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Periodistas bajo fuego

Guillermo Rothschuh Villanueva | 30/1/2011

Los padecimientos que han venido atravesando los periodistas y radios comunitarias en Honduras, durante estos dos últimos años, parecieran no tener fin. En ningún momento de la historia de Centro América, ni siquiera durante las dictaduras militares, la prensa hondureña fue víctima de tantas muertes y acosos. No ha pasado ni un mes del asesinato de Henry Suazo,  décimo periodista asesinado en 2010, cuando la Radio Faluma Bimetu, (Coco Dulce) de la comunidad garífuna de Triunfo de la Cruz, decidió el pasado 14 de enero, cerrar temporalmente sus transmisiones, ante nuevas amenazas recibidas de las autoridades locales. Los periodistas temen que se repitan las acciones de hace un año: la radio fue incendiada y operaba gracias al empeño mostrado en su reconstrucción, por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), International Media Support (IMS) y Reporteros Sin Fronteras, (RSF).

¿Servirán los hallazgos presentados por AMARC, Article 19 e IMS ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para atajar la ola de violencia? El listado hecho público en Washington en octubre del año pasado, establece flagrantes violaciones a la libertad de expresión, señala impunidad; ausencia de un marco normativo adecuado para garantizar el pluralismo en el ámbito de la radiodifusión y más grave, falta de voluntad del Estado para implementar medidas de protección para avanzar en las investigaciones  presentadas por organizaciones gremiales y de derechos humanos. Las conclusiones de la comisión que visitó Honduras, son desalentadoras. Sostienen que el “fracaso sistemático del Estado expone a los periodistas”.

La autocensura a que conduce el estado de indefensión de medios y periodistas, resulta perjudicial. El silenciamiento de la prensa se consigue a través de múltiples vías. La más atroz consiste en la privación de  vidas de periodistas y la destrucción de medios. Los asesinatos y cierres están orientados a que nadie se atreva a denunciar las irregularidades cometidas por el Estado; a que no se hable de la expansión y desarrollo del narcotráfico; no se conozcan invasiones de tierras indígenas y eludir toda referencia a la alarmante concentración de la propiedad. Buscan entronizar la ilegalidad y el despojo.

Los primeros síntomas desalentadores fueron vertidos por el vice ministro de seguridad, Armando Calidonio. Nadie imaginó que Calidonio, declararía campantemente al solo despuntar el año, que “ningún asesinato de periodistas está vinculado al ejercicio de su profesión”. No contento todavía añadió: “Es altamente improbable y lo digo sinceramente”. La reacción inmediata de RSF era lógica y esperada. Juzga las declaraciones de Calidonio, como “una intolerable denegación”. Para evitar más asesinatos, recordó que el Comité por la Libre Expresión (C-libre), expresó que Esdras López, director de la estación televisiva Canal 36-Cholusat, ha sido víctima de amenazas de muerte de parte de un Teniente Coronel del Ejército, de apellido Méndez.

El comunicado de RSF trata de prevenir que no ocurra con López, lo que sucedió al periodista Nahúm Palacios Arteaga, asesinado en marzo de 2010. El caso de Palacios ha resultado emblemático. La CIDH había solicitado medidas cautelares a su favor, al haber  recibido amenazas de muerte y humillaciones de los militares acantonados en la región de Aguán y nunca recibió protección. Temen que la inercia del Estado hondureño continúe. La preocupación de RSF obedece a que hasta la fecha el gobierno hondureño no ha dado curso a las conminaciones recibidas de las instancias interamericanas. Tanto que Elán Reyes, presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, anunció en diciembre del año pasado, que el Buró Federal de Investigación (FBI) investigaría a partir de enero los asesinatos perpetrados contra diez comunicadores. ¿Por qué recurrir a una instancia foránea para averiguar lo que corresponde hacer a las autoridades hondureñas? Cualquiera hayan sido las causas que provocaron los asesinatos, ya sea por razones políticas o por el crimen organizado, ninguna de las muertes debe quedar impune.

El experto  Ernesto Carmona, señala que “la televisión de Honduras está controlada por una sola persona, José Rafael Ferrari… El comportamiento de la prensa de Honduras, tras el cierre de los pocos competidores críticos al golpe, trae a la memoria el rol jugado por los medios durante las dictaduras militares. No existe ningún código de ética para los dueños de la prensa. Morir es noticia, pero hoy muere la noticia”. (Implicaciones éticas de la concentración de medios y sus vinculaciones políticas y económicas en América Latina. Quito, Ecuador, octubre 2009.)

El problema de fondo radica en que los propietarios de medios son a la vez dueños de empresas constructoras, bancos, industrias, centros comerciales; ingenios azucareros, fincas y hatos ganaderos. ¿Cómo solventan los conflictos de interés a que se ven expuestos en su condición de propietarios de medios y como dueños del gran capital?

La existencia de cuatro grandes medios impresos, decenas de estaciones televisivas y centenares de radioemisoras, orbitando alrededor de los mismos intereses económicos y financieros, impide que la libertad de expresión germine y fructifique. En Honduras la Ley de Telecomunicaciones constituye además, un freno para la creación de radioemisoras comunitarias. La Ley de Telecomunicaciones hondureña refuerza la existencia del modelo comercial. Las frecuencias televisivas y radiales son sometidas a subasta, una ventaja onerosa para el gran capital. ¿Qué organización comunitaria podría competir en condiciones de desigualdad económica, con los Rosenthal, Ferrari, Canahuati, Flores Facussé, Nasser, Atala y compañía limitada? Mientras la Ley de Telecomunicaciones no sea reformada y ajustada a estándares internacionales, las organizaciones comunitarias jamás podrán pujar exitosamente para lograr el otorgamiento de licencias radiales y televisivas. Todo apuesta a evitar la existencia de las emisoras comunitarias.

Si no hay una demanda permanente de las instituciones periodísticas y de derechos humanos internacionales, reclamando al gobierno y Estado hondureño, cumplir con las obligaciones contraídas en materia de derechos humanos, nada cambiará. Uno de los mayores peligros proviene del narcotráfico organizado. Ninguna excusa es aceptable. Aducir que buena parte de los periodistas asesinados fue realizado por sicarios al mando de narcotraficantes puede convertirse en boomerang. Hay que aprender las lecciones que se desprenden de la experiencia mexicana. ¡Mírense en ese espejo cuanto antes! ¡No vaya a ser que mañana sea demasiado tarde!    

Comentarios

1
El Negro Hierno de balin

Esta en el centro del problema profesor. Por ejemplo como podemos entender la necesidad de crecer pero sin destruir el medio ambiente eso que usted dice es el componente de la comunicación pero cuando se le agreguen los últimos datos de los efectos ambientales de la ganadería, el café, la caña, el oro al medio ambiente eso sera mas visible en 10 años. Si se factoriza el crecimiento. Lo unico que todos estan factorizando es la exportacion el ingreso pero para medir el impacto ambiental...el planeta se manifestara....
Pero el punto es que somos todos parte de este planeta y estamos conectados en cada gota de agua, no somo el centro de ninguna tribu moderna.... y los grandes contendientes económicos no pueden caminar el planeta sin pensar en su entorno. Se acabaron las ganancias cuando habían esclavos y encomiendas.
Esto es grave si no se anticipa el asunto porque crea odio y entre las sociedades...eso no es bueno...

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