Ray Fernandez y Martha Beck, conocidos como los “asesinos de corazones solitarios” , alcanzaron la infamia en los EEUU de los años cuarenta.Ubicaban a sus víctimas a través de los clasificados sentimentales, abarrotados de viudas solitarias. Ray las enamoraba, mientras Martha se hacia pasar por su hermana. El objetivo principal era robarles. Detrás de la charada, ambos sostenían un apasionado romance. Eventualmente, los celos de Martha complicaron la operación, y las estafadas terminaban perdiendo hasta la vida. Después de unos 20 asesinatos, su carrera criminal terminó en la silla eléctrica de la prisión de Sing Sing.
La historia ya ha sido llevada a la pantalla bajo las órdenes del norteamericano Leonard Kastle (“The Honeymoon Killers”,1969), y el mexicano Arturo Ripstein (“Profundo Carmesí”, 1996). Ahora llega esta nueva versión cargada de poder de estrella. La obesa Martha se ha convertido en la curvilínea Salma Hayek. Jared Leto pierde peso y pelo para acercarse a la imágen del verdadero Fernandez. John Travolta y James Galdofini – con toda su mística post-Sopranos – son los policías que les persiguen. Para añadir un giro insólito, el director y guionista Todd Robinson es nieto de uno de los detectives que trabajó en el caso. Robinson puede ser heredero histórico. En vínculo familiar nadie lo supera. Pero sólo en eso.
La película quiere ser demasiadas cosas al mismo tiempo: estudio de carácter de un par de psicópatas, drama procedimental policial, y melodrama de superación de trauma familiar. Pero el filme no logra profundizar en ninguna de sus corrientes narrativas. En su faceta de guionista, Robinson tiene cierta tendencia a escribir diálogos que suenan artificiales y explicativos. Más grave aún es su incapacidad para modular a los actores. Buena parte del tiempo, Leto y Hayek interpretan a la pareja criminal como si fueran el Pato Lucas y Bugs Bunny vestido de mujer. Pasan de habitar un episodio psicótico de Looney Tunes a un drama mortalmente serio, usualmente dentro de la misma escena. Esto no se debe a una intención de encontrar lo absurdo dentro de los trágico, si no a un genuino descontrol del tono de la película.
Sin embargo, “Amores…” funciona en las escenas que incluyen a Alice Kridge y Dagmara Dominczyk, como dos víctimas de la letal pareja. ¿Por qué? Pues, porque son las únicas que interpretan personajes concebidos como personas reales, no como dispositivos dramáticos sometidos a una narrativa mecánica. Simplemente existen. Habitan el momento. Travolta sufre más en este aspecto, obligado a seguir los pasos de una plana trama de reconciliación con su hijo adolescente. Sobre ambos pesa el suicidio de su esposa y madre, años atrás. La obsesión del policía con su trabajo es consignada como la razón, pero mas allá de lo declarado, la inexpresiva puesta en escena de Robinson es incapaz de crear ecos y resonancias con los demás elementos.
Por cada acierto, hay un pasmoso fracaso. La ambientación de época es brillante, pero la torpe edición la opaca. La música de Mychael Danna lo mete en una máquina del tiempo, hasta que la sobre-actuación de Hayek y la sub-actuación de Travolta lo trae de regreso al presente. Uno no deja de preguntarse que habría hecho con este material el Jonathan Demme de “The Silence of The Lams” (1991), o el Clint Eastwood de “The Changeling” (2008). Tuve la suerte de ver la película de Ripstein en 1997. No la he olvidado. Lo único que mantenía a “Amores Asesinos” en mi mente era la obligación de escribir esta columna.

Comentarios
"Salma Hayek no es sobreactuada que malinchista eres"... wow! Adrian, es absurdo involucrar sentimientos "nacionalistas" con la crítica al desempeño de una actriz.
Lo que siempre he lamentado del arte son sus muy sutiles reglas, tan sutiles que a veces parecen inexistentes. Esto propicia audaces opiniones emitidas con la certeza que sólo la ignorancia puede brindar.
Creo que para el entendimiento del arte uno debe buscar referentes, guías, caso contrario se puede terminar creyendo que Paulo Coelho hace buena literatura simplemente porque vende bastante y "me gustó su libro".
Ampie es un tipo comprometido con su oficio, vale la pena que leamos su columna con un poco de humildad. Sus críticas siempre aportan elementos educativos que contribuyen a la formación de una cultura de aprecio al buen cine.
estoy de acuerdo con Adrian la que se lleva la pelicula sin duda es Salma Hayek muy, pero muy por arriba de los demas actores.
Para nada pienso como tuu no me gusto tu critica para nadaa juan carlos ampie, la actuacion de salma hayek no es sobreactuada que malinchista eres, esta pelicula cuando la vi lo unico para mi que vale la pena es la actuacion de salma, sobretodo cuando se enfrenta a jared leto (ray) cuando descubre que dagmara esta embarazada y cuando esta en el interrogatorio con travolta y gandolfini es espectacular, PUEDES VER LAS CRITICAS DE ESTA MOVIE EN TODO EL MUNDO y todos dicen que la fotografia y la actuacion de salma son lo mejor, en lo unico que estoy de acuerdo contigo es que el personaje de martha beck fue obesa y salma no sale obesa pero de eso a que sobreactua porfavor checa las criticas buenas de verdad de esta movie en festivales tan buenos como tribeca o san sebastian para que aprendas como se hace una critica buena.