El alza en los precios internacionales de los comodities es una espada de dos filos que traerá beneficios y perjuicios a diversos sectores económicos y sociales, y que en el balance podría resultar positivo para Nicaragua… de no ser porque el petróleo y sus derivados están incluidos en la ecuación.
“Nicaragua exporta alimentos, y exporta más de lo que importa: café, azúcar, frijol, (aunque no se esté exportando este año), leche, queso, carne, y tendríamos ganancia en términos de valor por la creciente alza en los precios de los alimentos”, dijo el economista Néstor Avendaño, Director Ejecutivo de Consultores para el Desarrollo Empresarial, (COPADES).
En contraste, “el país importa cerca del 30% del arroz que consumimos, también maíz amarillo para alimentación animal, lo que incide en el precio de huevos y carne de pollo, y aunque quieren sustituir el maíz amarillo por sorgo, los sorgueros están vendiendo su producción en el extranjero, para aprovechar los magníficos precios que están logrando”, añadió.
Hasta aquí, el balance es positivo para Nicaragua, pero al entrar en juego el factor petróleo, el resultado “nos golpea a todos”, al extremo que lo más bondadoso que podría pasarnos en estas circunstancias, es que el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, se estacione en 17% del PIB, similar al del año pasado.
Avendaño opina que “la ganancia de las exportaciones será mayor que la pérdida por el aumento en el monto de las importaciones. Economistas del gobierno hablan del alza en las exportaciones, porque están hablando del valor, que aumentó porque los precios se han disparado, pero cae el volumen, y el crecimiento de la economía se mide en término de volumen, no de valores”, aseguró.
Una muestra de esa caída es la disminución de 300,000 a 400,000 quintales de café este ciclo, “lo que desacelera el crecimiento económico del 4.5% que dice el presidente del BCN, y que yo calculo en 3.9%”, dijo el economista.
Perjuicios y beneficios
Los productores encabezan la lista (corta) de quienes salen beneficiados, porque logran mejores precios, y algunos de ellos incluso dejarán de ser pobres este año, dijo el economista, basado en datos del Banco Mundial que señalan que 24 millones de productores saldrán de la pobreza, por los excelentes precios que está consiguiendo.
Del otro lado del espejo “todos los consumidores salen perjudicados”, a tal extremo que muchos van a caer debajo de la línea de pobreza extrema (U$1.25 por persona al día), y los más afectados serán los pobres urbanos, porque los pobres rurales producen alimentos para el autoconsumo.
En medio de todo, hay algunos posibles beneficios, como que las políticas gubernamentales respalden la producción y el procesamiento industrial de los alimentos. “Hay que sacar ventaja de esta situación que no es de corto plazo, sino de 2 años al menos”, vaticinó el experto.
“Los productores deben ser más eficientes, reduciendo costos de producción sin poner en riesgo los volúmenes producidos y el empleo”, recomendó.
Algunos riesgos asociados a esos beneficios de los productores, son que “el gobierno podría crear políticas erróneas, como congelar precios. La soberanía alimentaria es tan importante como la seguridad militar de un país”, valoró.
Pero Nicaragua está en este momento, peor preparada que en 2008, porque el actual es un Presupuesto de crisis (el del 2010 fue idéntico al del 2009, que era un presupuesto de crisis, y 2011 es igual al del 2010, sólo que mayor en 5%, más U$40 millones para gasto electoral), de modo que no puede usarse para amortiguar los problemas que surjan.
“Hay menor espacio para la cooperación internacional, que es de U$40 millones, cuando antes era de 600 a 650 millones anuales, y eso nos quita espacio para amortiguar el golpe”, explicó.
