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Cómo sobrevive un desempleado

• Se empobrece la clase media: la historia de Soraya, Antonio, Carmen y Ana • En 2010 podría haber más de cien mil desempleados adicionales • PNUD estima que más de 400 mil podrían dejar el país en busca de mejores alternativas

Carlos Salinas Maldonado | 24/3/2010
@CSMaldonado

Soraya Rayo ha hecho de todo para mantener su estilo de vida de clase media. Esta ejecutiva de relaciones públicas, acostumbrada al ajetreo de las oficinas, quedó sin empleo en enero de 2007 y desde entonces ha contado con su ingenio para mantenerse a flote, pagar la cuota mensual de su casa, el colegio y la universidad de sus hijas. Su historia es un ejemplo de la tensión a la que está sometida la clase media de un país asediado por los altibajos económicos y la inestabilidad política.

Tras quedar desempleada, Soraya decidió irse durante una temporada fuera del país, aunque el destino prefiere no mencionarlo. Allá trabajó seis meses en un restaurante de comida rápida. De regreso en Managua regentó un carrito de hot-dogs, viaja a Estelí en época escolar para vender útiles escolares y de tanto en tanto acomoda en su pequeña casa de las afueras de Managua a una pareja de jubilados canadienses a quienes les trabaja como guía turística. “El punto es saber jugársela. Cada mañana me levanto y pienso qué voy a hacer ahora. No puedo quedarme de brazos cruzados”, afirma esta mujer de risa fácil, en la cómoda sala de su casa, donde cuenta todas las peripecias que ha hecho desde que pertenece a un segmento que durante los dos años anteriores creció considerablemente: los desempleados.

Y es que 2009 no fue un buen año para el sector laboral, ya que  los número rojos destacaron en las estadísticas económicas de Nicaragua impulsados por la grave crisis financiera mundial y la inestabilidad política del país, que llevaron a algunas empresas a reducir personal o dejar para tiempos mejores sus planes de expansión.

Más desempleados en 2010

Datos manejados por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), muestran que el desempleo abierto en 2009 llegó al 9.5 por ciento, con un aumento de 62 mil personas. Aunque las perspectivas de crecimiento económico para este 2010 son alentadoras, las estadísticas de desempleo pueden crecer: el Funides calcula un crecimiento de entre 81 mil y 96 mil desempleados dependiendo de la tasa de crecimiento de la economía. A esa masa de desempleados se suma la de los pobres. Este año las estimaciones del Funides muestran un aumento de entre 169 y 180 mil pobres extremos.

Si bien Soraya no forma parte de estas últimas estadísticas, su condición de desempleada ha cambiado el estilo de vida al que estaba acostumbrada. Rayo trabajó durante ocho años para el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE). Sus ingresos le permitieron adquirir una casa por cuotas en una urbanización construida en la Carretera Norte, cerca de la zona del Aeropuerto Internacional; contratar una empleada doméstica, matricular a sus hijas en colegios privados, comprar un “carro gastón” (por el alto consumo de combustible) y tener varias tarjetas de crédito. Las salidas al cine, las comilonas dominicales con toda la familia y las cenas fuera de casa eran comunes en esos tiempos.

El “cambio” empezó en 2007

El cambio vino de sopetón, en enero de 2007, con la llegada al poder del presidente Daniel Ortega, las movidas en las instituciones ligadas al Ejecutivo y el centralismo desarrollado desde entonces por el Gobierno. Soraya vio que su trabajo estaba en riesgo. “No comparto la política del Gobierno actual. No me veo recibiendo órdenes que digan ‘tenés que darle publicidad a esta persona, tenés que aceptar a esta otra que trae una carta de un CPC, tenés que ir a una rotonda’. Yo no pertenezco a ningún partido, me debo a mi trabajo profesional”, explica. Las presiones sobre los trabajadores que habían hecho carrera en gobiernos anteriores eran fuertes, por lo que Rayo decidió renunciar. “Puedo decir que tuve ese privilegio; a mí no me corrieron”, aclara.

En ese momento la decisión no parecía tan descabellada, la economía no andaba tan mal y tras su larga experiencia de trabajo en el sector público, Rayo decidió que era tiempo de probar suerte en el privado. Unos meses después de renunciar al FISE trabajó haciendo asesorías con ONG y organismos de cooperación, pero la inestabilidad generada tras las controvertidas elecciones municipales de 2008 –que sumió al país en una profunda crisis política-, el anuncio de varios organismos de cooperación de retirar o congelar su ayuda y el descalabro generado por la crisis económica mundial, pusieron a Rayo en una situación que jamás se imaginó.

“Me pregunté ‘y ahora qué voy a hacer’. Pero sabía que no tenía que deprimirme”, explica. Y con el pago de tarjetas de crédito encima, la cuota de la casa, el pago del colegio y una hija próxima a entrar en la universidad, Soraya Rayo dirigió su mirada hacia el otro país, donde vive una tía, y allá podría trabajar unos meses para reunir dinero y pagar las deudas. Se fue durante seis meses, estuvo haciendo hamburguesas, cocía nacatamales en sus tiempos libres para venderlos fuera de sus horas de trabajo y todo lo que ganaba era enviado a Nicaragua. “Yo que siempre había tenido una empleada que cocinaba, tuve que ponerme a hacer nacatamales. Le escribí a mis amigos para que me mandaran las recetas y allá los hice. Me fue bien”, recuerda. 

Antonio se fue “mojado”

Como Soraya, Antonio Sevilla también decidió probar suerte fuera del país. Una mañana de febrero de 2007, Antonio, 20 años, blanco, delgado y desempleado, decidió jugarse su suerte en un particular viaje. Dejó a su familia en Acoyapa y se trasladó a Managua donde lo esperaba Ariel, conocido como “El Greñas”, un “coyote” de Chinandega quien le había ofrecido el boleto a un cambio de vida: emigrar “mojado” a los Estados Unidos.

El acuerdo cerrado entre ambos hombres constaba que a cambio de trasladarlo hasta Los Angeles, Antonio pagaría a “El Greñas” la suma de seis mil dólares, tres mil antes del viaje y el resto una vez que el muchacho estuviera en su destino, donde  un primo lo esperaría. Antonio haría el viaje bajo sus consecuencias. Entre los peligros no se descartaba la muerte.

“Iba a lo seguro. Allá me iban a conseguir trabajo. Mi vida iba a cambiar económicamente”, recuerda Antonio vía telefónica desde la ciudad californiana donde ahora trabaja.

Salió de Managua a las 1:30 de la tarde junto a otras 90 personas que, como él, habían pagado su boleto a una mejor vida. Después de 18 horas de camino apenas sin parar, llegaron al primer destino: Ciudad de Guatemala, donde pasarían dos días antes de que dos camiones los llegaran a traer para llevarlos hasta la frontera con México.

De la frontera los trasladaron a Chiapas y de allí comenzó una larga travesía para cruzar México, que incluiría viajes en pangas y sin salvavidas atravesando lagos de aguas profundas, puentes colgantes que se mecían vertiginosamente y que daban la sensación de caer en cualquier momento a un vacío de rocas filosas,  molestos caminos ardientes; la incomodidad de dormir apretujados en pequeños cuartos de casas perdidas quién sabe en qué confines; sin bañarse, haciendo las necesidades más básicas al aire libre; apenas comiendo y bebiendo.

Antonio recuerda que uno de los peores momentos que vivió en aquel viaje que le parecía sin fin fue cuando los coyotes los trasladaron a Puebla. Un camión frigorífico de dos pisos llegó por ellos, aunque no iban solos: otro grupo de noventa personas también sería trasladada. 180 almas apretujadas en un camión para transportar pollos. A Antonio le tocó viajar en el piso de arriba, que contaba con un raquítico aire acondicionado; otro grupo iba en el piso de abajo, con hoyos abiertos en la plataforma del camión para que entrara aire.

El aire del camión falló tras diez horas de viaje de pie, totalmente encerrados, aguantándose las ganas de orinar, con la estricta orden de no hacer bulla para evitar llamar la atención. Los 90 pasajeros comenzaron a sentirse asfixiados, la sensación de pánico se apoderó de ellos. Comenzaron a gritar, a golpear las paredes del camión, a pedirle al conductor que se detuviera. “Nos estábamos ahogando, todos sudábamos, gritábamos”, recuerda Antonio. El chofer se detuvo, abrió las compuertas y los pasajeros respiraron desesperados. Tardó unos minutos para reparar el aire y continuar el viaje.

En la frontera EEUU

De Puebla el grupo fue trasladado a Sonora y de ahí directamente a la frontera con Estados Unidos, donde serían movidos en grupos de diez, acompañados de un guía que les ayudaría a cruzar el desierto hasta Phoenix, Arizona.

“Es horrible caminar por el desierto. Cuando pasaban los helicópteros de la Patrulla Fronteriza nos quedábamos calladitos y el guía nos echaba encima una cobija del color del suelo. El guía no paraba de fumar marihuana y se alteraba fácilmente, nos podía golpear y hasta amenazaba con matarnos. Uno no le hizo caso y lo agarró a patadas. El muchacho nos dio lástima, pero no podíamos hacer nada porque el guía nos podía dejar perdidos”, dice Antonio.

Todos llevaban un galón de preciosa agua y una mochila con potes de comida. Un día después de iniciar la travesía un hombre de 45 años se torció un tobillo, por lo que se le dificultaba seguir. El guía le gritaba que avanzara, que no se quedara, que ya iban a llegar, y el hombre los seguía, de lejos, cojeando.

Antonio no soportó la situación. Fue hasta él y le ayudó a cargar la mochila. Pero el hombre no podía seguir. “Váyanse sin mí”, recuerda Antonio que imploraba. El muchacho entonces se echó el brazo del hombre al hombro y siguió la caminata así, cargado ambas mochilas.

“Llegó un momento en el que tuve que botar mi galón de agua y mi comida. Me dije que tenía que aguantar a ese hombre pase lo que pase. Doy gracias a Dios por tanta fuerza que me dio”, dice.

El grupo pudo llegar hasta Phoenix tras 22 días de viaje desde Managua. En Phoenix fueron hospedados en un rancho, de donde salieron hasta Los Angeles. En la ciudad californiana los coyotes contactaron al primo de Antonio, que lo llegó a traer a las nueva de la noche de ese mismo día.

“No me arrepiento de nada, porque aquí tengo trabajo garantizado en un rancho. Ya pagué la deuda del viaje, compré un terreno en Nicaragua y ayudo a mi familia. Si me hubiera quedado allá no hubiera hecho nada de eso”. Antonio tiene un salario mensual de 2,400 dólares y aunque “en el trabajo nos tratan como perros”, dice que no pretende regresar.

La grave situación económica que vive el país y la falta de empleo han llevado a miles de nicaragüenses a tomar una decisión similar a la de Antonio. El Informe de Desarrollo Humano de 2009, preparado por Naciones Unidas, estima que este 2010 más de 400 mil nicas podrían emigrar en busca de mejores horizontes. Y lo más preocupante es que el informe muestra que el 60% de la población menor de 30 años está dispuesta a dejar un país que no les ofrece esperanzas de mejorar su vida.

Comentarios

10
Rafaela

Querida amiga comparto las penas y sufrimientos por los que pudistes a ver pasado pues tú sabes que yo viví en carne propia una experiencia similar durante 4 años en el mal llamado Sueño Americano que no es más que la Pesadilla Americana y ahora por fin estoy de regreso en mi amado País, encontrándome con mi hijo accidentado y un nuevo nieto que no conocía y al que no había jugado y considero que a pesar de las adversidades pude lograr cumplir con el 80% de mis objetivos.
Eres una gran mujer y te felicito. Un abrazo.

9
Mauricio

Querida Soraya, me gusto mucho el articulo, y he leído los comentarios que anteceden, comparto la opinión de varios cuando dicen que sos un ejemplo de mujer, de madre y de esposa, yo que se todo lo que has pasado para ayudar a sacar adelante tu nivel de vida y el de tu familia pero no estoy de acuerdo con uno de los comentarios ya que decir que el gobierno de turno no es el culpable del desempleo es una gran irresponsabilidad,es de todos los nicaragüenses sabido que en nuestro pobre país quien esta con el gobierno de turno aunque solo sepa leer y escribir tiene derecho, solo por ser amigo de la familia presidencial, de disfrutar de un buen salario y se desperdician excelentes profesionales como vos, una excelente comunicadora, si el gobierno de turno no es el responsable, entonces quien sera, recordemos que a los empleados públicos se les obligo a afiliarse al partido de gobierno, a integrar los CPC, a participar de los mitines, a andar de turbas, a ........................ ""¡¡pero bueno el gobierno no es el culpable""!!, querida prima, dice un refrán muy nicaragüense que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo recista, ya el pueblo de Nicaragua ha botado dos de las dictaduras mas terribles de América, esta no sera eterna, animo prima, Dios y la Virgen siempre te acompañaran y ellos son los que te han ayudado a jugártela como toda mujer emprendedora y honesta, como toda una buena nicaragüense, adelante que la esacabiasis al final se cura, hay muchos medicamentos e4ws cierto que molesta pero el acaro se mata. saludes y gracias por compartir con los que no te conocen las intimidades de tu vida, un fuerte abrazo y un beso.

8
Mónica

Felicidades Soraya. Sos un gran ejemplo de mujer valiente y emprendedora.
Seguí adelante con fé, que el Señor te ampara con tu hermosa familia. Vendrán tiempos mejores, pero mientras tanto y como vos decís, hay que jugársela. Si muchas mujeres y hombres fueran como vos, este país sería otra cosa. Ánimo y te admiro mucho.

7
Anabelle Jerez

El problema del desempleo en Nicaragua, que es un GRAN problema, -a diferencia de otros países latinoamericanos no es tan grave como aquí-, no solo es de corte social. Creo que más bien es de tipo político. Porque trabajo existe y empleos también. Nos encontramos con puestos e instituciones que operan de las 8:00 a las 12:00 de día y luego pasan a "otro tipo" de actividades. Los megasalarios en instituciones públicas a diferencia de lo que sudecía de antaño, que era la privada la que ofrecía mejores condiciones salariales., impera marcando aún más la brecha entre el que recibe salario y el que no. Ahora si esa es la tendencia lo que debería preocuparnos es qué pasará con los profesionales, técnicos que cada año ingresan a este grupo social. Qué oportunidades les esperan. O le damos la espalda al sistema o el nos la seguirá dando.

6
Erika

Hola Soraya segui asi, eres un ejemplo que demuestra la capacidad de la mujer, madre y esposa de sacar adalante una familia.

5
blanca

buenisimo soraya es la realidad que está pasando en nuestro pais, todos los malabares que se hacen en el dia a dia, como dice luis enrique YO NO SE MAÑANA, es dia a dia para poder sobrevivir en este pais empobrecido, por la ignorancia de unos cuantos y la pasividad de otros cuantos como nosotros. saludos comadre

4
Denisse Gutierrez

Considero que las Fotografias no corresponden al texto, sugiero se adecuen al contexto.

3
El Gato Vago

Aqui esta el verdadero indicador de la Economia Nicaraguense, hasta aqui no llegan los efectos de la Nicaragua Solidaria,Socialista y Cretina o las alianzas Cosep-Gobierno,nada de nada brother.todo queda arriba,allaaaaaa en el Alba-Promesas. en la llanura tenes que fajarte y no atenerte a las "Politicas Milagrosas" de este Gobierno, por que o sos CPsapo o no hay nada de migajas.

2
Carmen

Desgraciadamente la situacion en Nicaragua va a cambiar hasta que el Pueblo se despierta del letargo Sandinista. Felicidades! Soraya Te Quiero!

1
teresa

El artículo me parece interesante, pero de que la culpa del desempleo es del gobierno que está ahora en el poder no lo creo así. En otros países de América Latina también hay desempleo incluso hasta en la misma Europa. La situación e s global, culpa de las grandes empresas que han ido eliminando a las pequeñas empresas. En la misma Alemania que se considera uno d elos países más rico de Europa, hay un fuerte desempleo, y a pesar de a nadie le piden una carta de los CPC, no le dan trabajo, puedes hacer 50 solicitudes y no consigues nada, te pagan slarios de miserai sólo por contrato para nos pocos meses y así t ela puedes pasar mucho tiempo en el desempleo, y si no consigues te dan una ayuda, pero debes dar tu mano de obra por un euro la hora, si no te quitan la poca ayuda que te pagan.

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