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Una decena de empresas concentra el 40% de ventas al extranjero

¿Quiénes ganan con “boom” exportador?

* Faltan estrategias para aprovechar bonanza de precios externos y darle valor agregado a la producción

Iván Olivares | 12/1/2011

Los festejos por el ingreso récord de U$1,920 millones obtenidos gracias a la exportación de mercancías en 2010 –superando el récord de U$1,550 millones alcanzados en 2008- impiden ver una realidad que va más allá de los porcentajes de crecimiento en volumen y precios, y muestra un país exportador de materias primas, con escasa formación de cadenas de valor, donde la mayor parte de la ganancia le queda a las grandes empresas.

“El 90% de los productores son micro y pequeños, mientras que la comercialización y la exportación la hacen los grandes”, dijo Roberto Brenes, Gerente General del Centro de Exportaciones e Inversiones, (CEI).

“Habría que ver cada rubro en detalle, porque cada uno es distinto, para ver quién se está quedando con la mayor parte del pastel”, sugirieron por su parte Arturo Grigsby y Francisco Pérez, Director e Investigador de Nitlapán, respectivamente, al tiempo que describían diversos sistemas y costumbres productivas en las que la concentración de capital propicia mayores niveles de concentración… de más capital.

René Mendoza, investigador en temas de desarrollo rural, detalla cinco razones por las que los grandes exportadores de café se quedan con “la parte del león”, y que podrían resumirse en que su tamaño les da capacidad para negociar con ventaja, tanto con el productor como con el acopiador, y hasta con su comprador internacional, al que puede pedir premios y comisiones.

En el siguiente escalafón, un enorme grupo de directores de cooperativas, empresarios con capacidad para financiar la producción, y comerciantes que compran montaña adentro con ventaja, son los que se quedan con buena parte del sobreprecio que obtienen nuestros productos alimenticios, sea que se trate de frijoles, café o una vaca.

En otro nivel, las empresas mineras obtuvieron más de 220 millones de dólares en 2010 (más del doble que en 2009), aunque Grigsby y Pérez no están muy convencidos de que el minero común se haya beneficiado directamente de esa bonanza.

“Habría que ver cuánto pagaron al fisco, o si usaron algún subterfugio legal para reducir el monto de sus tributos, incluyendo la posibilidad de que hayan repatriado capitales a sus sedes en el extranjero”, argumentó.

Café fabrica pobres y ricos

Uno de los rubros más estudiados, tanto por Mendoza, como por Grigsby y Pérez, es el del café, que sigue siendo nuestro primer producto de exportación, e incluye a dos de las primeras 10 empresas exportadoras del país: CISA, con U$104.9 millones, y Atlantic S. A., con U$65.3 millones, según datos del Cetrex para 2010.

El café es un rubro con una alta capacidad para multiplicar el número de sus beneficiarios, como lo señala Mendoza. “El café es el rubro que más recursos produce para una increíble cantidad de negocios a lo largo de la cadena y fuera de la cadena: cortadores, productores, comerciantes de todo tamaño, procesadores con beneficiado seco y exportadoras; niños pepenando en los secados (junto a sus familias); transporte, etc.”.

La lista se amplía en los tiempos de corte, para incluir venta de ropa, de comida, (desde cosa de horno, hasta elotes, pasando por café, atol, etc.), además de “bares, préstamos, todo. Por eso es que se llama grano de oro”, señaló.

Y aunque pareciera un sistema horizontal y democrático de repartición de ganancias, la verdad es que la parte que le llega a esa gran masa es la más pequeña de todas, como lo evidencia una declaración de Juan Ramón Obregón, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional del Café, (Conacafé), ofrecida a Confidencial en el mes de noviembre, al asegurar que el rubro genera 250,000 puestos de trabajo, y paga salarios por C$864 millones al año.

Esa cantidad representa unos U$37.9 millones, o sea, un 11% del total exportado este año, monto que no incluye las ventas locales del grano.

Siendo que la derrama no llega a los trabajadores por la vía del salario –aunque Grigsby reconoce que “el precio por lata subió un poco, en parte, porque los cafetaleros querían aprovechar los buenos precios”- cabría esperar que, al menos, los pequeños productores se beneficiaran de los buenos precios del rubro, pero eso tampoco sucede.

La apuesta de vender a futuro

Mendoza explica que ante la falta de financiamiento para enfrentar las actividades productivas, o de flujo de efectivo para hacer frente a los gastos diarios de la familia, los pequeños productores se ven obligados a vender la cosecha a futuro, a razón de U$50 a U$60 dólares por quintal, lo que le permite mantenerse a flote en la época de vacas flacas, con el inconveniente de que hipoteca su futuro.

Lo que en principio parecía una operación de ganar-ganar, en realidad es de ganancia neta para el que aporta el capital, por cuanto después puede vender el café a un mínimo de U$130 a un acopiador, o a algo más de U$150 al exportador, con lo que su ganancia podría llegar a triplicarse, incluso.

En el proceso, el productor habrá logrado solventar temporalmente su problema de flujo de caja, e iniciado un círculo vicioso del que no logrará salir, porque un año después, -cuando se quede sin dinero por haber vendido barato el grano al capitalista- tendrá que hacer una nueva venta a futuro que lo mantenga a flote por un año más, justo el tiempo necesario para volver a caer de nuevo en manos del prestamista.

Mendoza explicó que, aunque no hay números exactos, “es posible que unos 10,000 de los 35,000 productores que hay en el país, vendan todo o parte de su café a futuro. Ahí está la primera señal de cómo se produce pobreza. Si a eso se añade que las microfinancieras bajaron su oferta de crédito, entonces en tiempos de buenos precios de café los más pobres tuvieron que doblar su rey y vender barato, porque no les quedaba otra opción”.

Añadió que “el capital del café ha sido históricamente bien concentrado, pero ese capital ahora es disputado tanto por empresas privadas exportadoras, pequeñas y medianas, como por las cooperativas”.

Desde luego, hay opciones, comenzando por ofrecer créditos oportunos, para que los productores no necesiten vender su cosecha a futuro, además de aliarse en cooperativas para producir cafés de mejor calidad, (que se venden a mejor precios), y poder negociar con más fuerza.

De forma complementaria, Mendoza aboga por que se hagan más estudios para determinar qué es lo que está pasando en el campo, de modo que se hagan diagnósticos más oportunos, y que se conozcan a tiempo las soluciones más innovadoras, para aplicarlas en más lugares a la vez.

Carne, leche, frijoles

Distintos esquemas, idéntico resultado

La historia del café se repite con matices en la mayor parte del resto de rubros.

Ejemplo de ello es la industria cárnica, que en conjunto se embolsó un poco más de U$90 millones más que en el 2009, gracias no sólo al aumento de los volúmenes exportados (17.8 y 25.1% para la carne de bovino y el ganado en pie, respectivamente), sino también al auge de los precios, que fue de 12.9% para la carne.

Sin embargo, no todos los corrales gozaron de poseer ‘vacas gordas’ en la misma cantidad.

Francisco Pérez, el investigador de Nitlapán, señaló que el país vio el extraño fenómeno de un kilo de carne cuyo precio sube en el mercado internacional, mientras bajaba a escala interna. “¿De verdad se benefició el productor local?”, se preguntó.

Su explicación es que “hay un cartelito ganadero”, sin identificar a sus integrantes, “que este año se benefició de la ‘desaparición’ de los compradores mexicanos, guatemaltecos y salvadoreños (debido a la crisis), y aprovechó para imponer sus precios, siendo que ya no había competencia”.

Reflejo de esa situación son los problemas que pasó especialmente la cartera ganadera de las instituciones que se atreven a financiar la producción pecuaria, lo que resulta un enorme contrasentido, si se consideran las pingües ganancias del sector, que ni siquiera tiene necesidad de subir los salarios de sus trabajadores, dada la alta oferta de mano de obra disponible.

La historia tampoco es muy distinta en uno de los subproductos principales de la ganadería, como es la leche, donde grupos de productores organizados en cooperativas, tuvieron la fuerza suficiente para obtener recursos que les permitieran invertir para industrializar sus procesos, con lo que aumentaron sus ingresos, tanto por la vía de los volúmenes, como de los precios.

Pero Mendoza no percibe una historia con final feliz para todos los productores que integran la cooperativa, pues su experiencia como investigador le ha permitido detectar que muchas veces, los dirigentes de esas asociaciones se benefician tanto de los recursos que consiguen con los donantes, como de las ventas que hacen, creando, al menos, dos niveles de cooperados: los ricos que los representan, y los pobres, que son representados.

En el caso del frijol, finalmente, Grigsby y Pérez, de Nitlapán, explicaron que a pesar de los altos precios que alcanzó el rubro el año pasado, hubo muchos productores que no llegaron a beneficiarse de la ‘derrama’, porque vendieron antes que subieran los precios, y cuando tuvieron una nueva cosecha lista para vender, el frijol había comenzado a abaratarse.

¿Hasta dónde puede crecer la exportación?

Es fácil creer que continuará invariable la tendencia positiva de nuestras ventas al extranjero, después de ver crecimientos espectaculares en las exportaciones de mercancías en años tan diversos como el 2004 (24.4% más que en el 2003), o este 2010 que rompe el récord del 2008, y se eleva 32.6% sobre el 2009, para cerrar en U$1920 millones.

Lo que no es tan fácil, es lograr que esa visión optimista se haga realidad, y menos cuando se asegura, como lo hizo la Gerente de Apen, Azucena Castillo, en el programa Esta Noche, que el 2011 podría cerrar con exportaciones alrededor de los U$2,500 a U$2,600 millones.

Su fórmula para lograrlo incluye aprovechar los mercados internacionales (aunque no tengamos un TLC firmado con una nación en particular); darle valor agregado a nuestra producción, y fortaleciendo las capacidades productivas y exportadoras de las pymes.

Castillo recordó, por ejemplo, que Nicaragua dispone de una cuota que le permite vender más de más de 200 toneladas de mantequilla de maní al mercado estadounidense, pero hasta ahora no ha vendido ni una sola tonelada de ese producto, desde que entró en vigor el acuerdo comercial.

Otra opción “que podría representar ingresos adicionales equivalentes al 60% de nuestra producción primaria exportable”, es la de dar valor agregado a esa producción, con lo que Castillo vislumbra a Nicaragua exportando frijoles molidos, sopa enlatada de frijoles, o encontrando formas de hacer llegar directamente a los salvadoreños en EE. UU., el queso nica que ahora les llega empacado desde El Salvador.

Roberto Brenes, Gerente General del CEI, comparte la visión de Castillo, al recordar que existe una sobredemanda de miel, cacao y cacao orgánico, por lo que la tarea de Nicaragua es “producir más”, con la visión de repetir el logro de haber duplicado las exportaciones en un quinquenio (pasaron de U$886 millones en 2005, a U$1920 millones en 2010).

“¿Por qué no pensar en que lleguen hasta los U$3,800 o U$4,000 millones en el 2015?”, retó.

El optimismo de la gerente de Apen y su colega del CEI, no basta para convencer a Arturo Grigsby o a Francisco Pérez, de Nitlapán, quienes se preguntan qué artificio usaría un exportador nicaragüense para convencer al mercado étnico salvadoreño radicado en Estados Unidos, de comprar un queso hecho y empacado en Nicaragua.

Otro tanto ocurre con la mantequilla de maní: ¿estará el país en posibilidad de competir con las marcas de ese producto que ya están en los mercados estadounidenses, o con el chocolate brasileño que tan buen suceso tiene en muchos países del continente? ¿Quién querrá comprar frijoles molidos si ya hay muchas marcas disponibles? ¿Será posible crear demanda para la sopa enlatada?, se preguntan.

Antes bien, ambos investigadores opinan que el TLC con Estados Unidos “nos condena a exportar materias primas, porque los productos industriales de EE. UU., pueden entrar a nuestros mercados libres de aranceles, casi desde el primer día en que entró en vigor”, recalcan.

A su juicio, la posibilidad de ampliar nuestras exportaciones pasan por implementar un esfuerzo concertado entre el sector público y el sector privado para industrializar nuestra producción, buscando espacios en los TLC firmados o en aquellos en proceso de negociación, a la vez que se identifican las barreras a nuestros productos y se trabaja en conjunto para derribarlas.

Comentarios

6
snake

estoy de acuerdo con horacio... y los banqueros son complices al no dejar que crescan las empresas por medio del finaciamiento..

5
Ligia

Mucho se comenta por aquí, que las inversiones son extranjeras y que muchos de los productores nicaragüenses, no producen más, por que se resisten a cambiar el estilo gerencial cuasi feudal, heredado de sus antepasados; obtener préstamos blando de la banca nacional (desaparecida) recibir al mandador de la finca, por la puerta de servicio para conocer cómo va la cosecha y recibir el grueso de los beneficios de la cosecha exportada. Otros productores nacionales bien intencionados, perdieron sus propiedades con la quiebra de los bancos.

Desde la administración de Doña Violeta de Chamorro, se comenzó el proceso catalogado por algunos sociólogos como “contra reforma agraria”; cero-préstamos amigables-cero asesoría técnica-cero entrega de herramientas, acompañado con una generosa política de entrega de títulos de propiedad, con derecho a empeñar, vender etc., que sirvió de plataforma para que la tierra otorgada por la reforma agraria a ser propiedad de los de mismos malos “gerentes” y a toda una nueva ralea de compradores; tan codiciosos los unos como los otros, dando paso al resurgió de la inequidad histórica y por ende, la re-pauperización del campesinado nicaragüense.

4
Ligia

Lo descrito en esas investigaciones en lo que se refiere a producción-beneficio, es sencillamente capitalismo, trasladado a la propiedad social como son las cooperativas. Algunos usaran el eufemismo democracia. El resultado es el mismo. No nos debe sorprender en absoluto. Hay muchos que se han pasado a la economía y han abandonado la lucha política?
Se habla de la reacción de los salvadoreños residentes USA. Los salvadoreños saben perfectamente que el delicioso "frijol de seda salvadoreño" que compran a $3.00 por libra, es producido en Nicaragua. Lo que buscan es la calidad, son conscientes de que su país no produce ni frijol ni queso suficiente para su consumo interno, menos aún para exportación. Por el queso y la crema también pagan precios exorbitantes. Si se redujera la cadena de intermediarios, seguramente podrían adquirir dichos productos a un costo menor.

No parece, al menos por ahora, que la solución pase por buscar el valor agregado a través de la agro-industria. Lo que sí se evidencia, es la necesidad de incrementar la producción a fin de beneficiar al sector pauperizado de la población. Como efectivamente se ha hecho en otros países y se hace en Nicaragua a través del proyecto Hambre-Cero.

3
David Castillo Alvarado

Que comentarios mas faltos de todo. Los que se benefician con el boom exportados son los exportadores y los empleados de sus empresas. quien mas?

En vez de tirarle piedras a los que generan riqueza tirenselas al monton de importadores que se burlan de la gente cobrando estratosfericamente por cosas que a ellos les costo muchisimo menos. ejemplo: los importadores de arroz y frijoles.

que mente mas obtusa.

2
Jaime

Desde los 50s, cuando el café comenzó a ser negocio, las exportaciones fueron concentrados en pocas manos. Eso sigue hasta ahora. El comercio tradicional también. ¿Por qué los donantes no ayudan a resolver estos problemas en lugar de dar "limosnas" a sus propios consultores?

1
Horacio

Seria bueno que dijera los nombres de las personas o empresas (y sus dueños) que se estan haciendo aun mas millonarios

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