El Foro Netexplorateur (Netexplorador, traducción literal) que acaba de reunirse el 3 y 4 de febrero en el palacio de la UNESCO, en París, pretendía (y lo logró) dar una idea del estado de las tecnologías de la información en el mundo. Creado por Martine Bidegain y Thierry Happe, Netexplorateur es un observatorio independiente y sin fines de lucro de los usos emergentes de las TIC y, a través de ellos, de la sociedad digital.
Grato placer significó presenciar las presentaciones de Obami.com, un sitio de redes sociales para las escuelas de África del Sur; Lewatmana.com, sitio de crowdsourcing de informaciones sobre el tráfico en la ciudad de Jakarta; y la de Bright Simons, de Ghana, cuya iniciativa mPedigree.net permite a cualquier ciudadano equipado con un teléfono capaz de leer códigos de barra averiguar in situ si las medicinas que le ofrecen en una farmacia son legítimas. Para entender la utilidad de esta propuesta hace falta saber que el 30% de las medicinas en el mercado africano no son genuinas y pueden ser peligrosas.
Mención muy especial me merece iButterfly, un programa que sólo quienes viven en Japón y poseen un iPhone pueden usar. Valiéndose de la realidad aumentada, permite seguir y "atrapar" mariposas virtuales que vuelan en espacios públicos. El usuario puede coleccionarlas, compartirlas e intercambiarlas por cupones en diversas tiendas. Lindo ejemplo de marketing poético.
Los paneles eran –como suele ocurrir– de desigual calidad. No me gustó nada el que abordó la cuestión de los nuevos medios y las redes sociales en las revoluciones tunecina y egipcia. Hablaron extensamente sobre tecnología, también sobre el papel decisivo de la gente, pero evitaron la cuestión clave del poder.
Sin duda que los nuevos medios facilitan la difusión del brote de un movimiento popular en un país donde se censura la información. Tampoco podemos dudar del hecho de que permiten organizarse sin organización (por ejemplo citarse en determinado lugar, como la plaza Tahrir en El Cairo).
Pero no puede hablarse seriamente de política sin abordar la cuestión de la toma del poder. Cualquiera que sea la manera –democrática o no, violenta o no– el poder hay que tomarlo. Hasta este momento los medios sociales no parecen haber demostrado ser herramienta para tomarlo. Sí podría serlo para derrocar a un dictador, aunque parezca dudoso, siempre y cuando se establezca claramente la distinción entre lo que hace falta para derrocar (estar en contra) y para tomar el poder (con un proyecto, para hacer algo con él).
Un debate sobre la participación de las mujeres en Wikipedia resultó muy interesante. Inspirado aparentemente por un reciente artículo del New York Times acerca de que apenas un 13% de ellas contribuye, la sesión abundó en explicaciones. Algunas de las más convincentes las ofreció Florence Devouard, ex presidente de la Wikimedia Foundation. Explicó que a pesar de ser minoría ocupan puestos importantes (como Sue Gardner, la actual presidenta) y subrayó que tal porcentaje es similar al de la participación en puestos electivos en muchas democracias desarrolladas.
Curiosamente lo que más llamó mi atención fue la discusión sobre administración de empresas en la sociedad digital, que dedicó buena parte de su tiempo a las nuevas generaciones, la Y, la X –toda la sopa de letras–, a diferenciarlas entre sí, a detallar en qué se oponen o distinguen de las precedentes, etc.
Cada vez con más frecuencia este tipo de debate tiende a sustituir al anterior que oponía nativos digitales a inmigrantes. Siempre me ha parecido algo insuficiente puesto que ignora las diferencias entre los jóvenes (ricos y pobres, rurales y urbanizados, pertenecientes a sociedades desigualmente desarrolladas, con culturas diferentes, etc.). Tampoco toma en cuenta que cada generación es diversa, y que si bien la mayoría de los jóvenes capta rápidamente los nuevos usos y tendencias, también padece de graves carencias analíticas… porque muy raras veces tienen oportunidad, en casa o en la escuela, de toparse con gente capaz de explicarles cuestiones tan fundamentales como los efectos de red.
Pero mi reserva más seria sobre el enfoque generacional es que nos situa en un universo referido al tiempo, característico de la modernidad, de aquella estación de la humanidad cuando todo giraba alrededor del eje "tiempo" y en la cual todavía solíamos creer en su versión optimista: el progreso.
Significa no advertir que hemos entrado en la era de la globalidad. Al lado del "cómo" siempre esencial, hoy el "cuándo" cuenta menos que el "dónde". La geografía marca las diferencias, más todavía que la historia, aún cuando ambas permanezcan inextricablemente ligadas.
Netexplorateur http://en.www.netexplorateur.org/
iButterfly app http://itunes.apple.com/us/app/ibutterfly-free/id356261829?mt=8
Artículo del New York Times sobre participación femenina en Wikipedia http://www.nytimes.com/2011/01/31/business/media/31link.html?_r=1
