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El Asaltabancos que me Amo

“Atracción Peligrosa”
(The Town)
Dirección: Ben Affleck
Duración: 2 horas, 5 minutos aprox.
Clasificación: * * (Regular, recomendada con ciertas reservas)

Juan Carlos Ampié | 6/12/2010

Envalentonado por la recepción positiva a “Desapareció una Noche” (Gone Baby Gone, 2007), su debut detrás de cámaras, Ben Affleck sigue el ejemplo de Orson Welles, Woody Allen y tantos otros valientes que apuestan a dirigirse a si mismos en “Atracción Peligrosa”. Es otro drama policíaco escenificada en los rincones mas dudosos del pintoresco Boston. Un texto en pantalla nos informa que el distrito de Charlestown es cuna de la mayor concentración de ladrones de bancos en los EEUU. La película arranca con un atraco en el bohemio y burgués Cambridge, hogar de la Universidad de Harvard. Bajo siniestras máscaras se ocultan Doug McRay (Affleck), el cerebro del grupo, y Jem Coughlin (Jeremy Renner), el “músculo”. Entre el atribulado personal está Claire (Rebecca Hall), la asistente de gerencia que se convierte en rehén y testigo estrella del FBI, representado por el agente Frawley (John Hamm). Una casualidad obliga a Doug a seguir a Claire, y por supuesto que se enamoran.

La insistencia en el género y la ciudad nos obliga a hacer comparaciones, en detrimento de su nuevo trabajo. “Gone Baby Gone” se beneficiaba de la tensa trama destilada de una novela de Denis Lehane, donde cierta incertidumbre ética añadía una cualidad de impredecibilidad a la mecánica del thriller. “Atracción Peligrosa” es demasiado clara, casi primitva en sus posiciones y básica en su desarrollo. El guión es transparente en sus maquinaciones dramáticas y se siente como miles de películas que ya ha visto antes.

Affleck tiene aciertos y desaciertos con sus actores. John Hamm, quien saltó a la fama en la excelente serie “Mad Men”, se garantiza una larga carrera como secundario de peso. Su agente federal proyecta toda la complejidad moral que la película simplifica. Igual de sustancial es Blake Lively – estrella de la serie juvenil “Gossip Girl” - como la autodestructiva ex novia de Doug. Jeremy Renner, fresco después de su estelar trabajo en “The Hurt Locker”, tropieza como el volátil secuaz, papel que hace 30 años habría recaido en Joe Pesci. Pero el mayor problema de Affleck es él mismo. Su modesta actuación se proyecta como vanidad - ¿de verdad tenemos que ver ese montaje en el que haces ejercicio, Ben? -. Su química con Hall no logra hacernos olvidar lo improbable del romance. Peor aún, el acento proletario que adopta distrae. Suena como Adam Sandler en uno de sus papeles sensibles. Y eso, en este caso, no es algo bueno.

El cuento es familiar, pero al menos Affleck es un buen narrador. La artesanía de su película es impecable, y trabaja armoniosamente con el personal técnico. La fotografía de Robert Elsewit retrata con exactitud la atmósfera de la ciudad y el espíritu de sus gentes – lo puedo atestiguar, como huésped académico de Boston por casi dos años. El editor Dylan Tichenor le ayuda a orquestar tres espectaculares robos con virtuosismo y claridad. El golpe culminante, en las bóvedas del histórico estadio Fenway, es un particularmente efectivo uso de locaciones reconocibles. Esas secuencias le aceleran el pulso, y bombean suficiente adrenalina como para que no cabecee en las partes sedadas.  Menos autor que entretenedor, Affleck nos deja con una inofensiva distracción y la esperanza de verlo trabajar con material mas ambicioso en la próxima ocasión.     

Comentarios

1
Manuel Diaz

Qué? sin alusión a Heat? Vaya pues, el hombre se enamora de la cámara digital y de pronto nadie lo recuerda como el padre de todos los padres de este género ...

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