyadas por el 6%, y otros 60,000 en las universidades privadas.
Pese a todo, eso es insuficiente, porque la población en edad de estar en la universidad es mucho mayor: estamos cubriendo menos del 21%, o sea que casi el 80% no tiene opción, y ellos son el capital del país. ¡Es terrible!
En los países desarrollados, hay una cobertura de entre 58% y 60%. En Suecia es 63% y los que no entran a la universidad, tienen educación técnica, pero aquí la educación técnica es insuficiente. Una de las metas es poner más de 100,000 estudiantes en escuelas técnicas, aunque depende de la conexión con otras metas, como la del sexto grado…
Collado indicó que están en coordinación con el MINED para ver los programas, para atender el empirismo de los profesores, y vamos a trabajar junto con el Ministerio y los estudiantes del último año de bachillerato, con exámenes tutoriados desde aquí, para que se vayan preparando y que pierdan el temor a los exámenes de ingreso a las universidades.

Comentarios
Si bien sabemos aqui en nuestro pais no se les presta atencion a la educacion secundaria y menos a la educacion superior ojalas que puedan apoyar esa iniciativa y poder incrementar el presupuesto universitario para quizas asi elevar el nivel de educacion y poder formar profesionales capaces y puedan competir con profesionales de la region centroamerica, por que esas universidades de la region tienen instalaciones y modelo educativo mejor que el nuestro.
gracias
El reto es como optimizar los recursos que reciben las universidades. para ello se usan indicadores Por ejemplo cuantos graduados sacan por año y cual es el porcentaje entre estudiantes y graduados; aún más cuantos estudiantes se graduan de los que ingresan a la carrera cinco años atras; cuantas investigaciones se hacen y se publican (las monografias pueden ser un indicador); cuantas investigaciones hacen los profesores y cuantas se publican; cuantas empresas se forman o apoyan los programas de extensión; cuantas comunidades se apoyan con los programas; cuantas familias o ciudadanos son cubiertos con el presupuesto de las escuelas, etc, etc. Hay otros indicadores y pueden perfeccionarse. Pero por algún lugar se comienza.
Me decia un profesor de investigación "duda y acertarás", me parece que este articulo es el medio vuelto a las Universidades por el espaldarazo que le han dado publicamente al gobierno. Me parece mala praxis por que si bien es cierto no todo el 6% se usa para el estudiante directamente, es un golpe bajo querer medir a la universidad (cualquiera que sea) por un solo item.
Poco a poco se va venido imponiendo una cultura de invertir mas en la educación superior, de destinar fondos a la investigación, por ello repito, es un golpe bajo hacer este analisis desde un solo lado.