Vilma Núñez de Escorcia se convirtió el jueves en la primera mujer nicaragüense en recibir la Orden Legión de Honor en grado de Caballero, la condecoración más importante que otorga el gobierno de Francia, instaurada en 1802 por Napoleón Bonaparte. De esta manera Francia hace un reconocimiento a la labor que esta mujer ha desempeñado en su defensa de los derechos humanos en el país, enfrentándose por más de cuarenta años a dictaduras y gobiernos autoritarios alérgicos a la crítica y soportando amenazas e insultos.
El nombre de Vilma Núñez levanta ampollas en la Administración del presidente Daniel Ortega. Ella viene de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el partido del que se salió por desacuerdos en la forma autoritaria que Ortega tomaba las decisiones, convirtiendo al partido en una organización familiar, en un instrumento a sus órdenes. Además, Núñez apoyó las denuncias públicas que Zoilamérica Narváez, hijastra de Ortega, hizo sobre las violaciones a la que fue sometida por el caudillo cuando apenas contaba con once años, y que le valieron a Ortega una ola de repudio a nivel internacional.
Desde que el ex guerrillero sandinista retornara al poder tras 16 años liderando la oposición, Núñez y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) -que ella preside- han estado en el centro de los ataques del Gobierno: incluso la casa de Vilma Núñez fue atacada por partidarios del FSLN. Núñez y su equipo, sin embargo, no han echado pie atrás en su lucha por la defensa de los derechos humanos en el país, a pesar de que el Gobierno ha hecho de todo para imposibilitar su trabajo: recientemente ordenaron negar la entrada a activistas del Cenidh en el Sistema Penitenciario, mientras que las autoridades de Gobernación no mueven ni un dedo para levantar la orden.
“Todos los funcionarios obedecen a una misma estrategia de bloqueo”, afirma Vilma Núñez en esta entrevista con Confidencial.
Durante su juventud, en León, esta mujer luchó por liberar a presos de la dictadura del clan Somoza. Recuerda que en 1958 incluso fueron recibidos por Luis Somoza para abogar por la liberación de presos políticos. ¡En plena dictadura! “En cambio, ahora no hay ninguna posibilidad de acercarse, no digamos al Presidente, sino ni siquiera a los funcionarios de este Gobierno”.
Pero lo que más le duele a esta activista es que sus compañeros de antaño, aquellos que lucharon contra la dictadura, ahora no se atrevan ni a saludarla por temor a un gobierno que tiene en la persecución política su forma de persuasión. “Es gente que tuvo el valor de enfrentarse a la Guardia Nacional y el valor de luchar contra la dictadura arriesgando su vida. Están tan atemorizados que les da miedo que reporten que me están saludando”, dice.
Vilma Núñez habló con Confidencial el viernes pasado en su oficina del Cenidh, en Montoya. En su rostro aún la alegría de la noche pasada, cuando en la embajada de Francia en Managua, el embajador Thierry Pierre Frayssé, le impuso la Orden Legión de Honor en grado de Caballero.
El reconocimiento de Francia
¿Qué significado tiene para usted este reconocimiento que le entrega Francia?
No puedo ocultar que estoy muy contenta y por qué no decirlo, también orgullosa de haber recibido este reconocimiento. Me parece que prácticamente es un reconocimiento del Gobierno de Francia a los defensores de derechos humanos, porque Francia ha sido un referente en el desarrollo jurídico de los derechos humanos. La primera declaración de derechos humanos que hubo fue la de 1789 surgida de la Revolución Francesa. Claro, no era una declaración completa, sobre todo porque no figuraban los derechos humanos de las mujeres.
Este reconocimiento se da un momento difícil en cuanto a la situación de derechos humanos en el país. ¿Usted cree que se puede interpretar como un mensaje de Francia a la situación que pasa Nicaragua?
Yo de ninguna manera quisiera valorar intenciones que no están explícitas en el hecho de conceder esta condecoración; pero no puedo negar que me parece, desde nuestra perspectiva, de lo más oportuno porque es un reconocimiento a la causa de los derechos humanos y a las personas que estamos dedicadas a esa causa. En mi discurso de agradecimiento yo hacía un llamado a que tenemos que luchar, que no podemos pasar a la historia como un pueblo conformista, que da las cosas por un hecho.
Tengo entendido que en Nicaragua usted es la primera mujer en recibir este reconocimiento.
Sí. ¡Ese detalle no lo había procesado! Es cierto, es cierto. Al hablar de este premio no puedo dejar de mencionar a René Cassin, quien fue el principal inspirador y motivador de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas. Por ese motivo y una vida y lucha dedicada a conseguir la paz y trabajar en pro de los derechos humanos, Cassin mereció el Premio Nobel de la Paz, en 1968. Con el dinero del premio fundó el Instituto de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo, donde tuve la oportunidad de conseguir una beca y estudiar allá. Tuve la oportunidad de conocer a René Cassin y escuchar sus conferencias y sus mensajes.
Luchadora desde la época de Somoza
- “Fuimos recibidos en audiencia por el hijo del dictador. En cambio, ahora no hay ninguna posibilidad de acercarse, no digamos al Presidente, sino ni siquiera a los funcionarios de este Gobierno.”
¿Esos estudios marcan el comienzo en su trabajo de derechos humanos?
Yo ya tenía una trayectoria en derechos humanos. Si buscamos un hecho que marca el inicio de mi entrada al tema de los derechos humanos fue en 1958, cuando llego a la Universidad Nacional de León donde estaban presos estudiantes, entre ellos Tomás Borge, y dos profesores universitarios. Los vinculaban con el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García. Fundamos con los compañeros el Comité Pro Libertad de los Reos Políticos. Yo era la única mujer. Hicimos un trabajo permanente en la universidad, en León. En ese momento había una identificación muy estrecha entre el rector, don Mariano Fiallos Gil, y los estudiantes. Por medio de él logramos que Luis Somoza nos recibiera para pedirle que se pusiera en libertad a estas personas. Eso fue rechazado, porque dijo que consideraba falta de respeto que le estuviéramos pidiendo eso al hijo de la víctima. Yo le dije que no le estábamos pidiendo al hijo de la víctima, sino al Presidente de la República.
Es interesante esa anécdota. Es decir que él, Somoza, representante de una dictadura los recibió a ustedes como defensores de derechos humanos, y hasta ahora, en democracia, el presidente Ortega no se ha reunido con ustedes.
No, no, no. No lo ha hecho, de ninguna manera. Ayer (por el jueves) recordaba que íbamos camino a una dictadura, porque se están repitiendo muchas de las situaciones que se vivían en la época de la dictadura de Somoza. Nosotros, como miembros del Comité que defendía a quienes se vinculaba con el ajusticiamiento de Somoza, fuimos recibidos en audiencia por el hijo del dictador. En cambio, ahora no hay ninguna posibilidad de acercarse, no digamos al Presidente, sino ni siquiera a los funcionarios de este Gobierno. Se nos está obstaculizando cada día más el trabajo: ya nos han cerrado las puertas en el Sistema Penitenciario. Aquí viene la gente a que les ayudemos a resolver los problemas, pero no tenemos entrada, no nos reciben casi ninguna de las autoridades cuando queremos plantearles algo.
Su casa ha sido objeto de ataques por su trabajo. ¿Usted creyó que después de tanta luchas en este país por la democracia, se iba a vivir lo que vemos ahora: violencia política, ataques a opositores, intolerancia?
No. Yo fui víctima de persecución durante la presidencia del doctor Arnoldo Alemán, hasta fui llevada para que la Fiscalía me acusara de cosas completamente infundadas: decían que yo era la responsable de un grupo armado del Frente Andrés Castro, lo que era completamente absurdo. Éramos mediadores en la movilización de esos grupos.
Sin embargo, nunca me imaginé la virulencia con que este Gobierno nos ha atacado. Esto no es de ahorita, empozó desde el momento en que tomamos distancia (del FSLN), cuando nos dimos cuenta lo que estaba sucediendo. Desde el partido había persecución, por ejemplo, por haber llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el caso de Zoilamérica Narváez. Ellos lo consideraban como una traición. ¿Pero con qué autoridad moral yo iba a defender los derechos humanos de las mujeres si por conveniencia o por miedo no hacíamos esta denuncia? Después tuvimos una lucha muy fuerte por el pacto entre Daniel y Alemán, al que nos opusimos tremendamente. Y en ese contexto se tejieron dentro del partido planes con propósitos inconfesables, que logramos descubrir porque alguien desde adentro nos lo confesó.
¿Planes contra usted? ¿Para hacerle daño?
Contra mí personalmente. Ahí está viva la persona con la que hablamos para que desistiera de eso.
¿A qué se refiere? ¿En qué consistía ese plan?
Era un plan de eliminación física que logramos descubrir. Eso fue durante el pacto. Ahí se juntaba el rechazo hacia mi persona por llevar el caso de Zoilamérica, más todo el trabajo que hacíamos contra el pacto. Después, cuando llegan al Gobierno, no tienen ni idea de lo que son los derechos humanos y de por qué no pueden tener color político. Yo soy sandinista, pero de las verdaderas sandinistas, pero por eso no me voy a hacer la disimulada; tenemos que señalar al violador. Ellos ahora quisieran que nos plegáramos. Nos ven como traidores, dicen que cómo habiendo sido sandinistas hacemos este trabajo. ¡Somos sandinistas, ellos no lo son! Tienen de rehén al partido y se están aprovechando de lo que fue la historia de la revolución. Impulsan campañas de descalificación, desprestigio y en ocasiones amenazas.
El año electoral
* “Me da pena cuando me encuentro a gente que se cuida de saludarme. Es gente que tuvo el valor de enfrentarse a la Guardia Nacional y el valor de luchar contra la dictadura arriesgando su vida. Están tan atemorizados que les da miedo que reporten que me están saludando.”
Ahora hay un documento del Gobierno el que aparentemente pretende dejar a un lado la violencia política de cara a las elecciones. ¿Usted como prevé este año electoral?
Va a ser un año difícil. Este año nos va apartar del plan que diseñamos, porque va estar muy marcado por la coyuntura electoral. En los procesos electorales se exacerban mucho los ánimos, se mezclan las emociones con el análisis racional.
¿Va ser este año igual de tenso que en 2008?
Yo creo que será peor, más tenso, pero la gente no debe tener miedo. Aquí ya hay evidencia de que se impulsan una serie de acciones, tal vez no de agresividad física porque el costo político que pagarían a nivel internacional es muy alto. Lo van a pensar, pienso que Daniel Ortega no las tiene todas consigo. Pero van a tratar de usar, como ya lo están haciendo, a las instituciones del Estado. Van a instrumentalizar aún más a la Policía, a la que le han destruido el perfil que Aminta Granera le quiso dar. Puede ser que obstaculicen el permiso para manifestaciones o no presten la seguridad que deberían prestar. Van a usar al máximo las instituciones del Estado para bloquearte, agredirte. ¡Ahí se verá la reacción de la gente! ¿Cómo vamos a reaccionar? Depende de la capacidad que tenga la gente para resistir.
Se dice que la sociedad está dormida frente a estos acontecimientos, que ponen en riesgo los avances democráticos alcanzados.
A mí me parece injusto que se quiera trasladar la responsabilidad de la destrucción democrática en Nicaragua a la sociedad civil, que es la que se ha mantenido en pie de lucha, generando opinión. Los responsables de la destrucción democrática en Nicaragua son, en primer lugar, Daniel Ortega, y en segundo Arnoldo Alemán.
Que son los principales actores políticos que vamos a ver en las elecciones del seis de noviembre.
Eso me da tristeza. Aquí en Nicaragua hay impunidad social, que es cuando la gente acepta como cosa normal que una persona con esos antecedentes como los del doctor Alemán y con los antecedentes éticos poco presentables de Daniel Ortega, sean las únicas personas que pueden gobernar en este país.
Usted viaja próximamente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Qué caso van a presentar ante esa institución?
Estamos solicitando audiencias, viene un periodo de audiencias que se va a desarrollar del 21 de marzo a 2 de abril. Hemos solicitado dos audiencias. No puedo adelantar lo que vamos a presentar porque ellos tienen su agenda.
¿Cuál es la visión que tienen las organizaciones de derechos humanos de la Nicaragua actual?
Hemos logrado sensibilizar un poco más sobre lo que está sucediendo, al extremo de que una de las audiencias que vamos a solicitar esta vez está respaldada por tres organizaciones internacionales. La gente empieza a interiorizar que la imagen que tenía del ex guerrillero heroico no es tal. Ha costado más sensibilizar a la opinión pública latinoamericana porque generalmente los movimientos de derechos humanos están muy ligados a las izquierdas y los partidos de izquierda latinoamericanos creen que Daniel Ortega es el guerrillero de 1979. Pero ya están dándose cuenta que las cosas no son así.
¿Qué expectativas tiene usted de cara a la posibilidad de un nuevo mandato del presidente Ortega?
Nuestro propósito es seguir luchando hasta que se pueda. De lo único que estoy segura es que la lucha por los derechos humanos es larga y está llena de obstáculos y a veces cosas agradables como haber recibido este reconocimiento, y a veces de grandes frustraciones, una sensación de impotencia cuando ves que no hay respuestas. Yo preferiría que me amenazaran a mí, pero que no nos impidieran el acceso al Sistema Penitenciario.
¡Tienen un cinismo inaudito! Gente con la que compartiste ilusiones, luchas, hasta riesgos. Por ejemplo la ministra de Gobernación: no deja de contestar, pero no da ninguna solución. Todos los funcionarios obedecen a una misma estrategia de bloqueo.
Me da pena cuando me encuentro a gente que se cuida de saludarme o vuelven a ver a todos lados cuando me ven. Es gente que tuvo el valor de enfrentarse a la Guardia Nacional y el valor de luchar contra la dictadura arriesgando su vida. Están tan atemorizados que les da miedo que reporten que me están saludando.

Comentarios
Alvaro Perez:
Le recomiendo que antes de hablar o escribir públicamente se informe. Primero, un dictador es un gobernante que asume todos los poderes del estado y que no se somete a control constitucional ni legislativo alguno. Ahora, mi pregunta, ¿en qué parte de esa definición cabe la dra. Núñez? Segundo, usted dice tener 30 años de vida y que desde que nació está la doctora al frente del CENIDH; el CENIDH fue fundado e iniciado en mayo de 1990, habiendo recientemente cumplido 21 años. Ahora, mi segunda pregunta, ¿cómo es eso posible? Nicaragua está como está por gente como usted. Edúquese.
Alvaro Perez, la definicion de dictador no reside en el hecho de "estar al mando por 30 años", la definicion de dictador surge de una persona al mando que impone las reglas a como se le da la gana. Ahora, conoce usted a otro u otra Nicaragüense que da la cara por su país de la misma forma que la doctora? Acaso usted esta haciendo alguna diferencia por su país? Yo creo que los hechos hablan mas que las palabras y no creo que ninguno de nosotros alguna vez ha escuchado de ningun Alvaro Perez.
tengo 30 años de vida y desde que naci esta señora esta al frente de CENIDH. Que acaso no la hace a ella una dictadora?? por favor yo creo q deben de haber gente capaz en esa organizacion y joven pero esta señora se ha vuelto una dictadorsita en proceso igual a Ortega. gracias
¡Qué distinción para Nicaragua! Un orgullo para la patria de Darío y Sandino. Como sandinista (NO frentista) me uno al contentamiento de todos aquellos que reconocen y valorizan el valiente trabajo que viene realizando en defensa de los derechos humanos en Nicaragua la Dra. Vilma Núñez de Escorcia. Mis sinceras felicitaciones para esta heroína.
Felicidades Dra. Núñez! Usted se merece el reconocimiento del mundo, pero sobre todo de miles de nicaragüenses que hemos sido escuchados y apoyados en nuestras luchas por la justicia y el derecho a vivir dignamente en paz. Dra. Yo personalmente estoy agradecida por que usted y el CENIDH han sido los únicos que nos han escuchado. Yo sigo en la calle despojada por un oficio de la CSJ a favor de la UNA, mi finca de 28 mz. Me la han saqueado los cpc y la PN. Mi hermano Frank Oviedo sigue esperando respuesta del recurso de casación desde el 13 de dic. 2010 (Ya se cumplieron 50 dias) y no lo dejan ver ni que lo visite un médico pues está muy enfermo. Nuestra constitución y las leyes han sido basura para las autoridades encargadas de administrar la justicia. Dios la bendiga y le de fuerzas para seguir adelante y ojalá muchos sigan su ejemplo y no tengan miedo de buscar la verdad y la justicia.
Muy alejado de la verdad! Si la Sra Vilma Escorcia, se hubiese expresado durante la dictadura como lo hace hoy, no habría tenido la oportunidad de disfrutar su condecoración. La mentira no nos hace libre!
Pregunto, cual es la relación entre una orden de caracter principalmente militar y los DD.HH? Pienso que vivir en paz es una de las reivindicaciones, más demandada por los pueblos.
Por otro lado, el gobierno actual de Francia, no es precisamente un ejemplo a seguir, en materia de derechos humanos. Es o no cierto, Sra Escorcia, que el Primer Ministro Sarkozy encerró y deportó masivamente a inmigrantes, lo que le valió el repudio y hasta la censura de paises miembros de la Union Europea y del mundo?